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Sujetadores copas grandes

Si tienes mucho pecho pero eres delgadita o estrecha de espalda te pasará que no encuentras sujetador que te esté bien tanto de pecho como de contorno. No eres la única.

Durante muchos años he tenido problemas para encontrar sujetador porque todos me quedaban grandes de espalda y al mínimo movimiento se me subían, y ya podía olvidarme de que se quedara en su sitio.

Si conseguía que me estuviera justo de contorno, el pecho me sobresalía por arriba o por los laterales, haciendo que me sintiera súper incómoda y notando que no me recogía bien el pecho.

Después de muchos intentos, y tras un buen consejo, descubrí que el problema es que no estaba eligiendo bien mi talla. Sacrificaba el contorno por la copa y me tocaba hacer un montón de arreglos a los sujetadores, pero nunca quedaban del todo bien.

Llegan los modelos para tallas grandes

Con la popularización de las tallas grandes se me abrió un mundo de posibilidades. Ya podía elegir sujetadores de tallas especiales modernos y, sobre todo, bonitos, y no los diseños que podría llevar mi abuela.

Descubrí varias marcas que no solo hacían sujetadores con copas grandes, sino que también tenían en cuenta las mujeres como yo que, aunque con mucho pecho, nuestro contorno era pequeño.

Para que te hagas una idea, el contorno son los números de la talla y se refieren a cómo de ancha eres a la altura debajo del pecho. La letra, en mi caso bastante alta, se refiere al tamaño de la copa y su profundidad. Empieza por la A que es la más pequeña y puede ir hasta la K que es la más grande. Lo normal es encontrar la B o la C ¡imagínate si usas a partir de la E!

¿Sujetadores tallas grandes o reductores?

Después de algunos años usando sujetadores para tallas grandes descubrí que existía una variedad a la que llamaban sujetadores reductores. Mi pregunta fue ¿realmente hay tanta diferencia?

La verdad, nada que ver. La experiencia entre uno y otro es totalmente distinta. Con los sujetadores reductores siento que me recoge el pecho desde la axila, porque son más altos por los laterales. Eso hace que el pecho no me eche tantos kilos encima, sino que me los quite y parezca más delgada.

También tiene, según el modelo, las copas algo más altas. Por lo que si el pecho te nace bastante alto, como es mi caso, te lo sujeta perfectamente.

¿Hablamos de deportivos?

Estos sí que fueron un verdadero descubrimiento. Como no encontraba sujetadores que me quedaran lo suficientemente apretados sin asfixiarme el pecho, hacer deporte era un suplicio. Básicamente, porque me tocaba arreglarme los sujetadores y nunca notaba que me sujetara lo suficiente al hacer ejercicio.

Ahora sí que encuentro sujetadores que se ajusten a mí, y no al revés. El pecho lo tengo mucho más sujeto, por lo que puedo hacer deporte sin notar con cada salto como salta el pecho a la vez.

Eso sí, tienes que fijarte en los que tengan alta sujeción, ya que así te aseguras que, aunque hagas un deporte más tranquilo o uno más enérgico, el pecho está en su sitio.

Si te sientes identificada con mi caso, no dudes en ponerte en contacto con las chicas de laCorsetera. Son expertas en el tema y te van a dar asesoramiento personalizado para que puedas ir a gusto con tu sujetador.

¡Hola a todas!

Lo primero, como siempre, disculparme por subir tan pocos posts. Y lo segundo, agradecer que a pesar de eso, mucha gente sigue entrando y dejándome comentarios y cada vez somos más en Facebook. Así que muchas gracias a toda la gente que sigue por aquí y a todas las que habéis llegado hace poco. Podría prometer que voy a subir posts más a menudo pero conociéndome es probable que no vaya a cumplirlo, así que prefiero no mentir 🙂

Dicho esto, hoy os traigo el que creo que es el post más importante de todo el blog. La madre de todos los posts. ¿Cómo saber si el sujetador que llevo es la talla adecuada? Siempre os digo que lo mejor es probar, probar y probar. Que las calculadoras sirven de guía pero siempre tenemos que probar y comprobar qué talla nos queda bien porque cada marca, cada modelo y cada pecho es un mundo.

