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Significado de amaia

Amaia

Nombre de bebé: Amaia

Género: Femenino

Santo de Amaia: 9 de Junio

Origen del nombre Amaia: Vasco

Significado del nombre Amaia:

Amaia es un nombre propio femenino y se trata de una variante de otro nombre, Amaya. Además, para ir hasta el origen de este nombre hay que ir hasta el País Vasco, pues Amaia se trata de un nombre vasco.

Si hablamos del significado del nombre, hay que indicar que es: «Aquella hija largamente deseada». Su festividad se celebra el 9 de junio. Si nos adentramos en el carácter o personalidad de las Amaias, hay que decir son personas a las que se preocupen mucho por ellas, por los que estén cerca de ellas no deberán olvidar esto y deberán prestarles atención y cuidados si quieren agradar. Además, hay que indicar que es una persona que puede destacar antes sus seres próximos por su simpatía. Las que reciben este nombre pueden llegar a desarrollar en gran parte la creatividad, ya que una de las cualidades que puede destacar en ellas es la gran imaginación de gozarían.

En cuanto a los rostros conocidos que han recibido el nombre de Amaia, hay que destacar a la actriz española de ‘Sin tetas no hay paraíso’, Amaia Salamanca. También tiene este nombre la exitosa cantante y excomponente de La Oreja de Van Gogh, Amaia Montero.

Famosos con nombre Amaia:

