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Sindrome de abstinencia antidepresivos

Sindrome de abstinencia de los antidepresivos

Therapeutics Letter, 23 de julio de 2018

Los fármacos antidepresivos están asociados con tolerancia y dependencia a los medicamentos, y un síndrome de interrupción similar a otras clases de medicamentos, como los opiáceos y las benzodiazepinas. Los efectos de suspender cualquier antidepresivo deberían denominarse con más precisión «síndrome de abstinencia» en lugar de «síndrome de discontinuación del antidepresivo».

¿Qué es? El síndrome de abstinencia de antidepresivos se refiere a los síntomas físicos y psicológicos que se producen cuando se suspende, se pierden dosis o se reducen las dosis de cualquier antidepresivo. El mecanismo no se ha determinado pero se han propuesto varias explicaciones. El tratamiento farmacológico diario puede afectar la disponibilidad de varios neurotransmisores que pueden conducir a muchas consecuencias fisiológicas. Cuando se detiene el tratamiento farmacológico, los cambios adaptativos del cuerpo tardan en recalibrarse, lo que da como resultado un período de posibles síntomas.

Características clínicas

  • Los síntomas generalmente aparecen unos días después de la interrupción o la reducción de la dosis.
  • Los síntomas incluyen ansiedad, llanto, mareos, dolor de cabeza, aumento del sueño, insomnio, irritabilidad, mioclonía, náuseas, descargas eléctricas, temblores, síntomas similares a la gripe, desequilibrio y trastornos sensoriales.
  • La mayoría de los síntomas de abstinencia de antidepresivos se resuelven en 2 semanas.
  • Se han reportado síntomas de abstinencia severos y prolongados que duran de semanas a meses. Numerosos casos se reportan anecdóticamente con gran detalle en línea.

Conclusiones

  • Los antidepresivos se deben agregar a la lista de medicamentos asociados con tolerancia, dependencia y síndrome de abstinencia.
  • Los síntomas de abstinencia ocurren en al menos un tercio de los pacientes que se detienen.
  • Antes de comenzar un antidepresivo, los pacientes deben ser informados de la posibilidad de síntomas de abstinencia. Los requisitos para el consentimiento informado son análogos a las recomendaciones antes de iniciar la terapia opioide a largo plazo.
  • Algunos síntomas pueden mejorar al suspenderse, pero esto no se refleja en los estudios de abstinencia de antidepresivos.
  • Cualquier decisión de suspender o reducir abruptamente un antidepresivo debe considerar la posibilidad de que los síntomas depresivos recurrentes o el aumento de la tendencia suicida puedan representar la retirada o el resurgimiento de la afección original.

Blog

Hola, Jesús:
Lo que describes es un SÍNDROME DE RETIRADA. Un 20% de los pacientes al reducir la dosis hasta suspender la toma de antidepresivos del tipo ISRS (Fluoxetina, Paroxetina, Sertralina, Escitalopram… Los más comunes) comienzan a notar síntomas como mareos y calambres musculares. El mareo es como describes, como si el cerebro «flotara en la cabeza».
Los síntomas no tienen que ver con que el paciente vaya a necesitar retomar la medicación sino con una sensibilidad especial que algunos individuos tienen al cambio de nivel en sangre de la medicación.
El síndrome de retirada se pasa solo, si no tomas ninguna medida desaparece con el tiempo, pero puede durar hasta un mes y es bastante incómodo. Se hace pesado.
La solución es bien sencilla volver a tomar una dosis mínima del fármaco e ir bajándola más suave y lentamente, de modo que «engañemos al cuerpo», que no pueda detectar la diferencia entre un escalón de bajada y el siguiente.
Yo suelo recomendar a mis pacientes que vuelvan a tomar media pastilla una semana, luego un cuarto otra semana y la última semana que tomen un cuarto día sí, día no. Mano de santo ; )

Introducción

No tome Ansium

  • Si es alérgico a diazepam o sulpirida o a cualquiera de los demás componentes de este medicamento incluidos en la sección 6.
  • Si es alérgico al grupo de las benzodiacepinas en general.
  • Si padece de dificultades respiratorias relacionadas o no con el sueño desde hace tiempo.
  • Si sufre problemas musculares.
  • Si sufre problemas hepáticos graves.
  • Si presenta un aumento de la presión intraocular.
  • Si sufre hipercapnia crónica grave.
  • Si sufre dependencias a drogas o alcohol a menos que su médico se lo indique formalmente.

Si tiene alguna duda al respecto consulte a su médico.

Ya que contiene sulpirida, no tome Ansium cápsulas si:

  • tiene tumores concomitantes dependientes de prolactina (hormona que estimula secreción láctea), por ejemplo prolactinomas de la glándula pituitaria y cáncer de mama,
  • tiene feocromocitoma (tumor de la glándula suprarrenal),
  • está en tratamiento con levodopa (Ver ¿Uso de otros medicamentos¿),
  • tiene frecuencia cardiaca baja, con alteraciones del ritmo cardíaco o con cualquier otra enfermedad del corazón clínicamente importante,
  • tiene porfiria aguda, enfermedad metabólica que impide la síntesis de determinados componentes de los glóbulos rojos.

Advertencias y precauciones

Consulte a su médico o farmacéutico antes de empezar a tomar Ansium:

  • Si tiene algún trastorno de hígado o riñón.
  • Si sufre debilidad muscular.
  • Si padece otras enfermedades o alguien de su familia tiene antecedentes de coágulos sanguíneos, estos medicamentos pueden asociarse con la formación de los mismos.
  • Si tiene alergias.
  • Si tiene problemas de abuso de drogas o alcohol.
  • Si está tomando otros medicamentos.
  • Si usted es epiléptico y está siguiendo un tratamiento de larga duración con Ansium, no se recomienda el uso del antagonista de las benzodiazepinas Anexate (flumazenilo) para revertir el efecto de diazepam puesto que pueden aparecer convulsiones.
  • Si se administra a pacientes con una situación clínica que pueda favorecer la aparición de trastornos del ritmo cardiaco, ya que sulpirida puede potenciar el riesgo de alteraciones graves del ritmo cardíaco.
  • Si presenta riesgo de padecer un accidente cerebrovascular.
  • Si el medicamento se administra a ancianos, puesto que existe riesgo de sedación, disminución de la presión arterial al ponerse de pie, o la aparición de discinesia (movimientos repetitivos anormales incontrolables).
  • Si el medicamento se administra a niños, puesto que sulpirida no se ha investigado en profundidad en este grupo de pacientes. No se recomienda su uso en niños.
  • Si padece insuficiencia renal (alteración de la función de los riñones), puesto que la dosis debe ser disminuida.
  • Si padece o ha padecido epilepsia ya que puede favorecer la aparición de crisis epilépticas y convulsiones.
  • Si padece la enfermedad de Parkinson, puesto que está contraindicado, salvo casos excepcionales, en pacientes que toman medicación antiparkinsoniana.
  • Si aparece fiebre de origen desconocido y rigidez muscular, ya que podría tratarse del síndrome neuroléptico maligno que es una complicación potencialmente mortal caracterizada por temperatura corporal elevada, rigidez muscular y alteración del sistema nervioso (disfunción autonómica). En caso de temperatura corporal elevada de origen no diagnosticado, debe suspenderse el tratamiento con sulpirida (Ver ¿Posibles efectos adversos¿).
  • Si padece diabetes mellitus o presenta factores de riesgo de padecer diabetes.

