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Tipos de bisexualidad

Detectar la bisexualidad y mitos sobre ella

La bisexualidad es una orientación sexual que no todo el mundo comprende. Parece que está más aceptado ser gay o lesbiana que bisexual. Muchas personas lo asocian a ser viciosos y piensan: «los bisexuales creen que lo importante es ligar, da igual con quien sea» o piensan que son inseguros porque no son capaces de mojarse y decidir qué les gusta.

Es tal el desconocimiento que hay que incluso ni los propios bisexuales se aclaran en ocasiones y tienen muchas dudas acerca de si lo son o no, ya que muchas veces se inician en las relaciones sentimentales y/o sexuales con personas del sexo opuesto y luego empiezan a sentir atracción por personas del mismo sexo.

Empezaremos desde el principio explicando lo que se entiende por bisexualidad. La bisexualidad es la atracción física y romántica hacia personas del mismo sexo y personas del sexo opuesto, es decir, una chica se puede sentir atraída tanto por un chico (a nivel romántico y/o sexual) como por otra chica. Y al revés, un chico puede sentirse atraído tanto por una chica como por un chico.

¿Cómo puedo saber si soy bisexual?

Muchas veces me he encontrado en terapia personas que vienen porque dudan sobre su sexualidad. Recuerdo que hace poco atendí a un chico que no sabía si considerarse bisexual porque había tenido una relación de pareja con una chica (cuando era adolescente) pero actualmente se siente atraído por chicos y las últimas relaciones que ha tenido han sido siempre con chicos ya que ha perdido el interés en las chicas. En este caso no creo que este chico sea bisexual. Lo que sucede es que en la adolescencia uno puede empezar a sospechar que es gay pero debido a los prejuicios que hay en la sociedad lo que hace es iniciarse con alguien del sexo opuesto. Esa relación evidentemente fracasa (este chico no tenía nunca ganas de tener relaciones sexuales con su pareja) y posteriormente en la vida adulta empieza a aceptar que le gustan los chicos. Así es como descubre y se permite a él mismo la homosexualidad pero duda de la bisexualidad porque sintió cariño por esa chica y fue alguien importante en su vida pero nunca llegó a sentir atracción por ella.

Así, las señales para saber si eres bisexual son las siguientes:

  1. Dudas acerca del sexo por quien te sientes atraí[email protected]: Cuando alguien es heterosexual tiene claro el sexo que le gusta y cuando alguien es homosexual también. Es más, se siente una cierta sensación de «asco» cuando se imagina a uno mismo manteniendo una relación con el sexo que no desea. Si sientes dudas o alguna vez te has sentido y actualmente te sientes atraí[email protected] tanto por chicos como por chicas, puede ser que seas bisexual.
  2. Tendrías relaciones sexuales con chicos y con chicas sin reparos: Si sientes atracción sexual por ambos sexos, y te resulta excitante, eres bisexual. Te resultan tanto chicos como chicas atractivos y te excitan ambos.
  3. Puedes tener relaciones sentimentales y enamorarte tanto de un chico como de una chica: Si te has enamorado de alguien de un sexo y luego te enamoras de alguien de otro sexo, seguramente eres bisexual. El amor no entiende de sexos para ti, tú te enamoras de la persona, independientemente de que sea chico o chica.

¿Y si soy bisexual, qué hago?

Una vez resuelta la duda, el siguiente paso es aceptarlo. Puedes sentirte [email protected] de tu orientación sexual, no te convierte en un bicho raro por mucho que haya gente que se empeñe en ello.

Y a partir de ahí, disfrútalo. Disfruta de tu sexualidad y de tus emociones, disfruta de tus relaciones sentimentales y de quien eres. No importa de quien te enamores, lo importante es que seas feliz con quien estés.

Háblalo con quien quieras hablarlo y naturalízalo porque si tú no lo haces, los demás tampoco lo harán. Si tú lo ves como algo avergonzante, no podrás ser tú [email protected], así que sé quien quieras ser y disfruta de ello compartiéndolo con los demás.

