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Si amas algo dejalo libre

Si amas algo, déjalo libre…

Hemos crecido en la cultura del apego, en la visión de que todo es permanente; nos aferramos a personas, cosas, recuerdos y creencias. Pero a veces no es bueno estar aferrados y apegados a estas cosas, también nos conviene aprender a ser desapegados… pues nada es para siempre.

Una vez alguien dijo “Si amas algo, déjalo libre. Si vuelve a ti, es tuyo, si no vuelve, nunca lo fue”. Muchas personas ven esto como una frase de amor. Yo, además de verla como una frase de amor, la veo como una práctica del desapego.

La persona no apegada (emancipada) es capaz de controlar sus temores al abandono; no promociona el egoísmo y la deshonestidad.

Siempre tenemos miedo a la pérdida de aquello que supimos conseguir, construir y amar. Comenzamos a custodiar más de cerca lo que no queremos perder, empleamos más horas para no perder el trabajo, aceptamos tratos injustos para no perder la aprobación, decimos “sí” en lugar de “no” para no perder “aprobación” de los demás, renunciamos a nuestros sueños para no perder a quienes amamos.

El desapego no es desamor, sino una manera sana de relacionarse, cuyas premisas son: no posesividad, no adicción e independencia. El desapego simplemente habla de que todo está en constante cambio, por lo que nos invita a aceptar que nada es para siempre.

Aprendamos a soltar, pues esta es una de las grandes lecciones que debemos apresurarnos a interiorizar. Soltar las cosas materiales, las emociones, los recuerdos, en fin, todo aquello que nos ancla a un pasado que no volverá a repetirse.

El amor siempre regresa si es el indicado, créeme no tienes que forzarlo

Te voy a contar la historia completamente real de un amor que viví hace tiempo y regresó. De esta forma comprobé que cuando el amor es verdadero, o cuando encuentras al indicado, no hay forma humana de que se aparte de ti o no regrese… Claro que no va a ser cuando tú lo quieras.

La historia de amor menos cursi del mundo

No te voy a adornar nada de esta historia. La verdad es que conocí a este hombre en una fiesta bajo el influjo del alcohol. Con esto resumo que nuestro primer encuentro no fue el cuento de hadas que muchas esperan escuchar. Comenzamos a salir a partir de esa noche y durante dos meses. En realidad él cumplía muchos de los puntos que yo buscaba en un hombre, pero existían algunas cosas que no me cuadraban al 100%. Sin esperanzarme de más, me aventuré y me interné en una relación que fue creciendo poco a poquito. Sin embargo, esta nunca llegó a germinar, ya que el hombre en cuestión no se encontraba en disposición de tener una relación seria conmigo. Por tanto, como buena mujer empoderada decidí dejarlo ir.

Y cómo buena mujer imprudente tuve un duelo un tanto complicado

Sin saber si lo que estaba haciendo era del todo positivo, dejé ir a este hombre que me encantaba, pues sabía que la disposición podía no cambiar. Supe que no podía ser el indicado para mí estando en esa situación. Así que con el corazón roto pasé unos meses llorando por no ser correspondida. Él nunca se mostró interesado en detenerme y mucho menos en regresar conmigo. Al poco tiempo me enteré de ya se encontraba en una relación formal. Así que después de un gran coraje, berrinche y algunas noches llorando comencé a reconstruirme.

Paso a paso hasta encontrar el cielo

Pasar por cualquier ruptura es difícil. Es como borrar un dibujo a la mitad y después intentar arreglarlo. Es mejor tomar otra hoja y comenzar de nuevo. Después del horrible suceso, pasé unos días reflexionando al respecto. Me di cuenta de que yo no estaba lista para tener una relación, y por si fuera poco, le había entregado la responsabilidad de mi felicidad a otro ser humano. Entendí que nunca habría podido tener una buena relación con este chico aunque él se hubiera quedado, pues no me encontraba muy estable emocionalmente cuando lo conocí. Por lo tanto, tomé lo que quedaba de mí cuando acabó la relación y adopté la forma de vida de un alcohólico: sí, un día a la vez.

