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Test sexualidad para mujeres

Test: Deseo sexual en mujeres

Puntuación test sexualidad mujeres

Puntuación de 0 – 10: El test refleja que tienes un nivel bajo en cuanto a deseo y excitación sexual, esto puede ser debido a ciertos bloqueos o miedos en este aspecto de tu vida.

El trastorno en el deseo sexual consiste en la disminución o ausencia persistente o recurrente de fantasías y deseo de actividad sexual, con angustia o dificultades interpersonales como consecuencia.

El trastorno del deseo sexual inhibido o hipoactivo puede ser de toda la vida o adquirido, generalizado o específico con cierta pareja. Se da en el 20% de las mujeres y el 10% de los hombres.

Las mujeres tienden a presentar con mayor frecuencia quejas sobre la calidad subjetiva de la experiencia sexual, en lugar de fracasos en una respuesta específica. La queja de disfunción orgásmica no es rara, pero es necesario tener en cuenta que cuando un aspecto de la respuesta sexual femenina se ve afectado, es muy posible que haya otros que estén también deteriorados. Por ejemplo si una mujer es incapaz de sentir orgasmos, es frecuente que tampoco disfrute con otros aspectos del juego amoroso y pierda también gran parte de su apetito sexual. En estos casos, la perspectiva de interacción sexual con una pareja se acompaña de intensos sentimientos negativos y produce la suficiente ansiedad y miedo como para evitar la actividad sexual.

Cada persona posee un nivel de impulso sexual diferente, pero además éste es variable según las diferentes situaciones o etapas vitales. En numerosas ocasiones la rutina del día a día en parejas estables hace que disminuya la excitación, en otros muchos casos el estrés y la falta de tiempo a causa del largo horario laboral también influyen en una disminución de la líbido, así como los estados ansiosos, enfermedades orgánicas, etc.

Puntuación de 11 a 20 :El test refleja que tu nivel de deseo y excitación sexual se encuentra en un baremo considerado entre medio y medio – bajo. En general tu apetito sexual habitual es normal, sin ser excesivamente alto. Cada persona posee un nivel de impulso sexual diferente, pero además éste es variable según las diferentes situaciones o etapas vitales. En numerosas ocasiones la rutina del día a día en parejas estables hace que disminuya la excitación, en otros muchos casos el estrés y la falta de tiempo a causa del largo horario laboral también influyen en una disminución de la líbido, así como los estados ansiosos, enfermedades orgánicas, etc. De todas formas esto actualmente no supone para ti un verdadero trastorno del impulso sexual.

Puntuación 21 – 30 :El test refleja que tu nivel de excitación y deseo sexual es alto. Tener un alto nivel deseo sexual es algo natural y saludable a cualquier edad. En tu caso esto no resulta un problema, ya que no posees inhibiciones ni bloqueos en esta faceta de tu vida.

El deseo sexual se refiere al grado de motivación que las personas sienten para iniciar un acercamiento sexual. Consiste en tener fantasías sobre actividad sexual y en las ganas de tener actividad sexual. Tiene que ver con los estímulos sexuales efectivos, tanto psicológicos (con la presencia o pensamiento de la persona amada), como fisiológicos (con las caricias, los besos, el contacto con la piel del otro, etc.) o una combinación de ambos.

Puntuación de 31 a 40: El test refleja que tienes un nivel muy alto en cuanto a tus impulsos sexuales. Tanto los varones como las mujeres pueden presentar ocasionalmente de un impulso sexual excesivo como un problema en sí mismo. Generalmente esto ocurre durante el final de la adolescencia o en el comienzo de la edad adulta, cuando el impulso sexual está en su máximo apogeo, aunque en ocasiones también puede ser secundario a un trastorno del afectivo.

