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Tener segundo hijo

El duro camino hacia el segundo hijo

Tomar la decisión de tener un segundo hijo no es fácil. Esta mujermamá está casi convencida de tenerlo y comparte sus argumentos a favor y en contra. ¿Y ustedes, se animan a tener más hijos?

He comenzado el proceso. Análisis médicos completos, papanicolaou, eco de mamas y, dentro de poco, vitaminas.

Lo he decidido (o al menos eso creo): ¡tendré un segundo hijo! Y prefiero soltarlo así, sin anestesia, porque cualquier meditación prolongada puede echar por tierra mi decisión.

Antes de ser mamá y aun sin tener pareja, planificaba la familia que quería integrar a futuro: dos o tres hijos, decía convencida, y hasta imaginaba que unos gemelos serían algo maravilloso en mi día a día, todo doble y vestidos iguales. Hoy me río de esas pretensiones. Qué ingenuidad trae la juventud. No puedo del todo con un huracán de dos años y yo quería tres.

Obviamente no tenía idea de todo lo que implica la maternidad. Sí, ya se sabe que el amor por los hijos es desmedido, pero es indudable que criarlos es un reto diario y una tarea que no termina nunca.

Cuando nació Gabriel y atravesé su alergia a la proteína de la leche, sus cólicos interminables hasta los casi cinco meses y que no durmiera ni tres horas seguidas, pensé que uno era un buen número y que era suficiente.

Mi papá suele decir que en cuanto a hijos uno es ninguno, dos son medio y tres son uno. Yo, que tengo tres hermanos, creo que el número ideal va en función de la paciencia (sobre todo) y el recurso de los padres.

Pero justamente pensando en esa filosofía de mi papá, recordé también que mi infancia estuvo cargada de muchos juegos en el patio, en la calle, bajo la lluvia o en el árbol de Guayaba de la casa de mi abuela con mis hermanos y primos. Hoy, aun a la distancia, si necesito algo sé que ellos están ahí para ayudarme, me han dado 7 sobrinos con los que mi hijo juega y de los que recibe mucho amor.

Entonces volví a abrir el debate interno de si cuando ya pasé los cólicos, llantos y malas noches y estoy por salir de los pañales vale la pena volver a empezar cero y hacerme cargo de dos. Si con uno hay ratos en los que uno siente que no tiene espacio, con dos, ¿cómo será? ¿Me quedaré sin vida?

Una amiga, que tiene dos hijos y con el primero vivió una etapa de alergias y cólicos aún peor que la que mía, dice que con el segundo nunca es empezar de cero porque ya tienes una experiencia previa. Ya sabes si llora por hambre, por dolor y conoces qué hacer en cada caso. Ya no existe ese miedo a lo desconocido.

Ella esperó 4 años para tener el segundo porque prefería que el primero esté más grande y pueda darle una mano. El segundo ha sido una experiencia exitosa de principio a fin. Y hoy los dos juegan y comparten, tanto que hasta ella piensa en un tercero.

A una buena amiga, en cambio, le ocurrió lo contrario. Con su primera hija todo fue de maravilla, dormía toda la noche y en su propia habitación desde el segundo mes, no hubo cólicos abrumantes y ninguna novedad más allá de comer y dormir para un recién nacido.

El segundo, que llegó justo a los dos años, fue todo lo opuesto a eso, se levantaba en las madrugadas en busca de teta y recién hace poco duerme de corrido. Hoy juntos son un terremoto.

Cuando le pregunto qué pesa para decidir sobre un segundo hijo me dice que no es la más indicada porque si regresara el tiempo no los tendría. Y dice algo muy cierto: su amor es desmedido e incondicional hacia ellos pero cuando uno no conoce el amor de los hijos no le hace falta. El problema es cuando sabemos cómo es.

Ese amor por los hijos y la idea de dejarle un hermano a su primer hijo, de tres años, motivó a una prima de mi esposo a tener otro bebé. Lo meditó mucho y al final se animó. A diferencia del primero, que nació prematuro y padeció de cólicos, este agarra bien la teta y duerme casi de corrido. Pero el mayor no para con los berrinches, se levanta de madrugada, grita por todo, quiere estar a upa (cargado) y se niega a dejar el pañal. No lo vimos venir, confiesa.

