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Tipos de vulva

Igual que antes de dar a luz nos apuntamos a clases de preparación al parto, una vez que somos madres nuestro bebé necesita todos los cuidados posibles, pero no podemos olvidarnos de nosotras.

Los ejercicios para devolverle la firmeza a los músculos de la zona perianal son la base para una buena recuperación. Estos son los músculos que se encargan de sujetar el peso del útero y con el que hacemos fuerza a la hora de dar a luz mediante parto vaginal, por eso son tan importantes.

Los mejores ejercicios para realizar antes y después del parto son los denominados, ejercicios de Kegel.

El tipo de parto determina el estado de la vagina

Tras el parto, es común que la reciente mamá sufra ligeras pérdidas de orina al realizar pequeños esfuerzos o simplemente al estornudar o reírse, esto se debe al debilitamiento de la musculatura.

La edad de la madre, así como el tipo de actividad física que haya realizado a menudo, es determinante para establecer el nivel de tonificación de los músculos pélvicos, pero también es importante: el tipo de parto, el diámetro del cráneo del bebé y su peso.

La estética de la vagina

Todas queremos recuperar nuestra figura lo antes posible después del parto, pero ejercitarnos de forma precoz, realizando deportes como la equitación o boxeo, además de cargar pesos y realizar abdominales, pueden producirnos el efecto contrario.

Tras los esfuerzos realizados en el parto el aspecto de nuestra vagina puede cambiar, por lo que muchas mujeres deciden someterse a intervenciones de cirugía estética para mejorar el aspecto de sus vaginas.

Los ginecólogos que suben fotos tomadas durante el parto a Instagram

Médicos realizando una cesárea. Foto vía Flickr.

«Señora, yo le puedo atender el parto, but first let me take a selfie», decía el estudiante de obstetricia venezolano Daniel Sánchez en su página de Instagram la semana pasada. En la imagen que acompaña al texto, Sánchez aparece mirando a la cámara mientras que, a sus espaldas, una mujer desnuda de cintura para abajo está dando a luz. La foto muestra a otro obstetra con los dedos alrededor de la vagina de la paciente.

En el mensaje, Sánchez (que ha configurado su cuenta de Instagram como privada) presume que los miembros de su equipo «traen carajitos al mundo y reconstruyen totis» con tanta pericia que las mujeres quedan «como nuevas, casi 0 kilómetros». A 31 personas les pareció espléndida la foto. No opinan lo mismo las más de 4,000 personas que han firmado una petición para que se tomen medidas disciplinarias contra Sánchez

En un email a la creadora de la petición (Jesusa Ricoy, de La Revolución de las Rosas, un movimiento mundial contra la violencia obstétrica), Sánchez pidió disculpas a quien se sintiera ofendido y negó haber sido el autor de la foto. A continuación se justifica asegurando que en todo momento se respetó a la paciente, ya que «no se le ven los genitales ni la cara», y que ella había dado su consentimiento. Asimismo, subraya que se considera uno de los estudiantes más empáticos del equipo y que las mujeres suelen pedir que sea él quien les haga los exámenes vaginales diciendo: «Doctor, hágame el tacto usted, que es más delicado».

Aunque Sánchez contara con el consentimiento de la mujer para hacer público un momento tan intensamente privado y vulnerable, está claro que perdió de vista sus prioridades. La paciente estaba centrada en tratar de sacar a un pequeño ser humano de su cuerpo. Yo misma me he visto en esa situación un par de veces y estoy convencida que posar para la foto no estaba entre las prioridades de esa mujer.

Pero ese es solo un aspecto del problema. Para mí lo más chocante es la dinámica de poder que se aprecia en la imagen. La mujer está rodeada, tumbada boca arriba, a punto de dar a luz, momento en que no podría moverse aunque quisiera. Los médicos están de pie, uniformados, en contraste con la desnudez de la paciente. Ellos tienen rostros, sentimientos y capacidad de actuación. Ella ha quedado reducida a un torso, un mero canal reproductivo.

Jesusa Ricoy decidió iniciar la protesta contra la imagen para «plantar cara a la cultura que permite y acepta este tipo de cosas». El movimiento surgió como respuesta a una serie de viñetas publicadas en el diario de la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia, en las que se ridiculizaba a las mujeres y se las reducía a objetos sexuales; en una de ellas aparece una mujer con las piernas abiertas sobre los estribos, y en otra, una mujer está corriendo con un prolapso vaginal que arrastra por el suelo para deleite de unos perros que la persiguen. Los dibujos dejan clara la percepción que estos médicos tienen de las mujeres que se supone que deben atender. Pese a las protestas, la Sociedad no se ha disculpado por las viñetas.