La Hipersexualidad es una variación sexual y ocurre a aquellas personas cuyo impulso sexual es muy intenso y les impide sentirse satisfechas sexualmente, por lo que desean constantemente actividad sexual. Es prácticamente imposible establecer unos criterios fiables para decidir cuándo el deseo sexual es excesivo, pero lo que sí está claro es que cuando una de las partes de la pareja se queja de que las demandas son desmedidas, puede desequilibrarse la relación y empujar a la infidelidad y a la separación. En el caso de las mujeres, a la hipersexualidad se le denomina comúnmente ninfomanía y en los hombres se llama satiriasis.

Lo que caracteriza a este tipo de variación sexual es una obsesión por el sexo. A la persona le acompañan constantemente pensamientos, preocupaciones mórbidas y fantasías que pueden perturbar su funcionamiento habitual. La imposibilidad de saciarse se corresponde con una sensación anormal de insatisfacción sexual, por eso el orgasmo no conlleva a la relajación completa, sino que reaparece inmediatamente el deseo de realizar el coito y la compulsión, es decir, la actuación repetida, frenética y constante de actividad sexual.

Cada persona posee un nivel de impulso sexual diferente, pero además éste es variable según las diferentes situaciones o etapas vitales. En numerosas ocasiones la rutina del día a día en parejas estables hace que disminuya la excitación, en otros muchos casos el estrés y la falta de tiempo a causa del largo horario laboral también influyen en una disminución de la líbido, así como los estados ansiosos, enfermedades orgánicas, etc. De todas formas esto actualmente no te ocurre, ni mucho menos.

Test: ¿Hasta dónde llegarían en la cama?

Este es un ejercicio para hacer en pareja. Les voy a pasar una serie de variantes para que hagan en la cama. Al lado encontrarán tres opciones: “Mucho – Un poco -Nada”. Ambos tendrán que señalar por separado la opción que consideren más adecuada a sus gustos, fantasías y necesidades. Una vez que terminen de responder, intercambien sus cuestionarios.

Es una excelente manera de saber qué quieren hacer, qué innovaciones les gustaría introducir y, también, una manera fácil de tener ideas nuevas. Les aseguro que en este listado hay muchas cosas que les van a atraer, algunas que tal vez nunca antes se les habían ocurrido.