Ahora se siente cansada y agobiada y con el esposo preguntan mitad en broma mitad en serio: ¿están seguros de tener el segundo?

Mi marido no tiene dudas. Yo, en realidad, sí lo medito mucho y analizo los colapsos que tengo al día por lo activo que es mi hijo, o los momentos en que se me agota la paciencia, probablemente diría que no y me quedaría con uno.

Sin embargo, aun consciente de que puedo colapsar más, también quiero dejarle un hermano, para que si mañana no estoy yo, o su padre, tenga un apoyo, para que conozca el amor de tío y sus hijos también tengan primos.

Otra amiga ha decidido dejarlo en manos de Dios. Está feliz con su hija de tres años y su rutina con ella y, aunque no se está cuidando y tampoco ha quedado embarazada, dice que no es su prioridad. Tuvo dificultades para concebirla y ahora no piensa someterse a tratamientos como lo hizo antes. Lo que tiene claro es que si antes de los 40 no ha quedado, se va a ligar.

Aunque comparte la idea de que tenga un hermano (ella tiene dos) cree que entre sus tiempos y paciencia con una le va ahora bastante bien después de unos meses iniciales caóticos.

La maternidad al final no deja de ser una caja de sorpresas. Hay quienes nos animamos al segundo después de experiencias no tan gratas y otras que van más motivadas porque con el primero les fue genial.

Lo cierto es, como dice mi amiga que quisiera tres, es que la maternidad genera uno de los dolores más ingratos: uno lo experimenta, se queja, dice no más pero luego se vuelve a ilusionar cuando siente ese olor a bebé o cuando ve unas manitas frágiles que te toman por el dedo y lo aprietan para recordarte que sí, eres mamá, y eres todo para ellos. Así que ahí vamos, por uno más.

¿Y tú te animas a otro más?

Qué hacer cuando uno de los dos no quiere tener más hijos

En estos casos, la mujer puede aventurarse a concebir otro hijo, desestimando la opinión de su pareja, creyendo que el nuevo bebé traerá la alegría que necesita la casa; pero el efecto del embarazo puede ser el contrario: incrementar las desavenencias e incluso producir una ruptura familiar.

Antes que dinero,un nuevo bebé necesita una familia estable y en armonía.

Es posible también que mamá no esté preparada para tener otro hijo, y se sienta presionada por su esposo para concebir otro. Las consecuencias de esto serían negativas y podrían desencadenar en un rechazo de la mujer hacia las tareas relacionadas con la maternidad.

Si eres mamá y atraviesas por una situación parecida a la descrita, lo más aconsejable es mantener una comunicación abierta y sincera y llegar juntos a la decisión más acertada para ambos. Una que no obligue a nadie a hacer algo que no desea, ni a renunciar a algo que ansía.

Cómo superar el desacuerdo en torno a los hijos

Las razones para concebir hijos y para no tenerlos son inmensas, de acuerdo a cada familia. La clave está en que tu esposo y tú hagan todo lo que esté en sus manos para que un asunto tan especial como ser padres no se convierta en un problema.

Escucha al otro e intenta entender su perspectiva. Hablen de las circunstancias que deberían rodear el nacimiento de un bebé.

Acuerden fechas para tener otro bebé. Si llegado el momento, no están dadas las condiciones, sean comprensivos y mientras tanto disfruten del hijo que ya tienen y de la relación de pareja.

Tengan presente que ser padres no puede ser una obligación, es una responsabilidad muy grande que debe ser asumida y deseada por los dos.

La decisión de traer niños al mundo es exclusiva de la familia, así que no podemos decirte qué hacer, pero sí nos atrevemos a aconsejarte que los hijos se planifican cuando la pareja está en su mejor momento. Así quecultiva tu relación y verás que será más fácil tomar decisiones en conjunto.

Pros y contras de tener un segundo hijo, ¿qué decisión tomar?