Acepta que haya gente que no lo entienda. La bisexualidad aún es un tema que mucha gente no entiende así que acepta que hay gente que no te comprenderá, intenta explicarlo pero si siguen en sus trece no le des demasiada importancia.

Y para los que no sois bisexuales y no lo comprendéis del todo, derribemos mitos:

  • Los bisexuales son todos promiscuos: Que te puedas enamorar de personas de ambos sexos o sentir atracción, no quiere decir que vayas por ahí poniéndole los cuernos a todo el mundo ni que tengan relaciones con varias personas a la vez. Eso no depende de la orientación sexual sino de los valores de la persona.
  • Se te pasará ser bisexual: La bisexualidad no es un estado transitorio, es una orientación sexual. Hay personas bisexuales que intercalan parejas de diferentes sexos y personas que pasan una época con personas de un sexo determinado y cambian tras varias relaciones. Pero sea como sea, la bisexualidad no se «pasa». Una persona bisexual siempre lo es.
  • Los bisexuales son infieles por naturaleza, les puede el vicio: Otra falsedad. La gente bisexual puede ser igual de fiel que las personas heteros o homosexuales. La fidelidad no depende de la orientación sexual sino de la persona.
  • A los bisexuales les encantan los tríos: Evidentemente dependerá de la persona. Hay personas que siendo heterosexuales u homosexuales también les gusta esta práctica y gente que la repugna. Una vez más, no depende de la orientación sexual sino de la persona.

Para concluir me gustaría decir que aprendamos a vivir sin prejuicios, escuchemos más a la gente y sus visiones del mundo y no generalicemos. De ese modo, los mitos tenderán a la extinción.

Encarni Muñoz Silva

Psicóloga sanitaria, colegiada nº16918

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Trece preguntas para saber qué tan bisexual eres

El biólogo pionero en investigación sexual, Alfred Kinsey planteó la idea de que la sexualidad entre los humanos no se dividía en heterosexual y homosexual.

La bisexualidad, consideró el estadounidense, ocupaba un espacio importante en las preferencias sexuales. Él definió una escala con siete niveles relacionada con gustos, preferencias sexuales y actitudes ante el sexo.

Con base en la teoría de Kinsey también se han planteado un test de 13 preguntas que ayudará a las personas a identificar su nivel de bisexualidad con sólo responder verdadero o falso. No se trata de sumar puntos, lo que busca es que cada uno descubra sus gustos y preferencias a la hora de contestar.

  1. Nunca he sentido deseo sexual. Verdadero o Falso.
  2. No puedo decidir qué sexo me atrae más. Verdadero o Falso.
  3. Encuentro la idea de tener sexo con otro (hombre o mujer) repulsiva. Verdadero o Falso.
  4. No quiero morir sin haber experimentado sexualmente con hombres y mujeres. Verdadero o Falso.
  5. No tengo interés en tener sexo con otra persona. Verdadero o Falso.
  6. El género que conforma la mayoría de una orgía es irrelevante en mi decisión de participar. Verdadero o Falso.
  7. Evito ver pornografía (gay si soy hombre, lesbiana si soy mujer). Verdadero o Falso.
  8. Me puedo sentir por cualquier persona bajo las circunstancias correctas. Verdadero o Falso.
  9. Siempre he sido extremadamente confidente con mi orientación sexual. Verdadero o Falso.
  10. Encuentro a la gente de mi mismo sexo más atractiva. Verdadero o Falso.
  11. Un trío sería incómodo con la presencia de alguien de mi mismo sexo. Verdadero o Falso.
  12. Solo me atraen personas de mi mismo sexo. Verdadero o Falso.
  13. Soy sexualmente Verdadero o Falso

Atracción y orientación sexual

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A medida que las personas dejan la niñez y se convierten en adolescentes y adultos, los cuerpos se desarrollan y cambian, y también lo hacen las emociones y los sentimientos.

