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Tipos de cebollas

Tabla de contenidos

¿Sabes en qué se diferencian las cebollas y las cebolletas?

¿En qué cocina que se precie faltan las cebollas? Casi en ninguna, ¿verdad? Esto es así por las múltiples posibilidades gastronómicas que nos ofrecen, ya sea en sabor, potencia y un largo etcétera. Aun así y yéndonos a lo básico, podemos dividirlas en dos tipos: cebollas y cebolletas. Llegados a este punto, ¿conocemos sus diferencias?

Las cebollas más usadas en nuestro país son las marrones o las amarillas, aunque seguro que alguna vez hemos comprado las moradas. Con todo y con eso, como decíamos al comienzo existe más de una docena de clases, cada una de ellas tiene un sabor distinto. Pero lo llamativo se encuentra en la cebolleta porque es, injustamente, la gran desconocida de la familia. Comencemos por acercarnos un poco más a ella.

La cebolleta

Es fina y alargada, tanto que se funde con tallo, de color blanco intenso en su parte inferior y verde según nos aproximamos a la superior. Con frecuencia es confundida con los calçots pero, ¡ojo! No son lo mismo. Los calçots reciben un tratamiento especial durante su crecimiento para conseguir que sean tan increíblemente tiernos.

La temporada de la cebolleta va desde finales de la primavera hasta el verano y debemos conservarla en el frigorífico. Su bulbo alargado es más dulce y suave que el de la cebolla, su textura es crujiente y fresca, y se puede consumir cruda o cocinada en diversos platos. También podemos utilizar su tallo verde, del mismo modo que en el caso del cebollino o del perejil, para acentuar el sabor de gran variedad de platos.


La cebolla

A pesar de que nos hace llorar, la gran estrella de la familia enriquece y aporta más sabor a cualquier plato al que la añadamos. Las hay de todos los tamaños, desde muy pequeña hasta grande. Es redonda, el color de su interior va desde el blanco al amarillo suave (aunque hay excepciones), su piel exterior es seca y va desde el marrón al amarillo, pasando por el morado. Su redondo bulbo está claramente diferenciado del tallo, que no es comestible.

No suele necesitar refrigeración para conservarse fresca, pero si en nuestra cocina hace mucho calor es preferible que la guardemos en la nevera. Se puede comer cruda en ensaladas, pochada para aportar sabor al guiso, acompañar una carne o pescado; incluida en un asado, etc. En crudo, su sabor es dulce, fresco y ligeramente picante, según la variedad. Una vez cocinada pierde su punto picante y aumenta su dulzor.

Es común el uso indistinto de cebolleta o cebolla tierna para la variedad tierna de la Allium cepa (cebolla común y sus variedades). Pero si nos introducimos en el mundo de las Allium, descubrimos que la cebolleta (Allium fistulosum) no es lo mismo que la cebolla tierna.

La cebolleta ofrece un sabor y un aroma muy similar al de la cebolla, pero no forma bulbos. Según la RAE, la cebolleta es una planta muy parecida a la cebolla con el bulbo pequeño y parte de las hojas comestibles.

La cebolleta es muy parecida a los calçots, esto es un problema en algunos casos, pues hemos visto en algunos sitios que te venden cebolletas como si fueran los calçots, podéis conocer sus características clicando sobre el nombre.
Por otro lado, la cebolla tierna es la misma que la que conocemos como cebolla seca (Allium cepa), también con los tallos verdes pero con el bulbo característico que da forma a las cebollas. La cebolla tierna también se conoce como cebolla de verdeo, cebolla fresca o verde, se recolecta en la fase de desarrollo y su sabor es más suave y menos picante que el de la cebolla seca.

Según la variedad a la que pertenezcan las cebollas, pueden ser de color blanco, amarillo o morado. Hacía mucho tiempo que no encontrábamos cebolla tierna morada, además de dulces y ricas, tienen un aspecto que hace más atractivos los platos en los que se incorpora en crudo.

Dada su frescura por su prematuro cosechado, deben conservarse en el frigorífico. Algunas de las hojas se pueden aprovechar para hacer caldos y sopas. En la cocina asiática, tanto la cebolleta como la cebolla tierna es uno de los ingredientes básicos de sus sopas, como en la sopa de miso, pero también es habitual utilizar incluir las más frescas en ensaladas.

El uso general de la cebolleta o cebolla tierna ya lo conocemos todos, además de caldos y sopas, con ellas se hacen sofritos para salsas, con ellas se aromatizan carnes, pescados, etc. En las ensaladas es más habitual incluir la cebolla tierna por sus características, más suave, dulce y menos picante que el resto de las variedades. Una maravilla de ingrediente del que se dice que es tan antiguo como la humanidad.

Generalmente confundida con algunos de sus primos cercanos, la cebolleta es una de las hortalizas de bulbo más comunes alrededor del mundo. Contrario a lo que muchos creen, no es un tipo de cebolla pequeña que se extrae del suelo antes de madurar por completo, sino una especie diferente dentro de la misma familia. Si quieres aprender a diferenciarla y conocer más detalles sobre su origen, sabor, propiedades nutricionales, beneficios para la salud, formas de consumo y almacenamiento, entre otros temas relacionados, sigue leyendo a continuación.

¿Qué son las cebolletas?

La cebolleta, cuyo nombre científico es allium fistulosum, pertenece a la misma familia del ajo, la cebolla, el puerro, la chalota y el cebollín (especies Allium o Liliáceas). Dependiendo del lugar, se puede conocer con otros nombres, por ejemplo cebolla de verdeo, cebolla china, cebolla larga, cebolla verde o cebolla de rama.

Las cebolletas tienen un aspecto muy similar al cebollino, pero se diferencian en el tamaño de su bulbo. Los tallos son largos y firmes; las hojas verdes son erectas, huecas y tubulares, pero esta planta sí llega a desarrollar un bulbo alargado de color blanco, aunque nunca alcanza el tamaño y la forma normal de una cebolla.

Su sabor es muy similar al de otras especies Allium, posiblemente una combinación intermedia entre la cebolla y el cebollín. Dicho en otras palabras, su sabor no llega a ser tan potente como el de la cebolla, pero tampoco tan suave como el del cebollino. Todas sus partes son comestibles y pueden usarse indistintamente en la cocina, sin embargo el sabor de la base blanca (bulbo) es un poco más intenso que el de las hojas.

En la actualidad, las cebollas de verdeo se cultivan y se utilizan en todo el mundo, aunque debido a su origen están consideradas como un elemento básico de la comida asiática.

Propiedades nutricionales

La cebolleta es una excelente fuente de nutrientes esenciales, por ejemplo vitamina K, vitamina C, folato, betacarotenos, compuestos de azufre, fibra, varios minerales y agua. Una porción de 100 gramos de cebolletas picadas contiene aproximadamente 1:

Nota: Los valores porcentuales (%) están indicados para adultos o niños mayores de 4 años y se basan en una dieta de referencia de 2,000 calorías diarias. Estos valores diarios pueden ser más altos o más bajos en función de las necesidades individuales de cada persona.

Es muy recomendable incluirla de forma regular en nuestra alimentación. No solo va a aportar sabor a los alimentos, también nos puede ayudar a alcanzar la dosis diaria de muchos nutrientes, sin elevar significativamente el número de calorías que ingerimos.

Beneficios saludables de las cebolletas

Al ser un miembro de la familia Allium, la cebolleta comparte muchos de los beneficios saludables de otros bulbos. Varias culturas no solo la han usado como ingrediente en la preparación de recetas, sino también como remedio natural para la prevención y cura de múltiples condiciones de salud.

Teniendo en cuenta los resultados de diferentes investigaciones, estos son los principales beneficios de consumir cebolleta (cebolla de verdeo, cebolla verde):

Ayuda en la pérdida de peso

Al ser un vegetal tan bajo en calorías, pero rico en agua y en fibra, la cebolleta es una adición muy conveniente cuando se está tratando de perder peso, ya que ayuda a mantener la sensación de saciedad por más tiempo, tiene un efecto diurético en el organismo y favorece nuestro metabolismo.

Varios estudios han encontrado que sus compuestos también pueden alterar la expresión de algunos de los genes involucrados en la obesidad. En un estudio del año 2011, un grupo de ratones fue alimentado con extracto de cebolleta durante 6.5 semanas; los investigadores observaron que esto había ayudado a reducir el peso corporal y las células de grasas, además de aumentar los niveles de una proteína específica que interviene en la descomposición de la grasa 2.