Encontrándome a mí misma

Creo que es importante para las chicas que están pasando por una ruptura darse cuenta de que buscar a la persona y rogarle que regrese nunca es una buena opción. Las relaciones que se acaban siempre dejan detrás de sí una serie de aprendizajes que nos hacen crecer. Claro que pasas un rato en oscuridad, pero por fortuna tú puedes decidir qué tanta oscuridad eres capas de absorber o dejar ir. Pasé un buen rato sin rumbo fijo reflexionando sobre el tipo de mujer que yo quería ser. Me sentí muy perdida algunos días, hasta que decidí confiar en lo que Dios o el universo me tenían reservado en mi vida. Fue como un salto de fe hacia lo desconocido.

Algunas noches

Mi vida a partir de ese día comenzó a sentirse más ligera, como si todo se fuera arreglando poco a poco. Algunas noches antes de dormir miraba por la ventana e imaginaba qué pasaría si él regresara o, por alguna extraña razón, me lo encontraba en la calle. Parte de mí seguía esperando un milagro ya muy poco probable. Pasaron dos años o quizá un poco más, yo seguí con ese estilo de vida. Un día a la vez, mi vida mejoró, mi ánimo también y recuperé mis ganas de vivir mejor. Poco a poco el recuerdo de ese amor se convirtió en uno de esos sueños dulces que te acompañan en la vida. Dejé de recordarlo con amargura y muy pocas veces regresaba a mi mente.

Después el milagro sucedió

Durante este tiempo tuve algunas relaciones y unos cuantos amantes que si bien me hacían feliz y me enseñaron mucho, no eran realmente lo que yo esperaba. Estaba en una fiesta con algunos viejos amigos, cuando de repente este chico salió de la nada y me invitó a bailar. Quedé un poco estupefacta cuando lo vi, pero lo acompañé a la pista. Después de una noche llena de risas, de algunas lágrimas de por medio quedamos en vernos de nuevo. Así pasaron los meses. Volvimos a conocernos de una forma muy diferente a la primera vez. Él no era el hombre callado ni triste que conocí la primera vez y yo ciertamente no era la mujer confundida y triste que besó en un momento de ebriedad. Nos encontramos con una hermosa y nueva versión de nosotros mismos, una versión que nos enamoró profundamente.

La relación se dio con tanta fuerza, que impulsó la vida de ambos

Fue muy natural y no a la vez. Éramos dos amantes que no se habían visto en años y de la nada comenzamos algo de cero. Sin pensarlo ni creerlo demasiado, era como si la vida nos hubiera jugado una broma. Yo nunca fui fan de esa frase: “sí es tuyo, déjalo ir…”. En realidad no creo que existan almas gemelas. Lo que sí creo es que en el pasado ninguno de los dos estaba preparado para el otro; así que cuando ambos estuvimos estables y felices, el universo volvió a juntarnos, como si siempre hubiésemos estado conectados a la distancia. No hubo esfuerzo de ninguna de las partes para regresar. Él me confesó que había veces que pensaba en mí, aunque era de forma muy esporádica. Algo similar a lo que yo sentía.

¿El indicado? En realidad no sé si lo considero así. Lo único que sé es que ha sido el amor más completo que he encontrado en toda mi vida. Con él aprendí que el amor no se tiene que forzar, ni tampoco debe ser perseguido. Creo que el destino nos dio a ambos la dicha de encontrarnos en dos diferentes etapas de nuestra vida para darnos cuenta de que cuando es verdadero, el amor une a dos personas sin importar nada más.

Coming Soon

Todas hemos tenido un amor que pareciera no ir a ningún lado, entre momentos de romanticismo, angustia o mentiras tú terminas por dejarlo y él por querer fervientemente regresar.

Le has entregado todo de ti, has demostrado lo valiosa que puedes ser en su vida, pero cuando te tiene no lo identifica, y cuando te vas comienza a entender que nadie puede hacerlo sentir como tú, algunos tardan más en darse cuenta, pero otros lo hacen al instante.

Las relaciones de pareja nunca son sencillas. FOTO:35milimetros.

Y no es para menos, en toda su experiencia juntos, ya sea en una relación de noviazgo o matrimonio fallido, los motivos que le dejan claro que solo tú puedes hacerlo feliz son muchos, pero aquí te decimos las diez razones por las que un hombre siempre terminará regresando a ti. Solo recuerda que en ese momento serás tú quien tenga la última palabra.