Si aparece infección o fiebre de origen desconocido, comuníqueselo a su médico, ya que podría tratarse de discrasia sanguínea (alteración sanguínea) (ver ¿Posibles efectos adversos¿). Se han notificado casos de leucopenia (disminución del número de glóbulos blancos), neutropenia (disminución del número de glóbulos blancos denominados neutrófilos) y agranulocitosis (disminución de un tipo de glóbulos blancos, los granulocitos) con el uso de antipsicóticos, incluido Ansium.

  • En pacientes de edad avanzada con psicosis relacionada con demencia, que estén en tratamiento con antipsicóticos (posibilidad de presentar un mayor riesgo de muerte).
  • En pacientes con factores de riesgo para el tromboembolismo (Ver ¿Posibles efectos adversos¿).

Consulte a su médico o farmacéutico si aparecen tales síntomas.

No es aconsejable tomar este medicamento para el tratamiento de las psicosis o de la ansiedad asociada a depresión. Pueden aparecer trastornos de la conducta, principalmente en niños y ancianos, en este caso se suspenderá el tratamiento.

El uso de benzodiacepinas puede conducir a una dependencia. Esto ocurre principalmente, tras la toma de forma ininterrumpida del medicamento durante largo tiempo. Para reducir al máximo el riesgo de dependencia deben tenerse en cuenta estas precauciones:

  • La toma de benzodiacepinas se hará sólo bajo prescripción médica (nunca porque hayan dado resultados a otros pacientes) y nunca se aconsejarán a otras personas.
  • No aumentar en absoluto las dosis prescritas por el médico, ni prolongar el tratamiento más tiempo del recomendado.
  • Consultar al médico regularmente para que decida sí debe continuarse el tratamiento.

Niños

Ansium no debe administrarse a niños

Pacientes en edad avanzada

Los pacientes de edad avanzada pueden verse afectados por Ansium más que los pacientes jóvenes. Si usted es anciano, su médico le puede recetar una dosis inferior (por ejemplo, la mitad de la dosis media) y comprobar su respuesta al tratamiento. Por favor, siga cuidadosamente las instrucciones de su médico.

Si tiene algún trastorno de hígado o riñón, o sufre debilidad muscular, su médico decidirá la conveniencia de que tome una dosis inferior de Ansium o que no lo tome en absoluto.

Toma de Ansium con otros medicamentos

Informe a su médico o farmacéutico si está tomando, ha tomado recientemente o podría tener que tomar cualquier otro medicamento.

Antes de comenzar el tratamiento, su médico debe estar informado si usted toma otros medicamentos (incluyendo aquellas que no han sido recetadas. Esto es extremadamente importante porqué el uso simultáneo de más de un medicamento puede aumentar o disminuir su efecto).

Por lo tanto, no debe tomar otros medicamentos al mismo tiempo que Ansium a menos que su médico esté informado y lo apruebe previamente. Por ejemplo, los tranquilizantes, inductores del sueño y medicamentos similares actúan sobre el cerebro y los nervios y pueden reforzar el efecto de Ansium.

La cisaprida, cimetidina, ketoconazol, fluvoxamina, fluoxetina y omeprazol aumentan temporalmente el efecto sedante de Ansium, lo que aumenta el riesgo de somnolencia.

Asimismo, el metabolismo de la fenitoína puede verse afectado si está tomando Ansium, por lo tanto, si usted está tomando este medicamento, su médico ajustará las dosis de los mismos.

Los enfermos de parkinson tratados con levodopa no podrán tomar este medicamento. Ciertos medicamentos inhibidores de enzimas hepáticos pueden potenciar la actividad de este medicamento.

Ya que contiene sulpirida informe a su médico si está tomando alguno de los siguientes medicamentos:

  • Agentes antiarrítmicos como quinidina, disopiramida, amiodarona y sotalol.
  • Otros medicamentos tales como cisaprida, tioridazina, eritromicina endovenosa, vincamina, halofantrina, pentamidina, esparfloxacino, metadona, pimozida, haloperidol y sultoprida.
  • Medicamentos que inducen enlentecimiento de la frecuencia cardiaca tales como diltiazem y verapamilo, clonidina, guanfacina; digitálicos.
  • Medicamentos que inducen una disminución de los niveles de potasio y magnesio.
  • Medicamentos depresores del sistema nervioso central incluyendo narcóticos, analgésicos, antihistamínicos H1 sedantes, barbitúricos, benzodiazepinas y otros fármacos ansiolíticos.
  • Sales de litio (medicamentos para el tratamiento del trastorno maníaco-depresivo o trastorno afectivo bipolar).
  • Sucralfato (medicamento para tratar y prevenir la úlcera del duodeno).
  • Antiácidos.
  • Medicamentos para disminuir la presión arterial.
  • Litio.

Tenga en cuenta que estas instrucciones pueden ser también de aplicación a medicamentos que se hayan utilizado antes o puedan utilizarse después.

Toma de Ansium con los medicamentos, bebidas y alcohol

Durante el tratamiento evite las bebidas alcohólicas. El efecto del alcohol puede potenciar la sedación y esto puede afectar la capacidad de conducir o utilizar maquinaria. Si necesita información adicional sobre este punto consulte a su médico.

No debe ingerir zumo de pomelo durante el tratamiento con Ansium.

Embarazo y lactancia

Si está embarazada o en periodo de lactancia, cree que podría estar embarazada o tiene intención de quedarse embarazada, consulte a su médico o farmacéutico antes de utilizar este medicamento.

Antes de comenzar el tratamiento, su médico debe saber si usted está o sospecha estar embarazada o bien si desea estarlo. El médico decidirá entonces la conveniencia de que tome Ansium.