Una vagina borrosa y llena de sangre sirve como fondo para la instantánea en la que se ve la cabeza bien enfocada de la persona que atiende a la mujer.

Pero la foto de Sánchez no es el único ejemplo. Esta imagen de una mujer desnuda, aparentemente inconsciente tras una cesárea fue publicada en internet por médicos. El fin de semana pasado, Ricoy encontró el perfil de otro profesional que se dedica a publicar fotografías de partos muy cuestionables. El enfermero Francisco Salgado ha eliminado una imagen en la que mostraba un perineo cosido con puntos después del parto. Una vagina borrosa y llena de sangre sirve como fondo para la instantánea en la que se ve la cabeza bien enfocada de la persona que atiende a la mujer. Salgado había añadido un pie de foto que decía: «Alguien estará eternamente en deuda conmigo #puntodelmaridoagradecido». El «punto del marido agradecido» hace referencia a la dolorosa práctica de suturar la abertura vaginal de la mujer para hacerla más estrecha que antes del parto.

Desde luego, el verdadero problema no lo constituyen las imágenes en sí. Estas son simples jeroglíficos que ilustran el maltrato al que se somete a las mujeres durante el parto y, en general, a lo largo de su ciclo reproductivo. Al margen de la realidad filtrada de Instagram, el poder sigue estando en el lugar equivocado.

Venezuela ha sido el primer país en reconocer jurídicamente el término «violencia obstétrica». La ley prohíbe las prácticas abusivas y todo lo que implique una «pérdida de la autonomía de la mujer y de su capacidad de decidir libremente sobre su cuerpo y su sexualidad, o que afecte negativamente a su calidad de vida». Pese a que este avance arroja algo de esperanza, la realidad es mucho más cruda en muchos hospitales venezolanos.

El año pasado, la policía brasileña se llevó por la fuerza a Adelir Carmen Lemos de Góes para someterla a una cesárea porque los médicos no estaban de acuerdo con sus preferencias para dar a luz. Según el reciente estudio Nacimientos en Brasil, el parto vaginal en este país suele ser un infierno de dolor: a las mujeres se les niega la posibilidad de estar acompañadas, cualquier método para aliviar el dolor o moverse libremente durante el trabajo de parto. La tasa de cesáreas no corresponde con las preferencias expresadas por las mujeres, tal como muestra un estudio reciente, que indica que, si bien el 73 por ciento de las mujeres optan por el parto vaginal, el 50-80 por ciento de ellas acaban pariendo por cesárea.

El problema no es exclusivo de Sudamérica. De hecho, es tan endémico que la OMS ha lanzado una campaña para informar que «muchas mujeres de todo el mundo reciben un trato irrespetuoso, abusivo o negligente durante el parto en las instalaciones hospitalarias. Estas prácticas pueden constituir una violación de los derechos de las mujeres, impedir que las mujeres busquen y hagan uso de los servicios de asistencia sanitaria maternal y tener implicaciones para su salud y bienestar».

La humanidad es la clave para acabar con la aceptación de unas prácticas que no solo humillan, aprisionan y ponen en peligro a las mujeres, sino que también atentan contra sus derechos más elementales. La magnitud del problema en Sudamérica ha provocado la aparición de una solución revolucionaria. El movimiento de humanización del nacimiento lucha por una asistencia de calidad y con garantías, centrada en la mujer y con un enfoque respetuoso. Se aprecia una voluntad general de restaurar la dignidad durante el parto y de invertir la balanza del poder.

Quizá las cesáreas forzadas, la violencia obstétrica y la asistencia deshumanizada puedan parecer muy ajenos a un joven médico interino con un palo de selfie, pero es algo que ocurre cada día. Aunque sus rostros no aparezcan en las fotos, estas mujeres se han reducido a vaginas sin identidad, a la espera de ser rescatadas o saqueadas; la balanza del poder está inclinada en la dirección equivocada. Son las mujeres, no los médicos, las que traen niños al mundo. Así deberían empezar todos los libros de obstetricia.

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Guía de Programación

Molly-Rose Taylor descubrió que tiene dos vaginas y úteros luego de sufrir agonizantes cólicos durante varios años.