-Empezar de nuevo:

Para un hombre rehacer su vida es mucho más sencillo, siendo él el líder del cortejo, la coquetería y el interés. Sin embargo luego de haber ya vivido todo eso a tu lado, las comparaciones siempre comienzan a aparecer y reconoce que antes estaba mejor contigo. Honestamente puede ser dos razones, por comodidad o por amor. Pero finalmente eso lo motiva a regresar.

-Eres su mujer:

Conoce cada rincón de ti, desde tus pensamientos hasta el último lunar de tu cuerpo. Sabe como reaccionas ante el enojo y cómo puede alegrarte si se lo propone.

Está consciente de que solo tú sabes lo que le gusta, lo que le molesta, lo que prefiere hacer los fines de semana. Finalmente reconoce que juntos se complementan.

Sabe que lo conoces de manera perfecta. FOTO:Theiapolis

-Los recuerdos se vuelven buenos:

Un hombre, por más patán que sea, siempre reconoce y guarda en su mente aquellas anécdotas en las que rieron por horas, fueron de paseo o incluso tuvieron intimidad. Con la nostalgia de la mano sabe que todo pudo ir mejor y va por ello, algunos tardan pero siempre vuelven.

-Tú nueva vida:

Después de haberte dejado, has demostrado que puedes con eso y más, se te ve tan bien que solo puede preguntarse qué hace alejado de ti.

Se entera por tus amigos, por las redes sociales o incluso por algún familiar que tú vida pareciera estar mejor sin él y eso no le gusta tanto. Es cuando la mayoría decide regresar.

Comienzas a vivir nuevas etapas. FOTO:bbc

-Aires de cambios:

Tal vez los primeros días en los que estuvo lejos parecía ser un hombre renovado y satisfecho con sus fiestas, amigos y tequila. Pero eso dura poco, la realidad lo alcanza y es cuando decide regresar, pero ojo, tampoco suena bastante positivo para ti, poner en la balanza sus promesas y aires de cambio será lo que te dé la respuesta para comenzar de nuevo.

-Te extraña:

Tan simple como eso, reconocerlo no es fácil, así que si él lo dice es porque en verdad lo siente. Saberte lejos con todas tus manías y pensándote suya lo “mata”, tanto, que decide volver. Ellos se arrepienten, no siempre lo reconocen pero cuando pasa depende de ti aceptar sus promesas.

Te extrañan en su vida. FOTO:fanpop

-No te encuentra en nadie más:

Él estaba equivocado, pensó en su momento que lo mejor era estar con una mujer opuesta a ti, aquella que llenara un vació que ni él sabía que lo provocaba y sí, buscó en una, y en otro hasta entender que nadie nunca se comparará contigo por una simple razón, ninguna de esas mujeres lo ama como tú.

-Intimidad:

Juntos descubrieron la conexión intima, una que va más allá de simpleza, que está plagada de sorpresa y aventura. Sabe que lo conoces perfectamente y entre los dos se han descubierto todo ese tiempo que pasaron juntos.

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Repetir esa experiencia se coloca en su mente hasta buscarte y plantearte el regreso. Es el momento oportuno para poner tus límites y darte valor como mujer.

Juntos se han descubierto en la intimidad. FOTO:womenonly

-Celos:

Te dejó, te lastimó, te engaño y todavía sientes celos si te ve con otro o te sabe feliz iniciando una nueva vida sin él. Este tipo de hombre no está dispuesto a perder lo que “cree suyo” por eso es su momento indicado para buscarte de nuevo, regresar a ti aunque ahora tú puedas tener un mejor amor en puerta.

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-Sabe que lo amas:

Ante el amor es imposible negarse y mucho menos si esa persona que se ha apoderado de tu corazón te está diciendo que quiere volver a ti, él lo sabe, te conoce perfecto y es una de sus múltiples razones por las que decide intentar amarte en toda la extensión de la palabra.

Conoce tu corazón y lo que sientes por él. FOTO:Alt Film Guide

Recuerda que ellos pueden irse una vez, si vuelve es que en realidad te pertenecieron, pero si deciden caer en la manía de alejarse y volver, las veces que así lo quiera, entonces no vale la pena.

Lo que tenga que volver, volverá, en otras formas y en otro momento

Al final, llega un instante en la vida en el que uno aprende a dejar ir ciertos sueños, ciertas amistades y algunos amores que en un momento dado lo significaron todo. Sin embargo, lo hacemos a sabiendas de que lo que tenga que volver lo hará de otras formas, con otros rostros, con otras sonrisas más sinceras y con nuevos vientos capaces de reiniciarnos una, diez y mil veces.