Los recién nacidos de madres que han utilizado Ansium en el último trimestre de embarazo pueden presentar los siguientes síntomas: temblor, rigidez de los músculos y/o debilidad, somnolencia, agitación, problemas para respirar, y para recibir alimentación. Si su hijo recién nacido presenta cualquiera de estos síntomas póngase en contacto con su médico.

Las benzodiacepinas se excretan por la leche materna por lo que deberá consultar con su médico la conveniencia de tomar Ansium mientras está criando a su hijo.

Conducción y uso de máquinas

Diazepam puede alterar su capacidad para conducir o manejar maquinaria, ya que puede producir somnolencia, disminuir su atención o disminuir su capacidad de reacción. La aparición de estos efectos es más probable al inicio del tratamiento o cuando se aumenta la dosis. No conduzcan ni utilicen máquinas si experimentan algunos de estos efectos.

Sulpirida puede producir síntomas tales como somnolencia, mareo o alteraciones de la vista, y disminuir la capacidad de reacción. Estos efectos así como la propia enfermedad pueden dificultar su capacidad para conducir vehículos o manejar máquinas. Por lo tanto no conduzca ni maneje máquinas, ni practique otras actividades que requieran especial atención, hasta que su médico valore su respuesta a este medicamento.

Introducción

El insomnio es un trastorno del sueño que ocasiona dificultad para conciliar o mantener el sueño o sensación de no haber tenido un sueño reparador1. Se trata, por tanto, de un trastorno con un alto componente subjetivo; también podría definirse como la insatisfacción con la cantidad o la calidad del sueño1. Solo se considerará clínicamente relevante si ocasiona disfunción durante el día (somnolencia, estrés, cansancio, etc.)2-4. Es un motivo de consulta frecuente en atención primaria (AP)4 y constituye un problema de salud pública que afecta a millones de personas en los países industrializados5, aunque su prevalencia varía ampliamente entre los diferentes estudios dependiendo de los criterios y sistemas de clasificación que se utilicen6. Se relaciona con un incremento de la morbimortalidad en general y con un mayor consumo de los recursos sanitarios; disminuye la calidad de vida de la persona que lo sufre e interfiere en su vida laboral, social y familiar3,7.

Es más frecuente entre las mujeres (hasta 1,5 veces más que en los hombres, aunque sin evidencias claras2,8), en personas con enfermedades psiquiátricas y problemas psicológicos y en aquellos que presentan determinados procesos médicos (enfermedades neurológicas, respiratorias, endocrinológicas, etc.)2,7. Debe tenerse en cuenta que la modificación en la estructura y el patrón del sueño aparece fisiológicamente con la edad y no debe confundirse con un trastorno del sueño7,9.

Valoración y clasificación del insomnio

Ante la queja del paciente el profesional debe averiguar la naturaleza del trastorno valorando la rutina sueño-vigilia, tiempo de evolución, secuelas diurnas, posibles desencadenantes, fármacos que toma, hábitos de salud y enfermedades actuales, así como algunos parámetros relevantes como el tiempo total dormido, la eficiencia del sueño, el tiempo de conciliación y el despertar tras la conciliación del sueño2,4,7. La entrevista clínica es el método más eficaz para obtener esta información así como valorar la percepción del paciente acerca del problema3.

Criterios y clasificación del insomnio primario y secundario1,3,7

Existen numerosas clasificaciones del insomnio. La Guía de Práctica Clínica para el manejo de pacientes con insomnio en Atención Primaria7 recomienda a efectos prácticos clasificar el insomnio en función de su etiología, de su momento de aparición en la noche y de su duración.

Según su etiologíaInsomnio primario

Diagnóstico de exclusión. Según el DSM-IV10 es la dificultad para conciliar el sueño, para mantenerlo o dificultad para conseguir un sueño reparador. Debe prolongarse por lo menos un mes, provocar malestar clínicamente significativo o deterioro en la actividad del individuo, no aparecer exclusivamente en el transcurso de la narcolepsia, trastorno del sueño relacionado con la respiración, trastorno del ritmo circadiano o parasomnia u otro trastorno mental (por ejemplo, trastorno depresivo mayor, trastorno de ansiedad generalizada, delirium), ni ser debida a los efectos directos de sustancias (drogas, fármacos, etc.) o de una enfermedad médica.

Insomnio secundario o comórbido

Aparece como consecuencia de otros cuadros clínicos o de diferentes situaciones adaptativas. Distinguimos:

Insomnio por mala higiene del sueño y hábitos inconvenientes (tabla 1).

Tabla 1.

Medidas de la higiene del sueño

– Evite las siestas durante el día, sobre todo tras una noche con sueño escaso

– Evitar la ingesta excesiva de líquidos o comidas pesadas por la noche. Igualmente, evitar tomar cafeína, nicotina y alcohol antes de acostarse

– Mantener un horario regular de sueño levantándose y acostándose a la misma hora

– Programar una reducción progresiva de la actividad antes de acostarse

– Establecer una rutina antes de acostarse, realizándola cada día y en el mismo orden (tomar algo caliente, leer un rato, lavarse los dientes, etc)

– Mantener un entorno del sueño silencioso, oscuro, seguro y confortable

– Irse a la cama solo cuando se sienta sueño

– Si no se concilia el sueño en 30-45 min aproximadamente, salir de la cama y de la habitación y realizar una actividad relajante y monótona hasta sentir sueño de nuevo y solo entonces volver a la cama. Repitiendo las veces que sea necesario

– Utilice la cama solo para dormir y para la actividad sexual. No realice otras actividades como leer, ver la televisión, oír la radio, etc.

Alteraciones psiquiátricas asociadas al insomnio. Hasta un 50% del insomnio crónico puede relacionarse con enfermedades psiquiátricas, como ansiedad (insomnio de conciliación), trastorno bipolar (en la fase de manía aparece una disminución del tiempo total de sueño con gran energía al día siguiente), esquizofrenia (con pesadillas y fragmentación del sueño), depresión mayor (despertar precoz), etc.

Alteraciones cronobiológicas:

  • Adelanto de fase: patrón de dormirse temprano y despertar precoz. Tiempo total de sueño normal (existe un adelanto del ritmo sueño/vigilia). El ciclo del ritmo circadiano se acorta con la edad (a partir sexta década).

  • Retraso de fase: dificultad para iniciar el sueño a la hora convencional o deseada, asociado a dificultad para levantarse por la mañana a la hora prevista. Tiempo de sueño normal (sólo se acorta por la necesidad de cumplir con los horarios establecidos). Es típico de adolescentes.