Favorece la correcta coagulación de la sangre

Las cebolletas contienen grandes cantidades de vitamina K; de hecho, una porción estándar puede cumplir, o exceder, nuestro requerimiento diario de la misma. Esta vitamina es esencial para muchos procesos en el organismo, pero su papel más importante es la coagulación de la sangre. La deficiencia de vitamina K puede hacer que una persona sufra de hematomas, sangrado fácil (generalmente de las encías o la nariz), hemorragias u otros trastornos 3.

Ayuda a estimular el sistema inmune

Algunos estudios han encontrado que el consumo regular de verduras, como la cebolla, el ajo, el puerro, el cebollino y la cebolleta, puede fortalecer el sistema inmunológico para prevenir enfermedades e infecciones. En un estudio del año 2013, donde varios ratones fueron alimentados con una dieta a base de cebolletas, se vio que esta hortaliza era capaz de mejorarles la función inmune 4. Otro estudio informó que la cebolla de verdeo puede aumentar la producción de anticuerpos, ayudando a combatir la influenza y otras condiciones similares 5.

Por si fuera poco, este bulbo también contiene dosis significativas de vitamina C, un potente antioxidante cuya acción combate el estrés oxidativo, mejora la función inmune y ayuda a prevenir infecciones 6.

Promueve la buena salud del corazón

De acuerdo a las autoridades sanitarias, la enfermedad cardíaca es un importante problema de salud en todo el mundo y la principal causa de muerte en muchos países desarrollados 7. De ahí que cada día se hagan más estudios para comprobar el impacto de la dieta en nuestra salud cardíaca. Específicamente en el caso de la cebolleta, los investigadores han observado que su consumo ayuda a disminuir significativamente varios factores de riesgo, como los niveles elevados de colesterol LDL, triglicéridos y presión arterial.

Por otro lado, su alto contenido de vitamina K protege al corazón, previene la rigidez de las arterias y bloquea la formación de depósitos de calcio en las paredes arteriales 8. Durante un estudio (4 años) que analizó la alimentación de 16.057 mujeres, se descubrió que una mayor ingesta de algunas formas de vitamina K estaba relacionada con un menor riesgo de enfermedad cardíaca 9.

Protege la salud de los huesos

Además de prevenir las enfermedades cardíacas y mejorar la coagulación de la sangre, la vitamina K también puede ayudar a fortalecer nuestros; al parecer esta vitamina aumenta la producción de una proteína necesaria para mantener el calcio óseo y aumentar la densidad ósea 10.

Un estudio que suplementó a 241 pacientes con osteoporosis observó que la vitamina K había reducido el riesgo de fracturas en los participantes, además de ayudarlos a mantener su densidad ósea 11.

Durante otro estudio se descubrió que el bajo consumo de vitamina K está asociado a un mayor riesgo de fracturas de cadera en hombres y mujeres de la tercera edad 12.

Puede ayudar a disminuir el crecimiento del cáncer

Uno de los beneficios más estudiados de las cebolletas, y otros bulbos similares, es su capacidad para combatir y reducir el crecimiento de algunos tipos de cáncer. Durante un estudio del año 2012, varios ratones con cáncer de colon fueron alimentados con extracto de cebolleta; se descubrió que esta suplementación había reducido el crecimiento de los tumores y la inflamación asociada, aumentando la tasa de supervivencia de los ratones 13.

Otro estudio del Instituto Nacional del Cáncer mostró que consumir más cebolletas podía disminuir en un 30% el riesgo de desarrollar cáncer de próstata 14.

No se puede pasar por alto que las cebollas de verdeo también contienen el compuesto llamado alicina, tan reconocido por sus efectos anti-cancerígenos. Tras una investigación en la que un grupo de células cancerígenas del estómago fueron tratadas con alicina, se observó que este compuesto lograba detener el crecimiento del cáncer y ayudaba a eliminar las células cancerosas ya existentes 15.

Además de estos beneficios, a la cebolleta se le atribuyen propiedades digestivas, antibacterianas y depurativas.

Formas de consumo

Esta hortaliza de bulbo suele estar disponible en casi todos los supermercados y tiendas locales. Es muy fácil de usar y se puede incorporar en una gran variedad de platos. Las cebolletas se pueden consumir crudas, asadas a la parrilla, salteadas o cocidas dentro de alguna receta. Siempre van a agregar un toque de sabor ligeramente picante y color a las comidas.

¿Cómo se preparan y se sirven las cebolletas?

Para preparar cebollas de verdeo, recorta las raíces y despega 1 o 2 capas de las hojas exteriores hasta que encuentres el tallo blanco central. Lava toda la cebolleta (hojas, tallo y bulbo) con agua fría y córtala de la manera que desees; por lo general se corta en forma de anillos, trozos o segmentos diagonales.

Escoge siempre cebolletas de color verde brillante, con una base blanca firme; guárdalas en el refrigerador hasta que estés listo para usarlas.

Las cebollas verdes se suelen utilizar en recetas en las que deseamos obtener un sabor más sutil que el de las cebollas. Estos son algunos de sus usos culinarios más comunes:

  • Agrega cebolleta cruda recién picada como un ingrediente en ensaladas, sopas, pastas, tortillas, arroz frito, salsas.
  • Saltear las hojas frescas de cebolleta con otros vegetales (pimientos, champiñones).
  • Añadir los bulbos enteros durante la cocción de guisos o recetas horneadas; combinan muy bien con el repollo, los guisantes verdes, los pescados y mariscos, tubérculos como la patata y la zanahoria, entre otros.
  • Asarlas en la parrilla a fuego alto (brochetas de cebolleta); esta es una de las mejores opciones para disfrutar de su verdadero sabor.

Video recomendado: Cómo cortar las cebolletas

Diferencias entre las cebollas y las cebolletas

Como ya hemos explicado en este artículo, la cebolleta o cebolla de verdeo no es un tipo de cebolla, sino otra especie dentro de su misma familia. Aunque son parecidas, se pueden diferenciar fácilmente. Las 3 características más importantes a tener en cuenta son:

  • Apariencia-Forma. Las cebolletas son más pequeñas que una cebolla promedio; tienen tallos verdes y largos, que son comestibles al igual que la parte bulbosa (poco desarrollada).
  • Apariencia-Color. Las cebollas pueden variar en color, por lo general son blancas, amarillas, rojas o moradas. Al contrario, las cebolletas siempre tiene un bulbo de color blanco seguido por un tallo y hojas verdes.
  • Sabor. La cebolla siempre tiene sabor y olor muy intensos, sin embargo, la cebolleta es más suave y ligeramente dulce; su sabor siempre es menos agresivo.

Contraindicaciones y efectos secundarios

Por lo general, el consumo de cebollas verdes es seguro para todas las personas, pero quienes hayan experimentado reacciones alérgicas a la cebolla, u otras verduras similares, deben tener mucho cuidado. Aunque ocurre en raras ocasiones, se sabe que algunas personas son alérgicas a las especies de la familia Allium, incluyendo la cebolleta. En esos casos los síntomas pueden ser dificultad para respirar, vómitos, sibilancias, picazón o irritación de la piel. Si experimentas estos, o cualquier otro síntoma negativo después de comer cebollines, debes suspender su uso y consultar a un médico.

Así mismo, las personas que toman anticoagulantes deben consumir cebolleta con mucha moderación, ya que contiene grandes cantidades de vitamina K y eso puede interferir con la acción del medicamento en el organismo.

Imágenes de la cebolleta

(Haz clic en la imagen para verla en tamaño completo)

Respuestas rápidas a preguntas frecuentes

¿Cómo seleccionar y almacenar las cebolletas?

Los manojos de cebolletas frescas se encuentran disponibles en los mercados de verduras durante todo el año. A la hora de seleccionarlas, ten en cuenta los siguientes tips:

  • Buscar siempre tallos limpios, uniformes, firmes y crujientes, que tengan el tamaño aproximado de un lápiz fino.
  • Escoge bulbos firmes, crujientes, de color blanco a verde pálido y que estén bien formados.
  • Evitar las hojas amarillas o demasiado maduras, ya que son más picantes y tienen un sabor fuerte, como el de las cebollas. Las partes superiores deben ser de color verde brillante con aproximadamente 8 pulgadas de largo.

Una vez en casa, estas son las recomendaciones para almacenar bien las cebollas de verdeo y mantenerlas frescas por más tiempo:

  • Retirar las bandas de goma y posibles hojas dañadas.
  • Lavar las cebolletas con agua fría y secarlas suavemente con un papel absorbente.
  • Una vez aireadas, guardarlas dentro en una bolsa de plástico perforada y colocarlas en el refrigerador, preferiblemente en el cajón para frutas o verduras (32-36 grados F).
  • Almacenar lejos de alimentos sensibles a los olores, como el maíz y los champiñones, ya que estos absorberán el olor de las cebolletas.

Las cebolletas bien almacenadas pueden durar frescas hasta por 5 días o 1 semana.