La adolescencia es una etapa de cambios

Durante los años de la adolescencia, los cambios hormonales y físicos de la pubertad despiertan los sentimientos sexuales. Es frecuente hacerse preguntas y a veces preocuparse respecto de los nuevos sentimientos sexuales.

A muchas personas les lleva tiempo comprender quiénes son y en quiénes se están convirtiendo. Parte de eso implica tener una mayor comprensión de los propios sentimientos sexuales y hacia quiénes se sienten atraídas.

¿Qué es la orientación sexual?

La orientación sexual es la atracción emocional, romántica o sexual que una persona siente hacia otra. Hay varios tipos de orientación sexual. Por ejemplo:

  • Heterosexual. Las personas heterosexuales sienten una atracción romántica y física por los miembros del sexo opuesto: los hombres heterosexuales sienten atracción por las mujeres, y las mujeres heterosexuales sienten atracción por los hombres. A veces, se conoce a los heterosexuales como «hetero».
  • Homosexual. Las personas homosexuales sienten una atracción romántica y física por las personas del mismo sexo: las mujeres que sienten atracción por otras mujeres son lesbianas; a los hombres que sienten atracción por otros hombres se los conoce frecuentemente como gais. (El término gay se utiliza a veces para describir a las personas homosexuales de cualquiera de los dos sexos).
  • Bisexual. Las personas bisexuales sienten una atracción romántica y física por los miembros de ambos sexos.

Las personas que no sienten una atracción sexual y no tienen interés en el sexo suelen llamarse asexuadas. Es posible que las personas asexuadas no tengan interés en el sexo, pero aún sienten una cercanía emocional con otras personas.

Durante los años de la adolescencia, las personas suelen darse cuenta de que tienen pensamientos y atracciones sexuales. Para algunas, estos sentimientos y pensamientos pueden ser intensos, y parecer confusos. Eso puede ser especialmente cierto en el caso de las personas que tienen pensamientos románticos o sexuales respecto de alguien del mismo sexo. Tal vez se pregunten, «¿qué significa eso?», «¿soy gay?».

Tener interés en una persona del mismo sexo no significa necesariamente que alguien es gay; del mismo modo, tener interés en alguien del sexo opuesto no significa que la persona es hetero. Es frecuente que los adolescentes se sientan atraídos por personas del mismo sexo y del sexo opuesto, y que tengan pensamientos sexuales respecto de ellas. Es una manera de rever los sentimientos sexuales que emergen.

Algunas personas pueden ir más allá de solo pensar al respecto y tener experiencias sexuales con gente del mismo sexo o del sexo opuesto. Estas experiencias por sí solas no significan necesariamente que una persona es gay o hetero.

¿Qué significa LGBT?

La transexualidad no es realmente una orientación sexual: es una identidad sexual. Sexo es otra palabra para describir al sexo masculino o femenino. Las personas transexuales pueden tener el cuerpo de un sexo, pero sentir que pertenecen al sexo opuesto, como si hubiesen nacido en el tipo de cuerpo equivocado.

A estas personas se las suele poner en el grupo de lesbianas y gais como una forma de incluir a aquellas que no sienten que pertenecen a la categoría de «hetero».

Las personas, ¿escogen su orientación sexual?

¿Por qué algunas personas son hetero y otras gais? No hay una respuesta simple para eso. La mayoría de los expertos médicos, incluidos aquellos que pertenecen a la Academia Estadounidense de Pediatría (American Academy of Pediatrics, AAP) y la Asociación Estadounidense de Psicología (American Psychological Association, APA), opinan que la orientación sexual abarca una combinación compleja de factores biológicos, psicológicos y ambientales. Además, los científicos creen que los genes de una persona y los factores hormonales innatos desempeñan un papel importante.

La mayoría de los expertos médicos creen que, en general, la orientación sexual no es algo que una persona escoge voluntariamente. En cambio, se trata de un aspecto innato de quién es una persona.