1. Que mi pareja inicie el juego sexual.

Mucho

Un poco

Nada

2. Practicar sexo oral.

Mucho

Un poco

Nada

3. Practicar sexo anal.

Mucho

Un poco

Nada

4. Tener sexo en lugares públicos.

Mucho

Un poco

Nada

5. Tener sexo en otros lugares de la casa que no sean la cama.

Mucho

Un poco

Nada

6. Probar posturas más osadas.

Mucho

Un poco

Nada

7. Inspirarnos en el Kamasutra.

Mucho

Un poco

Nada

8. Hacer más posturas donde la penetro/me penetran por detrás.

Mucho

Un poco

Nada

9. Hacer más posturas donde yo estoy arriba.

Mucho

Un poco

Nada

10. Excitarlo/a en público, susurrando cuanto lo/la deseás.

Mucho

Un poco

Nada

11. Atar a mi pareja y excitarlo hasta que ya no de más.

Mucho

Un poco

Nada

12. Que mi pareja me ate hasta que yo no de más.

Mucho

Un poco

Nada

13. Vendarle los ojos mientras lo/la acaricio y le hago el amor.

Mucho

Un poco

Nada

14. Que me venden los ojos, para excitarme.

Mucho

Un poco

Nada

15. Ver cómo se masturba.

Mucho

Un poco

Nada

16. Que vea cómo me masturbo.

Mucho

Un poco

Nada

17. Grabarnos mientas hacemos el amor.

Mucho

Un poco

Nada

18. Tener sexo cibernético.

Mucho

Un poco

Nada

19. Eyacularle / que me eyacule entre las piernas, los senos, en la cara, en el cuello.

Mucho

Un poco

Nada

20. Incorporar vibradores en el juego sexual.

Mucho

Un poco

Nada

21. Usar lencería sexy.

Mucho

Un poco

Nada

22. Ponerse disfraces eróticos.

Mucho

Un poco

Nada

23. Practicar sexo tántrico y contener nuestros orgasmos de vez en cuando.

Mucho

Un poco

Nada

24. Que me digan / decirle “cosas sucias” mientras hacemos el amor.

Mucho

Un poco

Nada

25. Ver pornografía juntos.

Mucho

Un poco

Nada

26. Leer literatura erótica.

Mucho

Un poco

Nada

27. Jugar sadomasoquismo suave.

Mucho

Un poco

Nada

28. Hacer sexo oral mientras conduce.

Mucho

Un poco

Nada

29. Hacer el amor en el baño de un salón de fiestas.

Mucho

Un poco

Nada

30. Hacer un trío con otro hombre.

Mucho

Un poco

Nada

31. Hacer un trío con otra mujer.

Mucho

Un poco

Nada

32. Tener sexo grupal.

Mucho

Un poco

Nada

33. Ver cómo tiene sexo con otra persona.

Mucho

Un poco

Nada

34. Jugar a que es una prostituta / a que soy una prostituta.

Mucho

Un poco

Nada

35. Compartir verbalmente nuestras fantasías.

Mucho

Un poco

Nada

36. Hacerse masajes eróticos.

Mucho

Un poco

Nada

37. Embadurnarnos de crema el cuerpo y comernos.

Mucho

Un poco

Nada

38. Provocarnos eróticamente en público.

Mucho

Un poco

Nada

39. Mandarnos mensajes de texto eróticos.

Mucho

Un poco

Nada

40. Que ella no use ropa interior en una fiesta, usando un vestido mini.

Mucho

Un poco

Nada

41. Quitarme la ropa interior en una fiesta y hacérselo saber a él.

Mucho

Un poco

Nada

42. Hacer el amor en la playa.

Mucho

Un poco

Nada

43. Hacer el amor a la luz de las velas.

Mucho

Un poco

Nada

44. Tener “quickies” (rapiditos) en la mañana antes de ir a trabajar.

Mucho

Un poco

Nada

45. Tener “quickies” en el ascensor.

Mucho

Un poco

Nada

46. Bañarnos juntos.

Mucho

Un poco

Nada

47. Hacer el amor en el agua.

Mucho

Un poco

Nada

48. Que use vestimenta más sexy.

Mucho

Un poco

Nada

49. Que me diga cuánto me ama.

Mucho

Un poco

Nada

50. Que me haga sexo oral mientras me introduce el dedo en el ano.

Mucho

Un poco

Nada

51. Tener orgasmos múltiples.

Mucho

Un poco

Nada

52. Tener más juego previo.

Mucho

Un poco

Nada

53. Comprar lencería juntos y hacer el amor en el probador.

Mucho

Un poco

Nada

54. Probar muchas posiciones en una sola noche.

Mucho

Un poco

Nada

55. Sexo rudo con mordiscos, palmaditas y tirones de pelo.

Mucho

Un poco

Nada

56. Que me cuente cómo lo hacia con sus ex.

Mucho

Un poco

Nada

57. Que me elija la ropa sexy.

Mucho

Un poco

Nada

58. Hacerlo totalmente desnuda, solo con mis tacones puestos / que solo se deje sus tacones puestos cuando hacemos el amor.

Mucho

Un poco

Nada

59. Tener una noche loca de copas y sexo.

Mucho

Un poco

Nada

60. Que me cuente cómo fue que se excitó conmigo la primera vez.

Mucho

Un poco

Nada

¡¡¡Guau!!! ¿Ya terminaron de responder? ¿Quieren agregar algo? No sean tímidos, tienen la oportunidad para hacerle saber a sus parejas qué los erotiza, con qué fantasean y, si todo va bien, poner algunas de estas ideas en práctica.