Nota: algunas personas tienen otra forma de mantener frescas sus cebolletas; consiste en introducirlas dentro de un frasco con una o dos pulgadas de agua (solo los bulbos) y cubrir las hojas, colocando una bolsa de plástico por encima. Finalmente se guarda el frasco en la nevera.

¿Cómo es la planta de la cebolleta?

La cebolleta es una planta herbácea, de apariencia muy similar al cebollín, la cebolla o el ajo.

Principales características botánicas:

  • Sus hojas son huecas y tubulares, llegando a medir entre 25 y 35 cm de largo, y de 5 a 7 mm de diámetro; cada una de ellas tiene una especie de base carnosa que le permite unirse a todas las demás y crear una capa alrededor del tallo.
  • El tallo de la cebolleta es fino, cilíndrico y desemboca en un bulbo tuberoso de color blanco (o verde pálido cuando aún es joven). Este bulbo es muy similar al de la cebolla, pero mucho más pequeño.
  • De la base del bulbo se desprenden las raíces, que pueden llegar a medir entre 30 y 45 cm.
  • Las flores de la cebolla de verdeo crecen en tallos individuales (umbelas); en cada umbela puede haber entre 350 y 400 flores. Estas son de color blanco, muy pequeñas y hermafroditas.
  • Después de la etapa de floración, las flores son sustituidas por una especie de cápsula, que es donde se forman las diminutas semillas de la planta.

¿Cómo cultivar cebolletas?

Esta planta no presenta grandes exigencias de cultivo. Si quieres obtener tu propia cosecha de cebolletas en casa, ten en cuenta las siguientes recomendaciones:

  • El terreno de siembra debe ser un suelo fértil, con buen drenaje y libre de malezas. Si es posible, se aconseja fertilizar la tierra antes de plantar.
  • En climas donde existe un marcado cambio de estaciones, las semillas se pueden sembrar en contenedores o macetas para mantener en interior durante 5-6 semanas antes de la última helada. De lo contrario, se puede esperar un par de semanas más y sembrar las semillas directamente en el exterior. La exposición a la luz solar es una gran aliada para este cultivo.
  • Lo mejor es dejar 30 cm de separación entre una semilla y otra, sembrando a 1 cm de profundidad aproximadamente. Deben permanecer húmedas, pero el suelo debe estar bien drenado. Es muy importante mantener un riesgo superficial durante la corta temporada de crecimiento.
  • Por lo general, este cultivo no sufre la infestación de plagas, pero en caso de ocurrir, estas son algunas de las principales: el escarabajo de la cebolla, la mosca de la cebolla, larvas, polillas y nematodos. Si comienzas a notar problemas, debes cambiar el próximo cultivo hacia otra zona del patio o jardín. Muchos jardineros recomiendan la desinfección del terreno, antes de plantar, con un producto especializado.
  • Puedes comenzar la cosecha tan pronto como las plantas alcancen entre 12 y 15 cm de altura y tengan el ancho de un lápiz (alrededor de 90 días, dependiendo de la variedad). Para extraer toda la planta, tira de ella hacia afuera. Generalmente se suelen dejar varios hijos para continuar con el cultivo.

Algunas de las variedades más comunes son: cebolleta blanca temprana, cebolleta común, cebolleta Evergreen, variedades Japanese-Bunching (Evergreen White Bunching, Tokyo Long White) cebolleta Guardia, cebolleta Nebuka, etc.

¿A qué saben las cebolletas?

El sabor de las cebolletas es más suave, menos picante y ligeramente dulce, en comparación con el sabor de las cebollas blancas. Se suelen utilizar en la preparación de recetas que no requieren tanta intensidad.

¿Qué otros nombres tiene?

Además de cebolleta, esta verdura también se conoce como cebolla de invierno, cebolleta blanca, cebolla verde, cebollino, cebollino inglés, cebolla de rama, cebolla junca, cebolla larga, cebollín, cebolla de verdeo, cebollita y cebollita china. Su nombre científico es allium fistulosum.

¡Aprende más sobre los bulbos!

(Haz clic en la imagen o el nombre de la hortaliza de bulbo para conocerla en detalle)

Fuentes:

Referencias:

Publicado por: Luis F. Leyva. Última revisión: noviembre 10, 2019.

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Generalmente de un mismo vegetal existen diferentes variedades y depende de ésta que se aconseje para un uso u otro. Este es el peculiar caso de la cebolla, amada por muchos y odiada por otros tantos, esa que nos hace llorar cada vez que nos acorrala en la tabla de cortar pero que le da un sabor especial a cada receta donde la incluimos.

Generalmente en nuestras cocinas son muy comunes la cebolla blanca o la amarilla, pero lo cierto es que hay un abanico interesante de tipos de cebolla que os vamos a presentar a continuación y que seguro formarán el complemento perfecto de vuestros próximos platos.

La cebolla, de la especie Allium cepa, es un ingrediente base en nuestra cultura gastronómica, aporta un sabor dulzón cuando se utiliza cocinada y un toque picante cuando se sirve cruda. Pero, ¿conocemos las distintas variedades? Hoy en día es fácil encontrar más una docena de variedades de cebolla, algunas más comunes y otras más “raras”, por eso se hace complicado conocer el uso adecuado que debemos darle a cada variedad, pero no os preocupéis porque os vamos a ayudar con una simple guía.

La cebolla es uno de los ingredientes estrella de nuestras cocinas porque se conserva por un largo período de tiempo y es cultivada durante todo el año, pero hay que pensar que realmente la cebolla tiene una temporada ideal. La cebolla que se recoge en primavera/verano que está disponible a la venta desde Marzo hasta Agosto, sin cebollas recientemente cosechadas y que por lo tanto su sabor tiende a ser más suave y dulce, siendo éstas excelentes para comer en crudo. Sin embargo las cebollas cosechadas en otoño/invierno, vienen de la misma planta que las anteriores pero se dejan madurar debajo del suelo algunas semanas más, por lo que se convierten en cebollas más grandes, con piel más gruesa y con menor grado de humedad, éstas son ideales para el almacenamiento y tienden a aportar un sabor más picante por lo que son ideales para cocinar.

Veamos a continuación las distintas variedades más fáciles de encontrar en el mercado.

cebolleta

Las cebolletas son largas y delgadas, su sabor es dulce y suave por lo que pueden utilizarse para comer en crudas o cocinadas usándose en un sinfín de platos.

Aspecto: Son de color blanco brillante con los tallos verdes, se suelen vender en racimos.

Sabor: Proporcionan un sabor suave, su textura es jugosa y crujiente a la vez. El tallo verde se puede utilizar picado para acentuar el sabor como se haría con el cebollino fresco o perejil.

Consejos de compra y conservación: La época de esta variedad es desde finales de primavera hasta finales de verano, es cuando están recién cosechadas y aportan el máximo sabor. La parte blanca debe ser firme y brillante, sin humedad o viscosidad, los tallos deben ser robustos, se deben evitar los racimos marchitados. No deben guardarse en bolsas de plástico porque su alto contenido en humedad hace que se pudran fácilmente, la mejor opción es guardarlas en una bolsa de malla dentro del cajón de las verduras, así se permite la circulación del aire pero se evita que se sequen. Si las cebolletas tienen raíces lo mejor es cortarlas, se pueden conservar en un bote de vidrio con 4-5 cm de agua en el frigorífico hasta por una semana. Os dejo una foto de las bolsas que se usan para la conservación de cebollas y otras verduras:

bolsa-malla

Usos: Junto con el ajo y el jengibre es ideal para frituras. Las tortitas de cebolleta se elaboran rápidamente y tienen un sabor estupendo, añadir las cebolletas frescas picadas a los rellenos o para la salsa del Teriyaki es una idea genial.

Cebollas de primavera

cebolla-primavera

Las cebolletas y cebollas de primavera se asemejan mucho en aspecto y sabor, son cebollas amarillas, rojas o blancas pero que se cosechan de la tierra más prontamente cuando la piel aún es fina y el sabor más suave que el de la cebolla blanca.

Aspecto: Tienen el mismo aspecto que la cebolleta pero con un bulbo en la parte inferior, no es totalmente recta.

Sabor: Tienen un sabor suave, aunque tienen un punto picante si se consumen en crudo. Cocinadas son totalmente tiernas y dulces.

Consejos de compra y conservación: Los consejos de compra son los mismos que para las cebolletas. En el caso de la conservación las bolsas de malla reutilizables son la mejor opción pero si no tienes este tipo de bolsa podéis humedecer ligeramente un paño de cocina, envolver las cebollas y asegurar la toalla con una goma para después guardarlas en el cajón de las verduras, con esta técnica pueden durar meses o incluso hasta año y medio.