Resulta curioso como el mundo de la literatura infantil nos ofrece en ocasiones maravillosas enseñanzas para el crecimiento personal que valdría la pena tener más en cuenta. Un ejemplo de ello lo tenemos en «El mago de Oz» de Lyman Frank Baum. En esta pieza inolvidable de la literatura conocemos a una joven muchacha que arrastrada por un poderoso tornado llega a un mundo extraño y desconocido.

«No puedo volver al ayer, porque ya soy una persona diferente»

-Lewis Carroll-

Desde que Dorothy llega al mundo de Oz, solo ansía una cosa: volver a casa. Poco a poco su miedo inicial ante esa nueva y aterradora situación va disminuyendo gracias a sus nuevos y singulares amigos, a sus zapatos de plata y una meta muy concreta: llegar hasta el mago de OZ para pedirle que la devuelva a su hogar. Para lograrlo, no tiene más que seguir el camino de baldosas amarillas.

Así, y al final de tantas y tantas aventuras y desventuras, la joven protagonista descubre que en realidad, el poder para volver a su hogar siempre había estado ahí, en su propio interior. Sin embargo, ese viaje fascinante resulta ser clave para despertar una a una sus fortalezas personales y esa valentía sin igual que también nosotros custodiamos en algún rinconcito de nuestro ser.

Perdernos, alejarnos de nuestros caminos de siempre no es tan malo como puede parecer en un principio. Dejar ir ciertas cosas, ciertas personas, proyectos, sueños y ambiciones tampoco es ninguna fatalidad. Porque al final, lo que cuenta son los pasos y todo lo aprendido.Solo así permitiremos que en su momento vuelva lo que tenga que venir, mientras avanzamos por ese camino de baldosas amarillas que es el propio crecimiento personal – o incluso ese «sendero dorado» del que nos habla el Budismo-.

Lo que tenga que volver lo hará en su momento y en su lugar, mientras tanto seguiremos adelante

Andrea es ingeniera. Ha creado un sofisticado y original transporte para mascotas que se adapta a los asientos traseros de los automóviles, garantizando la total seguridad y comodidad de los animales de compañía. Cada vez que presenta su proyecto a un empresario explica que, con su propuesta, se salvarían la vida de infinidad de animales que ahora fallecen en accidentes de tráfico por no ir protegidos.

Hasta el momento solo una persona se ha interesado en la idea de Andrea, pero tras ese primer «sí», la empresa se ha echado atrás justificando que no lo veía rentable. Sin embargo, nuestra protagonista no se ha venido abajo. No se rinde ni ha permitido que se derrumben ni una sola de sus ilusiones. Andrea entiende que debe seguir trabajando, se ha dicho a sí misma que tal vez deba innovar en otros materiales más económicos, pero igualmente seguros, tal vez deba abrirse a otros mercados, presentar su idea en el extranjero…

Sabe que las oportunidades volverán, pero lo harán en su momento y en su lugar. Tiene plena confianza en que vendrán más personas y organismos atraídos por su proyecto y por ello, no deja ni un solo día en invertir tiempo, ideas y esfuerzos en su propósito. Lo más probable es que esta joven ingeniera obtenga éxito tarde o temprano porque tal y como nos dice el filósofo José Antonio Marina, el talento es inteligencia en acción, y aunque a veces creamos que todo está perdido, el camino de baldosas amarillas siempre está ahí… Delante de nosotros.

Perder, recibir una negativa como respuesta, fallar, tropezar tres veces con la misma piedra o incluso enamorarse de la persona menos adecuada del mundo, tiene su finalidad: asumir un aprendizaje. Aún más, todos estos baches en el camino equivalen a tener que mejorar a la fuerza nuestros propósitos vitales, porque después del «tornado» llega la calmay la obligación de tejer un objetivo personal mucho más hermoso, más digno, más fuerte y ante todo resistente.

Tarde o temprano las oportunidades volverán y cuando lo hagan, estaremos perfectamente preparados.