AMAIA, de origen cántabro, significa tierra madre.
AMAIA o Amaya, es el nombre de la ciudad cántabra asentada en lo alto de una fortaleza (Peña Amaya), y situada junto a la localidad del mismo nombre al N. de la actual provincia de Burgos, en lo que fué el límite S. de la Cantabria histórica, y en una estratégica situación como vigía y puerta de acceso para cualquiera que quisiera internarse en territorio cántabro.
La cita más antigua de esta ciudad la encontramos en el «Itinerario de Barro», hallado en Astorga (León), y fechado hacia finales del s. I o principios del s. II d.C.
Dicho Itinerario, y concretamente su placa I, describe la vía que iba desde Legio VII Gemina (León) hasta Portus Blendium (Suances o Puerto Calderón), en Cantabria.
En la citada placa se alude a las distancias que había entre las diferentes mansiones, expresadas en millas: …. desde Rhama hasta AMAIA, 18 millas; desde ésta hasta Villegia o Vellica, 5 millas; desde ésta hasta Legio IV, 5 millas; etc…
La segunda mención nos llega a través de la Chronica de Iohannes Biclarensis, en la que se explica que el rey visigodo Leovigildo, en el año 574 atacó Cantabria como parte de un plan para acabar con el reino suevo de Galicia; ocupó AMAIA, a la que Culican califica de capital de los cántabros, invadió sus haciendas y devolvió la provincia a su jurisdicción.
En un relieve del relicario de marfil de S. Millán de la Cogolla, fechado a principios del s. XI, se representa a Leovigildo castigando a los habitantes de Amaya, y en él figura la inscripción: Ubi Leovigildus rex Cantabros afficit («En donde el rey Leovigildo castigó a los cántabros»).
Con la invasión árabe, Amaya vuelve a reaparecer en la historia, ya que en ella se hicieron fuertes los cántabros que se oponían al invasor, dispuestos una vez más a defender su libertad con la fuerza de las armas; sin embargo, la falta de víveres les hizo capitular en el año 712 ante las tropas de Tarik.
Pero lo árabes no se establecen en la ciudad, ya que nuevamente Tarik, junto a su caudillo Musa ben Nusayr, ataca Amaya en el año 714, antes de internarse en Asturias y penetrar allí hasta la costa.
Durante el reinado de Alfonso I (739-757), primer rey de la monarquía asturiana e hijo de Pedro, Duque de Cantabria, aquél tomó la ciudad y la reconstruyó, pero el hecho de hallarse en «tierra de nadie» y ser objeto de frecuentes incursiones por parte del enemigo, hizo que se despoblase nuevamente, hasta que Ordoño I, en el año 856, consciente de su valor estratégico, encargó al conde D. Rodrigo su reconstrucción y subsiguiente ocupación, tomando a partir de entonces el nombre de Amaya Patricia.
Su fama y prestigio fué tal como frontera y vigía que bajo el mandato del conde Diego Porcellos, en el año 922, se hizo desviar el Camino de Santiago que atravesaba Alava, para hacerlo discurrir por Briviesca y Amaya en dirección a Carrión y Astorga.
Todavía en el año 989, las huestes de Abderramán ponen cerco y arrasan de nuevo la población en lo que sería la última batalla librada bajo sus murallas.
Posteriormente, bajo el reinado de Ramiro II, se lleva a cabo la definitiva repoblación, aunque el sucesivo traslado de las fronteras cristianas cada vez más hacia el Sur, hizo que las gentes que la habitaban fueran abandonándola para asentarse de forma definitiva en los valles inmediatos, desapareciendo así el rastro de la ciudad en las fuentes históricas.
Etimológicamente, el nombre de AMAIA * AMAYA ha sido tenido por vasco, intentando explicarlo mediante la palabra del dialecto vizcaíno amai «fin», «término» + el sufijo -a «el, la, lo», justificando así al hecho de estar aquélla en los confines de la Cantabria lindante con las tierras de los vacceos.
Su uso como nombre personal femenino comenzó en Vizcaya, Guipúzcoa y Alava tras la aparición de la novela «Amaya o los vascos del s. VIII», escrita por Navarro Villoslada en 1879, fruto de su imaginación y sin base histórica, falseando la historia de los vascos mediante la apropiación de una parte importante de la historia de Cantabria, hasta el punto de que dicha novela es considerada en muchos centros escolares de aquellas provincias un libro histórico, de obligado conocimiento entre los estudiantes.
La etimología real de este topónimo está basada en la raíz ide. * am(m)a «madre», atestiguada en numerosas lenguas ides.
En la onomástica de la P. Ibérica encontramos los nombres: Ama, usado entre los ástures y vacceos; y Amma (con geminación de la -m-), entre los galaicos bracarenses, astures y lusitanos.
Fuera del solar ibérico nos encontramos: Amma, en la Iliria; Amma y Ama, en Bélgica, Germania Superior e Inferior, y en los Campos Decumates; y el masculino Ammus, en Bélgica.
De ahí que el mencionado vocablo * am(m)a puede ser un préstamo al vascuence con el mismo valor y significado, resultado de las invasiones indoeuropeas y sobre todo celtas, que atravesaron el territorio vascón durante su llegada a la P. Ibérica, así como por el hecho de ser vecinos los vascones (actuales navarros) de los várdulos, caristios y berones, (actuales vizcaínos, guipuzcoanos y riojanos).
Estos tres últimos pueblos pertenecían al conglomerado de pueblos de lengua indoeuropea, como lo pone de manifiesto su onomástica y toponimia antiguas.
El sufijo procede también de un ide. * -io- / -ia-, especialmente activo en las lenguas celtas donde sirve para formar nombres de acción, adjetivos, nombres de agente y topónimos.
En los nombres personales lo encontramos formando dobletes: así, All-ius está construido sobre All-us; Camal-ia, sobre Camal-a; etc..
Este mismo sufijo también es muy frecuente en gr., lat. e ilirio, donde forma adjetivos y nombres personales.
AMAIA *AMAYA, significa en sentido literal: «la (ciudad) madre», lo que en la toponimia puede equivaler a «la capital».
Ammaia (com -m- geminada = -mm-)es también el nombre de una ciudad de la Lusitania, hoy Portalegre, perteneciente al Conventus Pacensis, y que llegó a alcanzar el status de municipum, probablemente en la época de Claudio, tal como se cita en una inscripción del año 161 d.C.
Relacionada con ésta misma, existe otra inscripción publicada por E. Croag en el año 1933, en la que se alude a la Civitas Amaiensis.
Es evidente el parentesco onomástico entre la ciudad cántabra y la lusitana, lo que invalida la tesis de explicar su nombre por el vasco, ya que Ammaia estaba situada en el centro del Conventus Pacensis, bastante alejada de cualquier frontera o límite, y por otro lado la onomástica antigua de cántabros y lusitanos guarda una gran relación.
En la toponimia actual aún encontramos, aparte de los que llevan el sobrenombre de Amaya por hallarse cerca de su emplazamiento, los pueblos de: Amayas (Guadalajara), en el interior de la Celtiberia; Amayuelas de Arriba y de Abajo, (Palencia), en territorio vacceo limítrofe con los cántabros; y Amayuelas de Ojeda (Palencia), en territorio cántabro, al NO. de Amaya.
En resumen: Amaya-Amaia, es un topónimo (y como tal, un nombre de persona) cántabro, ya que tanto las fuentes escritas como la toponimia nos han legado su huella y el testimonio de su existencia, lo que le da carta de naturaleza cántabra; de ahí que los nomenclátores vascos deberían eliminarla de su relación o bien aclarar su verdadero origen.