Nadie puede decidir cuál es el mejor momento de tener un segundo hijo mejor que tú y tu pareja. Decidir si tener o no un segundo hijo es una gran decisión y conlleva gran responsabilidad, no debe tomarse esta decisión a la ligera. Si estás pensando en tener tu segundo hijo es porque ya has tenido al primero y por tanto, sabes perfectamente qué es ser madre/padre y qué es todo lo que conlleva. Ser padre o madre no es fácil, pero es lo más bonito y gratificante que existe. Es posible que quieras ampliar tu familia para que tu primer hijo/a tenga un hermanito y así ser más y compartir valores y aumentar el amor entre unos y otros.

Mucho en lo que pensar

La realidad es que tener un segundo hijo es algo que te debe hacer pensar porque hay mucho que considerar. Deberás pensar cuándo empezar a buscar, el tiempo que dejarás de trabajar, si puedes económicamente poder mantener a otro bebé, si vuestro hogar cumple los requisitos para tener otro bebé, si realmente estás preparado/a para cuidar de otro bebé, etc.

Para algunos tomar la decisión de tener un segundo bebé puede ser incluso más difícil que tomar la decisión de tener el primero. Cuando ya se tiene un bebé y os habéis acostumbrado a una dinámica familiar, a unos gastos mensuales, a una forma de vida… Con un segundo bebé todo vuelve a cambiar de nuevo y hay que adaptarse.

La decisión no mejor ni peor, simplemente es lo que más nos convenga en ese momento

Es necesario que pienses en cómo un nuevo bebé afectará a vuestro estilo de vida, al dinero, al trabajo, a las relaciones y por supuesto, a tu primer hijo. Si ahora te sientes cansado/a normalmente, debes saber que con un segundo hijo, todo se incrementa. Es necesario sopesar los pros y los contras de tener un segundo hijo (independientemente del distanciamiento en edad que se lleve con tu primer hijo).

Pros de tener un segundo hijo

– Volverás a experimentar el tener un bebé

– Descubrirás cómo el amor no se divide, se multiplica

– Volverás a vivir el embarazo y el parto, pero sabiendo a qué te enfrentas a cada momento

– Podrás disfrutar más de tu segundo hijo porque sabrás qué debes hacer en cada momento

– Tienes experiencia en crianza

– Disfrutarás de la conexión especial que se creará entre tu hijo/a primogénito/a y tu segundo/a hijo/a

– Tendrás a dos soles mirándote cada día y te amarán de la forma más incondicional que te puedas imaginar

Tu experiencia te permitirá disfrutar más del segundo bebé

Contras de tener un segundo hijo

– Tu economía familiar se verá resentida de nuevo

– Tendréis que encontrar una nueva dinámica familiar que se adapte a todos

– Pasarás noches sin dormir, de nuevo

– Vuelven los pañales, las vacunas, la lactancia materna, los cólicos, la dentición…

– Puede que sufras un embarazo complicado

– Un niño da mucho trabajo, dos, dan el doble

– Si no es del mismo sexo que tu primer hijo/a deberás comprar más ropa

– Pueden aparecer los celos en el primogénito, y es necesario controlar esto para evitar malas conductas

– Deberás aprender a dividir tu tiempo para que ambos hijos estén bien atendidos y disfruten de tu tiempo de calidad

– Tendrás menos tiempo para tu mismo/a

Estas son algunos de los pros y los contras que puedes encontrar en el hecho de decidir si quieres o no tener un segundo hijo. Es una decisión muy personal que deberéis sopesar con mucha responsabilidad, porque la vida de un nuevo ser no es un juego. Si creéis que los pros pesan en vuestro interior mucho más que los contras, entonces no lo penséis mucho más y empezad a planificar el embarazo. Un bebé siempre será una alegría y sin lugar a dudas, os aportará gran felicidad y satisfacción. Aumentar la familia es una gran decisión, escoged la mejor decisión con responsabilidad.

Dicen los estudios que la mayoría de parejas, antes de ser padres, explican que les gustaría tener más de un hijo. Sin embargo, la natalidad en España es bastante baja, pues en la actualidad andamos en 1,36 hijos por mujer, siendo la media europea de 1,57 niños por mujer.