Todo lo que vuelve, lo hace de manera diferente

Las estrellas están tan lejos de nosotros que incluso la luz de las más cercanas tardan años en llegar hasta nuestro pequeño planeta. Sin embargo, a veces no lo recordamos, yhay noches en que nos deleitamos señalándolas una a una sin recordar que tal vez, muchas de ellas ya no existen, que explotaron hace mucho, desintegrándose en el vacío cósmico en forma de polvo de estrellas.

«No vayas fuera, vuelve a ti mismo. En el hombre interior habita la verdad»

-San Agustín-

No todo lo que vuelve hacia nosotros es auténtico, lo sabemos, como la luz de esas mismas estrellas. A veces perdemos un amor y esperamos que vuelva uno mejor, uno más apasionado, más luminoso y romántico. Otras veces, dejamos escapar una oportunidad y esperamos volver a tener la misma suerte lo antes posible, en un abrir y cerrar de ojos. Sin embargo, nada de esto se tan rápido como esperamos o de la forma que soñamos.

Hay que ser pacientes y entender que las cosas vuelven, no hay duda, pero siempre lo hacen de forma diferente: con un amor más tranquilo y enriquecedor, tal vez. Con una oportunidad menos reluciente, pero quizá más provechosa.

Se trata solo de ser receptivos y de calzar, a fin de cuentas, esos mismos zapatos plateados que llevaba Dorothy en el Mago de Oz. Porque en realidad, aunque el cine nos quiso hacer ver que eran rojos, el autor del libro Lyman Frank Baum los imaginó plateados por una razón muy concreta.

Los zapatos de Dorothy representaban el «hilo de plata» del crecimiento espiritual. Es el vínculo mediante el cual adquirimos una visión más nítida de las cosas y de nuestra propia identidad para alcanzar la sabiduría. Para entender que la vida es un viaje en el que ganamos y perdemos cosas, donde nada es permanente y donde cada cosa que llega hasta nosotros es un regalo exclusivo que saber aprovechar.

Antes yo pensaba que la frase “si amas algo déjalo ir” era algo estúpido. La simple idea de dejar ir algo que quieres no me hacía sentido en absoluto. Porque por qué dejarías ir algo que quieres o que incluso amas? Sólo un loco haría eso, pensaba.

Hasta que yo pasé por algo similar. Y me di cuenta que hay veces en la vida en que debes de dejar ir a algo o alguien que quieres porque es lo mejor. Así nada más, sin mayor explicación.

Hay veces en las que por tu bien y el de otra persona a la que quieres debes dejarla ir. Eso no significa que sea fácil tomar la decisión de alejarte de su vida; al contrario, esas decisiones son de las más difíciles.

Pero en el dejarla ir radica el cariño que le tienes y la importancia que le das, y más aún, ahí se demuestra el respeto que le tienes también.

Cuando por una razón u otra tú sabes que vas a lastimar más a una persona quedándote en su vida que alejándote, tomar la decisión de irte requiere de mucho más valor que quedarte, porque sabes que aunque le estás haciendo un bien tanto a ella como a ti, también estás perdiendo a alguien que valoras mucho.

O también puede pasar que dejes ir a una persona que quieres y a la que no le haces daño, pero que ella sí te hace daño a ti, y entonces por tu bien sabes que debes alejarte.

Ambas vivencias son muy duras y ambas requieren de mucha fortaleza interna para poder alejarte.

Dejar ir a una persona de tu vida siempre es difícil. Requiere coraje y esfuerzo interno, y además duele.

Duele estar consciente de que estás dejando ir a alguien que también te quiere; duele saber lo que estás perdiendo voluntariamente; duele querer ser la persona para alguien y saber que no lo eres y que tal vez nunca podrás serlo; duele no poder corresponderle sentimentalmente a alguien como racionalmente te gustaría; duele ir viendo como una persona se te va entre las manos; y duele más saber que al irte también le va a doler a ella.

Pero todo eso, duele menos que saber que la vas a lastimar más y que te vas a hacer más daño a ti si te quedas.

Cuando una persona realmente te importa ante todo quieres para ella, como para ti, lo mejor… aunque sepas que eso puede que no te incluya en su vida.

Quieres que la persona sea feliz, que realice sus sueños, que logre todas sus metas, que sea pleno/a, y que esté con alguien con quien pueda disfrutar al máximo su vida.

Y cuando tú sabes que está fuera de tus manos poder hacer feliz a esa persona por una razón o por otra, entonces la dejas ir, o al menos lo haces cuando eres alguien con buenos sentimientos e intenciones.