¿Alguna vez alguien os ha explicado cómo tiene que queda el sujetador? Puede parecer algo muy sencillo, pero realmente no lo es. No vale con que nos recoja el pecho y ya está. Hay varios puntos básicos que tienen que cumplirse y, creedme, no todo el mundo los conoce. Nos fiamos de las recomendaciones de las dependientas de las tiendas (que muchas veces no tienen idea de lo que están hablando) o de los cálculos de talla de ciertas calculadoras y nos compramos sujetadores que no nos van bien. Y así nos sentimos súper incómodas con el sujetador sin saber por qué, o pero aún, pensando que es culpa nuestra o de nuestro pecho que es raro y no se adapta a ningún sujetador. La mayoría de estos problemas se solucionan con un sujetador bien tallado, así que es básico determinar los puntos que nos indican si lo que llevamos es de nuestra talla o cómo nos debe de quedar. No nos enrollemos más, que este post va a ser muy largo. Os dejo un montón de letra para explicarlo todo bien, y en el próximo post intentaré poneros unas fotos que veáis más fácil lo que está bien y lo que están mal.

1. EL CONTORNO

Generalmente, subestimamos la importancia de llevar la talla de contorno correcta. Y generalmente, la gente lleva varias tallas de contorno más de la que necesitan. Esta talla, como ya sabréis, la indica la parte numérica del tallaje: 90B, 95F, 85D, etc. El contorno es tan importante que es lo que da la sujeción a nuestro pecho. Se dice que el contorno tiene que sujetar el 80% del peso del pecho y los tirantes solo el 20% restante. Pensad en el sujetador como un pantalón que se sujeta con un cinturón y no con tirantes. Estas son las claves:

– La banda del sujetador nos tiene que quedar apretada. Pensad que cuanto más apretado, más nos sujeta nuestro cinturón; sin ahogarnos pero sin que se nos caigan los pantalones. Se dice que debemos de meter dos dedos entre la banda y la espalda y poder moverlos, pero no más que eso. Si coges los corchetes de tu sujetador, los estiras y el hueco que te queda entre ellos y tu espalda es más de 5 centímetros, el contorno te queda grande. Puedes hacer la prueba sobre la marcha: pellizca la zona de los corchetes para hacer la banda más corta y verás todo lo que te sobra, y cómo te sientes más sujeta. He visto (y he llevado) sujetadores que podría desabrochar y atar con un nudo como si fuera un bikini de todo lo que sobraba en el contorno. ¿A que los bikinis sí que los atáis apretando todo lo que podéis? Pues con el sujetador, lo mismo.

– Los corchetes. ¿Por qué los sujetadores traen normalmente 3 columnas de corchetes? ¿En cuál nos lo abrochamos? La mayoría de la gente cree que es para adaptarlos a diferentes tallas de espalda. He leído algunos sitios recomendando que siempre se abroche en el del medio (aunque no decían por qué, porque no hay explicación posible que le de sentido a eso). Cuando te compras o pruebas un sujetador nuevo abróchalo siempre en el primer corchete, el que hace que la banda sea más ancha. El apretamiento del que hablaba en el párrafo anterior, hay que medirlo siempre con el sujetador en el corchete más flojo. ¿Por qué? Pues porque así nos garantizamos la durabilidad del sujetador. Como sabréis, según va pasando el tiempo y se van gastando, los sujetadores pierden elasticidad y sujetan menos. Si te compras un sujetador que te queda apretado (o sea, bien) en el último corchete, a medida que el sujetador se va dando de sí puedes moverte al corchete del medio para recuperar sujeción y luego al último. Cuando ya te quede suelto en el último, es hora de tirarlo. Si te lo compras que te quede bien abrochado en el corchete más corto, como hace mucha gente, en cuanto se dé un poco de sí ya no podrás sacarle más provecho.

