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Soy infeliz en mi matrimonio

Estar enamorado es, sin duda, una experiencia única que puede hacernos sentir completos.

Pero las relaciones de pareja son complejas, y aunque podemos iniciar una relación estando plenamente enamorados, con el paso del tiempo los problemas y los conflictos pueden surgir. Si no los gestionamos bien, podemos sentir una gran insatisfacción, una tremenda frustración y un gran dolor porque nuestro romance no marcha como deseábamos.

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Las relaciones de amor hay que trabajarlas

Las relaciones amorosas no dejan de ser relaciones interpersonales, en las cuales cada miembro de la pareja tiene sus necesidades, sus deseos, sus expectativas, sus creencias, sus valores… Creer que las personas encajan por arte de magia es una error. De hecho, es un error muy frecuente, puesto que las novelas o la televisión fomentan una idea equivocada de lo que es el amor romántico.

Para tener éxito en una relación de pareja es importante trabajarla, tener objetivos comunes, negociar y llegar a acuerdos, comunicarse eficazmente, amar desde la libertad, confiar en el otro y, por supuesto, respetar a nuestro enamorado/a. Aunque muchas veces no seamos conscientes, la insatisfacción en la pareja se manifiesta por culpa de la mala comunicación, las carencias afectivas y las creencias irracionales.

Cuando esto ocurre es cuando uno piensa que ya no es feliz con su pareja, y su forma de ser y sus actitudes comienzan a cambiar, quizás hasta sin darte cuenta.

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Cómo detectar que no eres feliz en pareja

Saber cuándo uno no es feliz en pareja es relativamente fácil, pues la insatisfacción aparece y, por tanto, también lo hace la infelicidad. Lo que no es tan sencillo es detectar los motivos por los que uno no es feliz en pareja, y a menudo requiere de una profunda y objetiva autorreflexión.

El primer paso para cambiar es ser consciente de qué es lo que hay que cambiar, pues conocer los comportamientos que están afectando a la buena marcha de la relación es muy importante. Pero… ¿cómo podemos saber qué es lo que falla? Una buena estrategia es responder a las preguntas que te planteo a continuación.

1. ¿Existen rencores? ¿Por qué?

El amor es un sentimiento muy intenso, y en algunas situaciones causa reacciones desmedidas. Esto ocurre porque el dolor emocional que sentimos cuando las cosas no van bien en nuestra relación amorosa es muy profundo y penetrante. Las disputas con nuestra pareja duelen más que los conflictos con otras personas de nuestro entorno y provocan en nosotros una reacción apasionada.

Si detectas que hay rencores hacia tu pareja mejor que los soluciones cuanto antes para evitar entrar en un círculo vicioso que hace que el problema sea cada vez mayor.

2. ¿Negociáis en los conflictos?

Una de las causas más frecuentes en los conflictos de pareja es la mala comunicación, por lo que es necesario ser asertivos especialmente en los momentos más difíciles.

Cada miembro de la pareja tiene su propia manera de ver el mundo, y llegar a acuerdos no siempre es fácil. En una relación amorosa no debemos imponer nuestras opiniones, y es necesario hacer uso del diálogo. Saber negociar y llegar a acuerdos es de vital importancia si lo que queremos es que la relación dure.

3. ¿Estáis de acuerdo en las cosas importantes?

Que siempre estéis de acuerdo en todas las decisiones que tenéis que tomar es imposible, igual que lo es que siempre compartáis los mismos puntos de vista. Pero para que una relación sea duradera sí que es imprescindible que lleguéis a acuerdos y coincidáis en los aspectos importantes. Por ejemplo, las metas comunes o los valores fundamentales.

Aunque cada individuo dispone de su propia escala de valores, para que la relación se afiance es necesario construir una escala de valores en común. Es importante que reméis juntos para que el barco avance.

4. ¿Te apoya en los momentos difíciles?

Nadie es perfecto, y como ya he dicho, los conflictos en la pareja pueden aparecer en cualquier momento.

Pero cuando pasas por momentos difíciles, como perder el trabajo o la pérdida de un ser querido, siempre es mejor permanecer unidos que tirar cada uno por un lado. Si tu pareja deja de lado las disputas para brindarte su apoyo, es una señal de que está comprometido/a con la relación y contigo.

5. ¿Funcionan las relaciones íntimas?

Uno de los factores que más influyen en el bienestar de la pareja son las relaciones íntimas, que juegan un papel muy importante en la unidad y estabilidad de ésta.

Aunque los estudios científicos sugieren que la cantidad no es tan importante como la calidad, la falta de contacto sexual, ya sea por la monotonía y otros problemas sexuales, puede causar serias dificultades para la buena marcha de la pareja. En estos casos es necesario acudir a terapia sexual.

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6. ¿Estás pensado en engañar a tu pareja?

La fidelidad es uno de los valores fundamentales para construir una relación amorosa y un matrimonio estables; sin embargo, la infidelidad es muy frecuente hoy en día. Superarla no es fácil, pues se considera una una traición y una deslealtad.

La monotonía o los problemas de comunicación pueden ser, muchas veces, la raíz de la infidelidad. Y aunque a veces pensemos que cuando esto ocurre solamente sufre uno de los miembros de la pareja, la infidelidad suele causar dolor a ambas partes.

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Acudir a terapia de pareja: una solución para mejorar el bienestar en la relación

Cuando una pareja pasa por alguno de los problemas anteriormente mencionados y es capaz de detectarlo, si pone de su parte es posible que ponga remedio y encuentre de nuevo el camino hacia la felicidad con la persona que ama. No obstante, muchas veces es inevitable contar con la ayuda de un profesional experto en esta temática, es decir, un un psicoterapueta de pareja.

Al contrario de lo que ocurre en otras formas de psicoterapia, no es necesario haber recibido un diagnóstico de trastorno mental para recurrir a ella, pues los psicólogos de pareja no se centran solamente en el individuo para ayudarle a encontrar soluciones, sino en la relación y los motivos que la dificultan.

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Ya sea porque quieres volver a recuperar la felicidad en en tu relación o deseas superar una ruptura pareja, el Instituto Mensalus de Barcelona puede ayudarte. Esta clínica es considerada uno de los mejores centros de psicoterapia de España, y no solamente ofrece terapia de pareja de manera presencial en Barcelona, sino también online, para que puedas beneficiarte de las sesiones terapéuticas en el momento que desees y desde el lugar en el que estés.