No hay nada malo en ser LGBT. Aun así, no todos están de acuerdo. Este tipo de creencias pueden dificultar las cosas para los adolescentes LGBT.

¿Cómo es la vida de los adolescentes LGBT?

Muchas personas LGBT pueden sentir que se espera que todos sean hetero. Por este motivo, es posible que algunos adolescentes gais y algunas adolescentes lesbianas se sientan que son diferentes de sus amigos cuando los heterosexuales que los rodean comienzan a hablar sobre sentimientos románticos, citas y sexo.

Una encuesta realizada en 2012 por la Campaña de Derechos Humanos (Human Rights Campaign) descubrió que el 92 % de los adolescentes LGBT habían escuchado cosas negativas sobre ser lesbiana, gay, bisexual o transexual.

Los adolescentes LGBT tal vez piensen que deben fingir que sienten cosas que no sienten para encajar en su grupo, su familia o su comunidad. Tal vez sientan que deben negar quiénes son u ocultar una parte importante de sí mismos.

El miedo a los prejuicios, el rechazo o la intimidación pueden llevar a las personas que no son heterosexuales a mantener en secreto su orientación sexual, incluso ante amigos y familiares que podrían brindarles su apoyo.

Algunos adolescentes gais o algunas adolescentes lesbianas les cuentan sobre su orientación sexual a unos pocos amigos cercanos y familiares. Esto se conoce a menudo como «declaración». Muchos adolescentes LGBT que se declaran como tales gozan de la total aceptación de sus amigos, sus familias y sus comunidades. Se sienten cómodos por sentir atracción por una persona del mismo sexo.

Pero no todas las personas tienen los mismos sistemas buenos de apoyo. Si bien hay una aceptación cada vez mayor de las personas LGBT, muchos adolescentes no tienen adultos con quienes hablar acerca de la orientación sexual. Algunos viven en comunidades o familias en las que ser gay no se acepta ni se respeta.

Las personas que sienten que deben ocultar quiénes son o que le temen a la discriminación o la violencia pueden correr un riesgo más alto de tener problemas emocionales, como ansiedad y depresión. Algunos adolescentes LGBT que no cuentan con sistemas de apoyo pueden correr un riesgo mayor de abandonar la escuela, vivir en la calle, consumir alcohol y drogas, y tratar de infligirse daños.

Todas las personas atraviesan por momentos en los que les preocupa la escuela, la universidad, los deportes o los amigos y la integración. Además de estas preocupaciones frecuentes, los adolescentes LGBT tienen una lista adicional de cosas en las cuales pensar, por ejemplo, si deben ocultar quiénes son.

Obviamente, esto no les ocurre a todos los adolescentes gais. Muchos adolescentes gais y muchas adolescentes lesbianas y sus familias no atraviesan más dificultades que cualquier otra persona.

La importancia de hablar

Para las personas de todas las orientaciones sexuales, aprender sobre el sexo y las relaciones puede ser difícil. Tal vez sea de ayuda hablar con alguna persona sobre los sentimientos confusos propios del crecimiento, ya sea uno de los padres u otro miembro de la familia, un amigo cercano o un hermano, o un consejero escolar.

No siempre es fácil encontrar a alguien con quien hablar. Sin embargo, algunas personas descubren que confiar en alguien que es de fiar (incluso si no están complemente seguros de cuál será su reacción) resulta ser una experiencia positiva.

En muchas comunidades, hay grupos juveniles que pueden ofrecer oportunidades a los adolescentes LGBT para que hablen con otras personas que enfrentan problemas similares. Los psicólogos, psiquiatras, médicos de cabecera y consejeros capacitados pueden ayudarlos a sobrellevar (de manera confidencial y privada) los difíciles sentimientos que son propios del desarrollo de su sexualidad. Además, pueden ayudar a que las personas encuentren formas de lidiar con la presión de los pares, el acoso y las intimidaciones que tal vez enfrentan.