Recuerden que deben intercambiar sus notas. Busquen los puntos de coincidencia, pues esas son las mejores opciones por donde comenzar. Y negocien aquellas que a ustedes les gusta mucho y a sus parejas “un poco”. ¡La clave está en animarse!

INTRODUCCIÓN

La sexualidad y los conflictos sexuales se deberían valorar en el abordaje global de la salud que se realiza desde la Atención Primaria1, puesto que las disfunciones sexuales afectan a gran número de personas2, suponen una merma en la calidad de vida y con frecuencia están sometidas a mitos y tabúes que son necesarios aclarar. Para los profesionales es muchas veces un tema difícil de tratar por las barreras morales y culturales3, por el componente emocional que conlleva y por la escasa formación pre y posgrado en sexología.

Las cifras de prevalencia sobre la disfunción sexual femenina son muy variadas, entre el 5 y el 50% según la fuente de estudio, y la disminución del deseo es el trastorno más frecuente. Uno de los estudios más relevantes para calcular la prevalencia es el realizado mediante la Encuesta de Salud de Estados Unidos sobre 1.749 mujeres (1999)4, en el que se observa que el 43% de ellas presenta alguna disfunción sexual cuando se consultaba sobre los últimos 12 meses.

En la valoración de cualquier disfunción sexual se debe realizar un análisis de los problemas de salud que la pueda provocar5. Con cierta frecuencia, la disfunción sexual es un síntoma de una crisis mucho más profunda en la pareja, por lo que debemos explorar este aspecto para que la aproximación a la resolución de la disfunción sea efectiva6.

Trabajar en la sexualidad de nuestros pacientes como un aspecto más de su salud, nos permitirá tener acceso a aspectos psicosociales y al grado de satisfacción vital, necesarios para un modelo biopsicosocial de la Atención Primaria1.

En los últimos años se han producido varios encuentros de consenso en busca de definiciones sobre disfunción sexual femenina7,8. La nueva definición que más adeptos ha conseguido se ha concretado en el Texto Revisado del Manual Diagnóstico de Salud Mental (DSM-IV TR)9, que mantiene en esencia las mismas categorías que el DSM-IV, limitadas a los trastornos psiquiátricos, introduciendo como criterio diagnóstico el elemento «malestar general» causado por situaciones de conflicto sexual, la falta de interés sexual en los trastornos del deseo e incorporando elementos subjetivos a la definición de trastornos de excitación.

Se dispone de varias pruebas diagnósticas para medir el grado de disfunción sexual10, pero los cuestionarios autoevaluativos son las herramientas que mejor pueden superar las barreras morales y culturales11. Algunas de ellas han sido desarrolladas a partir de conceptos psicométricos puramente sexológicos, como en el caso del cuestionario de satisfacción sexual Golombok Rust Inventory of Sexual Satisfaction (GRISS)12, que aunque validado internacionalmente para su aplicación en la población general, en la práctica es de difícil aplicación en Atención Primaria como muestran algunos estudios13; otros test se han desarrollado para analizar cómo afectan determinados procesos patológicos en la sexualidad y la calidad de vida o para valorar el efecto de los medicamentos en los ensayos clínicos. Sin embargo, en Atención Primaria se han desarrollado escasos instrumentos para valorar la salud sexual femenina, siendo el cuestionario FSM (Función Sexual en la Mujer) desarrollado por Froilan et al14 el que se aproxima mejor al análisis de las fases de respuesta sexual femenina y permite una aproximación diagnóstica.

No obstante, en nuestro grupo de trabajo entendemos que la utilidad de este test se limita a función sexual, por lo que necesitamos desarrollar un instrumento que valore la función sexual femenina y la correlacione con el ciclo vital, la situación sociofamiliar y el estado de salud y modo de enfermar de nuestras mujeres.