– Si llevamos la talla correcta, la banda siempre nos quedará paralela al suelo, desde un aro hasta el otro. Es demasiado común ver bandas de sujetador que tiran hacia arriba y la parte central (la de los corchetes) queda mucho más elevada que la base de los aros. Esto es porque nos queda grande. Una banda de talla correcta está apretada y no se mueve de su sitio. La banda tiende a subir por el peso del pecho, que tira del sujetador hacia el suelo, y al estar atado por el contorno, la parte de delante se va hacia el suelo y la de atrás hacia el cuello, como una balanza. Con una banda lo suficientemente apretada, primero, el peso del pecho se distribuye mejor por toda la estructura del sujetador y lo ejercer tanta fuerza, y segundo, la poca fuerza que ejerce no le gana el pulso a la banda porque está apuntalada en nuestra espalda.

2. LOS TIRANTES

Sabiendo cómo tenemos que llevar la banda, ya nos imaginamos lo que pasa con los tirantes, ¿no?. Los tirantes aguantan nada más que el 20% del peso del pecho. Si no fuera así, ¿cómo es posible que se puedan llevar sujetadores sin tirantes? Olvidaos de apretar los tirantes como locas para intentar subir el pecho. Olvidaos, no funciona así. Si apretáis y la banda no es de vuestra talla, la banda subirá y el pecho bajará, como os expliqué arriba. Si apretáis y la banda es de vuestra talla, sólo conseguiréis haceros molestias en los hombros. Los tirantes ayudan más a terminar de darle la forma adecuada al pecho, que a sujetar.

– Los tirantes tienen que estar ajustados, sin apretar. Que no se nos claven en los hombros ni se nos caigan de ellos. Así de simple. Sobre todo, no carguemos el peso del pecho sobre los tirantes. Que esté apretados, pero podamos mover un dedo cómodamente por debajo.

3. LAS COPAS

Ay las copas… Si la banda generalmente la llevamos grande, las copas generalmente las llevamos pequeñas. La copa, como ya sabréis, es esa letra que aparece en la tallas 90D, 95F, 85B, y que en España, directamente, hacemos desaparecer. Aquí llevamos “la 90”, “la 95” o “la 100”, y nos quedamos tan anchas.

La copa tiene que recogernos el pecho y darle forma. Recogerlo todo, entero, en lo que a su ancho se refiere. En su alto ya depende del tipo de sujetador que llevemos, si es más o menos escotado, a gustos. ¿Y qué es todo? Pues todo es todo el tejido mamario, que debería estar rodeado por los aros.

– El tejido mamario nace debajo de la axila, más o menos a mitad de nuestra axila. Y hasta ahí debería llegar nuestro aro. Es decir, que si estamos con los brazos bajados, no deberíamos ver el final del aro. Esto es, obviamente, una referencia, al final cada persona es un mundo, pero es importante saber que el tejido mamario no termina al lado de nuestro brazo si no debajo. En mi caso que no tengo el pecho nada firme, a golpe de vista es difícil saber dónde termina, pero os doy un truquito por si tenéis curiosidad: apretaros el pecho con la mano contra las costillas y se extenderá hacia los lados, así veréis hasta dónde se extiende el tejido. También es importante saber que este tejido “migra” con bastante facilidad, por lo que tras muchos años llevando sujetadores que nos oprimen por donde no deben, podemos tener grasa del pecho repartida por sitios a los que no pertenece, como por ejemplo las axilas. El típico michelín de debajo de la axila muchas veces es tejido mamario que subió hacia ahí tras ser apretado por el aro o la copa. Por eso, también es muy normal que cuando empiezas a llevar sujetadores de tu talla, al cabo de un tiempo aumentas una talla de copa, porque toda la grasa que estaba repartida por la zona de la axila vuelve a su sitio en el pecho propiamente dicho. A mi me pasaron ambas cosas, me menguó mucho el michelín de la axila y tuve que cambiar de talla de copa al año más o menos de empezar a llevar mi talla correcta.

– La copa nunca nos debe cortar el pecho por la parte interior o superior. Esta es otra de esas cosas (junto con las bandas que suben hacia la espalda) que son más fáciles de ver aún con ropa puesta, y que poro desgracia se ven muchísimo por ahí. Los anglosajones lo llaman el “efecto 4 tetas”. Sabéis de lo que hablo, ¿no?. La copa tiene que dejarnos el pecho liso. Si nos corta y nos hace “michelín” o “4 tetas” en la parte superior, es que nos queda pequeña.