Independientemente de si son gais, hetero, bisexuales o no están seguros, casi todos tienen preguntas sobre la madurez y la salud sexual, por ejemplo, si ciertos cambios corporales son «normales», cuál es la forma correcta de comportarse o cómo evitar las enfermedades de transmisión sexual (ETS). Es importante encontrar un médico, un enfermero, un consejero u otro adulto informado con quien hablar sobre estos temas.

Las creencias están cambiando

En los Estados Unidos y en gran parte del mundo, las actitudes respecto de la orientación sexual se han modificado. Ser gay, por ejemplo, está dejando de ser «el gran problema» que solía. Si bien no todos están cómodos con la idea de las diferencias en la orientación sexual, una encuesta de la Campaña de Derechos Humanos descubrió que la mayoría de los adolescentes LGBT son optimistas respecto del futuro.

Revisado por: Expertos en medicina de KidsHealth

¿Qué es la bisexualidad?

La bisexualidad es la orientación sexual por la que una persona siente atracción romántica o sexual, tanto hacia otras de su mismo sexo, como del sexo contrario.

La bisexualidad no ha sido siempre reconocida como una orientación sexual, e incluso a día de hoy hay colectivos que se niegan a otorgarles esa categorización, al confundirla con una “etapa de transición” por la que pasa una persona desde la heterosexualidad a la homosexualidad o viceversa.

Esta opción sexual se puede dar tanto en hombres, como en mujeres. Sin embargo, en la actualidad se conocen más mujeres que hombres bisexuales.

La bisexualidad en la historia

La bisexualidad ha existido desde siempre aunque no haya tenido la misma visibilidad y aceptación que la heterosexualidad o la homosexualidad. Personajes como Alejandro Magno o Julio César son algunos de los ejemplos de personas declaradas bisexuales más antiguos que se conocen.

El término bisexual como tal no aparece hasta 1890 en la literatura biológica, ya que hasta entonces se conocía como “estado de intersexualidad patológica” a falta de un término con el que determinar la orientación.

A partir de entonces algunos teóricos trataron de explicarla. Uno de los primeros fue Freud, que hablaba de una bisexualidad innata: para Freud todo el mundo es bisexual al nacer y es la existencia o no del órgano sexual masculino y su atracción (o no atracción) hacia éste lo que determina la orientación sexual definitiva. Freud por tanto estableció la base de que la bisexualidad no era una sexualidad, sino una etapa de transición hasta una sexualidad definitiva.

Rompiendo con este concepto de transición, otro autor, Kinsey, elaboró en 1948 un espectro por el cual las personas se ven atraídas hacia el sexo contrario y hacia el mismo en diferente proporción. En este espectro, numerado del 0 al 6, el 0 denota heterosexualidad total, mientras que el 6 denota homosexualidad total, siendo los números intermedios los diferentes grados de atracción de un sexo frente a otro.

Riesgos

Al igual que en otras prácticas sexuales, la bisexualidad también entraña riesgos para la salud, como la posibilidad de contagio de enfermedades de transmisión sexual, infecciones víricas o de desarrollar enfermedades como el VIH o cánceres como el virus del papiloma humano, entre otros. Los expertos recomiendan utilizar preservativos (femenino o masculino) para prevenir y minimizar el riesgo.

Mitos sobre la bisexualidad

Existen tópicos extendidos sobre la bisexualidad que en la mayoría de los casos se alejan de la realidad y son simples mitos. Algunos de los más frecuentes son:

  • Las personas bisexuales son promiscuas. Esta afirmación es errónea, por ejemplo, porque la promiscuidad no tiene nada que ver con la atracción sexual o afectiva de las personas.
  • Los bisexuales están confundidos y por ese motivo eligen una opción de transición hacia otra sexualidad.
  • A las personas bisexuales les da igual mantener relaciones con un hombre que con una mujer. Esta frase puede llevar a juicios erróneos ya que aunque se presupone que una persona bisexual se piense atraída por ambos sexos, esto no significa que la atracción se dé con la misma intensidad.
  • Las personas bisexuales tienen más enfermedades venéreas. El riesgo de contagio de enfermedades venéreas no está supeditado a la bisexualidad, si no a las precauciones que tome la persona al realizar el acto sexual, independientemente de con quién mantengan relaciones sexuales.
  • En el fondo todos somos bisexuales. Esta afirmación es incorrecta ya que la bisexualidad es una orientación sexual, no es algo temporal.
  • Las personas bisexuales son infieles a sus parejas. Los expertos señalan que poder sentirse atraído por un mayor número de personas, al cubrir ambos sexos, no tiene relación alguna con la fidelidad.

Otros datos

Uno de los términos que está relacionado con la bisexualidad es la bifobia, el rechazo hacia la comunidad bisexual desde cualquier otro colectivo porque no lo aceptan como una opción sexual. Hay dos tipos:

Negación bisexual

Aquellas personas o colectivos que entienden a los bisexuales como “confusos” respecto a su sexualidad o que están en transición hacia una sexualidad determinada. Para estas personas sólo existen dos sexualidades posibles: la heterosexualidad y la homosexualidad.

Invisibilidad o exclusión bisexual

Cuando se da esta opción, no se incluye a los bisexuales dentro del colectivo lesbianas, gays, bisexuales y transexuales (LGBT) por considerarlos como personas que están dentro de una fase de transición. En estos casos se intenta forzar a las personas a que acepten una sexualidad monosexual. De esta forma, se les aparta de cualquier cuestión de tolerancia o respeto que repercuta al colectivo, siendo ignorados.

Ver también:

¿Qué es la homosexualidad?

Hallan una impronta de la homosexualidad cerebral

Ya a mediados del siglo XX el biólogo estadounidense Alfred Kinsey provocó un gran escándalo al publicar su informe, donde se analizaban las conductas sexuales de hombres y mujeres, sobre todo por su novedoso método para medir la orientación sexual mediante una escala del 0 a 6 (donde 0 es exclusivamente heterosexual y 6 es homosexual).

En el 79, Michael Storms reformuló la escala de Kinsey al considerar que tenía algunas carencias, para ello, añadió también las orientaciones bisexual y asexual, entre otras cuestiones. Aunque cada vez el espectro tiene una escala de grises más amplia y difusa, aún los roles continúan en cierto modo encorsetados. No obstante, desde hace tiempo se plantea el hecho de que todos de base tengamos una tendencia bisexual, hasta el punto de que se haya convertido en un cliché.

Algunos estudios como uno realizado por investigadores de la Universidad de Cornell y la Universidad de Essex ha tratado de ratificar esta teoría y tirar por tierra la idea de que la heterosexualidad rígida y absoluta existe. Para el estudio, los científicos reunieron un grupo de voluntarios compuesto por hombres y mujeres a los que se les examinó la dilatación de la pupila –como indicador de excitación sexual, ya que es una reacción que no se puede controlar– mientras veían pornografía con ambos sexos.

En las conclusiones observaron que aquellas mujeres que se identificaban como lesbianas tenían una respuesta más fuerte al observar sexo lésbico, sin embargo, las que se etiquetaban como heterosexuales también experimentaron cierta excitación al ver escenas lésbicas. Por otro lado, otras investigaciones previas han sugerido que la sexualidad de las mujeres es más fluida que la de los hombres.

Se examinó la dilatación de la pupila de los voluntarios –como indicador de excitación sexual, ya que es una reacción que no se puede controlar– mientras veían pornografía con ambos sexos”

Curiosamente, en el estudio anterior, los hombres experimentaron mayor dilatación de la pupila cuando veían una imagen de masturbación independientemente del sexo y de cómo se identificaron en términos de orientación.