Mensalus cuenta con un equipo de psicólogos altamente especializados en terapia sexual y de pareja, por lo que puede aportarte soluciones y ayudarte en las dificultades por las que está pasando en tu relación, ya sea para mejorar la comunicación, encarrilar de nuevo los objetivos comunes, superar los problemas sexuales (falta de deseo o excitación, los problemas para llegar al orgasmo, la eyaculación precoz o la disfunción eréctil, etc), aceptar una infidelidad, hacer frente eficazmente a las crisis puntuales, combatir el distanciamiento o cualquier otra situación que esté afectando a tu bienestar y el de tu enamorado.

Sus profesionales aplican técnicas y estrategias dirigidas al crecimiento tanto individual como en la pareja y posibilitan que aprendas nuevas maneras de relacionarte con tu compañero o compañera sentimental a la vez que te dotan de las herramientas necesarias para superar las dificultades en la relación y en la convivencia, los conflictos de pareja y también superar el desamor en caso de que alguno de los dos decida terminar la relación.

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Quiero a mi pareja pero no soy feliz ¿Qué hago?

La felicidad en una relación de pareja es tan importante como el aire que respiramos. Debemos cuidarla y protegerla para que sea una relación sana y exitosa. Sin embargo, hay veces en las que todo parece ir bien en una relación y aún así no nos sentimos realizadas. Si alguna vez el pensamiento “quiero a mi pareja pero no soy feliz” se te ha pasado por la cabeza, entonces entenderás de lo que hablamos.

Aunque nos cueste entenderlo y tener conciencia que no somos felices con nuestra pareja, es fundamental preguntarnos por qué y si vale la pena seguir adelante con la relación.

¿Qué hago si quiero a mi pareja pero no soy feliz?

1. Da lo mejor de ti

Las relaciones de pareja no dejan de ser interpersonales. Cada una de nosotras tenemos nuestros miedos, nuestras necesidades y nuestros deseos, creencias y valores. Por eso, para tener éxito en una relación de pareja es necesario trabajarla y dar lo mejor de nosotras para que valga realmente la pena y no nos sintamos infelices.

2. Comunica

La comunicación es la clave para que la relación de pareja funcione, y aún más cuando sentimos que queremos a nuestra pareja pero no somos felices. Es importante saber comunicar y expresarnos de una forma clara y honesta.

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3. No guardes rencor

Como todas sabemos, el amor es uno de los sentimientos más intensos que el ser humano tiene y puede causar en algunas situaciones sentimientos de rabia y rencor.

Si sentimos dolor y angustia porque queremos a nuestra pareja pero no somos felices, es fundamental solucionarlo porque se puede transformar en un círculo vicioso.

4. Estar en sintonía

Estar siempre de acuerdo en todo y en las decisiones que se tengan que tomar es imposible, así que para que la relación dure y sea fuerte tenemos que llegar a acuerdos y coincidir en las decisiones que sean realmente importantes. La sintonía de pareja es imprescindible para la felicidad.

5. Acepta

Cuando idealizamos a nuestra pareja y con el paso del tiempo vemos que no cumple nuestras expectativas empieza uno de los problemas graves y que nos impiden de tener una convivencia sana y feliz.

Aceptar de una forma libre y espontánea a nuestra pareja nos ayudará a alcanzar la felicidad y a sentir que amamos verdaderamente.

6. Valorízate

Cuando por alguna razón tenemos la autoestima baja y sentimos que nuestra pareja no nos merece o no vale la pena continuar comenzamos a desmotivarnos y a pensar que nada tiene sentido.

Lo importante es que tengamos la capacidad de valorarnos y sentirnos bien con nosotras propias. Transmitir buena onda y buenas energías es santo remedio para el amor.

Mientras exista el amor y las ganas de ser felices nada nos impedirá de serlo. Valorar lo que vale la pena, los pequeños detalles y estar abierto a cambios hará que nuestra relación de pareja sea lo más importante en nuestras vidas.

Amo a mi esposo, pero ya no soy feliz

1. No busques tu propia satisfacción.

Es un hecho que debes preguntar a tu marido si quiere hacer algo diferente en la cama, esto no quiere decir que permitas cosas que no quieres hacer, pero sí que te des una oportunidad de entender por qué ya no tiene relaciones sexuales contigo.

2. Reaviven la emoción del enamoramiento.

Si tu pareja y tú ya sólo hablan de los hijos es momento de salir a citas solos, como si fueran dos extraños, incluso jugar algún rol, algo que le ponga chispa al hecho de estar juntos.

3. Aprender a cambiar.

A veces la persona con la que te casaste hace 10 años ya no es la misma hoy, por ello intenta conocerlo otra vez, saber cuáles son sus nuevos intereses, sin darte cuenta estarás enfrentando otra realidad: ¡tú también cambiaste!

4. Ábrete a la novedad.

Hagan cosas nuevas, si a los dos les gusta un mismo restaurante vayan a otro, y la próxima semana a bailar, aunque sean unos “abuelitos” que odian los antros, tal vez terminen en los tacos muertos de risa por esos “jóvenes de ahora”.

Hagas lo que hagas lo primero en la lista es pasarle este texto a tu pareja, sin decirle nada, tal vez entienda la indirecta. ¡Mucha suerte!

Vía Cosmopolitan USA

Enamorarse, comprometerse, estar juntos, llegar al altar y cumplir con el estándar social de vivir en pareja, ya sea con matrimonio o con una relación libre, así es la idea de la evolución de las personas, la cual se da sin importar el paso del tiempo.

Seguir un estándar en el amor, no siempre refleja felicidad. FOTO:

Sin embargo aunque sea el amor el principal ingrediente para lograr todo lo anterior, existen verdades que llevan a miles de parejas en el mundo a amarse con todas sus fuerzas, pero a ser infelices estando juntos.

Las razones son diversas y dependen siempre del contexto social, la educación, el lugar en el que viven así como las creencias religiosas o los ideales sociales.

Idealizar al otro, es un problema primordial. FOTO: Freepik

Pero idealizar al otro es uno de los problemas más graves al sentir amor pero no lograr una conexión de convivencia.

Si ya lo has notado entre tú pareja y tú, debes identificar lo que en realidad ocurre que alimenta esta sensación de amor e infelicidad a la vez:

La psicología abarca 4 puntos claves. FOTO:

La baja autoestima:

Cuando padeces de baja autoestima suelen sentir que no vales la pena y estar a lado de alguien, que por más que le quieras, no te merece.