  • Ritmo vigilia-sueño irregular: distribución caótica de los períodos de sueño/vigilia durante el día y la noche. Puede existir un largo período de sueño nocturno y el resto se distribuye en 3 o más siestas de menos de 4 h. Es frecuente en afectaciones cerebrales difusas. El tiempo de sueño total es normal, pero disperso a lo largo del día, lo que puede ocasionar hipersomnia diurna o insomnio.

  • Trabajo en turnos cambiantes: puede ocasionar insomnio o excesiva somnolencia de forma transitoria.

  • Jet lag: síndrome del cambio rápido de zona horaria. En viajes transoceánicos aparece una desincronización transitoria del ciclo sueño-vigilia por el desajuste entre el horario del punto de partida y el de llegada. Durante la desincronización se experimenta insomnio o hipersomnia diurna.

Insomnio por enfermedades médicas y neurológicas. Por los síntomas característicos de la enfermedad o por efecto fisiológico directo de la propia enfermedad. Son múltiples las entidades que se asocian a insomnio. Destacamos: procesos que cursan con dolor agudo/crónico como traumatismos, cefaleas, cáncer; cuadros neurológicos como demencia, enfermedad vascular cerebral; cuadros endocrinológicos como hipertiroidismo, diabetes mellitus, síndrome de Cushing, etc.

Insomnio fatal familiar. Enfermedad de origen priónico, progresiva, de herencia dominante. Inicialmente se manifiesta en el adulto como insomnio de consolidación y evoluciona rápidamente a una incapacidad completa para iniciar y mantener el sueño. Aparecen signos de hiperactividad vegetativa y, posteriormente, disartria, temblor, mioclonías, ataxia, distonía y signos piramidales. Progresa hacia el coma y la muerte en menos de 2 años.

Síndrome de las piernas inquietas. Malestar en las piernas con una irresistible necesidad de moverlas e incluso de caminar para aliviarse. Aparece en períodos de inactividad, sobre todo por la noche en la transición de la vigilia al sueño. Constituye una de las causas más frecuentes de insomnio. La mayoría de los casos son idiopáticos aunque se relaciona con déficit de hierro, neuropatías periféricas e insuficiencia renal crónica.

Según el momento de la noche en que aparece

Insomnio de conciliación. Si existe dificultad para conciliar el sueño. Es la forma de insomnio más frecuentemente asociada a problemas médicos, fármacos o estados de ansiedad.

Insomnio de mantenimiento. Si existe dificultad para mantener el sueño, apareciendo periodos de vigilia (despertares) frecuentes o prolongados durante el sueño.

Despertar precoz. Si el último despertar se produce como mínimo dos horas antes de lo habitual para el paciente.

Según su duración

Insomnio transitorio. Duración inferior a una semana. Caracterizado por la existencia de factores desencadenantes estresantes que cuando se resuelven permiten al sujeto volver a su situación previa

Insomnio de corta duración o agudo. Mantenido entre una y 3 semanas, donde también pueden existir factores desencadenantes pero son más severos o duraderos

Insomnio crónico. Duración superior a 4 semanas. Puede deberse a diferentes enfermedades o procesos físicos o psíquicos o no tener causa evidente. Suele ser difícil de resolver. En la actualidad representa en torno al 50% de los casos de insomnio.

Tratamiento del insomnio

El ámbito asistencial que ha de asumir el manejo del insomnio, en la mayoría de las ocasiones, es atención primaria2. El tratamiento del insomnio debe entenderse como un abordaje integral7 tratando la causa (siempre que esta pueda identificarse ) o desencadenante, los síntomas y la repercusión del proceso en el propio paciente.

El manejo del insomnio primario se basa en una serie de estrategias de modificación de conductas y cambios en estilos de vida3,11 a las que se asociará, cuando se considere necesario, el tratamiento farmacológico adecuado5,11. El objetivo es dotar al paciente de los recursos necesarios para manejar el proceso y reducir al mínimo la utilización de los fármacos hipnóticos11. Todo ello requiere un papel activo del paciente en el proceso terapéutico permitiendo la realización de una monitorización y seguimiento de su respuesta y motivación11.

Las actuaciones deben iniciarse informando al paciente y sus familiares sobre el insomnio2,7 (qué es, cómo se produce, cuáles son las opciones de tratamiento, etc.) y corrigiendo aquellas ideas erróneas sobre el sueño y sus alteraciones que puedan condicionar una perpetuación del problema7, intentando motivar un cambio de aquellas conductas que pueden mantener el insomnio. Las recomendaciones deben realizarse de forma individualizada en función a las necesidades y situación del paciente2. Tras esta actividad educativa debe realizarse una valoración de los hábitos de sueño, pues hasta un 30% de los pacientes con trastornos del sueño presentan una alteración de la higiene del sueño1,3. Las medidas fundamentales de higiene del sueño se muestran en la tabla 1. Aunque se proporcione la información de forma verbal en consulta es conveniente facilitarla por escrito. Las medidas de higiene del sueño, como única intervención, prácticamente no tienen impacto sobre la eficiencia del sueño, no permiten resolver cuadros de insomnio crónico ni hay datos acerca de su eficacia para el insomnio agudo, por ello se asocian como coadyuvantes de otras intervenciones terapéuticas7,11.

Intervenciones no farmacológicas

Las intervenciones no farmacológicas son efectivas para producir cambios fiables y duraderos en los hábitos del sueño de pacientes con insomnio crónico12-14. El abordaje psicoterapéutico del insomnio se basa fundamentalmente en intervenciones conductuales y cognitivo-conductuales, existiendo un adecuado nivel de evidencia sobre sus beneficios3,7,11,14. En la tabla 2 se recogen algunas de las principales estrategias. Este enfoque terapéutico debe constituir la primera línea del tratamiento del paciente con insomnio3,7,14, aunque existen una serie de limitaciones a estas terapias como son la falta de profesionales entrenados, su elevado coste y el hecho de que requieren más tiempo que la prescripción farmacológica3,7. Todo ello hace que se encuentren infrautilizadas en atención primaria. No obstante, algunas de ellas como la restricción del tiempo en cama y el control de estímulos pueden ser puestas en marcha sin problemas y sin coste de tiempo excesivo en atención primaria7,14.

Tabla 2.