Savin-Williams, coautor de la investigación y director del Laboratorio de Sexo y Género en el Departamento de Desarrollo Humano de la Universidad de Cornell, aseguró que el hecho de que las mujeres demuestren una sexualidad más fluida, a diferencia de los hombres, puede deberse a las ideas tóxicas de la masculinidad propagadas por la sociedad durante décadas.

Para el psicólogo y sexólogo, Ignasi Puig Rodas, desde siempre han existido ideas nocivas en nuestra sociedad en torno a qué debe ser un hombre, al que además se le asocian una serie de cualidades determinadas. Entre ellas, la virilidad o la propia heterosexualidad, por lo que todo aquel que se saliese de este baremo era juzgado. Por desgracia, algunas de ellas aún persisten en la actualidad.

“Si un hombre hace un comentario sobre lo guapo que es un futbolista del equipo contrario en el vestuario, puede que aún sus compañeros ‘penalicen’ de alguna manera esta apreciación. Se trata de una herramienta sutil de control social mediante la cual se margina o castiga a determinadas personas, en este caso cuando un hombre se sale de la heterosexualidad normativa”, explica el experto.

Investigaciones previas han sugerido que la sexualidad de las mujeres es más fluida que la de los hombres”

De ahí que ahora se esté hablando de ‘nuevas masculinidades’: “Hasta ahora hemos vivido en una sociedad sexista en la que la mujer ha sido dominada y parte de estas ideas también han perjudicado a los propios hombres al verse obligados a cumplir con un determinado patrón (el fuerte, el valiente, el viril, el que no expresa sentimientos…)”, sentencia Puig Rodas.

El sexólogo afirma que hoy en día muchos hombres están ‘deconstruyendo’ lo que culturalmente se presuponía como ‘ser un hombre’ y cómo debe comportarse. “Han cogido todos estos tópicos y los han ido desgranando uno por uno, ¿quién dice que solo hay un único modelo de lo que significa la masculinidad?”, sentencia. Asegura que, aunque están cambiando mucho las cosas, es un proceso muy lento.

Estos clichés también se aplican a las mujeres, pues se les han impuesto una serie de características cerradas. De esta manera, el experto explica que estamos acostumbrados a que, en culturas como la española, las mujeres se saluden con dos besos, pero los hombres suelan darse la mano. Al catalogarse a la mujer como más emocional y afectiva, se ha normalizado el contacto directo entre féminas y también se ha asentado la idea de una sexualidad más fluida.

Por su parte, considera que la heterosexualidad cerrada sí existe. Aunque cree que no siempre se es ‘libre’ y lo fácil es acogerse al ‘esquema correcto’, pues lo más lógico sería que una persona se manifestase de una u otra orientación después de haber probado una serie de experiencias o haber investigado más a fondo su sexualidad.

Hasta ahora hemos vivido en una sociedad sexista en la que la mujer ha sido dominada y parte de estas ideas también han perjudicado a los propios hombres al verse obligados a cumplir con un determinado patrón”

Ignasi Puig Rodas Psicólogo y sexólogo

No obstante, opina que la afirmación de que ‘todos somos bisexuales’ es controvertida y difícil de responder, pero lo que sí es cierto es que nuestro cuerpo reacciona de la misma manera ante el simple tacto –independientemente del género del que provenga–.

“Esto se demuestra con el juego adolescente de ‘el sastre’, donde se venda los ojos a una persona a la que se le toman sus medidas sin que sepa la identidad del que lo hace. Tu pensabas que era el que te gustaba, pero ha sido otra persona y te has excitado igualmente, por un lado está la estimulación y por otro la interpretación. Es justo esta interpretación lo que determinará la sexualidad de cada uno”, explica.

También resalta que no se puede tomar la orientación sexual como algo rígido porque puede fluctuar a lo largo del tiempo, pues no porque alguien se haya definido al principio de su vida como homosexual o heterosexual quiere decir que lo vaya a ser toda su vida. “Nuestra identidad y sexualidad evoluciona, al igual que no todo lo que nos parecía erótico con dieciséis años lo hace a los treinta”, concluye.