Amaya

Nombre de bebé: Amaya

Género: Femenino

Santo de Amaya: 9 de Mayo

Origen del nombre Amaya: Latino

Significado del nombre Amaya:

Amaya es un nombre de origen latino y es una variante del nombre vasco ‘Amaia’. Es por lo tanto común en esta Comunidad Autónoma pero de forma generalizada en España. Su significado es «principio del fin».

Las mujeres que se llaman Amaya se caracterizan por tener un porte altivo y de apariencia inaccesible ya que tienen una actitud que no pasa desapercibida. Por esto mismo también buscan destacar en todo lo que hacen y luchan por alcanzar todo lo que se proponen aprovechándose de su gran intuición. En su vida en general, pero sobre todo en lo que al trabajo se refiere, son muy independientes ya que son muy metódicas y organizadas y no se dejan llevar fácilmente.

Todas estas cualidades hacen que sean personas muy difíciles de comprender pero, paradójicamente, es algo que buscan siempre en las relaciones personales. Esto tampoco ayuda en el terreno sentimental ya que, a pesar de que buscar a alguien a quien amar y ser amados, la constante búsqueda de la perfección hacen que les sea mucho más complicado. No obstante, cuando están seguros de algo no tienen problema de ir a por ello dando todo por sus parejas.

Amaya no cuenta con una fecha en el santoral cristiano aunque algunos autores a lo largo de la historia lo situaban en el 9 de mayo.

En cuanto a personajes famosos con este nombre destacan Amaya Arzuaga, diseñadora española; y Amaya Valdemoro, exjugadora de baloncesto española, o Amaya Romero, cantante y ganadora de ‘Operación Triunfo 2017’.

Países donde es común Amaya: España

Famosos con nombre Amaya:

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¿Quiénes son?

Amaya y Isberga son mujeres infinitamente sociables, que avanzan por el mundo con soltura. Deseosas por agradar, poseen encanto, espontaneidad, refinamiento y espíritu de conciliación. Sin embargo, a menudo la mujer cambia, y si estas personas encantadoras son capaces de lo mejor (gentileza, amabilidad, entusiasmo, tacto…), también son capaces de lo peor (impulsividad, arrebatos, excesos, rudeza…). Es cierto que esto a menudo depende de su humor del momento, de su motivación, pero también de su interés. En efecto, cuando realmente desean algo, hacen lo necesario para obtenerlo, ya sea por su obstinación o por su seducción, Amaya y Isberga son mujeres independientes que detestan las obligaciones. Les gustan los placeres, las aventuras y los descubrimientos. Necesitan apasionarse y, cuando se entusiasman, se muestran sobreexcitadas e hiperactivas… Pero cuando están desmotivadas, también pueden revelarse desencantadas, indolentes, e incluso perezosas… Del mismo modo, su comportamiento alterna entre cierto puntillismo en un campo preciso, y un total laxismo en otro. Así, pasarán horas en el baño, maquillándose, mientras que descuidarán la limpieza del hogar y las obligaciones materiales. De niñas, Amaya y Isberga son despiertas, demostrativas, afectuosas y muy unidas a su familia. Por eso, como padres, sepan que tienen mucha influencia sobre la personalidad de estas niñas, que bien pueden mostrarse responsables, autónomas, emprendedoras si están en armonía, pero que pueden oponerse y rebelarse, si se sienten no queridas.

¿Qué les gusta?
A Amaya y Isberga les gusta dirigir, ordenar y, materialistas, se interesan por los signos exteriores de riqueza. El dinero es indispensable para su bienestar, y tienen, por otro lado, sentido para los negocios. En amor, buscarán la perfección y a menudo estarán insatisfechas: el hombre de su vida será rico, viril, inteligente…pero su apariencia física no les gustará. O bien, será bello, tierno, cultivado, ¡pero no será demasiado rico, para su gusto! Tendrán numerosas tentaciones… Son mujeres sensuales, que necesitan libertad, ¡pero ellas no se privarán de ser mismas posesivas y celosas!

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¿Qué hacen?

Su búsqueda profesional estará estrechamente relacionada con el éxito financiero. En efecto, a menudo optan por una profesión lucrativa. Así, se sentirán atraídas por una profesión vinculada con el banco, la gestión, la economía, las finanzas…por todo lo que implique venta, representación, desplazamientos o viajes, comunicación…, por todo lo que se relacione con la estética.

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