Los dolores eran tan intensos que a partir de los nueve años deliraba y se desmayaba con frecuencia.

La joven de 19 años platicó que visitó a diferentes doctores y en cuatro ocasiones fue diagnosticada erróneamente.

Sin embargo, años más tarde, descubriría la verdadera causa de sus terribles molestias, tras darse cuenta de que era imposible mantener relaciones sexuales con su novio.

Su condición: útero didelphys, un raro padecimiento que significa que tiene dos cérvix, dos úteros y, a veces, dos vaginas.

Como resultado, siempre ha sufrido dos menstruaciones, de ahí su dolorosa agonía.

«Cuando comencé mis periodos, los médicos culparon a mi edad y decían que mi cuerpo era muy joven y no podía soportarlo», dijo a The Sun.

«Pero ahora sé que es porque tengo dos periodos a la vez, he estado tomando anticonceptivos desde los 12 años para tratar de reducir el flujo intenso y el desmayo», agregó.

Molly-Rose explicó que desde su adolescencia intentó usar tampones, pero se caían. Algo que ella consideraba que era normal debido al flujo abundante.

No obstante, fue hasta que se volvió sexualmente activa con su pareja de aquel entonces, cuando comenzó a preocuparse porque le era imposible tener sexo y era muy doloroso.

«Noté que había un trozo de piel en el medio y dos agujeros. Me sentí muy avergonzada», detalló.

Taylor explicó que desde el exterior no era fácil de detectar, pues ni siquiera los médicos pudieron descubrirlo, ya que había acudido a tres citas con diferentes expertos.

La chica explicó que antes de su diagnóstico incluso le aconsejaron que se hiciera una prueba para detectar una enfermedad de transmisión sexual debido al exceso de sangrado que presentaba.

«Todo quedó claro, como se predijo: sabía que algo andaba mal y comencé a investigar por mí misma, lo cual fue un desafío», indicó.

La adolescente relató que tuvo que investigar incansablemente en internet antes de encontrar información sobre su padecimiento.

«No había ningún folleto para leer ni médicos que pudieran ayudarme a entender mi condición, por eso me tomó tanto tiempo obtener un diagnóstico», comentó.

«Le dije a mi médico de cabecera que sabía lo que era y me transfirió con un ginecólogo», añadió.

Diez minutos después, a Molly-Rose le confirmaron que tenía dos úteros, dos cérvix y dos vaginas. Según sus declaraciones, esto la hizo sentir bien, pues finalmente supo qué era lo que estaba mal en su organismo.

«Aunque puedo enfrentar algunas complicaciones cuando esté lista para formar una familia, ya que hay una alta probabilidad de aborto involuntario, al menos ahora puedo planificar con anticipación», finalizó.

¿Qué es el útero didelphys?

Es una anomalía congénita rara en la cual una mujer nace con dos úteros, dos cérvix separados y, a veces, dos vaginas. También es conocida como útero doble.

El útero doble puede tener un solo cuello uterino hacia la vagina, o cada cavidad uterina puede tener un cuello uterino. En muchos casos, se presenta una pared delgada de tejido a lo largo de toda la vagina, que genera dos cuellos uterinos separados.

Esta condición a menudo no causa síntomas, pero se puede detectar durante un examen pélvico regular o durante pruebas de imagen para determinar la causa de abortos involuntarios repetidos.

Las mujeres con dos vaginas junto con útero doble pueden consultar presentar sangrado menstrual que no puede absorberse con un tampón, ya que la sangre sigue saliendo del segundo útero y por la segunda vagina.

Actualmente no se sabe con certeza qué lo causa, pero se cree que se debe a factores genéticos, así lo afirma Mayo Clinic.

Muchas pacientes tienen una vida sexual, embarazos y partos normales, pero puede desarrollar complicaciones, como infertilidad, aborto espontáneo, nacimiento prematuro y problemas renales.

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5 tipos de vaginas que existen y sus características

No hay un estándar normal de cómo debería verse una vagina

  • SUSANA CARRASCO
  • 25/06/2019
  • 13:30 hrs.

El cuerpo femenino es maravilloso y único y algunos factores como la genética, el país de origen y la complexión, determinan cuál de los 5 tipos de vaginas tendrás. ¿Ya sabes cuál tienes tú? Conoce las características.

Saber cuál es tu tipo de vagina te ayudará a conocerte mejor y a tener un cuidado más adecuado de tu zona íntima, así que toma nota.