Comienzas a sentirte poca cosa y esta misma visión te lleva a pensar que debes seguir porque es lo mejor opción que tienes para alguien “tan miserable como tú”.

Piensas que no mereces a nadie más. FOTO: Freepik

Idealizar al otro:

El amor ciega a las personas, por eso evitamos ver desde el inicio que es eso que no nos hace compatibles en realidad. Pensamos que nadie nos querrá tanto como esa persona que nos acompaña.

Baja auto eficacia:

Ocurre cuando sientes poca capacidad de lograr metas o sueños por ti solo, entonces necesitas la fuerza de tu pareja, aún cuando la ames, la infelicidad también es un lado fuerte entre ustedes.

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Piensa que no puede crear metas por sí solo. FOTO:

Poca conciencia:

Negar la realidad siempre es un efecto que los lleva a seguir juntos siendo infelices, no eres capaz de tener la conciencia de lo que ocurre y sobre todo qué puedes hacer para evitarlo o cortar de tajo con dichos sentimiento.

Luna de miel- desengaño:

Este ciclo de la psicología de pareja es uno de los más dolorosos en las relaciones puesto que la pareja da un cambio radical de actitud después de pasara los primeros 3 meses de unión, suele estar presente en los matrimonios recientes o las uniones libres que van comenzando. Seguir después de eso duele y se torna a la infelicidad.

Muchas parejas se conocen hasta que vivien juntos. FOTO:

Miedo al cambio:

Si han viviendo años juntos y el sentimiento de infelicidad en lugar de terminar, incrementa, cortar de tajo con los lazos que han construido resulta temeroso, sobre todo por el cambio que representa. No es fácil comenzar de nuevo ante una vida hecha con hijos incluso de por medio.

El cambio de familia es un duro proceso. FOTO: Freepik

¿Qué hago si las anteriores siguen en mi relación?

Mientras el amor exista siempre se puede salir adelante, es importante que identifiques las 4 cosas básicas que puedes hacer si quieres salir de la infelicidad aún siguiendo a su lado.

La psicología estima las siguientes acciones:

Aprende a identificarlo. FOTO:

Aprende a calmar las discusiones:

Todas las parejas tienen discusiones desde cuestiones simples, hasta cosas sumamente graves. Sin embargo debes aprender a entender a otro, no siendo una persona sumisa, sino madura e inteligente, valora lo que vale la pena que vivan molestos y lo que no, finalmente sabrás que nada vale la pena.

No debes darle prioridad a una discusión. FOTO:

Provoca acercamiento:

Sentirse infeliz también puede resultar de la falta de complicidad, si amas a tu pareja demuéstralo con hechos, desde un mimo hasta un acto de valentía por el otro. Todo cuenta y el acercamiento siempre les dejará ver lo que sienten uno y otro.

Ten iniciativa. FOTO:

No lastimes al otro por lo que tú sientes:

Si te sientes infeliz, no culpes al otro, no lastimes al otro, no te vengues con el otro. Hazte cargo de lo que sientes por y gracias a quién.

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Se feliz con su felicidad:

Si él o ella tienen felicidad, debes alegrarte por ello, dejar de pensar que es el reflejo de una infidelidad, falta de interés o acciones que no los unen.

TIENES QUE PREPARARTE PARA LAS NUMEROSAS EMOCIONES QUE ESTA CONVERSACIÓN IMPLICA

Decirle a alguien que no eres feliz no siempre será una plática amena con café y galletitas. Tienes que prepararte para el valor que toma decir estas palabras, pero también para saber que tu pareja podría no tomarlo bien (no son palabras muy fáciles de escuchar). Habrá algo de llanto, tristeza, preocupación… pero lo mejor que pueden hacer es aprender a discutir las cosas de una manera madura y adulta, con el amor que los unió en primer lugar. Ambos merecen un buen proceso, o si lo han decidido, un buen final.

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ESCUCHA A TU PAREJA

Así como tú has reunido valor para decirle a tu pareja lo que sientes, es importante que tú también escuches lo que tiene que decir. Y no subestimen los silencios, ni les den significados que no tienen; este tipo de conversaciones requieren meditación, calma y dejar que las ideas fluyan poco a poco. Decir las cosas con la cabeza caliente o el corazón herido sólo puede conducir a peleas. Pero permítanse el lujo de escuchar a su interior e ir descosiendo la plática.

SI HAN DECIDIDO CORTAR, HAGAN UN CIERRE COMPLETO

No dejen las cosas colgando. No pidas «un tiempo» si crees que realmente no puedes dar más, y consideras injusto estar en una relación donde no puedes amar recíprocramente. Es doloroso, pero ni tú ni la otra persona lo merecen. Si han decidido poner punto final a la relación, tengan un buen cierre y hagan lo necesario para sanar sus corazones. Respeten sus decisiones y que en esa nueva etapa, sanen todas las heridas para volver a salir adelante. Y si han decidido dar una segunda oportunidad a la relación, hablen a fondo, establezcan nuevas reglas y prepárense para darle un nuevo aire a su noviazgo.

7 cosas que te suceden cuando ya no eres feliz en tu relación de pareja

Tener una relación de pareja nos puede hacer sentir completos y motivados para afrontar cada uno de los retos que nos ponga la vida en el día a día. Eso siempre y cuando se conserve esa “chispa” de amor y pasión tan notoria los primeros meses juntos.

No obstante, el tiempo a veces juega en contra y, más aún, cuandoambos caen en la monotonía y no hacen nada por salir de ella. Por esta razón, en la actualidad muchas parejas no son capaces de entenderse y al final terminan fracasando una y otra vez sin entender el porqué.

Soportar una relación cuando ya no se es feliz en ella es algo muy complicado y, de no prestarle atención, puede dar lugar a emociones que impedirán disfrutar de la viday del amor como se supone que debe ser.

Hay actitudes y sentimientos que se hacen notorios cuando, por alguna razón, ya no se es feliz en pareja. Es muy importante conocerlos, ya que son los que invitan atomar una decisión definitiva o a hacer algo por revivir el amor. ¿Te identificas?

1. No hay conexión física ni emocional

¿Os cuesta trabajo conectar como antes? ¿Se han perdido las muestras de cariño? ¿No sientes el mismo deseo físico de antes? Que este tipo de cosas estén pasando son muestras claras de una relación débil y agotada.

La pérdida de la conexión física y emocional, incluso en aquellos momentos íntimos,evidencian que la pareja ya no es feliz.