Terapias cognitivo-conductuales para el tratamiento del insomnio

Control de estímulos Terapia dirigida a reasociar la cama y el dormitorio con el sueño, reestableciendo un adecuado ciclo de sueño-vigilia7,10 ya que el permanecer despierto en la cama propicia relacionar la creación de asociaciones negativas entre los rituales previos al sueño y el ambiente del dormitorio14El tratamiento se basa en seguir una serie de instrucciones como evitar actividades estimulantes antes de acostarse, solo ir a la cama para dormir, salir de la cama si no se es capaz de dormir, ir a otra habitación y relajarse y evitar comer, tomar cafeína y fumar; volver a la cama solo cuando se tenga sueño, etc.10,12,14Adecuada para insomnes que pasan mucho tiempo dando vueltas en la cama sin poder dormir3
Restricción del sueño Técnica que modifica el tiempo total de sueño en función de la eficiencia del sueño (tiempo dormido/tiempo en cama)14. Se disminuirá o aumentará en función de la mejora o empeoramiento de la calidad y duración del sueño (se disminuye 15 min si eficiencia < 80% o se aumenta 15 min cada vez que la eficiencia sea de 85-90%). Los ajustes se realizarán semanalmente1,11. Nunca debe reducirse el tiempo en cama a menos de 5 h porque induciría somnolencia diurna12,14Esta técnica es adecuada para el insomne que se despierta repetidas veces durante la noche, por ejemplo los ancianos
Técnicas de relajación Pretenden reducir la excitación psico/fisiológica para favorecer el sueño2,7,10. Su objetivo es que el paciente consiga niveles profundos de relajación muscular de forma rápida y sencilla en el momento de irse a dormir para facilitar el sueño12,14Requiere un entrenamiento más o menos largo3 y su recomendación debe ser individualizada10Algunas de estas técnicas son: relajación muscular progresiva, bioretroalimentación con imágenes que reducen el nivel de excitación, meditación, ejercicio ligero, respiraciones profundas7,10,12

Tratamiento farmacológico

El tratamiento farmacológico del insomnio se asociará a las intervenciones cognitivo-conductuales3,7,11. Los hipnóticos serán recomendados solo si se requiere una respuesta inmediata a los síntomas, el insomnio es severo y ocasiona trastornos importantes, las medidas no farmacológicas no producen los efectos deseados o el insomnio persiste después del tratamiento de la causa médica subyacente12.

En todo caso, los hipnóticos se utilizarán en monoterapia2, en la menor dosis posible2,12, durante períodos cortos (menos de 7 días todas las noches) o intermitente (2-3 noches por semana)11,15. Las recomendaciones actuales establecen como período de utilización de hipnóticos para el tratamiento del insomnio un máximo de 14 días (incluyendo el período de retirada2,6,8,15). El tratamiento intermitente asocia como ventaja tomar menor cantidad de fármaco, menor potencial de abuso, igual eficacia en la mejoría del cuadro, y, sobre todo, mayor satisfacción del paciente ya que controla mejor el número de comprimidos que toma14,18.

La elección del hipnótico adecuado se hará de forma individualizada en función del tipo de insomnio y de las necesidades individuales del paciente, así como del grado de alerta necesario al día siguiente2,3,7. Los grupos terapéuticos más utilizados y eficaces para el tratamiento del insomnio son las benzodiacepinas (BDZ) y los compuestos no benzodiacepínicos7,8 que mantienen una seguridad y eficacia superiores en comparación con otros tipos de hipnóticos como los barbitúricos3. No parece haber diferencias relevantes que aconsejen utilizar una BDZ sobre otra o sobre los fármacos Z (compuestos no benzodiacepínicos)6, por lo que se utilizará la que mejor se ajuste al perfil clínico del paciente6,7. En la tabla 3 se muestran los principales fármacos con indicación hipnótica comercializados en España.

Tabla 3.

Hipnóticos comercializados en españa (25-10-2011)

HIPNÓTICOS BENZODIAZEPÍNICOS
Dosis (mg/día) Vida media Inicio acción Observaciones
QUAZEPAMQuiedorm® 15 Larga Rápida Riesgo de acumulación en el organismo con dosis sucesivas por su lenta eliminación, lo que a la vez les permite retardar las consecuencias de la dependencia físicaEl diazepam se utiliza como fármaco de vida media larga, sustitutivo en las deshabituaciones a benzodiacepinas
DIAZEPAMDiazepam EFG, Ansium®, Pacium®, Tropargal®. 5-15 Larga Rápida
FLURAZEPAMDormodor® 15-30 Muy larga Rápida
BROTIZOLAMSintonal® 0,125-0,25 Intermedia Rápida
FLUNITRACEPAMRohipnol® 0,5-1 Intermedia Rápida
LOPRAZOLAMSomnovit® 1–2 Intermedia Rápida No sufren oxidación hepática. Más seguros en ancianos y hepatópatas, aunque se mantenga ajuste de dosis
LORAZEPAMDonix®, Idalprem®, lorazepam EFG, Orfidal®, Placinoral® 1–7.5 Intermedia Intermedia
LORMETAZEPAMLormetazepam EFG, Aldosomnil®, Loramet®, Noctamid® 0.5–1,5 Intermedia Rápida
MIDAZOLAMMidazolam EFG, Dormicum® 7,5–15 Corta Rápida
TRIAZOLAMHalcion® 0,125-0,25 Corta Rápida No recomendado su uso por riesgo inaceptable de alteraciones de la memoria, pensamientos anormales y conductas psicóticas
BENTACEPAMTiadipona® 25-100 Corta Intermedia
OXAZEPAM No se dispone de preparado monocomponente en el mercadoa
HIPNÓTICOS NO BENZODIAZEPÍNICOS O DROGAS Z
ZOLPIDEMDalparan®, Stilnox®, Zolpidem EFG. 10mg Muy corta Debe tomarse justo antes de acostarse. Causa menos alteraciones psicomotoras y de memoria que las BDZ y el zolpidem
ZALEPLONNo comercializado en la actualidad (Sonata®) 10 Ultracorta Indicado en insomnio por dificultad para conciliar el sueño sólo cuando el trastorno es severo. Disminuye el periodo de latencia del sueño
ZOPICLONADatolan®, Siaten®, Limovan®, Zopicalma® 7,5 Corta Tratamiento de insomnio por dificultad de conciliación, despertares nocturnos y despertar precoz. Sedante, pero también presenta efectos ansiolíticos, relajantes musculares y anticonvulsivantes

a

El único medicamento comercializado actualmente con oxazepam es Suxidina® comp., que contiene metoclopramida, dimeticona, oxazepam succinato y polienzimas, y está indicado en distonía neurovegetativa, dispepsia nerviosa, gastritis neurógena, colon irritable, aerofagia, etc.