La importancia de tal decisión radica en que, a pesar de la consciencia de lo buena que es esa persona en un sentido u otro y de lo mucho que vale en sí, al querer lo mejor para ella la dejas ir para que sola o con alguien más pueda ser mucho más feliz y para que tú también puedas serlo.

Decidir lo contrario y quedarte en su vida sabiendo que la podrías lastimar mucho más que si te alejaras sería una decisión completamente egoísta, pues en realidad no buscarías lo mejor para ella sino sólo un beneficio para ti.

Y creo que la frase “si amas algo, déjalo ir”, radica justamente en eso, en ser suficientemente honesto contigo y humilde para admitir que tal vez la mejor persona para alguien no seas tú, y que al final está bien.

No todos podemos ser felices con una persona por muy valiosa o buena que sea y si nosotros no somos felices o no estamos bien con una situación, no podremos hacer felices a otra persona a la larga.

Es difícil tener valentía para poder tomar una decisión así. Es difícil dejar ir o alejarte de una persona que quieres y es difícil admitir que una persona que quieres no necesariamente es la persona para ti; pero es una decisión que te deja tranquilo y sobre todo, con la conciencia en paz. Porque sabes que estás haciendo lo correcto.

Y porque justamente duele menos y vale más tomar una buena decisión por más difícil que sea cuando sabes que es lo mejor, que quedarte con alguien por falta de valor y con el riesgo de lastimarlo/a más y de lastimarte más a ti también.

Escrito el 25 de mar. de 17

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»Frases

Si eso dice la típica frase, pero nunca creas en todo lo que lees en Internet

Les contaré una historia

Un día Pablo estaba en el parque y escucho a una pareja decir
Si Amas Algo Déjalo Ir…

Entonces el soltó su globo y poco a poco vio como se alejaba y el siempre tuvo la esperanza de que volvería por la frase
Si Amas Algo Déjalo Ir si regresa es tuyo si no nunca lo fue

Esa fue la triste historia por que a Pablo nunca le regresaron su globo jajaja
*ocno*

Frase verdadera:
Todos algún día hemos escuchado esa frase ¿no?, cierto si tanto amamos algo dejemoslo ir. Pero si tanto lo amamos ¿Por que dejamos que esa persona se aleje poco a poco de nuestra vida?. La cosa continuación de esa frase dice.
Si regresa es tuyo si no nunca lo fue…

¡Pero no!, no esperes que esa persona haga todo, ¿Sabes por que?, por que si lo dejaste ir esa persona cree que lo has dejado de amas aunque no sea verdad, no pierdas al amor de tu vida y si esa persona no quiere estar contigo. Te recomendaría que lucharás por el pero no, por que esa persona ya no es feliz contigo, el te amo pero no era algo para siempre, por que tu podrías seguir aferrado a el o ella pero ¿quien te afirma que el hace lo mismo por ti?

Solamente deseale lo mejor del mundo por que esa persona fue a la que en un momento llamaste amor y nunca le hubieras deseado el más ¿o si?, solo deja que haga su vida y viceversa

No sabes como me hubiese encantado seguir con esto pero a partir de ahora intentaré ya no pensarte, ya no recordarte, tratare de seguir con lo mío así como lo haces tú. Sé que la quieres pero no te voy a mentir… me duele y mucho pero creo que ya entendí eso de “si amas algo dejalo ir” antes me parecía muy estúpido pero ya lo entendí te dejo ir y es porque te amo y no quisiera incomodarte, no quiero ser una molestia para ti. Mucha gente me dirá pero porque no seguí intentándolo pues yo les digo que todo tiene un limite y mi limite ah llegado, ya me cansé de estar extrañando a alguien que ni siquiera le importo o que nunca le importe y no es justo que yo este así mientras que él esta sonriendo, no es justo. Este es un adiós, adiós mi primer amor, gracias por los dos años juntos. Solo cuidate y siempre sonríe, sonríe así como lo haces sin mi y por si algún día me ves te pido de corazón que por favor no te acerques ni me saludes no quisiera verte y aguantarme las ganas de abrazarte. Quizás mi boca pueda decir unas cosas pero mis ojos siempre pedirán tu regreso. Te amo y espero olvidarte de la misma manera que tú me olvidaste a mi. Cuidate.

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