Usos: Esta variedad es la utilizada en las famosas calçotadas de Cataluña, la idea es engrasar la cebolla tal cual con el tallo incluido, ponerlas en una parrilla de carbón hasta que ablanden y servirlas con salsa romesco. También son exquisitas para usarlas sobre los perritos calientes como alternativa al chucrut.

Cebolla Vidalia

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Vidalia es el nombre registrado de la cebolla amarilla dulce que se cultiva en la ciudad de Vidalia (Georgia). Esta cebolla tiene un contenido muy bajo en ácido pirúvico, el ácido culpable de nuestras llantinas en la cocina. Dentro de las variedades de cebollas es de las más suaves.

Aspecto: Tiene aspecto de trompo, más estrecha en el tallo y la raíz y ancha en la zona central. Su piel es amarilla y fina, parecida al papel.

Sabor: Muy dulce y fresco, ideal para comerla en cruda.

Consejos de compra y conservación: Lo ideal es comprarlas entre finales de abril y principios de septiembre, las medianas sin manchas oscuras son las mejores. Para almacenarlas los mejor es envolver cada cebolla en una hoja de papel y guardarlas en la nevera, van a mantenerse óptimas durante semanas.

Usos: A finales de verano cuando las cebollas Vidalias y los tomates están en su mayor momento de esplendor, es genial combinar ambas verduras en una simple ensaladas con aderezo de aceite y vinagre. Cuando el tiempo se vuelva más frío quedarán deliciosas usadas para elaborar un buen plato de macarrones con queso. Este tipo de cebolla cuando está caramelizada es ideal para acompañamiento, por ejemplo con un rico puré de patatas.

Rampa, puerro salvaje

puerro-salvaje

Estos puerros salvajes tienen un sabor entre el del ajo y la cebolla en su base que se va suavizando en las hojas, también comestibles.

Aspecto: Parecidos a las cebolletas pero con grandes hojas verdes lisas al final de su tallo. La unión de la base con las hojas suele tener un tono magenta o púrpura. Es un tipo de cebolla bastante cara en muchas ciudades, sin embargo en otras crecen espontáneamente en determinados lugares.

Sabor: Su sabor es como un híbrido entre el ajo y la cebolla, con un extraño parecido al sabor del queso. Las hojas son comestibles y su sabor es notablemente más dulce y suave.

Consejos de compra y conservación: Las rampas tienen una temporada muy corta, es normal encontrarlas en los mercados desde finales de invierno hasta principios de primavera. Su parte inferior debe ser firme, no estar viscosa ni blanda, los tallos y hojas deben ser brillantes y sin signos de marchitamiento. No es una de las verduras que más tiempo pueden almacenarse, pero se pueden mantener en buen estado por unos pocos días dentro de una bolsa de malla reutilizable en el cajón de las verduras.

Usos: Asadas, en escabeche, para elaborar Mapo doufu (un plato chino popular), para poner en la quesadilla de chorizo, para añadir en las frittatas y galletas, para poner en una sopa de espárragos frescos o risotto, incluso para ponerlos en la mantequilla de una tostada.

Cebolla amarilla

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La cebolla amarilla es una de las cebollas más utilizadas en la cocina por su contundente pero no fuerte sabor, lo que las hace muy versátil para su uso culinario. Hay una variedad dentro de esta misma, etiquetada normalmente bajo el nombre de “cebollas amarillas españolas”, tienen un sabor más suave y dulce que las convierte en ideales para comer en crudo.

Aspecto: Su tamaño puede estar entre el de una pelota de golf y una de béisbol aproximadamente. Su carne es de color amarillo claro o dorado y su piel parecida al papel.

Sabor: Tiene un sabor notable en crudo y muy suave cuando se cocina.

Consejos de compra y conservación: Están disponibles para la venta durante todo el año pero es en verano y principios de otoño es cuando tienen un sabor más dulce. A la hora de comprar hay que buscar cebollas con consistencia que sean más pesadas de lo que parecen por su tamaño. Si se tiene previsto usar las cebollas en las siguientes semanas a su compra se pueden conservar a temperatura ambiente en un lugar fresco y oscuro. Si se quiere conservar por más tiempo lo ideal es envolverlas en papel individualmente y ponerlas en una bolsa de almacenamiento de verduras transpirable dentro del frigorífico. Esta cebolla se puede almacenar cortada y envuelta en plástico en el frigorífico por unos días antes de que se vuelva “pocha”.

Usos: Sus usos son de los más variados, son ideales para incluirlas en sopas, guisos, estofados y son a su vez deliciosas caramelizadas.

Cebolla blanca

cebolla-blanca

Muchas personas no saben distinguir entre la cebolla blanca y la amarilla, pero lo cierto es la cebolla blanca es algo más dulce y con un sabor más limpio, el problema es que se conservan por menos tiempo que las cebollas amarillas.

Aspecto: El aspecto y tamaño es igual al de la cebolla amarilla pero su carne es blanca y brillante, la piel es también blanca.

Sabor: El sabor es más suave que el de la cebolla amarilla, por eso son ideales para comerlas crudas.

Consejos de compra y conservación: Las cebollas blancas están disponibles durante todo el año y el sabor es el mismo independientemente de la estación. A la hora de comprarlas hay que seguir los mismos consejos que para comprar cebollas amarillas. Deben almacenarse en un lugar oscuro, seco y fresco, son más perecederas que las cebollas amarillas como hemos comentado.

Usos: Debido a su sabor suave y su textura crujiente son ideales para ensaladas, para añadirla en rodajas finas a un sándwich o sobre una rica pizza. Este tipo de cebolla es muy popular en la cocina latinoamericana, donde se añade a los huevos rancheros, a los frijoles refritos o al picadillo cubano.

Cebolla roja

cebolla-roja

Aunque las cebollas rojas puedan ser ásperas y picantes, son ideales para incluir en crudo en muchas recetas por su gran brillo y su textura crujiente, además de resultar muy bonita estéticamente.

Aspecto: Su tamaño varía como el de la cebolla blanca o amarilla, su carne es blanca brillante con matices rojo oscuro o morados, su piel tipo papel.

Sabor: En cruda es picante, con un sabor fuerte, sin embargo cocinada este sabor se suaviza un poco.

Consejos de compra y conservación: Se encuentran todo el año, pero en verano y principios de otoño es cuando tienen un sabor más suave ya que su acidez se intensifica a lo largo del invierno. A la hora de comprar hay que buscar cebollas firmes y duras, que pesen más de lo que aparentan. Para la conservación se pueden seguir los mismos consejos que para las cebollas amarillas, basta con almacenarlas en un lugar oscuro, fresco y seco.

Usos: Son ideales para usarlas en crudo para platos como el ceviche o sobre tacos, perritos calientes, pizzas, etc. Una deliciosa ensalada con tomates cherries y pimientos no os dejará indiferentes, la mermelada de cebolla roja es una delicia para usar como topping en una hamburguesa o comerla sobre tortitas.

chalotas

La chalota es un tipo de cebolla muy típica de la cocina francesa, donde se incluye en salsas clásicas como la mignonette. Es también un ingrediente indispensable en la comida asiática, se usa a menudo en los fritos crujientes o molida en la pastas de curry.

Aspecto: Las chalotas puede estar disponible en diversas variedades cuya forma y tamaño cambia, pero la más común de encontrar es pequeña, alargada y con aspecto exterior similar al de la cebolla amarilla, su carne es blanca con tonos púrpuras.

Sabor: Su sabor es más suave que el de la cebolla roja pero más firme que el de la cebolla amarilla, tiene un toque a ajo.

Consejos de compra y conservación: Están disponibles todo el año pero su sabor se intensifica durante el almacenamiento invernal. A la hora de comprarlas hay que buscar firmeza, que sean compactas con la piel brillante y sin manchas. Para almacenarlas únicamente hay que dejarlas en un lugar oscuro y fresco de la cocina, aguantarán por varias semanas o un mes aproximadamente.

Usos: Se usan en rodajas finas y fritas como topping en los fideos tailandeses al curry, sopa de arroz o huevos rellenos, picadas en una vinagreta son básicas para aportar una textura crujiente y añadir sabor. La chalota es también muy usada en un plato típico de acción de gracias llamado Green Bean Casserole y tostadas bajo un pollo al horno están deliciosas.

Cebolla perla

cebolla-perla

La cebolla perla es dulce y puede encontrarse en diversos colores aunque la más típica es la blanca.

Aspecto: Son iguales a la cebolla blanca pero de un tamaño mucho más reducido, tipo al de una pelota de golf.

Sabor: Son mucho más suaves y dulces que las cebollas de bulbo.

Consejos de compra y conservación: Generalmente se encuentran durante todo el año, lo normal es que las vendan en mallas o peladas congeladas.