Se debe ser especialmente cauto en pacientes con historia de abuso de sustancias, a los que se podría considerar que presentan una contraindicación al tratamiento hipnótico8,12. El médico debe informar al prescribir un tratamiento con hipnóticos de la duración del mismo, es decir, de que se trata de un tratamiento por un período limitado, así como de los efectos adversos de su utilización a largo plazo8,16,17. Se mantendrá un seguimiento del paciente valorando la posible aparición de efectos adversos y evitar la dependencia al fármaco11,16.

Hipnóticos benzodiacepínicos

Las BDZ son fármacos depresores del SNC, que actúan como agonistas no selectivos del receptor ácido gammaaminobutírico A (GABA-A). Poseen acciones hipnóticas, ansiolíticas, miorrelajantes y antiepilépticas2. Son eficaces para el tratamiento del insomnio ocasional y, a corto plazo, pero no se dispone de la suficiente evidencia para avalar su empleo a largo plazo3,7,9,18. Incrementan la eficiencia del sueño pero alteran su arquitectura: alterando los tiempos de las diferentes fases del sueño7,9. La duración máxima del tratamiento no debe superar las 4 semanas (incluyendo la retirada gradual)6,16 pues su utilización por encima de este período incrementa el riesgo de dependencia y los fenómenos de retirada6,9.

Las BDZ tienen buena absorción por vía oral y son muy liposolubles. Requieren ajuste de dosis en caso de insuficiencia hepática y en ancianos18,19. Loprazolam, lormetacepam y oxacepam son conjugados directamente sin sufrir oxidación previa, lo que implica que pueden metabolizarse sin problemas aun con poco hígado funcionante, siendo esto de especial interés en hepatópatas y ancianos9,18,19.

El efecto adverso más frecuente es la habituación al fármaco; para evitarla se utilizarán fármacos por períodos cortos y dosificaciones intermitentes16. El riesgo de dependencia a BDZ aumenta con: la duración prolongada del tratamiento (superior a 3 meses), las dosis elevadas y el uso de BDZ de vida media corta (alprazolam, loracepam, midazolam) y elevada potencia ansiolítica (alprazolam, lorazepam, etc.)6,12,17. Otros efectos indeseables serían: sedación diurna residual, trastornos y/o deterioro cognitivos, incoordinación motora, amnesia y lentitud de reflejos (sobre todo las BDZ de vida media larga), insomnio de rebote y síndrome de abstinencia tras su retirada5,7,8,18. Pueden empeorar una enfermedad pulmonar obstructiva crónica. Se debe tener especial precaución en el caso de los ancianos pues la somnolencia residual y el riesgo de ataxia y confusión pueden provocar caídas accidentales con las consiguientes lesiones y fracturas9,19. Pese a ello, tienen menos riesgo de sobredosis y potencial abuso que los barbitúricos y son los fármacos más utilizados para el tratamiento del insomnio3.

El fenómeno de retirada de BDZ ocasiona insomnio, ansiedad, disminución del apetito, acúfenos, alteraciones de la percepción, insomnio de rebote, pesadillas y disminución de la memoria. Los síntomas aparecen a las pocas horas de discontinuar la BDZ de acción rápida o hasta las 3 semanas de interrumpir las de acción prolongada. Por ello se recomienda la retirada gradual2,6,15,19.

La sobredosis ocasiona somnolencia, estupor, relajación muscular, depresión respiratoria, etc., aunque en la actualidad, el riesgo de muerte por sobredosis es bajo2. El tratamiento de la sobredosis por BDZ es el flumacenil (administración intravenosa en pequeños bolos a intervalos breves a razón de 0,5mg cada 30 s hasta una dosis acumulada de 1-5mg en 2-10 min16,19).

Hipnóticos no benzodiacepínicos (fármacos Z)

No tienen relación química con las BDZ pero su acción farmacológica es similar8; actúan como hipnóticos pero sin efecto miorrelajante, ansiolítico ni antiepiléptico3,7. Su principal indicación es el insomnio de conciliación, al disminuir la latencia del sueño1,2,8. Están autorizados para el tratamiento del insomnio grave e incapacitante a corto plazo (máximo 4 semanas para zolpidem y zopiclona y de 2 semanas para el zaleplón, incluyendo los períodos de retirada)2,6–8,11,16. La eszopiclona (isómero de la zopiclona aún no comercializado en España) es el único hipnótico aprobado por la FDA para utilizarse más de 35 días, existiendo evidencias de su efectividad durante más de 6 meses de terapia3,7.

Los hipnóticos no benzodiacepínicos parecen respetar la arquitectura del sueño fisiológico en personas sanas y la mejoran en los insomnes, presentando un mínimo impacto sobre las fases del sueño y el sueño REM7,12. Tienen degradación hepática por lo que debe disminuirse la dosis en pacientes ancianos y con disfunción hepática9,12,18. La utilización de dosis excesivas o durante períodos prolongados, superiores a los recomendados, sin retirada gradual y progresiva, puede ocasionar efectos secundarios como amnesia anterógrada, ansiedad o insomnio de rebote2,7. Requieren realizar ajuste de dosis en insuficiencia hepática y/o renal y en ancianos9. Puede afectar a la capacidad de conducción por somnolencia residual12,18.

Entre sus efectos indeseables se encuentra la somnolencia residual, mareos, vértigos, nauseas, vómitos y cefaleas; además puede aparecer astenia, amnesia anterógrada, depresión y pesadillas, trastornos de la percepción, diplopía, temblor, ataxia. Raramente pueden aparecer efectos paradójicos como taquicardia, ansiedad, irritabilidad y agitación psicomotriz. Zaleplón puede ocasionar trastornos de la audición, del olfato, del habla y de la visión (cambios en la percepción del color) y fotosensibilidad. Zopiclona puede provocar disgeusia7,11,12,18.

Se encuentran contraindicados en alergia a BDZ, miastenia gravis, insuficiencia respiratoria, glaucoma de ángulo cerrado, apnea del sueño, insuficiencia hepática grave, intoxicación etílica aguda, coma o shock, embarazo y lactancia7,19. Potencian el efecto del alcohol y de otros depresores del SNC, también potencian los efectos sedativos de neurolépticos y antidepresivos. Zaleplón interactúa con ketoconazol (disminución del aclaración del zolpidem con potenciación de su efecto) y paroxetina (posible potenciación de la toxicidad de zolpidem con aparición de alucinaciones)19. La sobredosis por este grupo farmacológico se trata, al igual que en el caso de las BDZ, con flumacenil19.