Tipos de vaginas y sus características

Antes que nada, es importante que sepas que al hablar de vagina, en realidad nos estamos refiriendo a la vulva.

De acuerdo a Planned Parenthood, la vulva está ubicada en la parte externa y visible de los genitales, que incluyen los labios, el clítoris, el orificio vaginal y el orificio de la uretra. Por su parte, la vagina está dentro y es un tubo flexible que conecta la vulva con el cérvix y el útero.

No hay un estándar normal de cómo debe verse una vulva o una vagina, ya que son tan únicas como los rostros de las personas.

Todas tienen las mismas partes pero se ven diferentes cada una. Tenemos labios vaginales interiores y exteriores de todos los tamaños y formas.

Algunas mujeres tienen labios que cuelgan y otras los tienen más hinchados, mientras que en otras son casi invisibles.

En otros casos, el labio interior sobresale del labio exterior, pero otras tienen labios vaginales más retraídos.

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A continuación te decimos cuáles son los tipos de vaginas que existen:

1. Tipo muñeca

En este tipo de vagina, los labios menores o interiores están completamente contenidos por los labios mayores o externos. Ambos descansan contra el hueso pélvico, lo que da una anatomía genital similar al de una muñeca.

2. Cortina

Es el tipo de vagina más común que tienen las mujeres y se caracteriza por labios menores que sobresalen entre los labios mayores, lo que los vuelve más visibles.

3. Hinchada

En estos tipos de vaginas, los labios en el hueso púbico se ven un poco inflamados o están muy delgados y cuelgan un poco.

4. Tipo tulipán

En estos casos, los labios vaginales menores están ligeramente expuestos a través de toda la longitud de los labios mayores, lo que da un aspecto de capullo de flor a punto de florecer.

5. Herradura

Las mujeres con vagina de herradura tienen la entrada vaginal más amplia en la parte superior, lo que deja ver los labios menores, aunque los labios mayores son tan largos que no permiten que los menores se extiendan demasiado. Esto le da aspecto de herradura.

Tu cuerpo es único así que deja a un lado los complejos y no te compares con otras mujeres. Recuerda que lo más importante es mantener una buena salud vaginal.

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    ¡Por la vagina “perfecta”!

    De acuerdo con la experta Cardona, aunque seamos de la misma raza todos somos únicos e irrepetible y la vagina no es una excepción. Por ello te dice algunos rasgos que varían de mujer a mujer.

    1. Himen complaciente. En éste tienen una formación que asemeja a la de una estrella, a través del cual el miembro masculino puede entrar y salir, y este himen aparece como intacto.

    2. Las vaginas pueden ser largas o cortas, hablando del diámetro de profundidad.

    3. Diferente tono muscular. Dependiendo si la persona ha hecho ejercicios o si ha tenido una vida plena haciendo ejercicios de contracción.

    4. La edad. También marca diferencias en la vagina, desde las características de lubricación o atrofia.

    5. Trayecto de la vagina. El cuello de la matriz puede estar lateralizado a la izquierda o derecha.

    6. Propenso a infecciones. Los cuellos que están escondidos hacia la vagina son los que menos probabilidades tienen de desarrollar infecciones vaginales, no así las que tienen vaginas cortas y centrales, poeque al ser corta hay un mayor descubrimiento del cérvix, lo que genera mayor propensión a enfermedades.

    Así mismo la experta Lourdes señala que es muy difícil que a través de la autoexploración una mujer se dé cuenta de las características especiales de su vagina. Sin embargo, la ginecóloga comentó que lo más importante no son las características anatómicas, ya que estás no influye en el placer, sino reconocer que es un área en la que las mujeres son distintas y que deben dejar a un lado el sueño de la “vagina ideal”.

    ¿Cuántos tipos de vulva existen?

    Hola, mi nombre es Tati y quería contarles algunas cosas que fui descubriendo en estos años de vida.

    Soy una persona muy curiosa, me la paso leyendo y buscando información, soy autodidacta antes todas las cosas y tengo una necesidad imperiosa de investigar todo lo que me genera dudas.

    La sexualidad y las vulvas son temas que me apasionan desde que soy muy chica, me atraviesan, me interpelan y nunca sentí vergüenza de hablar o leer sobre estos temas.

    Hace un año que doy una clase sobre estos temas, hablo muchísimo con las mujeres que vienen. Así fui sumando mucha información, leyendo, conversando, escuchando y preguntando a otras mujeres.