MÉTODO

Estudio longitudinal, observacional y multicéntrico para evaluar la validez clínica del cuestionario SyDSF-AP de salud y disfunciones sexuales femeninas en Atención Primaria.

Hemos seguido consecutivamente tres etapas para desarrollar y validar el cuestionario sobre Salud Sexual y Disfunciones Sexuales Femeninas en Atención Primaria (SyDSF-AP): la primera ha sido de identificación de los ítems para las disfunciones sexuales; la segunda de desarrollo y perfilado del borrador del cuestionario; y la tercera para evaluar las propiedades psicométricas del SyDFM-AP.

Se han incluido mujeres mayores de 18 años que acudieron a las consultas de los médicos de familia por cualquier circunstancia, de forma consecutiva, y el único motivo de exclusión ha sido su negativa a participar en el desarrollo del cuestionario. Las participantes han sido reclutadas en 4 Centros de Salud (rural, semiurbano, urbano y metropolitano de población comprendida entre 3.900 y 350.000 habitantes) de la Gerencia de Atención Primaria de Murcia.

Se seleccionaron un total de 160 mujeres pertenecientes a los 4 Centros de Salud con la previsión de alcanzar la muestra mínima necesaria de 93 mujeres para la Comunidad Autónoma de Murcia (prevalencia estimada un 40%, imprecisión del 10%; intervalo de confianza 95%, n = 654.000), teniendo en cuenta la respuesta de los participantes de otros estudios similares4,14,15.

Para el diseño del cuestionario se contó con la colaboración de un grupo de 17 mujeres cuyas parejas están incluidas en el programa APLAUDE16, que fueron entrevistadas siguiendo un esquema previamente formulado por el comité de la Asociación para la Investigación de las Disfunciones Sexuales en Atención Primaria (AIDSAP) que contenía 2 tipos de dominios: uno descriptivo de las características sociodemográficas y del estado de salud y otro sobre su actividad sexual, siguiendo los criterios del DSM-IV TR. A partir de los 28 ítems iniciales se realizó una prueba piloto con 10 voluntarias por Centro de Salud y tras su evolución se adoptaron 21 ítems. Finalmente se distribuyó en el total de la muestra de 160 mujeres en los 4 centros participantes.

Características del cuestionario SyDSF-AP (anexo 1)

Se trata de un cuestionario autoadministrado de 20 preguntas cerradas, aunque la 8, la 9 y la 19 tienen un componente abierto, y 1 pregunta abierta, que se integran en dominios. Las del dominio descriptivo sociodemográfico y del estado de salud ayudan a conocer el perfil de las mujeres encuestadas, así como los factores que pueden influir en su sexualidad. El dominio de función sexual abarca desde la pregunta 10 a la 18 y se responde mediante una escala Likert de 5 valores. Además se ha incluido la pregunta 20 para valorar de 0 a 10 la satisfacción con su pareja. Finalmente la pregunta 21 es abierta para recoger los comentarios que les puedan surgir durante la realización del cuestionario.

Análisis realizado

Para la validez de contenidos se tuvo en cuenta el consenso del comité AIDSAP y la correlación intraobservadores (CCI).

Fiabilidad test-retest, con 2 semanas de diferencia, entre las preguntas del dominio de función sexual mediante el análisis de concordancia con índice kappa y posteriormente se realizó un análisis de coeficiente de correlación intraclase (CCI).

Finalmente se realizó el análisis de consistencia interna mediante * de Cronbach.

RESULTADOS

Características sociodemográficas

El primer cuestionario fue entregado por 127 de las 160 participantes (79,38%). Para valorar posibles diferencias entre las respondedoras y no respondedoras se les telefoneó preguntándoles si habían entregado el cuestionario. Aquellas que no remitieron este primer cuestionario diferían en cuanto a que no tenían pareja en los últimos 6 meses respecto a las que sí lo entregaron (p < 0,001), en cambio no existían diferencias en cuanto a la edad, nivel sociocultural o procesos patológicos. Por otro lado, 102 (89,47%) de las 114 que participaron en el retest lo entregaron 17 días de promedio después del primer test.