Usos: El mayor problema de este tipo de cebollas es pelarlas, para hacer esta tarea más fácil lo ideal es blanquearlas en agua caliente y retirar la piel deslizándola con los dedos. Una vez peladas pueden ser usadas en cremas gratinadas, glaseadas, asadas con balsámico, etc.

Cebolla cippolini

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Las cippolini son pequeñas cebollas amarillas achatadas, empezaron a ser muy usadas en restaurantes de lujo y vendidas en tiendas gourmet.

Aspecto: Ligeramente más grandes que las cebollas perla, con forma redonda pero “aplastada” (tipo champiñón), con la piel de color amarillo pálido.

Sabor: Extra dulces.

Consejos de compra y conservación: Se vencen durante todo el año generalmente en bolsas de malla. Se deben almacenar en un lugar fresco y oscuro.

Usos: Las cippolini son un poco latosas de pelar, hay que cortar las raíces y el tallo con un cuchillo bien afilado y tras esto retirar toda la piel cuidadosamente. Debido a su alto contenido en azúcar son ideales para caramelizar, asadas simplemente son un manjar. Un plato exquisito es tomarlas en un salteado con judías verdes y setas así como cippolini tostadas con vinagre balsámico.

Puerro

puerro

Los puerros se parecen mucho en aspecto a las cebolletas pero no tienen nada que ver realmente. Tienen un tamaño mayor que las cebollas de primavera, la parte blanca es tierna y suave, la parte verde es leñosa y es mejor reservar para intensificar el sabor de los platos.

Aspecto: Hay que tener mucho cuidado porque puede ser normal confundirlas con las cebolletas.

Sabor: Son extremadamente suaves, con una dulzura muy intensa, pero no se suelen comer en crudo porque los puerros son muy fibrosos

Consejos de compra y conservación: Se suelen encontrar en los supermercados desde finales de otoño hasta principios de primavera. Los puerros suelen tener bastante arena pegada por lo cual es imprescindible lavarlos muy bien antes de empezar a cocinarlos. Si no van a ser utilizados en el momento, la mejor forma de conservarlos es cortar los tallos verde y meter los puerros en una bolsa de malla reutilizable o envolverlos en un paño de cocina ligeramente humedecido, ponerles una gomilla y meterlos en el cajón de las verduras, aguantarán una semana o semana y media aproximadamente.

Usos: Crudos son fibrosos y duros, pero cuando se cocinan son extremadamente suaves. La sopa de puerros con limón y eneldo es un plato genial y económico para el invierno, los puerros salteados como acompañamiento a la carne son una alternativa sana y deliciosa. Hacer una crema de puerros para poner bajo un pescado braseado es una combinación perfecta y también pueden ser usados salteados en un sándwich.

Como podréis ver hay cebollas para todos los gustos. Os dejamos a continuación una imagen comparativa bastante ilustrativa que os podrá ayudar a la hora de la compra:

  1. Cebolleta
  2. Cebolla primavera
  3. Puerro salvaje
  4. Cebolla amarilla
  5. Cebolla blanca
  6. Cebolla roja
  7. Chalota
  8. Cebolla perla
  9. Cebolla Cippolini

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Y tú, ¿qué tipo de cebolla usas más en la cocina?

Fuente | Serious Seats

Conocer los tipos de cebolla y cómo usarlos en nuestras recetas de cocina es una forma de mejorar nuestras artes culinarias. La cebolla es uno de los ingredientes que más usamos en la elaboración de salsas, guisos y platos llenos de sabor. Solemos comprar las primeras cebollas que encontramos en el supermercado, sin preguntarnos si estamos haciendo lo correcto. Muchas veces pensamos más en la economía o en el tiempo de que disponemos que en la manera de cocinar ese ingrediente.

Tipos de cebolla y cómo usarlas en la cocina

  1. Las chalotas son un tipo de cebolla ideal para salsas. Esta variedad de cebolla es una de las más conocidas por su forma y tamaño. Ligeramente más intensa que la convencional es perfecta para salsas y cremas, hacer una vichyssoise con un sabor de lo más interesante. Al ser pequeñas estas cebollas pueden vestir de gala un solomillo o completar un pastel de carne.
  2. Cebolla blanca dulce la más utilizada. Este tipo de cebolla es el que más presente está en la mayoría de cocinas del mundo. Tiene un sabor muy suave y es por eso es perfecta para ensaladas o comer en crudo. Aportará esta textura crujiente que hará destacar cualquier plato. La podemos cocinar también en guisos en los que aportará un ligero dulzor a una carne roja muy intensa.
  3. Las cebollas amarillas son perfectas para freírse. Las cebollas amarillas suelen estar muy presentes en nuestra dieta, su nivel de dulzor es superior al de las demás y por eso suele ser ideal para comerse muy bien cocinada. Pica un poco más, así que cruda no sería demasiado buena. La freímos o caramelizamos para crear auténticos pasteles salados llenos de sabor.
  4. Cebolla roja un manjar para amantes de los platos crudos. Las ensaladas, bocadillos o salsas como el guacamole tienen a un aliado en este tipo de cebollas. Tiene un colorido que la hace muy especial y además una textura crujiente con un cierto grado de dulzor de lo más recomendable.
  5. La cebolla tierna llega en primavera para aromatizar unos platos cargados de alegría. Esta cebolla es un poco más pequeña que las anteriores y aunque es perfecta para ensaladas, podemos ponerla sin miedo en guisos repletos de sabor. Una manera de completar cualquier hamburguesa vegana o de pescado, que siempre quedará bien.

Anota estos tipos de cebolla y empieza a escoger el que vas a usar en la cocina. La lista de la compra será mucho más sencilla de realizar con las ideas claras y el menú semanal preparado para la acción.

Pollo con cebolla francesa

El pollo con cebolla francesa forman el matrimonio perfecto, son dos ingredientes que juntos quedan realmente bien. Hay cientos de recetas de pollo con cebolla francesa. Nosotros te ofrecemos 2 recetas distintas y muchas ideas para que tan solo con un pollo, cebollas y algunas especias, prepares un una gran variedad de platos diferentes.

Receta de pollo con cebolla francesa al horno

Ingredientes:

  • 1 pollo entero con piel o cortado
  • 7-8 cebollitas francesas
  • 4-5 dientes de ajo
  • Romero
  • Tomillo
  • 1 hoja de laurel
  • 2 limones pequeños
  • 4-5 granos de pimienta negra
  • 1 buen chorro de aceite de oliva
  • 1/2 vaso de vino blanco
  • Sal
  • 1 pastilla de caldo de pollo

Utensilios:

  • 1 cuchillo
  • 1 tabla de cortar
  • 1 fuente para horno
  • Horno

Preparación:

  • Precalienta el horno a 200 ºC.
  • Riega una fuente para horno con el aceite de oliva.
  • A continuación, pon el pollo entero o troceado, los limones cortados en cuartos, los ajos enteros con la piel y las cebollitas.
  • Adereza con el tomillo, el romero, la pimienta, el laurel y la pastilla de caldo desmenuzado.
  • Baña tus ingredientes con un chorrito de aceite de oliva y el vino blanco.
  • Mete en el horno entre 50 y 60 minutos hasta que veas que el pollo está bien doradito.

Nota: si vas a hacer el pollo entero, puedes ponerle un limón entero en el interior, en lugar de poner los cuartos de limones en la bandeja con el resto de ingredientes.

Receta de guiso de pollo con cebolla francesa

  • 1 pollo troceado sin piel
  • 1 zanahoria grande
  • 3-4 champiñones grandes
  • 4-5 dientes de ajos
  • Unas cuantas cebollas francesas
  • 8-10 almendras (opcional)
  • Romero y tomillo
  • 1 hoja de laurel
  • 1 pastilla de caldo de pollo
  • 1/2 vaso de vino blanco
  • 1 vaso de agua
  • Aceite de oliva virgen extra
  • Sal
  • 1 tabla de cortar
  • 1 cuchillo
  • 1 cazuela
  • 1 cuchara de madera
  • Lava las verduras.
  • Corta las zanahorias en rodajas y los champiñones en láminas.
  • Deja las cebollas francesas enteras, solo quítales las primeras capas.
  • Pon en una cazuela un buen chorro de aceite de oliva y cuando esté caliente, añade el pollo con las especias, la pastilla de caldo desmenuzada sobre el mismo y sofríe hasta que esté bien doradito.
  • Saca el pollo y añade en el mismo aceite las verduras. Dale unas cuantas vueltas hasta que estén pochadas e incorpora el pollo y las almendras fritas.
  • Sofríe otros cuantos minutos con 1/2 vaso de vino blanco.
  • Añade el agua y deja cocer a fuego medio.