Todos somos bisexuales, según la escala de Kinsey

El Día Internacional de la Bisexualidad o Día de la Visibilización de la Bisexualidad, se celebra el 23 de septiembre. Hace unos años hablar de eso era un tabú, pero un biólogo llamado Alfred C. Kinsey se dio a la tarea de hacer un estudio sobre la conducta sexual en hombres y mujeres. A partir de ahí propuso una escala, después llamada escala de Kinsey, en su honor. Te explicamos de qué se trata.

En ocasiones cuando se habla de la orientación sexual de una persona sólo se piensa en dos: heterosexual y homosexual. Pero, ¿qué sucede con la bisexualidad y la asexualidad? Así es como entra la escala de Kinsey, creada por el pionero en la investigación sobre la sexualidad junto a un grupo de investigadores, en 1948.

Después de realizar una serie de informes, divididos en los libros Comportamiento sexual del hombre y Comportamiento sexual de la mujer, que consistían en preguntarles a las personas sobre su vida sexual, Kinsey descubrió sus comportamientos sexuales, pensamientos y sus sentimientos hacia el mismo género o al opuesto.

De acuerdo con el instituto de Kinsey, la escala de Kinsey establece siete niveles de orientación sexual y no existe un test oficial para detectar en qué posición de la escala estás, pero sí te puede ayudar a observar e identificar tu orientación.

Niveles de la escala de Kinsey

El instituto Kinsey describió los niveles para identificar la orientación sexual, que modifica la idea de establecer a las personas dentro de dos categorías, por eso fue que el Kinsey y su equipo utilizaron una escala de siete puntos, la cual va variar de 0 a 6 e incluyeron una categoría ‘X’ para las personas que no se siente atraídos por ningún género.

Estos son los niveles:

  • 0 Exclusivamente heterosexual
  • 1 Predominante heterosexual, homosexualidad muy ocasional
  • 2 Predominante heterosexual, pero con algunas conductas homosexuales
  • 3 Atracción por hombres y mujeres en la misma medida
  • 4 Predominante homosexual con algún contacto heterosexual
  • 5 Predominante homosexual con actividad heterosexual muy ocasional
  • 6 Exclusivamente homosexual
  • X Sin contacto o reacciones socio-sexuales

Todos somos bisexuales, según la Escala de Kinsey

La escala ha sido objeto de varias polémicas por afirmar que la mayoría de los seres humanos no son completamente homosexuales o hetereosexuales.

Debemos de mencionar que la escala está basada en informes que hizo Kinsey, donde encontró que la población que estudió tenía conductas o pensamientos que los posicionaba en un grado de bisexualidad.

Aunque Kinsey coincidía en que la orientación de una persona podría cambiar a medida que se desarrollaba su sexualidad.

epc

Mito: “En el fondo todas las personas  somos bisexuales + la bisexualidad no existe”

Mito: “En el fondo todas las personas somos bisexuales + la bisexualidad no existe”

¡Claro que existe! La bisexualidad es una orientación sexual más que comparten miles de personas en el mundo. ¡Basta de negación! Además, la creencia de que en el fondo todas las personas somos bisexuales anula la realidad bisexual y resta importancia a las necesidades específicas de las personas bi. Además, fomenta la creencia que la bisexualidad es un punto de partida de nuestra sexualidad, y que en la madurez las personas acabaremos definiéndonos como homo o hetero.

Este mito genera bifobia, que se traduce en sentimientos, actitudes y comportamientos negativos hacia las personas bisexuales y está presente en todos los niveles sociales. La bifobia se articula a través de la negación, la invisibilidad, la marginación, la exclusión y cualquier otro tipo de violencia LGTBfóbica.

Conoce aquí las reivindicaciones de las personas bisexuales.

¡¡¡Che!!! ¡¡Acabemos con la bifobia!!

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