Esto quiere decir que de lo que a las parejas les gustaría tener de inicio a lo que acaban por tener hay una distancia bastante grande que responde a muchas razones. No están todas las que son, pero vamos a enumerar y explicar cuáles son los factores que suelen generar dudas y que pueden llegar a hacer que una pareja acabe quedándose con un solo hijo, sin ir a por ese segundo hijo (o más) que pretendían al principio.

Ser padre, ser madre, no es una tarea fácil

El cambio que sucede cuando un día te conviertes en padre es bastante duro, bastante fuerte. Muchos padres lo pasan realmente mal al principio (nosotros también tuvimos momentos muy duros) por muchas circunstancias: el tiempo para ti desaparece por completo, la vida que tenías se esfuma, te dan las diez de la noche y te das cuenta de que la casa está más desordenada que nunca, el niño llora porque tiene hambre, o porque no la tiene, o porque le duele la barriga, o ni sabes por qué llora, pero sigue quejándose y no hay manera de que se pueda quedar un momento en la cuna, dormido, para poder hacer esas cosas cotidianas que hacías unos días atrás y que ahora te parecen un lujo, o una tarea imposible.

Y en las revistas no decían nada de esto, ni la familia te avisó. Tú creyendo que los bebés comen, duermen y cagan, y resulta que hay un cuarto verbo que dice «y te necesitan a todas horas». Que sí, que algún momento consiente irse a otros brazos, pero no pensabas que esto fuera así. Le quieres, le amas con locura, pero hace falta tiempo para darte cuenta y asumir que tienes que dar mucho de ti y de tu tiempo a la causa.

Cuando el niño crece un poco, cuando es más autónomo, empieza a hablar, las rabietas van cesando, parece que va comiendo bien y duerme mejor, cuando una madre y un padre observan que ya están recuperando una pequeña porción de sus vidas, aparecen las primeras dudas acerca de tener otro bebé o no. Algunas parejas tienen claro que sí, que ya están en el lío y que adelante. Otras, en cambio, pueden sentir que no están preparados o no se sienten a gusto con un nuevo embarazo y con empezarlo todo de nuevo y prefieren dedicar su tiempo a su hijo y a sí mismos, a seguir, más o menos, con la vida que llevaban antes (o con un estilo de vida diferente, que todo puede ser, pero sabiendo que el control sobre todo es más fácil que si tienes más hijos).

Miles de parejas, miles de realidades

Sólo una pareja sabe lo que se cuece en su casa, más ahora que sobrepasamos los seis millones de parados y que, los que trabajamos, estamos pendientes de un hilo, a expensas de que al gobierno se le cruce el último cable y haga más recortes, suba el IVA o nos fastidie por donde se les ocurra.

Hoy en día es difícil vivir con un sólo salario y, sin embargo, muchos padres están haciendo muchos esfuerzos para hacerlo posible. En algunas ocasiones por decisión propia y en muchas, muchísimas, porque no queda más remedio. La incertidumbre, no saber qué pasará mañana, no tener claro que las deudas podrán pagarse y todos los miedos que pueden aparecer por la situación actual puede hacer (está haciendo) que muchas parejas se planten con un solo hijo.

Como además no hay ayuda alguna para las familias hasta que tienes tres hijos, los padres sienten poco apoyo por parte de nuestros mandatarios, que están permitiendo que una quinta parte de nuestros niños estén en situación de pobreza.

Los abuelos, cuidadores, aunque mayores

Además de todo esto, y dado que en muchos hogares trabajan madre y padre, alguien tiene que cuidar de los niños. Las guarderías solucionan el problema en algunas ocasiones, pero no siempre. Las plazas son limitadas y aún siendo subvencionadas hay que pagar. Si hablamos de una privada, pues aún hay que pagar más. Esto hace que muchas parejas cuenten con los abuelos para cuidar de los niños, pero muchos abuelos cuentan con edades ya avanzadas, precisamente porque muchas parejas tienen hijos más mayores, a partir de los 30-35 años.

Que te cuiden a un hijo, aún, pero cuando han pasado dos o tres años y ves que están cansados cuesta pensar en que enseguida tendrán que cuidar de un segundo niño, de un segundo bebé. Esto pensando en que seas el único de la familia con hijos, porque si tienes hermanos o hermanas con hijos y tienen que hacerse cargo de varios niños ni te cuento.