Datos de interés

  • Nivel de dificultad: fácil
  • Tiempo de elaboración: algo más de 1 hora para ambas recetas

Si quieres un plato rápido, fácil y delicioso, sin duda son las brochetas de pollo con cebolla francesa. Incorpora a tus brochetas pimientos verdes, rojos, salpimenta y pasa por la sartén o haz en el horno. No necesitas más. Y si quieres que aún te quede más rico, acompáñalas de pan de pita y alguna salsa.

  • La guarnición ideal de este plato: patatas cocidas, al horno o puré de patatas.

Algunos trucos para tu pollo:

  • Usa siempre pollo fresco.
  • Para un pollo especialmente jugoso, el truco es regarlo con zumo de una naranja amarga. Otra opción menos saludable es enmantecarlo.
  • Para espesar la salsa añade una cucharada de almidón de maíz (maicena).
  • Si quieres que tu pollo (receta a la cazuela) tenga un sabor especial e intenso a especias, lo primero que tienes que hacer es calentar un poquito todas las especias en el aceite antes de colocar el pollo. También puedes dejar marinando el pollo con las especias y el aceite de oliva la anoche anterior.
  • Puedes variar ambas recetas tanto como quieras; cambiar el vino blanco por el tinto, añadir verduras como el apio, panceta ahumada, variar las especias, crema de leche, etc.

Tipos de cebollas y usos en la cocina

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Diferentes tipos de cebolla y cómo diferenciarlas

LA DESPENSA En la actualidad podemos encontrar muchas variedades de cebolla en nuestros establecimientos.

Aunque se parecen en sabor y textura, existen diferentes clases de cebolla más allá de su apariencia y color.

Sábado, 17 agosto 2019, 08:21

A la hora de cocinar podemos encontrar un gran abanico de clases de cebolla entre las que elegir para dar ese toque de sabor y jugosidad a nuestras recetas. En nuestras cocinas, son muy comunes la cebolla blanca y la amarilla, pero lo cierto es que hay un abanico diverso de tipos de este vegetal.

A modo general, la cebolla es un ingrediente base en nuestra cultura gastronómica. Aporta un sabor dulzón cuando se utiliza cocinada y un toque picante cuando se sirve cruda. Hoy en día es sencillo encontrar más de una docena de variedades de cebolla, algunas más habituales que otras.

El motivo principal por el que es un ingrediente estrella de nuestras cocinas es que la cebolla se conserva por un largo periodo de tiempo, y es cultivada durante todo el año, si bien es cierto que de marzo a agosto su sabor tiende a ser más suave y dulce, siendo excelentes entonces para comer en crudo.

Tipos de cebolla

Una amplia oferta completa el mundo de las clases de cebolla, aunque muchos opten por una sola variedad a la hora de hacer su lista de la compra. Amarilla, roja, blanca, perla, vidalia, rampa… las opciones parecen infinitas a la hora de hablar de cebollas.

1. Cebolleta

Una de las ramas de la cebolla más frecuente en nuestros platos es la cebolleta. Son largas y delgadas y su sabor es dulce y suave, por lo que puede utilizarse para comerse crudas o cocinadas usándose en un sinfín de recetas y platos. Son de color blanco brillante con tallos verdes y se suelen vender en racimos. Junto al ajo, la cebolleta es ideal para las frituras. Además de en las ensaladas, se pueden aplicar en cuantiosas recetas.

La cebolla blanca, la amarilla y la roja (o morada) son las más comunes en nuestras despensas

2. Cebolla amarilla

Por otro lado, el contundente –pero no fuerte– sabor de la cebolla amarilla hace que sea una de las variedades más utilizadas en nuestra gastronomía. Existe una variedad dentro de esta misma, etiquetada normalmente como ‘cebolla amarilla españolas’, que tiene un sabor más suave y dulce, perfecta para comer en crudo. Su tamaño es similar al de una pelota de béisbol, y su carne es de color amarillo claro o dorado. Sus usos son muy variados, y son idóneas para incluirlas en sopas, guisos o estofados, por ejemplo, y resultan deliciosas caramelizadas.

El sabor de la cebolla amarilla es característico, pero suave, que hace de esta clase un opción muy versátil a la hora de acompañar diferentes preparaciones o de incluirlas en crudo.

El mejor momento del año para la cebolla amarilla es el verano o a principios de otoño. Se pueden conservar tanto a temperatura ambiente como en el frigorífico y dan muy buen resultado caramelizadas, en estofados y en otras preparaciones laboriosas.

La cebolla blanca, muy similar a la amarilla (a menudo se confunden), es algo más dulce y dura menos tiempo en buenas condiciones. En cuanto a su conservación, es la misma que la de la cebolla amarilla y ofrece un gran resultado en crudo en ensaladas y sándwiches, además de en pizzas.

4. Cebolla roja o morada

Las cebollas rojas o moradas, que pueden ser ásperas y picantes, son perfectas para incluir en crudo por su gran brillo y su textura crujiente. Su tamaño es parecido al de la cebolla amarilla, su carne blanca brillante con matices rojos oscuros o morados.

La cebolla roja ofrece un aroma totalmente diferente, ya que se caracteriza por dotar las preparaciones de un toque picante, especialmente cuando se consume en crudo.

Muy común en pizzas, sobre todo en Italia, perritos calientes, tacos o ceviches, aunque destaca por estar presente en ensaladas. Su mermelada es una delicia para usar en una hamburguesa, o comerla sobre tortitas.

Lo ideal es disfrutar de la cebolla roja a finales de verano, dado que durante el invierno su acidez se acentúa.

5. Chalota

La chalota es otra clase de cebolla muy usada también en la elaboración de comida exótica. Se puede encontrar habitualmente en recetas francesas, así como de acompañamiento en los clásicos tallarines tailandeses.

La chalota es una clase de cebolla muy presente en nuestra gastronomía, pero también en otras exóticas

Su aspecto es pequeño y alargado, y su exterior presenta un tono tostado. En nuestra gastronomía, las chalotas casan a las mil maravillas con asados de carne o en vinagretas y salsas.

Beneficios de la cebolla

Todos estos tipos de la cebolla, junto con la cebolla perla o la de primavera y muchas otras, son terapéuticas y muy buenas para la salud. Protegen el corazón, son un aliado óptimo contra la diabetes, favorecen la digestión, fortalecen las defensas y es muy amiga de la piel y de las dietas adelgazantes. Pero sobre todo, se elogian sus propiedades diuréticas –que mejoran y facilitan la excreción de orina– y su efecto antioxidante, un remedio firme contra el cáncer.

La cebolla es un ingrediente que es muy utilizado en distintos tipos de cocina. La cebolla aporta un sabor extra a las comidas, además, cuenta con factores antioxidantes o antiinflamatorios que son beneficiosos para la salud. Este ingrediente podemos usarlo en distintas formas, desde la cebolla cruda hasta la cebolla frita, pasando por la cebolla caramelizada o cocida.

Desde el blog de conservas vegetales de Hida Alimentación queremos mostrarte los tipos de cebolla más comunes que existen. ¿Cuál crees que usamos para elaborar nuestra cebolla frita o cebolla caramelizada? Toma nota de estas 6 variedades.

Cebolla Dulce

La cebolla dulce es la más común, junto con la cebolla blanca. Esta tiene un color amarillo-marrón. Se le denomina dulce porque está compuesta por una gran cantidad de azúcar, el grado de dulzor suele variar bastante en este tipo de cebollas.

Puesto que el agua es su componente principal no aporta apenas calorías. Como lleva menos componente azufrados que los demás tipos de cebolla, no pica y es ideal para comer cruda en ensaladas, freír como nuestra cebolla frita o incluso asar.

Cebolla Blanca

Es un poco más grande que las demás y su piel no es tan gruesa, aunque es bastante crujiente. Tiene un sabor ligeramente fuerte que hace aumentar la fuerza de sabor a los ingredientes que acompaña en sus recetas. Es un tipo de cebolla perfecta para freír o incluirse para cualquier salteado o salsa cruda.

Cebolla Morada

La cebolla morada es de bulbo grande, tiene un sabor muy suave, pero con un toque bastante picante. Por su color, suele destacar bastante en ensaladas, ceviches o sándwiches. Además, debido a su sabor se recomienda que se coma únicamente cruda, aunque para gustos los colores, ¿no?

Cebolla Babosa

La cebolla babosa es una variedad de cebolla tierna que tiene una piel bastante fina, tiene un color amarillo dorado parecido al cobre y por dentro es blanca. Tiene un sabor muy suave y dulce, lo cual la hace ideal para consumir en fresco y … ¿Sabes para qué más?