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2. Comparas con el pasado

Todas las parejas deben aceptar que sus primeros días o meses juntos fueron los mejores. Es más probable que entonces la llama de la pasión estuviera encendida y que hubieran detalles propios de la conquista.

Pretender que todo sea así para siempre es muy difícil. De alguna forma, la relación entra en una zona de confort. Sólo se puedesalir de ahí decidiendo hacer algo diferente.

Hacer comparaciones con lo que alguna vez fue tu pareja y anhelar que todo vuelva a ser como al principio te está diciendo que ahora no eres feliz.Podrías estar necesitando más atención de la persona que amas.

3. Pretendes que tu pareja cambie

Pretender que una persona cambie su forma de ser y se amolde a lo que esperamos que sea es un grave error. Esta es una actitud que puede desgastar notablemente la relación.

Si así te enamoraste, ¿por qué ahora pretendes cambiarlo? Si te es inevitable, es muy probable que la felicidad de ambos esté en otro lado.

4. Hay poca comunicación

Perder el deseo y la confianza para hablar es casi una sentencia para el fracaso de la pareja. La comunicación es una de las claves para tener una relación saludable y feliz. La pérdida de comunicación acarrea muchos problemas de pareja.

¿Ya no te sientes cómoda al contarle tus cosas? ¿Os veis y apenas habláis? ¿Te resulta aburrido? La respuesta positiva para estos interrogantes es otra señal que puede indicar que con esa persona no eres feliz.

5. Te molesta todo lo que dice y hace

No importa si lo que dice o hace es con una buena intención. Te irrita y puedes acabar enojándote mucho. Que esto ocurra no es bueno y puede acabar muy mal. Si tampoco estás de acuerdo con sus ideales, es el momento de plantearse qué es lo que quieres para tu vida.

6. Lo evitas muy a menudo

Te llama, te invita a salir, o en fin, busca cualquier excusa para verte, pero buscas una excusa más fuerte para no ir a ese encuentro.

Perder el interés por estar juntos y preferir hacer otras actividades, como pasar tiempo con los amigos, ver televisión o estar a solas, puede considerarse una señal clara de la infelicidad que sientes a su lado.

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7. No le pones interés a mejorar la relación

Cuando la relación está mal y todo indica que hay infelicidad, hay dos cosas por hacer: cerrar ese capítulo o luchar para revivirlo.Esta opción requiere trabajar para encontrar de nuevo esa fuerza que mantenga el vínculo.

No sentir deseos de luchar, esforzarse muy poco o no corresponder a lo que hace tu pareja por mejorarlo puede ser una señal para ponerle punto final a la relación. Por el contrario, actitudes positivas como reconocer los logros de la pareja y compartir sentimientos y momentos agradables pueden ayudar a recuperar una relación.
Finalmente, una actitud positiva también se considera algo fundamental. Un estudio demostró que las mujeres cuyos maridos tenían una actitud positiva tenían menos conflictos de pareja.

‘Soy infeliz en mi matrimonio’

ESTIMADA ANA:
Nunca pensé que llegaría a confesarlo pero, después de 10 años de casada, no soy feliz, mi esposo y yo no nos queremos. Él siempre ha sido una persona muy machista y controlador.

Desde antes de casarnos, tenía su propio negocio, es una ferretería y tlapalería. Precisamente allí nos conocimos porque yo entré a trabajar con él. Comencé en el almacén, después, cuando nos hicimos novios, me pasó a la oficina a hacer algunos trabajos de administración.

Creo que mi error fue aceptar sus malos tratos desde que era solo una trabajadora más. Claro, no solo era así conmigo, sino con el resto de los empleados, siempre nos pedía las cosas a gritos y si algo no salía bien, nos insultaba y ofendía.

Aún así, acepté salir con él y sobra decir que en ese noviazgo solo se hacía lo que él decía, en todos los sentidos. Pero es que influyeron muchas cosas que hasta ahora me doy cuenta que no era correcto aceptar.

Mis papás se divorciaron cuando era niña y siempre estuve al cuidado de mi abuela materna, pues mi mamá trabajaba todo el día y prácticamente la veía solo los fines de semana y eso si no tenía algún compromiso social.

Crecí sin la figura de un padre, sin autoridad. Mi abuelita cedía a todas mis peticiones sin cuestionarme y yo no supe valorarlo. Al contrario, tomaba toda esa libertad de la peor manera, de una forma equivocada.

Dejé la carrera en el primer semestre, con apenas 18 años y fue cuando comencé a trabajar en el negocio de mi esposo. Jamás retomé mis estudios y menos cuando comencé a ser su novia.

Ahora tenemos 2 niños y es evidente que a él no le interesa nadie ni nada que no sea su negocio, sus ganancias, sus propiedades, nada más. Desde que nos casamos dejé de trabajar en el negocio, él me dijo que no quería que yo estuviera enterada de los movimientos de dinero, no quería que viera los ingresos y que de allí en adelante, solo me daría lo justo para el gasto diario.

En ese entonces yo estaba enamorada, aún con todo, me sentía protegida al lado de un hombre, como tratando de reemplazar esa figura paterna que nunca tuve en mi infancia.

Ahora no sé qué hacer, ya no quiero estar aquí. Sé que nuestro matrimonio nunca ha funcionado ni funcionará. Jamás he recibido una muestra de afecto o cariño de su parte, lo nuestro ha sido solo apariencia.

Ya no soporto su indiferencia, no le interesa nada de mí y creo que ni de los niños. Nunca los ha acompañado a alguna actividad del colegio ni recreativa, nunca hemos tenido alguna salida familiar como tal, siempre soy yo la que anda sola con los niños en el parque, en las fiestas y hasta en las vacaciones, pues él no deja solo su negocio.

Es triste realmente que suceda esta situación, quizá dejé pasar tantos años esperando que todo mejorara entre nosotros, pero veo que no será posible. Ahora le problema radica en que además tengo miedo de irme de la casa con mis hijos, pues no tengo un peso ahorrado y me asusta no poder sacarlos adelante yo sola.

Espero me ayude con su consejo,
Esthela
ESTIMADA ESTHELA:
Generalmente ocurre que cuando una persona sufre maltrato, cuando es despreciada y no se le valora, llegan los sentimientos negativos que hacen que su autoestima baje, que entre en un estado de temor que provoca que sea difícil salir de la situación.