Otros fármacos

La fitoterapia es una terapia muy empleada por la población para el tratamiento del insomnio crónico. El producto más empleado es la valeriana y, en otros países, la melatonina (no comercializada en España), aunque la evidencia sobre la eficacia de ambos es variable e insuficiente11,12.

Los antidepresivos con acción sedante son una opción efectiva de tratamiento para el insomnio que coexiste con una depresión pero la evidencia sobre su seguridad y eficacia en el insomnio no asociado a depresión es contradictoria7,11.

Los antihistamínicos, utilizados en el tratamiento de procesos alérgicos y entre cuyos efectos se encuentra la somnolencia, se han utilizado en casos leves de insomnio. No obstante, ocasionan efectos indeseables como sedación diurna, deterioro psicomotor y efectos anticolinérgicos, por lo que su empleo no es recomendable. Su eficacia disminuye en días11.

Algunos neurolépticos pueden usarse como coadyuvantes para el insomnio, aprovechando su acción sedante; pero no existen evidencias que apoyen su uso y los riesgos de toxicidad y efectos secundarios los desaconsejan7,11.

Los barbitúricos disminuyen la latencia de inicio del sueño y suprimen el sueño REM. Son efectivos en el insomnio durante un corto período de tiempo (unas 2 semanas) pero pierden su capacidad para inducir y mantener el sueño tras este período. Se asocian con fenómenos de tolerancia, dependencia física y psicológica y elevados efectos adversos (agitación, confusión, pesadillas, alucinaciones, letargia). Actualmente son raramente utilizados como tratamiento del insomnio y no son recomendables por su perfil de efectos secundarios y dependencia11.

Financiación

Este trabajo de revisión ha surgido dentro de un proyecto de investigación financiado con una beca de ayuda a la investigación concedida por la Fundación para la Investigación Sanitaria en Castilla-La Mancha FISCAM (PI/2007/16).

Conflicto de intereses

Los autores declaran no tener ningún conflicto de intereses.

Efectos secundarios de los antidepresivos

Artículo y fuentes actualizadas en: febrero, 2020
Autor: Carlos Calderon

Muy desagradables, así se catalogan los efectos secundarios que producen los antidepresivos. Síntomas como mareos, nauseas, dolores de cabeza, problemas de subidas o bajadas de peso, insomnio y disfunciones sexuales son algunos de estos.

Cuando inicias el tratamiento con antidepresivos, al principio estos efectos pueden ser muy molestos, pero a medida que pasan las semanas pueden aminorar, aunque hay algunos que nunca desaparecen, tienes que lidiar con ellos y acudir al médico de ser necesario.

En el caso de las personas que toman Escitalopram, es normal que sufran algunos de estos efectos secundarios, sobre todo algunas disfunciones sexuales al momento de la eyaculación o llegar al orgasmo, pero además se pueden sufrir otras consecuencias al tomarlos como: sangrados gastrointestinales, hinchazón en la piel, infecciones en la orina, incluso, pensamientos suicidas.

En el caso del uso de antidepresivos en mujeres, los efectos secundarios con esta ingesta de Escitalopram, los fuertes mareos e irritabilidad es muy común. Sin embargo, este fármaco es uno de los más demandados por sus registros en los altos niveles de vida en pacientes que lo consumen.

Algunos peligros al tomar ansiolíticos y sus efectos adversos

Se dan casos de personas, que sin recibir ningún diagnóstico médico, asumen a la ligera la ingesta de estos pastillas antidepresivas, sin medir las consecuencias. Por lo general, cuando alguien sufre de cierta ansiedad decide tomarlos sin saber que cae en un error y sin percatarse de los efectos adversos que puede sufrir.

Estos pueden ser:

  • Se crea dependencia. El grupo de fármacos al que pertenecen estos ansiolíticos son llamados benzodiacepinas, estas actúan de forma directa en el cerebro y haces que el proceso de información que se genera en las neuronas sea mucho más lento, por lo que es muy común que te hagas dependiente ya que si se dejan de golpe, pueden generar el síndrome de abstinencia.
  • Somnolencia. Te debilitan mentalmente, crearás dificultad de concentración, debilidad muscular y mareos frecuentes.

Por otro lado, la fluoxetina (PROZAC), un medicamento común para controlar la depresión, bastante demandado a nivel mundial, es recetado no solo para estas condiciones mentales, también se receta para controlar otros padecimientos en mujeres como descontroles menstruales y en desórdenes alimenticios.

Sin embargo, los efectos secundarios que genera esta pastilla antidepresiva son de tomar en cuenta para no consumirla a la ligera. Algunos de estos son:

  • Agitación mental y nerviosismo, así como ataques de pánico. Aunque suene un poco antagónico, el hecho de consumirla sin la previa consulta médica para determinar la dosis, te traerá como resultado estos efectos.
  • Puedes experimentar retraso psicomotor, parkinsonismo leve o movimientos distónicos, así como dolor articular
  • Además, puedes experimentar trastorno de sueño y disfunciones sexuales.

Es importante que si sientes algún desbalance en tu estado de ánimo, hables con tus familiares, o si bien, eres familiar de una persona que sufre de depresión, este acuda al médico para el diagnostico previo y para recibir el tratamiento correcto.

Sobre Carlos Calderon

Criado en un pueblo a las afueras de Madrid, soy médico de familia por vocación.

Empecé este blog para documentar mis estudios de Salud Pública pero pronto, se convirtió en un referente del sector.

Recuerda consultar a tu médico. La información de este blog es meramente documental y nunca te lo tienes que tomar como datos verídicos. Siempre consulta a tu médico de cabecera antes de llegar a conclusiones con estos datos.

Cómo dejar los antidepresivos

Es comprensible que las personas que llevan largos períodos de tiempo con la administración de psicofármacos antidepresivos, deseen dejar de tomarlos lo antes posible. No obstante, como hemos señalado anteriormente, dejar de tomar el fármaco de forma repentina puede causar grandes consecuencias físicas y psíquicas, además de una mayor posibilidad de recaída de la sintomatología depresiva con el tiempo. A continuación explicamos la forma correcta de retirar el fármaco, es decir, cómo dejar los antidepresivos.