    Nuestra sexualidad y cuerpo está lleno de mitos, mentiras y tabúes que nos dañan y que, muchas veces, arrastramos durante muchos años, volviéndose cada vez más difíciles de llevar con nosotras.

    Para eso siento que vine a este mundo, para ayudarnos a soltar esos tabúes, porque no nos sirven de nada y no nos hacen ningún bien.

    Quiero empezar por contarles sobre el mito número uno sobre nuestras vulvas, el que más me plantean, y el que genera más alivio al escuchar que es mentira.

    Todas las vulvas son iguales. O al menos parecidas:

    Falso, muy falso, falsísimo.

    La sociedad y la industria del cine para adultos, nos metió en la cabeza esta idea, que es tan ridícula como creer que todas tenemos la misma cara y los mismos rasgos.

    Las vulvas son todas distintas.

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    ¿Vieron que se dice por ahí que todos los copos de nieve son distintos, que no hay dos iguales?

    Bueno, lo mismo pasa con nuestras vulvas, son todas diferentes, no hay dos iguales. Incluso gemelas idénticas tienen vulvas diferentes entre sí.

    Y lo más hermoso de todo esto es que las vulvas ni siquiera son parecidas, su apariencia varía muchísimo de mujer en mujer.

    Tu vulva es única y diferente a todas las demás, así como lo es tu cara, puede llegar a ser parecida a otra, pero siempre tiene rasgos que la diferencian. Y la parte que más difiere de mujer en mujer son los labios internos (los de adentro, también conocidos como labia minora, o labios menores)

    Como nos muestra el mundo y la industria que tiene que ser una vulva:
    Rosita
    Las pocas vulvas que vemos son rosas o de color clarito. Pero esa es solo una posibilidad, hay muchísimas opciones de colores interna y externamente que varían mucho.

    Así como los labios de nuestra cara tienen un tono diferente a los de la piel, los labios de nuestra vulva también, pueden ser rosas, pero pueden ser bordó, purpura, naranja, violáceo, marrón, pálido u oscuro.

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    Pueden tener un color parejo, o pueden llevar un degradé de colores que se va oscureciendo usualmente hacia el extremo externo del los labios internos.

    Cortita
    Estamos muy acostumbrados a ver labios internos chiquititos y cortos. Aproximadamente un 50 por ciento de las mujeres los tienen largos y protuberantes, incluso pueden llegar a flamear para afuera del pubis como dos alas de mariposas hermosas y eso está bien.

    Es de lo más normal, la mitad de las mujeres los tienen así, al igual que un labio interno sea diferente al otro (de otro largo, forma, color o textura).

    Esos labios cortitos, chiquititos y “prolijos” que nos venden, tiene que ver con una etapa relacionada con la infancia y no con una mujer adulta. Las niñas los tienen así, pero en la pubertad o adolescencia generalmente los labios crecen al menos un poco.

    Pelada
    No hay casi un solo lugar donde veamos vulvas con pelos y las vulvas, tienen pelos. Los tienen y al igual que los labios internos, nuestros pelos tienen una función: la de proteger la piel de adentro de nuestra vagina (que es bastante sensible).

    Además tanto los labios como los pelos mantienen la humedad que tiene que haber dentro de nuestros genitales y nos protegen del ingreso de bacterias o microbios que nos generen infecciones o dolencias.

    Puede que nos guste depilarnos total o parcialmente, pero me parece que es importante saber que tenemos pelos ahí, que no estar depilada no es condición para no disfrutar con otro y que si elegimos depilarlos sea por elección nuestra, no por presión de otra persona.

    La sociedad suele decirnos que nuestra vulva es incorrecta, no solo el cine para adultos convencional nos muestra esas imágenes a nosotras y a los varones (esas vulvas siempre están depiladas, blanqueadas y operadas).

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    Además nos bombardea la industria de “belleza”. Existe todo un aparato que funciona para hacernos sentir que nuestra vulva “está mal”: la depilación en todas partes, los productos y clínicas que ofrecen blanqueamiento de la vulva y la operación para recortar los labios internos y dejarlos chiquitos y cortitos. Esta cirugía estética, hoy en argentina está en alza, cada día se conoce y se pide más.

    Una ginecóloga muy famosa en Canadá y Estados Unidos, la Dra. Jen Gunter, en su flamante y nuevísimo best seller La Biblia de la Vagina, nos dice que no hay medida normal para los labios internos, que son todos diferentes, y que nunca hay necesidad médica de operarlos.