Sé que tomar una decisión no siempre es fácil, pues como dices, temes no poder sacar adelante a tus hijos tu sola, pero es importante que valores las opciones y tengas claro que es lo que realmente quieres para ti y para ellos.

Recuerda que el miedo es un sentimiento que paraliza y nos impide movernos para superar esas trabas que surgen en nuestra vida. No olvides que eres una mujer que vale mucho y que mereces, al igual que tus hijos, tener una vida en paz, libre de maltratos y humillaciones, libre de personas que te hacen daño, no solo físico, sino mentalmente.

Siempre hay una fuerza interior que te lleva a salir de cualquier situación, sobre todo cuando los hijos están de por medio. Analiza, pon tu mente en blanco y visualiza cómo quieres vivir, eso te dará la pauta pero sobre todo la fuerza de tomar la mejor decisión, ánimo.
ANA

Todos tenemos problemas. ¿Cuál es el suyo?
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ANA APARTADO 500 o BOULEVARD V. CARRANZA y CHIAPAS, SALTILLO, COAH.
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El tiempo ha pasado y ya no sentís mariposas en la tripa cuando os veis. Se ha perdido la ilusión y la rutina se ha apoderado de la relación. Sin embargo, y aunque no sepáis por qué, seguís juntos.

Los investigadores de la Universidad de Miño (Portugal) creen haber dado con la respuesta a este dilema. Los expertos basaron su estudio, publicado recientemente en la revista Current Psychology, en la hipótesis de que las personas se quedan en relaciones que no van bien por la ‘falacia del coste hundido’.

El coste hundido es un término económico que se refiere a una inversión que se ha hecho y no se puede recuperar. Entonces, la falacia del coste hundido se produce cuando decidimos sobre una situación basándonos en lo que hemos invertido previamente.

Por ejemplo, cuando nos quedamos viendo una película que no nos gusta en el cine porque hemos pagado la entrada, a pesar de no estar disfrutándola y de pasar un mal rato durante dos horas. En el caso de las relaciones la inversión serían factores como el tiempo, el cariño y la energía.

El coste hundido e refiere a una inversión que se ha hecho y no se puede recuperar”

Para averiguar cómo influía la falacia del coste hundido en las relaciones, los investigadores de la Universidad de Miño llevarona cabo dos pruebas.

En la primera, los científicos planteaban a los 902 participantes cuatro versiones diferentes de una misma relación. Cada una de las versiones tenía una variable como el dinero, el tiempo o el esfuerzo alterada.

“Las pequeñas cosas se convierten en grandes discusiones y sientes que no te comunicas con tu pareja. No habéis tenido relaciones sexuales en los últimos meses y te quedas más tiempo en el trabajo para retrasar tu llegada a casa. El problema con tu pareja te hace sentirte perdido y crees que serías más feliz si ya no estuvieras en esa relación”, explicaba el texto de la prueba.

Aquellos que habían puesto mucho tiempo y esfuerzo en hacer que sus parejas fueran felices y en mantener la relación viva y los que habían invertido dinero o tenían una casa en común estaban más dispuestos a mantenerse en la relación.

El 35% de las personas que habían invertido esfuerzo y dinero durante 10 años en su matrimonio preferían quedarse con su pareja”

En la segunda prueba, los expertos plantearon a los participantes otro caso hipotético. En esta ocasión estaban divididos en cuatro grupos. Aunque todos ellos debían imaginarse en una relación infeliz por algún motivo y debían decidir si se quedarían en la relación o no, cambiaban algunas variables.

– El primer grupo, el de control, debía imaginarse en un matrimonio infeliz de 10 años de relación

– El segundo grupo llevaba solo un año de matrimonio

– El tercer grupo llevaba casado desde hacía 10 años, pero habían comprado una casa en común. Por lo que había una inversión económica

– El cuarto grupo, también de 10 años de matrimonio, había invertido mucho esfuerzo en tratar de salvar la relación

La decisión lógica sea la de terminar la relación”

Los resultados de esta prueba mostraron que el 35% de las personas que habían invertido esfuerzo y dinero durante 10 años en su matrimonio preferían quedarse con su pareja. Mientras que en el grupo de las personas que simulaban llevar solo un año de relación, un 25% se quedaría con su pareja.

Al analizar los resultados de las pruebas, los expertos de la Universidad de Miño confirmaron su hipótesis inicial:las personas que habían invertido tiempo, esfuerzo y dinero en sus relaciones eran más propensas a permanecer en ellas a pesar de que “la decisión lógica sea la de terminar la relación”, afirman los autores del estudio.

Si te has hecho la pregunta ya tienes el primer paso, que es darse cuenta de que uno no es feliz, muchas veces parece que si nada va mal ya quiere decir que está bien y no es así, una relación puede no hacernos feliz aunque no haya nada malo, simplemente porque no nos llena. Darte cuenta de que no eres feliz o de que te falta algo es el primer paso. Si es algo más obvio y estas en una relación tóxica, tal vez ya lo sepas y simplemente estés evitando pensar en ello o ignorando lo que ya sabes. En cualquier caso debes identificar si eres feliz o no y si no lo eres plantearte porque sigues en esa relación. El artículo de hoy pretende ayudarte a saber porque mantienes esa situación y así ayudarte a salir de ella. Lo más seguro es que la respuesta esté dentro de ti.

¿Por qué sigo enganchada?

Normalmente hay un conjunto de factores comunes que ocurren en gente que pasa por la situación de mantener algo que no le hace feliz, normalmente aparecen conjuntamente unos cuantos, los más importantes son:

  • Baja autoestima. La baja autoestima hace que sientas que no vales la pena, que si no estás con esa persona nadie más te querrá, hace que te sientas mal contigo misma/o. Puedes sentirte poco atractiva, que no eres lo suficientemente inteligente, que eres difícil de aguantar, no gustarte tu forma de ser, etc… Y esa visión de ti misma hace que mantengas algo que no quieres porque crees que es lo mejor que encontraras y porque justificas a la otra persona (mientras te culpabilizas e infravaloras). No sentirse merecedor de algo mejor ocurre también por baja autoestima lo mismo que creer que nunca encuentres a alguien que se enamore de ti o que al no ser “una chica guapa o con éxito” debes conformarte.
  • Idealización de la pareja. El amor nos ciega y con esto evitamos ver muchas cosas. Idealizamos a la otra persona y pensamos que no encontraremos a nadie igual, a nadie que nos quiera tanto. A nadie tan…”inteligente”,”divertido”,”guapo”… Bueno gente inteligente y divertida sin duda hay mucha, y seguramente que además no te hagan sentir mal.
  • Baja autoeficacia. Esta rara palabra básicamente viene a decir que no confías en tu capacidad para lograr algo, está asociada con la baja autoestima y quiere decir que siempre piensas que vas a fracasar, infravaloras tu capacidad y esto en una relación puede traducirse en creer que no eres capaz de dejar a esa persona o creer que no eres capaz de soportar el sufrimiento o estar sola. No te ves capaz de hacerlo. Te sientes inútil o incapacitada para ello. Esto por supuesto esta en tu cabeza, todos somos capaces de hacer casi de todo, pero no lo sabemos hasta que lo hacemos.