En Hida Alimentación utilizamos la cebolla babosa para elaborar uno de nuestros productos estrella, la cebolla caramelizada.

Chalota

Es un tipo de cebolla con un tamaño pequeño y que es muy utilizada en la cocina francesa debido a su sabor tan delicado y dulce con un toque picante. Puesto que es bastante suave y ligera no resta protagonismo a los ingredientes principales de sus recetas. La chalota es perfecta para platos como mariscos, recetas con huevo o como guarnición en platos de verduras. Puede comerse tanto como cebolla cruda o como cebolla frita.

Calçot

El calçot es una variedad de cebolla blanca que tiene un aspecto alargado, con un sabor bastante tierno y dulce. Su nombre y aspecto vienen por su forma especial de cultivarse, ya que se le “calza” o añade más tierra a su base para que la cebolla tienda a alargarse buscando la luz del sol, repitiéndose 2 o 3 veces a lo largo de todo el cultivo.

Es un tipo de cebolla que se cultiva principalmente en Cataluña y que es muy usado para algunos platos típicos de la gastronomía catalana, como es la receta de los calçots a la brasa con salsa romesco.

Estas son solamente algunas variedades de cebolla que existen, alguna de ellas son las que utilizamos para nuestros productos en Hida Alimentación. Todas ellas aportan distintas propiedades a las recetas, pero realmente la cebolla es un vegetal muy recomendado tanto a nivel de salud como de sabor.

Todo sobre la cebolla dulce

La cebolla es un vegetal muy utilizado en la cocina. Se consume tanto cruda como cocinada y es un ingrediente muy importante en multitud de platos: en ensaladas, acompañando carnes y pescados, como parte de rellenos, como ingrediente de sopas, caldos y purés, para dar sabor a sofritos y salsas… Un ingrediente imprescindible, ¿verdad? La cebolla es de la familia de las amarilidáceas, la misma que la de la cebolleta, el cebollino o el puerro, y además, existen diferentes tipos de cebolla, entre ellos, la cebolla dulce, la variedad en la que nos centramos en este post. ¿Quieres descubrir todo lo que puede aportarte la cebolla dulce?

Propiedades nutricionales de la cebolla dulce

La cebolla dulce es un alimento que aporta muy pocas calorías, ya que su componente principal es el agua. Es rica en vitaminas del grupo B, sobretodo folatos (importante para la formación del feto y para la regeneración celular) y B6 (implicada en la producción de glóbulos rojos), y también en vitamina C, que destaca por su propiedad antioxidante. Y minerales como el potasio, el magnesio y el calcio.

La cebolla dulce contiene menos compuestos azufrados que las cebollas convencionales. Estos se relacionan con la prevención de diferentes enfermedades, pero también también se consideran causantes de flatulencias, por lo que las cebollas dulces pueden ser mejor toleradas por personas que sufren de digestiones difíciles. Aún así, la digestibilidad de las cebollas mejora siempre con la cocción.

¿Sabías que los compuestos azufrados son los causantes de que al pelar la cebolla sintamos escozor en los ojos y nos caigan las lágrimas? Así que, si lloras como una magdalena cada vez que cortas una cebolla, opta por cebolla dulce, ¡seguro que notarás la diferencia!

Propiedades organolépticas de la cebolla dulce

A diferencia de otras variedades de cebolla, al contener menos componentes azufrados, la cebolla dulce no pica ni produce regustos desagradables. Estas características hacen que la cebolla dulce sea ideal para tomar cruda, tanto en ensaladas o como en forma tropezones en cremas y purés de verduras. Además, al tener un sabor más suave, suele ser más agradable al paladar para los más pequeños.

Una receta con cebolla dulce: Ensalada de quinoa con aguacate y hortalizas

Ingredientes:

  • 80 g de quinoa
  • ½ aguacate
  • 5 tomates cherry
  • ½ zanahoria
  • ½ cebolla dulce pequeña
  • Un puñado de aceitunas negras
  • 40 g de mozzarella
  • Aceite de oliva virgen extra
  • Zumo de ½ limón
  • 1 cucharadita de mostaza antigua
  • Pimienta negra
  • Sal

Procedimiento:

  1. Cuece la quinoa. Puedes hacerlo poniendo un cazo con agua al fuego y, cuando empiece a hervir, echa la quinoa hasta que quede cocida (unos 15 minutos). ¡O al microondas con el Rice & Grain Cooker!
  2. Lava, pela y corta en juliana la cebolla dulce y la zanahoria, y corta por la mitad los tomates cherry y las aceitunas negras. También corta a dados la mozzarella, y a láminas el aguacate.
  3. Coloca la quinoa en un plato hondo, añade las hortalizas, las aceitunas negras y la mozzarella y mézclalo bien. Coloca el aguacate en un lado como toque decorativo.
  4. Aliña con una vinagreta preparada con aceite de oliva virgen extra, ½ zumo de limón, 1 cucharadita de mostaza, una pizca de pimienta y sal justo antes de servir. ¡Delicioso!

Si te cuesta tomar cebolla porque lloras al prepararlas, te sienta mal o te repite toda la tarde… No lo dudes, ¡escoge cebollas dulces! Ponte el delantal y ¡a cocinar!

Variedades y fechas de plantación de cebollas

Las variedades y fechas de plantación de cebollas son dos de los factores más importantes para garantizar el éxito de su cultivo.

Cómo sucede en todas las especies hortícolas, las variedades determinan ya no sólo sus características de desarrollo y valores organolépticos de sus partes comestibles, sino que además están estrechamente relacionadas con la época ideal para su cultivo.

En el caso de la Cebolla, podemos cultivarla en nuestro huerto urbano durante gran parte del año, si bien, no todas las variedades son adecuadas para todas las épocas.

A grandes rasgos podemos establecer dos temporadas fuertes de plantación de cebolla: las de otoño e invierno y las de primavera.

Fechas de plantación de cebollas en otoño e invierno

Las primeras pueden comenzarse a plantar desde principios del mes de octubre. Suelen ser variedades de cebolla tierna y dulces, pudiéndose recolectar las primeras plantaciones durante los meses de febrero y marzo.

Lo aconsejable para un huerto urbano es que las plantaciones se realicen de forma escalonada desde el mes de octubre hasta inclusive el mes de marzo.

Las podemos plantar en cada ocasión más juntas de lo normal, e ir arrancándolas selectivamente para su consumo en tierno… hasta dejar las últimas para que acaben su ciclo como cebolla de gran tamaño sobre los meses de marzo a mayo.

Como decimos, son variedades muy dulces… como el azúcar, pero que no tiene muchos meses de conservación.

Fechas de plantación de cebollas en primavera

Las primeras plantaciones comienzan en abril y pueden alargarse hasta el mes de junio.

Estas son las que se recolectarán entre los meses de agosto y septiembre y pueden ser guardadas hanta bien entrado el invierno. Tienen un gran poder de conservación.

Como en el caso anterior, aun no siendo variedades tan dulces, también las podemos plantar en cada ocasión más juntas de lo normal, arrancándolas selectivamente para su consumo en tierno y dejar las últimas para que acaben su ciclo como cebolla de gran tamaño.

Es muy importante seleccionar correctamente las variedades y fechas de plantación de cebollas. Uno de los problemas que nos podemos encontrar si no lo hacemos bien, es que saque su escapo floral a mitad o final de cultivo, perdiendo toda su producción.

Otro aspecto importante es la elección del plantel de cebolla. Este se comercializa tanto en la modalidad de manojos como en semilleros de alvéolos.

La mejor opción, aunque algo más costosa de inicio, es la de plantel en bandeja de alvéolo. Este nos garantiza en gran medida una mayor velocidad de crecimiento, reducción del tiempo de cultivo y calidad final de la cebolla. Sin olvidar que siempre sabremos la cantidad exacta para su plantación.

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La cebolla es uno de los ingredientes más empleados en la cocina para dar sabor a las comidas; desde ensaladas y patés, hasta carnes guisadas y preparaciones al horno. Sin embargo, a pesar de su uso tan popularizado pocos conocen todas las variedades que existen, incluso llegando a creer que sólo hay cebollas blancas y moradas. Lo cierto es que existen varios tipos de cebollas.

Cada uno de estos tipos de cebolla le da un toque distinto a los platos, por lo cual tienen un uso específico.

Para evitar confusiones y poder aprovechar al máximo cada clase de cebolla, hicimos una sencilla guía de los usos de algunos tipos de cebolla:

Cebolla larga o cebollín

Este tipo de cebolla no forma bulbos, sino que presenta un ligero engrosamiento en la base de sus hojas. Es de forma alargada y de poco grosor. Tiene un sabor más suave que el de la cebolla común, por lo cual suele comerse en ensaladas o para darle un toque final a pastas y sopas. Del cebollín es recomendable emplear sólo la parte blanca y no las hojas.