Donde caben tres, caben cuatro

«Donde caben dos, caben tres», «donde caben tres, caben cuatro», y así podemos seguir hasta no sé cuándo. Sin embargo no siempre es una cuestión de caber. Antiguamente los niños heredábamos la ropa de nuestros hermanos, jugábamos con lo poco que teníamos y si no teníamos nos lo inventábamos, pasábamos las horas en la calle con otros niños, pero ahora las costumbres han cambiado mucho. Los niños ya no pasan el tiempo en la calle, sino en casa o con actividades dirigidas, que hay que pagar.

Si están en casa necesitan estímulos para que no se suban por las paredes, mediante juguetes, nuestro tiempo, cuentos, libros, etc., los fines de semana muchos padres buscan actividades que hacer, acudir a museos, conciertos, al cine, salir de fin de semana de tanto en cuanto, para que los niños tengan vivencias más allá de las cuatro paredes de su habitación y todo esto, aunque lo hagas de higos a brevas, cuesta dinero.

Hay ocasiones en que la llegada de un segundo hijo puede llegar a dificultar todo esto. Sé que este punto puede sonar duro (comodidades vs otro hijo), pero es una conjugación de factores, es una suma de éste y quizás los anteriores u otros que no llegué a comentar, y este tiene su propio peso también, porque hay quien prefiere tratar de dar lo mejor (en tiempo y recursos) a un solo hijo que tener que repartir ese tiempo y esos recursos entre los dos, a riesgo de no poder hacer muchas de las cosas que querrían hacer.

No querer, o no poder

Otra posible razón es no querer, tan válida como las demás. Yo, por ejemplo, no quiero tener un cuarto hijo. Me planté con los tres por muchas razones y, aunque sé que al cuarto lo querría tanto o más que a los otros tres, no quiero. Para tener un hijo los dos padres tienen que querer tenerlo, y esto no siempre sucede. A veces se acaba negociando, hablando, y se llega a la decisión de ir adelante, y a veces uno de ellos se enroca por las razones que sean.

Además del no querer, está el no poder. Muchas parejas tienen a su primer hijo, como he comentado, pasada la treintena, y a medida que pasan los años las probabilidades de embarazo descienden. Son muchas las parejas que acaban con un solo hijo porque el segundo no llega, a pesar de los intentos.

¿Y si al final me quedo con un solo hijo?

Va, id a haced lo que tengáis que hacer. Seguro que os habéis sentado un momento de nada a ver qué se cocía en internet y tenéis otras cosas por hacer más importantes que requieren tu atención. Mañana hablamos de esto, ¿ok?

Fotos | Andy Malmin, Carly Lesser & Art Drauglis en Flickr En Bebés y más | El número ideal de hijos en la actualidad es dos, ¿Cuántos hijos hay que tener hoy en día?, ¿Cuántos hijos tendríais si tuvierais más dinero?

Edad y fertilidad: ¿Estás lista para otro hijo?

Nadie puede contestar esta pregunta más que tú, y hay mucho que considerar. Esta decisión conlleva mucha evaluación, planeación, por ejemplo cuándo vas a suspender tu método anticonceptivo, cuánto tiempo te quieres o puedes tomar libre del trabajo y analizar si con más de un hijo podrás pagar una guardería, de necesitarla. Algunos dicen que esta decisión es más difícil que la de buscar el primer niño. No se trata ahora de tener un bebé, sino de cambiar la familia que ya tienes.
Con cada nuevo nacimiento, debes pensar en las modificaciones que esto causará en tu estilo de vida, tus finanzas, tu trabajo, tus relaciones, y además en cómo ese bebé afectará a tus otros niños. Y, si escuchas lo que dice la gente, uno más en la familia representa más del doble de trabajo para mamá y papá.
Por supuesto, casi todos, médicos, científicos, o tus propios amigos y vecinos, tienen su opinión acerca del momento ideal para tener un bebé y el tamaño perfecto que debe tener una familia. Compara las ventajas y las desventajas y toma luego tu propia decisión.
Aquí hay algunos aspectos a considerar antes de planear un nuevo embarazo.

¿Cuándo es el mejor momento para tener otro bebé?