Si estás en un tratamiento farmacológico con antidepresivos, como por ejemplo, con antidepresivos tricíclicos, y te preguntas ¿cómo puedo dejar los antidepresivos correctamente? Debes seguir estos consejos:

1. Información

¿Estás informado sobre el fármaco que estas tomando? Es importante tener en consideración los beneficios que aporta el fármaco en tu vida cotidiana, pero también es necesario valorar los efectos adversos que produce. Por otro lado, es importante tener presente la duración requerida de su tratamiento. Frente a estas variables: los beneficios, las desventajas y las indicaciones médicas de duración, podrás valorar si la discontinuidad del fármaco es la mejor opción en tu situación.

2. Razones

Cuestiónate cuál es el motivo por el que deseas suprimir el fármaco. La decisión de querer dejar de tomar el medicamento puede ser por múltiples factores. En primer lugar, puede aparecer una percepción de mejora que suscite el deseo de dejar de tomar la medicación. En segundo lugar, podría ser el deseo de su remisión debido a los efectos secundarios que produce el fármaco determinado. Por otro lado, podría ser que la persona no contemple la farmacología como el mejor medio para la mejora. Finalmente, podría darse una supresión brusca del fármaco y como consecuencia la aparición de síntomas secundarios asociados a ello, debido a olvidos de no tomar la medicación en las dosis y horas prescritas.

3. Seguir las indicaciones del profesional

Ante el deseo de dejar de tomar la medicación por una percepción de mejora, es imprescindible preguntar al médico o psiquiatra que lleva tu caso su valoración. Esta persona valorará las circunstancias actuales y te comentará cuál cree que es la mejor opción en el momento actual. Si coincide en que la mejor opción es dejar el psicofármaco, él te indicará cómo dejar los antidepresivos para reducir el impacto clínico al dejar de tomarlo. Seguramente, su retirada se hará con un descenso gradual de la dosis, durante un período de varias semanas. Con ello, se reducen mucho las posibilidades de aparición de un síndrome de discontinuidad y, en el caso de que aparezca, podrá reajustar la dosis para minimizarlos.

Si el deseo de remisión es debido a la elevada cantidad de efectos secundarios que produce el fármaco determinado, también es importante visitar a tu médico o psiquiatra, para que pueda valorar la situación y establecer un cambio de fármaco antidepresivo.

Ante estas dos situaciones, es muy importante acudir a las revisiones periódicas con la persona que lleve tu caso, para que pueda llevar un correcto seguimiento de la retirada o cambio del fármaco y pueda ayudarte ante cualquier dificultad o molestia.

4. En caso de olvido

En el caso de que los síntomas de discontinuidad aparezcan debido a el olvido de tomar la medicación, es importante ser consciente de ello y de la importancia de seguir el tratamiento con las indicaciones prescritas de tu médico o psiquiatra. Frente a ello, pueden establecerse estrategias para no olvidarse de tomar la medicación como: una alarma en el móvil, decirle a un familiar que te lo recuerde o un post-it en algún lugar que te sea fácil verlo.

5. Complementar con psicoterapia

Finalmente, frente al deseo de querer dejar de tomar la medicación sin que se haya producido una remisión de los síntomas, una posible alternativa sería valorar otro tratamiento, como la psicoterapia. Normalmente, la recomendación para el tratamiento de la depresión es una terapia combinada entre la farmacológica y la psicoterapia. No obstante, son muchas las psicoterapias que han demostrado su eficacia en el tratamiento de la depresión, sin la toma de antidepresivos. Un ejemplo de ello es la terapia cognitivo-conductual, la cual ha demostrado promover grandes mejoras en los trastornos depresivos.

Cómo dejar de tomar antidepresivos

4. Plantéale un cambio de antidepresivo: Si aun así sientes que el medicamento recetado no te ayuda o no te hace bien, coméntale la posibilidad de cambiar a otro tipo de antidepresivo, otro tratamiento, etc.

5. Sigue las indicaciones de tu medico: Si este valora que la suspensión o la disminución de la dosis es lo recomendable, sigue minuciosamente sus indicaciones, ya que tan solo una pequeña desviación de estas, puede causar un problema muy grave para tu salud.

6. Lleva una vida saludable: Mientras realices el proceso de suspensión es importante que te cuides, para ello: realiza ejercicio diariamente, come saludable y equilibrado bebé agua, duerme las horas recomendadas diariamente, no consumas alimentos con un alto nivel de cafeína, no tomes alcohol, etc.

Existen diferentes tipos de antidepresivos

7. Ten en cuenta los síntomas de abstinencia: Tras dejar este tipo de fármacos es muy común presentar síntomas de abstinencia, incluso a las pocas horas de la última toma. Estos síntomas pueden permanecer una o dos semanas en los casos más leves e incrementarse dicho tiempo en los más graves.

8. Acude a las revisiones: Haz que tu medico te revise a menudo, explícale como te vas sintiendo, los cambios que la disminución de medicamentos causa en ti, si los síntomas de la depresión o del trastorno del estado de ánimo reaparecen, si te sientes animado o cansado, si presentas síntomas de abstinencia y cuales, etc.

9. Plantéate probar la psicoterapia: La terapia de conversación o psicoterapia es buena para casos de depresión, problemas en el estado de ánimo y problemas emocionales; ya sea por si sola o sumada al consumo de medicamentos.

¿Cuáles son los síntomas de abstinencia por la retirada de este tipo de fármacos?

Los síntomas de abstinencia que puede presentar una persona cuando decide dejar de consumir antidepresivos son muy variados, dependen de la persona, de la manera de dejar el medicamento, de su estado de salud, su forma de ser, etc. También puede variar su duración e intensidad. Estos síntomas se dividen en dos grupos, síntomas físicos y síntomas psicológicos, dependiendo del lugar de su afección. Algunos de los más comunes si nos referimos a síntomas físicos son:

– Mareos y dolores de cabeza.

– Espasmos musculares o temblores.

– Diarrea o nauseas.

– Problemas para ir al baño y flatulencias.

– Agitación física y falta de descanso.

– Sensaciones con cierta similitud a estar padeciendo una gripe.

Algunos de los más comunes si nos referimos a síntomas psicológicos son:

– Depresión, ansiedad o agitación emocional y mental.

– Cambios bruscos en el estado de ánimo, o muy feliz o muy triste, oscilando entre ambos y cambiando rápidamente.

– Dificultad a la hora de concentrarse y problemas de memoria.

– Mayor irritabilidad.

– Cambios de peso muy marcados, causados por una perdida o un aumento del apetito.

– Confusión, fatiga o malestar psicológico.

– Trastornos en el habito del sueño, como puede ser el insomnio o la hipersomnia.

– Sentimientos de estar viviendo en una irrealidad.

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