Cebolla morada

Es fácil de identificar, ya que es de color rojo, violeta o morado, y generalmente tiene la piel fina. Proviene de Italia y es una de las variedades más valoradas por los expertos en gastronomía debido a su dulce sabor y su textura suave. Este es el tipo de cebolla ideal para las ensaladas.

Cebolla dorada o cebolla cabezona amarilla

Es grande, redonda y la caracteriza un color dorado o cobre. Este tipo de cebolla es ideal para comerlo cocinado, ya que tiene un sabor bastante fuerte.

Chalota larga

Tiene la apariencia de bulbos de color rojizo. Muy cultivada en Francia, es bastante aromática y posee un sabor entre dulce y picante. Son ideales para guisos y salsas; también pueden consumirse en ensaladas o como acompañantes de carnes y pescados.

Cebolla blanca o cebolla cabezona blanca

También conocida simplemente como cebolla. Es la especie más cultivada de la especie Allium (género de plantas que dan origen a las cebollas, ajos y puerros). Tiene un sabor fuerte y se emplea igual que la cebolla dorada, en salsas, guisos y otros platos cocinados, por ejemplo los aros de cebolla.

Como en la vida, la cebolla también cumple mejor su tarea si la utilizamos allí donde debemos. Aquí los tipos de cebolla más populares y sus usos.

1. Cebolla cabezona amarilla

De sabor fuerte, es la más común de encontrar. Ideal para acompañar carnes o como base para salsas y sopas, sofrita.

2. Cebolla dulce

Parecida a la cabezona amarilla, pero su sabor es ligeramente más dulce. Ideal para freir, hacer sopa de cebollas o cebolla caramelizada.

3. Cebolla blanca

Menos común que la amarilla, más fuerte y más crocante por su alto contenido en agua. Ideal para frituras ligeras (con vegetales, por ejemplo) y salsas crudas.

4. Cebolla morada

Es la más fácil de comer cruda… ¡Y la más bonita! Es crocante y ligeramente dulce. Ideal para cortar fina en ensaladas, para guacamole, pikles, en sandwiches o ligeramente asadas.

5. Echalote o chalota

No es técnicamente una cebolla, tiene un sabor entre cebolla morada y ajo y crece de forma parecida a este último (yo las AMO). Ideal para vinagretas, aderezos o en salsas calientes con vinagre (como la salsa de esta receta de chancho al aceto).

6. Cebolleta, cebolla tierna o de verdeo

Es físicamente distinta porque no forma bulbos. Se consume cuando aún no está seca. Ideal para ensaladas y salteados. También para dar el toque final a los platos. Si estás en España te digo: ¡la parte verde es lo más rico! para mí es lo que más carácter tiene en esta cebolla. En la verdulería desechan esta parte así que cuando la pidas te la darán gratis.

FUENTES: buzzfeed, cocinayvino.

La cebolla es uno de esos ingredientes que no pueden faltar en una cocina. Al igual que la mayoría de verduras y hortalizas existen numerosas variedades de cebolla. Algunas son más propicias para guisar, otras quedan mejor en frío… te contamos cuáles son las variedades de cebolla más comunes que puedes encontrar en tu supermercado y sus usos recomendados.

Cebolla amarilla: Esta es la cebolla más común, muy preciada por su versatilidad y sabor, suave y bastante dulce cuando se cocina. La cebolla amarilla suele tener un tamaño mediano o grande, y su carne es amarilla y su piel recuerda al papel, en tonos dorados. Es la cebolla perfecta para estofados, sofritos o guisos, incluso es una variedad perfecta para servir caramelizada. Se cultiva durante todo el año y destaca por que se conserva en perfectas condiciones durante varias semanas.

Cebolla blanca: La cebolla blanca presenta un aspecto similar a la amarilla, pero su piel es más clara y su carne es blanca y brillante. Esta variedad destaca por tener un sabor muy suave y fácil de comer, por lo que es la variedad perfecta para servir en crudo: en un sándwich, ensalada o sobre una pizza… ¡buenísima!

Cebolla roja: Esta variedad se reconoce fácilmente por su fuerte color, rojo o morado. De tamaño mediano o grande, se caracteriza por su sabor: muy intenso y picante, por lo que es la variedad perfecta si te gustan los sabores fuertes. La cebolla roja suele servirse en crudo para potenciar su sabor: es la protagonista de recetas como el tartar de atún o el ceviche, y se complementa a la perfección en hamburguesas o ensaladas sencillas.

Chalota: Una de las cebollas más populares en la gastronomía francesa y asiática. Aunque su forma varía, suelen encontrarse en tamaño pequeño y alargado y su carne es blanca con matices púrpura. Se caracteriza por un sabor intermedio, ni muy suave ni muy picante. Se suele utilizar en frío, como guarnición de pasta o para vinagretas.

Cebolla cippolini: Este tipo de cebollas suelen ser pequeñas, de tamaño mucho menor que otras variedades. En realidad es una cebolla de características similares a la cebolla amarilla, pero en menor tamaño. Su sabor es muy dulce y son muy buenas para cocinar e incorporar en un salteado de verduras, o enteras como guarnición.

Cebolleta: Esta cebolla se recolecta cuando aún no está en su estado óptimo de maduración. Su sabor fuerte, pero bajo en calorías ya que el 90% de su contenido es agua. Te recomendamos que la pruebes en crudo en ensaladas o para acompañar un plato de pasta o sopa.

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Ninguna cocina está completa si no hay cebollas. Tal vez te hagan llorar, pero están de tu lado cuando se trata de la salud. Tanto la blanca como la morada o roja tienen vitamina A, B y C, calcio, magnesio, fósforo, hierro y potasio. Sus principales activos son la alicina y la aliína, componente a los que se les atribuyen varias propiedades medicinales, entre ellas efecto anti inflamatorio y antioxidante.
La cebolla morada o roja es más rica en antioxidantes que la blanca, toda vez que contiene antocianinas, los pigmentos responsables de su color rojo o morado y que ayudan a prevenir el cáncer y enfermedades del corazón; también contribuyen a preservar la memoria, a cuidar el tracto urinario y a retrasar el proceso de envejecimiento.
La cebolla morada o roja contiene en mayor cantidad que la blanca, quercetina, un nutriente con gran poder antioxidante que ayuda a proteger las células contra el daño oxidativo y prevenir tumores malignos, además, tiene efecto anti inflamatorio y anti alérgico, y favorece la circulación sanguínea. La quercetina se ha utilizado como terapia para enfermedades cardiovasculares, colesterol alto, cataratas por diabetes, inflamaciones, entre otras.
La cebolla morada sería un efectivo remedio natural para regular los niveles de glucosa en sangre en las personas que viven con diabetes. De acuerdo con investigadores de la Universidad de Gezira, en Sudán, la glucoquinina, así como su rico contenido en flavonoides y azufre, tienen efecto hipoglucemiante y estimulan la segregación del jugo pancreático que ayuda a descomponer las grasas, proteínas y carbohidratos de los alimentos.
Una buena forma de tratar la osteoporosis de manera natural es aumentando el consumo de cebolla morada. Según investigadores de Biología del Hueso de la Universidad de Berna, Suiza, aumenta la densidad de los huesos con un beneficio superior al de la calcitonina, que es el fármaco que más se emplea para tratar la osteoporosis que suele producirse como consecuencia de la menopausia.
La cebolla morada es gran amiga de nuestro sistema digestivo, combate el estreñimiento y ayuda a prevenir los parásitos intestinales, gracias a su rico contenido en quercetina. Además, la quinina que contiene estimula el hígado, la vesícula, el páncreas y favorece las funciones del estómago y tiene un efecto neutralizador de los ácidos, con lo que activa la secreción de los jugos gástricos que favorecen la salud de la flora intestinal.
Por otro lado, la cebolla blanca es uno de los más poderosos cardioprotectores que existen en la naturaleza. La enzima alinasa que contiene ayuda a adelgazar la sangre y reducir los niveles de colesterol “malo”, con lo que mantiene la elasticidad de las arterias y limpia la grasa. Un estudio de la Universidad de Pennsylvania asegura que comer una cebolla mediana al día reduce el riesgo cardiovascular y el colesterol en un 15%.
Además de hacernos llorar, parece que las cebolla blanca o morada puede ser muy efectiva en la lucha contra el cáncer. Un grupo de científicos de la Universidad Autónoma de Madrid descubrió que la piel externa de la cebolla es rica en un conjunto de sustancias que ayudan a prevenir el cáncer. Los compuestos azufrados, la quercetina y el selenio resultarían útiles en la prevención del cáncer por sus efectos antioxidantes.

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