Algunas parejas prefieren esperar varios años. Así, los hijos mayores disfrutan de tu atención exclusiva y son lo suficientemente mayores para entender cómo la llegada de otro hijo cambiará todo. Otros ven beneficios en tener hijos con poco tiempo de diferencia, así pueden ser compañeros de juegos, y no estáras criando niños pequeños por muchos años.
Esto es lo que dicen algunas mamás BabyCenter:

  • «Mis dos niños se llevan tres años y medio, y pienso que esa diferencia de edad es fabulosa,» dice Susan W., ejecutiva de una compañía de publicidad. «Dado que mi hijo mayor había dejado los pañales cuando nació el menor, pude enamorarme de la idea de criar otra vez un bebé. Y como tienen actividades sociales y evolutivas diferentes, no veo que haya entre ellos mucha rivalidad de hermanos. Disfrutan mucho estando juntos».
  • «Mis primeros dos hijos se llevan tres años y medio. Eso me permitió pasar un tiempo sola con el primero», dice Janet L., redactora publicitaria, quien está embarazada de su tercer hijo. «Pienso que cuanto más edad tenga el mayor, mejor, porque de esta manera son mucho más independientes y están en condiciones de manejar mental y emocionalmente la llegada del nuevo bebé. En cierto modo, me gustaría que hubiese un intervalo de tiempo mayor entre mi segundo niño y el nuevo bebé, ya que sólo se llevan dos años. Me asusta mucho tener a dos en pañales a la vez. Y me preocupa el desafió físico de tener dos niños seguidos que requieren tanto tiempo y atención».
  • «Mis tres niños mayores se llevan aproximadamente un año y medio, y aunque fue difícil cuando eran todos bebés, en cierto sentido fue sensacional», dice Bárbara M., psicóloga. «Se divertían mucho juntos y han permanecido muy unidos. Yo misma soy de una familia de cuatro hermanos y quise recrear ese sentimiento de familia grande».

¿Qué dicen los estudios?

En términos de relación entre los niños, con sus padres, los celos entre hermanos y la propia autoestima de los niños, el mejor momento para concebir otro bebé, es cuando el primer niño tiene menos de 1 año o más de 4 años, de acuerdo con Jeannie Kidwell, profesora de estudios sobre la familia en la Universidad de Tennessee en Knoxville. Los niños menores de 1 año no tienen aún desarrollado el sentido de exclusividad, por eso son menos propensos a manifestar celos por la llegada de un recién nacido, señala, y aquellos de más de 4 años ya tuvieron el tiempo suficiente para disfrutar de la atención de mamá y papá y, además, ahora ya tienen su vida propia.
En lo que respecta a la salud de tu bebé, esperar de dos a tres años antes de concebir de nuevo puede actuar en favor del nuevo bebé. Algunos estudios sugieren que quedar embarazada en los 18 meses posteriores al nacimiento de tu primer hijo, puede hacer que tu segundo hijo nazca antes de tiempo, con bajo peso o más pequeño de lo que debería.
Otros estudios sugieren que si quedas embarazada en los 12 meses posteriores al nacimiento de tu bebé, puedes tener mayor riesgo de desprendimiento de la placenta y, si tuviste cesárea, placenta previa.
Si esto suena confuso, ponlo en perspectiva. Los científicos no saben aún porque esperar poco tiempo entre embarazos incrementa algunos riesgos, pero tienen cierta idea. Una es que el cuerpo de la madre necesita tiempo para reponer las vitaminas y nutrientes antes de dar a luz de nuevo. Así que si quieres embarazarte, estás embarazada o quieres esperar, comenta con tu doctor tus opciones para que te recomiende una dieta saludable, toma vitaminas prenatales, ácido fólico y mantente lo más sana que puedas.

Entonces ¿esperar más tiempo es lo mejor? Quizá. Parece que esperar más de cinco años para tener tu segundo hijo tampoco es lo idea. Algunos estudios muestran que los bebés de madres que dejaron pasar cinco años o más, nacieron con bajo peso, antes de tiempo o más pequeños. Sus madres tuvieron riesgo más alto de desarrollar preeclampsia.

¿Qué más debería tener en cuenta al tomar la decisión?