– Por otra parte, aunque esto suele ser menos común, tampoco nos tiene que quedar grande. El tejido de la copa no nos puede hacer arrugas, huecos, ni sobrarnos.

– Lo mismo que nos pasa con la parte superior, nos pasa con el lateral. El pecho no se nos puede salir por fuera del tejido del sujetador o por fuera de los aros en la zona de la axila.

4. LA ENTRECOPA

La gran desconocida. Cuando hablo de entrecopa me refiero a la parte de tejido que va entre los dos aros. No sé cuál es su nombre correcto en español, los anglosajones lo llaman “central gore” o “central panel”. Este pequeño trozo de tejido es clave para determinar si las copas de nuestro sujetador de nuestra talla o no. La entrecopa siempre tiene que quedar pegada al esternón. Y cuando digo pegada, es pegada, no flotando en el aire ni con nuestros pechos por el medio. Al mismo tiempo los aros de nuestros sujetador deben de estar siempre apoyados sobre nuestras costillas, desde la axila hasta el esternón. Si nos quedan levantados en el aire en la zona de la entrecopa o apoyados sobre nuestro pecho, es que la copa nos queda pequeña. Y nunca debemos dejar que los aros se apoyen sobre nuestro tejido mamario porque es dañino para él.

Y esto es todo. ¿Cuántos de estos puntos cumple el sujetador que llevas puesto ahora mismo? El mío todos, pero os puedo asegurar que hace años llevaba sujetadores que no cumplían ninguno de ellos. Ahora vivo obsesionada con los sujetadores ajenos. Me paso el día analizando los sujetadores que veo por la calle o por la tele, y la triste realidad es que es muy difícil encontrar uno que esté bien tallado. En los propios anuncios de lencería las modelos llevan sujetadores mal tallados, es terrible. En el próximo post, como ya dije, intentaré poneros unas fotos de lo correcto y lo incorrecto y si puedo las sacaré de webs y catálogos de ropa interior, para que veáis que ni las propias marcas sabe cómo tienen que quedar un sujetador.

¡Un saludo a todas!

PROBLEMAS MÁS FRECUENTES

El sujetador se desplaza hacia arriba por la parte posterior

Uno de los errores más comunes es no tener en cuenta la medida del contorno del tórax. El sujetador debe adaptarse perfectamente y mantenerse siempre en su sitio. Si se desplaza hacia arriba, prueba una medida de contorno más pequeña.

La banda inferior del sujetador me aprieta en todo el contorno

Es probable que la medida de contorno de tu sujetador sea demasiado pequeña. Prueba una más grande y recuerda que si cambias de medida de contorno es posible que tengas que cambiar también la de la copa.

Los tirantes se me clavan en los hombros

Puede que lleves los tirantes demasiado cortos o que la medida de contorno de tu sujetador no sea la adecuada. Recuerda siempre que la parte del sujetador que debe aportar mayor sujeción es la del contorno. El tirante solo tiene que soportar un 10%, el resto se distribuye entre contorno y copa. Intenta cambiar de contorno para que se ajuste más a tu espalda y verás como los tirantes no se clavan en los hombros.

El pecho sobresale por los lados

Prueba con una copa más grande para que el pecho quede recogido o bien cambia de modelo con un patrón diferente que se ajuste más a tu forma de pecho.

El pecho sobresale por debajo

Esto es un indicador de que el contorno no es el adecuado, debes bajar una talla de contorno para que el sujetador se ajuste a tu espalda y evitar que salga el pecho por debajo. De esta forma evitaremos esos eccemas que aparecen por el sudor del pecho con el cuerpo.

Los aros del sujetador se doblan hacia afuera o se clavan a los pechos

Esto es lo que sucede normalmente cuando la copa es demasiado pequeña y los aros no se adaptan a tu pecho. Los aros deben bordear el pecho sin tocar la glándula mamaria y recoger todo el pecho. Esto es muy importante para evitar lesiones y visitas a los doctores. Prueba con media o una talla más de copa.