  • Locus de control externo. Con esto nos referimos a que crees que lo que te pasa se debe a eventos externos o ajenos a ti, que es culpa del entorno o de los demás vamos y que no puedes hacer nada para remediarlo. Por ejemplo en una relación sería pensar que no se tiene control. Dejarnos llevar por la corriente, por inercia. Pensar que la relación va mal porque “hay crisis”, “porque tengo mucho trabajo”, ”porque no tenemos tiempo”, “es que me criaron así”, “de pequeño no me trataron bien…”, “las amistades me manipulan”…cierto que todo esto influye en gran parte pero no olvidemos que como se afrontan los eventos externos depende de la persona, y es esa persona (tu) la involucrada en la relación, la que deja que las cosas le afecten de una manera o no. Puedes elegir como reaccionar a estos eventos, luchar o no. Si tienes el control, otra cosa es que no quieras verlo. Tal vez esta baja responsabilidad, y atribuirlo todo a eventos exteriores este tapando el verdadero problema, ¿Y si la crisis desapareciera, tuvieras tiempo, nadie malmetiera…? ¿Crees que entonces todo iría bien o en realidad hay algo más, alguna cosa que no va bien entre vosotros?
  • Dependencia o baja autonomía. Siempre tienes que hacer las cosas con alguien, no te gusta tomar decisiones, necesitas la opinión de los demás antes de hacer algo, entonces puede que seas algo dependiente… Esto hace que necesites más de lo necesario a la otra persona y por lo tanto te veas incapaz de dejarle/a. Pero ojo, ten en cuenta que entonces no estás con él/ella porque quieres sino porque crees que sola no puedes. No es el mejor motivo para estar con alguien ¿No crees?
  • Negación. Te niegas a aceptar la situación y eso te mantiene bloqueada. Tienes poca conciencia (quizás intencionalmente) de lo que ocurre. No quieres ver que no eres feliz o que la cosa no va a mejor. Niegas los problemas obvios por temor. Hay mucha gente que no ve lo que no quiere ver por evitar los problemas.
  • La conveniencia. Es práctico, conveniente y cómodo mantenerse en la relación. Por ejemplo si compartís vivienda, vehículo, gastos, etc… Será un follón solucionarlo… Sí, pero no es imposible.
  • Sigues en la relación por otras personas: los hijos, los padres, las amistades en común.
  • Hábitos. Los hábitos por definición son conductas que tienden a mantenerse por su propia inercia, el borrego que sigue al resto vamos, llevas años en una relación y por inercia sigues en ella. La rutina nos lleva como la corriente y la comodidad hace que pasen los años… Cuando te habitúas a algo es difícil hacer cambios.
  • Ciclo luna de miel-desengaño. Este fenómeno es muy interesante, las relaciones difíciles, tóxicas o destructivas suelen mantenerse por un proceso circular. Suele ocurrir así: La pareja discute, se gritan o dicen palabras feas (o no) y hay un fenómeno de separación (objetivo o subjetivo), luego se da el reencuentro-reconciliación, es aquí donde aparece la fase de luna de miel, donde todo es tan bonito (pues se compara con la fase previa de enfrentamiento), aquí todo parece ideal, se hacen promesas y se esfuerzan ambas partes, pensando que todo ha cambiado y todo es genial. Lo que ocurre es que como todo ciclo tiende a repetirse, así pues le sigue otra discusión con su separación y dolor emocional, tras la cual vendrá otra “luna de miel”, esta luna de miel es la que nos mantiene enganchados pues nos hace creer que si eso ocurre durante un periodo de tiempo hay esperanza, además somos adictos a esa sensación aunque sea breve. El problema es que no nos damos cuenta que esa fase ocurre simplemente porque se intenta reenganchar a la otra persona, no es algo que vaya a perdurar en el tiempo ni representa la normalidad que podría tener la relación pues básicamente solo aparecerá si hay previamente una discusión, luego estamos abocados a vivir en ese bucle.
  • Crees que el malestar es solo un algo temporal y las parejas se apoyan en los buenos y los malos momentos. Cierto que puede ocurrir, pero una cosa es apoyar a alguien o darle un tiempo para ajustarse y modificar su conducta y otra cosa es estirar de algo que no funciona (porque simplemente no debe ser). Debes diferenciar un momento difícil de una relación acabada. ¿Cuánto llevas así? ¿Cuántas veces habéis tenido “crisis” sin factores externos que los determinaran?¿Ha sido así más veces?
  • Miedo al futuro y a lo desconocido. El miedo esta en casi todas las decisiones erróneas en la vida. El ser humano teme por naturaleza a lo desconocido, pero la única forma de vencer ese miedo es saltar al vació y arriesgar, nunca vamos a poder predecir el futuro ni saber algo 100% seguro, si no te arriesgas no ganas.
  • Miedo o intolerancia al malestar. Temer las emociones, el sufrimiento y el malestar es normal pero debemos entender que es inevitable y es pasajero. Son fases de transición de las que se aprende mucho. Si no sufriéramos sería porque no hemos tampoco sentido nada positivo. Cuanto más se ha querido a alguien más se sufre pero debemos entender eso como algo positivo, ser emocional es algo bonito y lleva ese contra efecto, pero más triste sería no sentir nada. Estaremos mal porque hemos amado, es algo que hay que aceptar de la vida. Sentir nos mantiene vivos. Y como siempre es algo temporal y que nos hará más fuertes. Si cada vez que tememos sentir algo negativo nos echamos atrás perdemos muchas oportunidades en la vida. Nunca encontraremos al gran amor si tememos que nos rompan el corazón, al contrario de lo que pensamos, somos fuertes y podemos tolerar mucho más de lo que creemos. Pero no lo sabemos hasta que lo intentamos.
  • Miedo a estar sola. Esto es lo mismo que ser dependiente. Recuerda que mejor estar sola/o que mal acompañado/a. ¿Te vale la pena aguantar algo que no te hace feliz? o ¿tal vez deberías dedicar tus esfuerzos a poder estar a gusto sola? Cuanto más a gusto estés sola, contigo misma, más fácil será que puedas estar a gusto con otros y de forma tranquila. De nuevo si temes estar sola lo mejor que puedes hacer es forzarte a estarlo, acostumbrarte, tú nunca te dejaras a ti misma, cuando aprendas a estar contigo nunca estarás sola.
  • Miedo a reconocer un fracaso, sentirte fracasada/o. Otra cosa que le cuesta mucho al ser humano es lo que podríamos ver como “ir hacia atrás”, “descaminar lo andado”, pensar que nos hemos equivocado. Pero si lo pensamos no tiene nada de malo darse cuenta de que nos hemos equivocado de camino, recular a un punto anterior en el camino y corregir el rumbo hacia uno más correcto, al fin y al cabo mejor eso que no seguir hacia delante y acabar donde no queríamos y cada vez más lejos de nuestra meta. Reconocer que te equivocaste a tiempo puede ahorrarte muchos problemas. No seas duro contigo mismo, todos nos equivocamos alguna vez, no pasa nada, aunque se diga mucho la vida SI da otras oportunidades y será que no hay gente en el mundo por conocer. Seguro la experiencia te enseño algo y ya con eso puedes entender que no ha sido un completo fracaso ni una pérdida de tiempo.