Tu estilo de vida?
¿Has logrado asentar una rutina ideal con tus otros niños? ¿Cuentas con un buen apoyo para cuidar a los niños? ¿Duermen ya tus primeros hijos toda la noche de corrido? Quizás hayas llegado al punto en que tú y tu pareja tienen tiempo para dedicarse el uno al otro nuevamente. Tal vez hayas vuelto a trabajar y te guste hacerlo. Estos son todos factores importantes cuando estás pensando en tener otro bebé. Ten presente que un recién nacido, como sabes, ocupa una parte enorme de tu vida y de tu tiempo. Piensa en si tienes el tiempo y la energía que requiere un bebé y si tus niños están preparados para afrontar la realidad de un nuevo hermanito o hermanita en la casa.
Tu situación financiera
El dinero no lo es todo, pero sin duda lo necesitarás cuando estés criando a una familia. Dado que cada niño cuesta alrededor de $10.000 al año si se tienen en cuenta los alimentos, la ropa, los accesorios y muebles, y la salud (este es un cálculo conservador para muchas partes de los Estados Unidos), te convendrá contar con un poco más de dinero extra para tu presupuesto mensual antes de concebir otro niño. Es importante también que analices tu situación laboral. A muchas mujeres les resulta difícil mantener su trabajo, ya sea de tiempo completo o parcial, una vez que viene el segundo o tercer niño. ¿Puedes afrontar dejar de trabajar si es que ésta te parece la mejor opción, o pagar el cuidado de tu nuevo bebé en caso de que conserves el trabajo?
«Mi hija tiene casi 4 años y aún no hemos tenido otro bebé porque nos preocupa el poder afrontar todos los gastos», dice Stephanie N., profesora universitaria. «No teníamos mucho dinero cuando tuvimos al primero, así que sabemos lo que significa no tener recursos para pagar las cosas. Es por eso que queremos estar mejor preparados para el próximo. El dinero es una consideración de suma importancia dado lo que cuesta el cuidado infantil. El otro aspecto importante es el desarrollo profesional. Me quedé en casa con mi hija todo el primer año. Me gustaría también hacer lo mismo con mi segundo hijo. Queremos otro; sólo que no estamos seguros cuándo. Yo ya siento que pasó mucho tiempo».
Tu edad
Desafortunadamente, la edad de los padres es un factor importante, especialmente en el caso de las mujeres. Si tienes 38 y quieres tener dos hijos más, no puedes darte el lujo de espaciar los nacimientos tres años. Pero si eres menor de 30 y no tienes ningún problema de salud que pueda dificultar la concepción. Habla con tu pareja al respecto, muchas personas tienen ya una idea de la edad que quieren tener para cuando terminen de criar a sus hijos.

Lee nuestra sección sobre pros y contras de cada edad para concebir.
¿Están ambos de acuerdo?
Algunas veces uno de los integrantes de la pareja está listo y el otro no. Es difícil que ambos estén sincronizados todo el tiempo. Es una cuestión difícil de resolver pero el primer paso es comenzar a conversar sobre las diferencias entre ambos. Siéntense y analicen juntos los puntos de vista de cada uno. Puede ser que no resuelvan nada en ese momento pero lograrán una mejor comprensión al respecto. También podría resultarles útil intercambiar experiencias con otros en la misma situación en nuestra comunidad.
¿Qué te dice tu corazón?
Puedes sentarte con una enorme cantidad de información y analizar detenidamente los pros y los contras, pero esta es una de esas decisiones que se toman según lo que te dicta el corazón, por eso ¡déjate llevar por el tuyo! Si quieres otro bebé y tu pareja también, no hay mejor momento que el presente.

Dice la ciencia que los primogénitos nacen con las papeletas para ser los más listos, aunque también hay estudios que apuntan a que tienen peor salud que sus hermanos, como contamos en BuenaVida. Sobre los pequeños también hay investigaciones: son más propensos a tener peor comportamiento que los mayores, aunque la historia ha demostrado que son capaces de hacer grandes cosas (Marie Curie, Darwin o Bach son algunos ejemplos). Ahora, un estudio australiano desvela nuevas conclusiones sobre los segundos hijos: al parecer, podrían empeorar la salud mental de sus progenitores.