La edad promedio de las participantes fue de 42 años (desviación estándar 16). El estatus civil era mayoritariamente casadas (70,06%) y el 83,46% con pareja estable en los últimos 6 meses. El número de embarazos medio era de 1,9 y el número de hijos era de 1,8. El nivel educacional estaba ampliamente distribuido en ninguno (21), primarios (59), secundarios (34) y superiores (13); y la situación laboral era activa en 34 participantes y 12 pensionistas. El 40% manifestaron que no habían padecido ninguna enfermedad en los últimos 6 meses y el 58% recibieron algún tipo de tratamiento médico en el mismo período (56 tomaban anticonceptivos orales).

Reducción de escala

De los 28 ítems iniciales se redujeron a 21 debido a que 2 ítems mostraron «efecto techo», 1 con «efecto suelo» y 4 tuvieron más del 10% de «datos perdidos». Análisis posteriores mostraron que estos ítems de «datos perdidos» pertenecían a mujeres sin pareja estable en los últimos 6 meses.

Análisis de fiabilidad

La consistencia interna, medida con el * de Cronbach, fue de 0,95, indicando que los ítems del cuestionario se comportaron adecuadamente de forma conjunta. La reproducibilidad medida por la correlación entre test y retest (CCI) fue de 0,93 (IC 99%), después de un período de respuesta promedio de 17 días.

Validez

Por lo que se refiere a la correlación intraobservadores, el CCI en el dominio sobre función sexual demostró un acuerdo muy alto con valor global de 0,941 (0,928-0,953, IC 95%).

DISCUSIÓN

Aunque haya autores que defienden que las disfunciones sexuales femeninas no son un problema de salud17,18, la realidad nos muestra que las cifras de prevalencia son muy elevadas y que tienen un importante impacto en el contexto socio-familiar y de pareja de las mujeres, puesto que la sexualidad en las mujeres trasciende la respuesta sexual genital19, de manera que cuando se presenta una mujer con disfunción sexual en Atención Primaria debemos indagar sobre conflictos vitales, personales o de pareja y realizar un abordaje integral.

Entendemos que el cuestionario autoadministrado SyDSF-AP es adecuado para aproximarnos globalmente a la salud sexual de la mujer y detectar las disfunciones sexuales femeninas en el ámbito de Atención Primaria, y que de forma complementaria se pueden usar cuestionarios en consulta como el FSM que explora y diagnostica con más especificidad las fases de la respuesta sexual, la iniciativa y el grado de comunicación sexual.

Una de las limitaciones de este cuestionario es la escasa respuesta que hemos recibido por parte de mujeres sin pareja estable en los últimos 6 meses. Además, será necesario delimitar bien el campo de respuesta libre de la pregunta 21 «¿desea realizar algún comentario?», para su análisis y valoración.

Por los resultados obtenidos presentamos un cuestionario estructurado, estable y con escasas variaciones test-retest. Pensamos que puede utilizarse por los profesionales de Atención Primaria para testar la salud sexual de las mujeres en su ámbito de influencia, puesto que el cuestionario es autoadministrable, favoreciendo la sinceridad en las respuestas al contestarlas en la intimidad y permitiendo la exploración de la salud sexual en un espacio corto de tiempo. No obstante, serán necesarias la entrevista y las pruebas complementarias para establecer el diagnóstico y la aproximación terapéutica definitiva.

Test de sexualidad

Nuestros impulsos sexuales y la conducta sexual en general han sido estudiados desde muchas ciencias y disciplinas. Desde la psicología, se han intentado buscar respuestas a preguntas que nos hacemos día a día como por ejemplo «¿cuál es mi sexualidad?» «¿cómo es mi actividad sexual?». A raíz de estas dudas, se han desarrollado diversos test de orientación sexual con la finalidad de poder ayudarnos a descubrir nuestra sexualidad.