  • No quieres ser “la mala” de la película ni hacer daño a la otra persona. Esta deseabilidad social, la necesidad de quedar siempre bien (que es básicamente una dependencia de los demás porque acabamos haciendo las cosas en base al qué dirán), lo que hace es que nos guiemos por los criterios de otros y no los nuestros propios. En esta vida no hay blanco o negro. A veces te toca ser “el malo” momentáneamente pero piensa que es por un bien mayor, para ambos.
  • Sentimientos de tiempo perdido, culpabilidad, frustración. Las emociones como estas nos provocan problemas de decisión y razonamiento. Vamos a pasar más tiempo lamentándonos que actuando y eso es un problema. Nadie se mete en una relación o la estropea para sentirse mal, luego deja de culparte. A veces el amor se acaba y no se puede hacer nada ni nadie tiene la culpa, no busques culpables, no te martirices analizando los motivos. No te frustres por todo lo que sientes, por todo lo que deseas y no tienes. Hay cosas que no se pueden cambiar, pero podemos cambiar que hacemos nosotros respecto a ellas.
  • Obstinación y cabezonería. Por mucho que lo neguemos los humanos (algunos) somos unos cabezotas (rígidos), nos emperramos en algo y no hay manera de sacarnos de eso, a veces lo que debemos hacer es mirar nuestra situación desde fuera (como si fuéramos otro) o pensar que le diríamos a una amiga en nuestro lugar, ¿le diríamos que esta siento cabezota y obcecada? Agarrarse a algo como si nos fuera la vida en ello, hacer algo “porque si”, “por huevos” no suele salir muy bien y si lo analizas probablemente veas que las cosas que se hacen así suelen ser irracionales y además no acabar funcionando. No seas cabezota y si la puerta no se abre, antes de dejarte la mano destrozada prueba a abrir otra. Hay más de un camino a la meta. Se flexible y adáptate.
  • Miedo al rechazo. Vivimos en un mundo en el que medimos nuestra valía por como la valoran los demás, ¿si nos rechazan no somos nadie? Pues no. El mundo tiene 6 millones de personas, no podemos esperar que todas nos acepten y les caigamos bien, la vida estará llena de rechazos hasta encontrar al adecuado, ese alguien especial obviamente nos costará algo de esfuerzo encontrarlo, es una ruta de ensayo-error hasta acertar. No debes tomarte un rechazo como algo malo, mejor que te rechacen a estar con alguien que no te valora.
  • Dudas de ti misma, crees que tal vez estas sobrerreaccionando, que no tienes razón. Los sentimientos son los que son, si no estás enamorada no lo vas a poder forzar, si no eres feliz, es lo que hay. Puede que sobrerreacciones pero bueno, es tu forma de ser, si algo realmente te sienta tan mal por mucho que te moleste ser así, es parte de ti. No debes dudar de tu criterio. Lo que uno siente es lo que es. Si estás segura de sentir eso pues se consecuente. Uno solo puede luchar contra lo que siente en cierta manera y hacerlo durante mucho tiempo suele desgastar y mucho. Si no puedes cambiar tu reacción entonces es momento de cambiar lo que la provoca.
  • La esperanza (en ocasiones casi delirante) de que a pesar de que las cosas no han cambiado en años, pronto lo harán. Los recuerdos de los buenos momentos mantienen tu esperanza. La esperanza es buena, pero aplicada de forma lógica. Puedes tener esperanza de que encuentres algo mejor, de que aparecerá la persona adecuada. Pero tener esperanza ante algo para lo que tenemos evidencias diarias en contra, es algo ilógico.
  • Te da pena dejarle, que este mal o su reacción, sientes que tienes la responsabilidad de cuidar de él. Bien, esto es normal, si has estado mucho tiempo con alguien, os va a doler a ambos, pero más daño le vas a hacer cuanto más esperes, además como maneje su reacción es su responsabilidad y no la tuya. El debe saber cuidar de sí mismo y hacer ese trabajo personal. Si decide no tomárselo bien eso no es tu culpa, es su decisión personal. Cuando alguien deja una relación es porque es lo mejor, normalmente para ambos, tampoco ibas a hacerle feliz si estas con el sin quererlo. Su media naranja también está por ahí esperándole, házselo ver así. De hecho es una falta de respeto mentir a alguien por no hacerle daño, dejarle vivir una mentira. Mejor una verdad dolorosa que una mentira.
  • Ideas o concepciones erróneas sobre el amor (y distorsiones cognitivas): Por ejemplo “si no estoy con alguien no soy nadie”, “nunca hay que rendirse”, “sufrir es parte del proceso”, “Es normal que las cosas cuesten, todo lo bueno cuesta algo”, “el amor fácil no existe” “el amor de verdad no existe”, “es normal insultarse”, ”las historias bonitas solo pasan en las películas”, ”no existe el hombre ideal”… Estas ideas hacen más difícil que estemos abiertos a la posibilidad de iniciar algo nuevo y abandonar lo viejo.
  • Adicción al propio malestar: la adrenalina de las discusiones, de las reconciliaciones, la activación que produce el malestar ¡por increíble que parezca son adictivas! Esa intensidad que es cierto puede no estar en una relación feliz pero que tampoco es sana se produce porque el cuerpo disfruta de esa descarga de neurotransmisores y hormonas que aparecen en las situaciones extremas o de activación. Al final si no tenemos eso nos parece que nos aburrimos. Lo cierto es que puede costar luego acostumbrarse a una relación normal sin tantas subidas y bajadas pero se puede y veremos que disfrutamos lo mismo o más con otras cosas. Se consciente del enganche que producen las peleas, las discusiones y las situaciones de estrés. La intensidad de las emociones no se equipara a la intensidad del amor, no pienses que porque tu relación es muy “intensa” eso quiere decir que es mejor o que el amor es infinito e inacabable.
  • No quieres ser como tus padres, las separaciones te producen un gran malestar. A nadie le gustan las separaciones y tal vez a ti menos por tu historia personal, porque tus padres se divorciaron o viviste una de cerca pero debes entender que tú no eres ellos, que la situación es diferente y que es por un bien común, en ocasiones si es lo mejor para ambas partes.