La investigación, que se ha basado la encuesta sobre hogares, ingresos y dinámicas laborales en Australia (HILDA), que se hizo a 20.000 australianos durante 16 años, analiza cómo afectan el nacimiento y la crianza de los hijos a la salud de los padres, tanto a corto como a largo plazo. Las conclusiones apuntan a que el segundo genera mucho más estrés que el primero, sobre todo a las madres. Pero la culpa podría no ser del pequeño de la familia.

La mayor parte de la carga recae sobre las madres

Si en España las mujeres dedican más tiempo que los hombres al cuidado de los niños, en Australia no es distinto. Allí, ellas cuentan con un año de baja por maternidad mientras ellos, en cambio, siguen trabajando debido a las reducciones de sueldo de las madres y a una mentalidad tradicional de los papeles de género. Esto hace que la mayor parte de la carga de los niños recaiga sobre ellas.

La llegada de un segundo hijo incrementa las exigencias y, lejos de facilitar las cosas, las empeora: aumenta las diferencias entre los roles y produce mayor estrés en las madres, un estado biológico que puede favorecer al desarrollo de graves problemas de salud. Los padres, por su parte, aunque también ven un deterioro de su salud mental en un principio, no lo sufren a largo plazo, según las conclusiones del estudio.

«El efecto sobre la salud mental es incuestionable, pero lo que lo empeora no es el hecho de tener un segundo hijo sino la falta de corresponsabilidad doméstica, además de las condiciones económicas y sociales», explica Alberto Soler, psicólogo especializado en crianza y autor del libro Hijos y padres felices: Cómo disfrutar la crianza. Parece que el estudio de Australia tiene un enfoque tendencioso.

Un problema de la sociedad

«La muestra del estudio se da en un contexto familiar tradicional en el que la mujer es la cuidadora y el hombre, el proveedor», observa Soler, quien considera que, como los valores en España empiezan a cambiar, «no tendríamos los mismos datos en un estudio nacional».

Aunque negativos para las mujeres, los resultados podrían tener su lado positivo: «Al aportar evidencias sobre la dificultad en la crianza de los hijos, la investigación podría contribuir al desarrollo y puesta en marcha de nuevas políticas sociales», indica Amaya Prado, psicóloga educativa y vocal de la Junta de Gobierno del Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid. Sin embargo, hay otro problema, en su opinión: «El estudio no plantea soluciones para que las parejas que lo deseen puedan tener un segundo hijo».

Desarrollar una paternidad positiva

Más allá de la respuesta como sociedad, también es necesario actuar en casa. Soler explica que muchos padres no son capaces de abandonar la visión hedonista de la vida cuando llegan los niños: «Los que tienen un problema son los que dicen querer tener hijos pero no quieren les cambien la vida». Y es algo inevitable, apunta, pues con su llegada cambia por completo «la forma de relacionarse con el mundo, con el trabajo y con la pareja».

También es cierto, señalan los expertos, que el segundo hijo añade más estrés a la ecuación, pero también hay formas de atajarlo y desarrollar una paternidad positiva. «Una clave positiva es que las habilidades parentales ya están cuando se tiene el segundo hijo, solo que el centro de atención se divide en dos», indica Prado, quien advierte a los padres que asuman que los momentos iniciales serán críticos para mitigar el futuro estrés y anticipar una solución a los problemas.

Para el control de las dificultades, la psicóloga Prado plantea llevar una planificación de rutinas y hábitos como reservar tiempos individuales. Esto incluye los momentos de los niños y también los de los padres tanto juntos como a solas, aunque sean periodos muy cortos. Por ejemplo: que uno salga a correr por la mañana y otro por la tarde.

«El tiempo donde pueda confluir la pareja también importa, como ver una película juntos mientras la prole duerme», señala. Todos esos pequeños respiros llevan a sentimientos más positivos. Para conseguirlo solo hace falta, dice la experta, «una buena comunicación», que debe empezar antes de la llegada de los niños. «Son cuestiones que se pueden consensuar antes del nacimiento y ayudan a prevenir y solucionar dificultades en la práctica», concluye Prado.

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