Se forman arrugas en las copas

Es muy probable que la copa sea demasiado grande. Prueba con media o una talla menos. Si sólo se forman arrugas en el centro de la copa, es posible que el modelo de sujetador no sea el adecuado ya que algunos sujetadores son más profundos en copas que otros, o puede que la copa sea demasiado grande. En ese caso, te aconsejamos que pruebes con una copa más pequeña o otro modelo. Recuerda que solo tenéis que cambiar la copa y NO el contorno en caso que os vaya bien.

Encontrar un sujetador que se adapte bien al pecho, que te sientas bien y que sea bonito es una tarea bastante complicada. Incluso cuando crees que has encontrado el sujetador perfecto, a la hora de ponértelo se revela contra ti y comienza a molestarte.

Por ello, en el artículo de hoy te vamos a enseñar cómo corregir 7 problemas que puede acarrearnos nuestro sujetador para que estés cómoda con todos y cada uno de ellos.

AbElena /

Aprende a solucionar los 7 problemas más comunes que tenemos con el sujetador

1- Tirantes que se caen

Algunos sujetadores están diseñados para mujeres con espalda ancha, mientras que otros se ajustan mejor a las mujeres con hombros estrechos. Debes saber, que hay camisetas, blusas y, sobre todo, vestidos de fiesta que llevan un corchete incorporado para sujetar los tirantes del sujetador y que no se te caigan, sin embargo la mayoría no llevan nada.

En esos casos, lo mejor que puedes hacer es que te hagas con uno de estos apliques de silicona para los tirantes. Puedes conseguirlos a través de Amazon por 2 euros.

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2- Tirantes que se ven

Si quieres ponerte una camiseta con espalda de nadadora y no te quedan sujetadores con tirantes cruzados, aprende a cruzarlos tú misma. Para ello solo necesitarás un clip. Introduce ambos tirantes en el clip y listo.

Secretos de Chicas

3- Llevar sujetador con la espalda al aire

Si quieres llevar un vestido o un top con un escote de espalda muy pronunciado y no te atreves a ir sin sujetador este será tu truco preferido. Hazte con tiras de sujetador extensibles.

Estas correas se enganchan al cierre del sujetador para que puedas enrrollarlo en tu cintura y te quede mucho más bajo. De esa manera podrás llevar ese escote sin problema. Puedes conseguir el tuyo a través de Amazon.

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4- Lavar los sujetadores

Trata de evitar bajo cualquier circunstancia meterlo en la lavadora, ya que probablemente acabe rompiendo las costuras del sujetador. Si por algún motivo no puedes lavarlo a mano y necesitas utilizar la lavadora, asegúrate de meterlo en una bolsa de malla.

En Amazon puedes conseguir este pack de siete piezas por tan solo 11 euros.

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5- Alambres que se salen

Seguramente te haya pasado alguna vez eso de ir andando por la calle y que notes como el alambre del sujetador se ha salido y se te está clavando en el pecho. Si no puedes volver a casa a coserlo, lo mejor es que compres unas tiritas en alguna tienda cercana y envuelvas la punta del alambre. De esta manera no se te clavará y no seguirá molestándote.

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6- Transportar sujetadores en la maleta sin que se deformen

El peso que ejerce la ropa sobre los sujetadores cuando metemos todo en la maleta hace que se deformen. Para evitar esto, existen unos neceseres rígidos que no ocupan mucho espacio y te ayudarán a transportarlos sin problema.

Puedes conseguir la tuya en Amazon por poco más de 1 euro.

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7- No comprar el sujetador adecuado

Ir a comprar un sujetador sin saber la talla que utilizas realmente es un error. El cuerpo de una mujer puede cambiar mucho a lo largo de los años, por lo tanto, lo mejor es que te midas antes de ir a la tienda y le preguntes a la dependienta cuál sería la talla adecuada para ti.

SpeedKingz /

Estos sencillos trucos te sacarán de más de un apuro y son muy fáciles y baratos. Ya no tienes excusa para ir perfecta siempre.

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