Alfred Kinsey fue un experto en el estudio del comportamiento sexual en hombre y mujeres. Junto con un gran equipo de investigadores, elaboró un extenso informe y un modelo de sexualidad y orientación sexual revolucionario para su época: la escala de Kinsey.

¿Quieres saber cómo es tu comportamiento sexual? ¿Sientes curiosidad por tu orientación sexual? Entonces atrévete a realizar este test de sexualidad para hombres y mujeres que te ofrecemos en Psicología-Online. Este test de orientación sexual es completamente gratis y está basado en estudios e informes sobre la orientación sexual.

La prueba de orientación sexual muestra los resultados de forma inmediata, según los que tu orientación sexual puede ser:

  • Predominantemente homosexual
  • Con tendencia a la bisexualidad
  • Predominantemente heterosexual

Sexualidad femenina y masculina

Tipos de orientación sexual

Dentro de la sexualidad, hay que distinguir entre diferentes tipos de orientación sexual, que se establecen en función de unos patrones de atracción sexual, que hacen que nos sintamos atraídos por una persona u otra a la hora de mantener una relaciones de pareja.

Aunque es cierto que lo que nos atrae de las personas no son unos elementos concretos, así como que no se puede decir con total certeza cómo nace el deseo que nos provoca una persona en concreto, la realidad es que existen diferentes tipos de orientación sexual, más allá de la heterosexualidad y la homosexualidad.

  1. Heterosexualidad

La heterosexualidad es la orientación sexual a través de la cual se siente atracción sexual, única y exclusivamente, hacia personas del sexo opuesto. Un hombre heterosexual se siente atraído por una mujer, y viceversa. Es la condición sexual más común.

  1. Homosexualidad

Las personas homosexuales se sienten atraídas por personas del mismo sexo, independientemente de que sean hombres o mujeres. Comúnmente, a los hombres sexuales se les conoce como gays, mientras que a las mujeres como lesbianas.

  1. Bisexualidad

Otra variante cada vez más habitual es la bisexualidad, que consiste en la atracción sexual por personas tanto del mismo sexo, como del sexo opuesto. Puede darse el caso de que una persona se sienta atraída por ambos sexos, pero que mantenga relaciones sexuales con mayor frecuencia o intensidad con un sexo en concreto.

  1. Pansexualidad

La pansexualidad consiste en la orientación sexual en la que se siente deseo hacia unas personas determinadas, sin importar su sexo biológico o su identidad de género. Se diferencia de la bisexualidad en que la pansexualidad no se experimenta a través de las categorías de género, sino de la atracción romántica.

  1. Demisexualidad

En la demisexualidad, la atracción sexual aparece en ciertos casos, tras haber establecido previamente un fuerte vínculo emocional o íntimo, sin importar aspectos como la identidad de género o la estética.

  1. Lithsexualidad

La lithsexualidad se caracteriza por ser un tipo de orientación sexual en la que una persona se siente atraída por otra, sin tener la necesidad de ser correspondida.

  1. Autosexualidad

Las personas autosexuales se sienten atraídas por ellas mismas, sin tener que llegar al narcisismo.

  1. Antrosexualidad

La antrosexualidad se caracteriza por ser un tipo de orientación sexual, a través del cual una persona vive su sexualidad libremente, sin la necesidad de tener que identificarse exclusivamente con ninguna condición sexual.

  1. Polisexualidad

Las personas polisexuales se sienten atraídas por varios grupos de personas que cuentan con unas identidades de género muy concretas. En función del criterio utilizado por cada persona, podría ser una orientación sexual similar a la pansexualidad.

  1. Asexualidad

También está la asexualidad, que es una orientación a través de la cual, una persona no siente ningún tipo de atracción sexual. De algún modo, es la negación a la sexualidad.

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