La rana y el agua.

Hay una metáfora muy interesante que explica como acabamos en una situación así. La metáfora de la rana y el agua.

Como nos enseñaron en el colegio, si metes a una rana en una cazuela (cuando el agua aún esta fría) y enciendes el fuego la rana no saldrá de la cazuela, el agua se calienta lentamente y la rana no se da cuenta (no puede percibir cambios graduales de temperatura). La rana morirá pues se quedará ahí hasta que el agua hierva. Si la metes cuando el agua está ya caliente percibe el contraste y salta rápidamente fuera del agua.

Con las relaciones pasa lo mismo, nadie se mete de cabeza en algo que ya va mal de primeras (el agua que hierve), pero si al principio todo va bien (agua fría) y los problemas van aumentando lentamente (se calienta) somos como la rana, no percibimos lo que está pasando y cuando nos queremos dar cuenta es demasiado tarde y el agua está ya muy caliente y, o no sabemos salir, o ya es tarde. No seas como la rana, si no lo tienes claro, sal de la cazuela (la relación) temporalmente, si cuando quieres volver a entrar notas la temperatura alta (ves los problemas pensando en frío) probablemente sea así. A veces tomar distancia nos ayuda a percibir mejor las cosas y aclararnos las ideas.

¿Qué puedo hacer para tomar las riendas?

Primero debes aclararte las ideas, para ello tal vez necesites algo de tiempo sola/o. En este tiempo trabaja tu autoestima, tus emociones. Aprende a estar contigo misma, a tolerar la soledad y el rechazo. Búscate a ti misma/o, haz cosas que te gusten, aprende a cuidar de ti, a poder tolerar el malestar. Trabaja lo que deseas en la vida, ¿cuáles son tus objetivos vitales, tus metas? ¿Cómo es tu hombre ideal? ¿Lo cumplía esa persona? Es más fácil tomar una decisión así de difícil cuando te conoces bien y sabes lo que quieres (y no, no es tan fácil como suena y la mayoría de nosotros nunca llegamos a conocernos bien), así que primero conócete, mira dentro de ti, ¿cuáles son tus intereses, tus inquietudes? mímate, cultiva tu bienestar, tu forma de ser, ella te ayudará a saber qué es lo correcto para ti.

Piensa en ti y no en los demás, con esto no quiero decir que hagas daño gratuitamente pero esta decisión es tuya y debe ser tomada en base a lo que es mejor para ti (procurando causar el menor malestar al otro si es posible claro).

Estos son buenos momentos para empezar a practicar deporte, entrenar la meditación o ensayar técnicas de relajación, son momentos de inestabilidad para ti y practicar estas técnicas puede ayudarte a tener más estabilidad y bienestar, a compensar esa inseguridad.

Toma decisiones razonadas, la vida no es para tomársela a la ligera pero tampoco para pasársela dándole vueltas a todo. Cuando pienses, que sea para tomar una decisión, pensar por pensar no es útil, así que busca un método racional. Por ejemplo hacer una lista de puntos positivos y negativos de la relación, beneficios e inconvenientes de seguir o dejarlo (puntúa cada opción y haz un balance total), la mejor será la que obtenga una puntuación más alta, también se puede elegir puntuar lo positivo en +1,+2,+3 y lo negativo en -1,-2,-3… Si el balance final es positivo y alto es que la relación te aporta cosas positivas, de lo contrario no. Esto puede servir para aquellas personas que son más metódicas y racionales pero lo cierto es que puede ser que salga un balance positivo y que aún así nos sintamos mal o lo queramos dejar por no ser felices, con lo cual no le va a servir a todo el mundo. A veces hay que escuchar al corazón pero no solo a la parte enamorada sino también a aquella que no está bien y nos da mucha información. Tampoco te quedes en una relación por que calculándolo fríamente te de muchos puntos positivos, si no te hace sentir bien y no estás enamorada, de poco te servirá que te lleve en coche a trabajar o que cocine muy bien, sopesa las prioridades.

Escribe una carta a tu futuro yo o haz una historia en la que plasmas como ves tu futuro. ¿Te ves con esa persona en 5-10-15 años? ¿Te ves feliz?, ¿Dónde vives y trabajas? ¿Con quién estas, con qué tipo de persona? ¿Si lo dejas crees que ese tu del futuro estará mal?, ¿qué crees que te diría tu futuro yo? ¿Cómo te ves en un futuro si sigues con esa persona en comparación con si lo dejas?, ¿Qué futuro te parece mejor, en cual eres más feliz?

Haz las cosas bien, si decides romper que sea de forma correcta pues puede ahorraros a los dos muchos problemas, se educada, hazlo de forma correcta (por ejemplo no dejes una relación de 6 años a través de sms… pues luego eso te pesará en el futuro), hagas lo que hagas respétate a ti misma y a la otra persona.

Además anteriormente en Medciencia dimos unos consejos sobre que no hacer cuando uno esta mal y también podéis consultar el artículo sobre como sacar provecho a una ruptura para más consejos.

Fuente: EHarmony, PsychCentral, Huffingtonpost, Hubpages.

Imagen: Flickr.

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