    Explica también que la mitad de este mundo (los varones) van por la vida con algo mucho más grande que les cuelga entre las piernas, y a nadie le molesta.

    Aprender a amarlos y aceptarlos (como los aman ellos) y saber que la operación nunca es necesaria. Jen nos cuenta, que es una intervención sumamente estética, no médica, y que tener los labios internos largos no produce picazón, molestias, ni irritación de ningún tipo si aprendemos a cuidarnos ( desde higienizarlos correctamente hasta buscar la ropa interior adecuada para nosotras).

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    En esta Nota

      Personalidaes:

    • Tati Español
    • Jen Gunter
      Temas:

    • Vulva
    • Vagina
    • Como
    • Dice
    • Estimularla
    • Labios
    • Internos
    • Feos

    En el sexo, ¿hay tamaños compatibles?

    Los hombres se miden y se comparan. A las mujeres también les intriga la cuestión. Y en el medio de muchos debates y falsas creencias, siempre da vueltas una pregunta: ¿hay un tamaño de pene “ideal” para cada vagina?

    La respuesta es no. En realidad no existe un pene “adecuado” para una vagina. Pero es importante destacar que en caso de un encuentro sexual con un pene grande y una vulva y/o vagina pequeña lo ideal es actuar con todo el cuidado necesario para lograr una dilatación adecuada y una sexualidad placentera.

    La vagina es un espacio virtual que se dilata (de 3 a 4 centímetros) y se modifica con el ingreso del pene, según el tamaño que este tenga. Por lo tanto, las superficies de ambos órganos genitales casi siempre logran un buen contacto, independientemente de la medida del pene en erección o de la vagina en reposo.

    ¿Cuáles son los tamaños de pene más comunes?

    El pene humano puede presentar una gran variedad de tamaños. Aunque en la cultura popular se considere que está relacionado con el nivel de masculinidad de cada varón o su potencia, no existe evidencia científica que lo demuestre.

    Aunque los resultados varían en cada estudio, se cree que el tamaño del pene es, en promedio, de 12 a 16 centímetros de longitud. Se mide erecto, por encima del tronco, apoyando una regla contra la sínfisis pubiana, y se calcula hasta la punta del glande.

    En la mujer, ¿cuáles son los tamaños más comunes?

    No debemos confundir vagina con vulva. La vagina es un conducto fibromuscular elástico que forma parte de los órganos genitales internos de la mujer. La vulva es parte de los genitales externos y está compuesta por los labios mayores y menores, el clítoris, las glándulas, y es la entrada a la vagina y a la uretra. Una vez hecha la aclaración, vamos a describir los tamaños de ambas.

    Vagina:

    Es un conducto elástico y la longitud varía de 8 a 11 centímetros. Además, durante la excitación sexual puede dilatarse 3 ó 4 centímetros más.

    Vulva:

    * Largo visible del clítoris: 5–35 mm.

    * Ancho del glande clitorídeo: 3–10 mm.

    * Distancia entre clítoris y desembocadura de la uretra: 16–45 mm.

    * Largo de los labios externos (de adelante hacia atrás): 7–12 cm.

    * Largo de los labios internos (de adelante hacia atrás): 2–10 cm.

    * Largo de los labios externos (desde el comienzo hasta la terminación libre): 7–50 mm.

    * Largo del periné: 15–55 mm.

    Cuando las mujeres sienten dolor, ¿es por el tamaño del pene?

    El dolor al coito se llama dispareunia y puede deberse a distintas causas, que pueden ser de origen orgánico: agentes infecciosos, enfermedades genito-urinarias, irritaciones por el material de los anticonceptivos de barrera (preservativos, diafragma, dispositivo intrauterino -DIU-, espermicidas) y, en la tercera edad, vaginitis senil.

    También pueden darse causas de origen psicológico: la pérdida de interés por el compañero, que puede originar una inadecuada lubricación vaginal, la falta de excitación en el momento de la penetración, la educación inadecuada o la ansiedad.

    Por el doctor Fabián Gómez, médico urólogo, asesor científico del Boston Medical Group para Argentina.

    ¿Importa o no el tamaño de la vagina?

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    Tradicionalmente han sido los hombres los preocupados – y hasta obsesionados – con el tamaño de su órgano sexual. ¿Les preocupa a las mujeres el tamaño de la vagina? A muchas sí, especialmente después de varios alumbramientos. ¿Debería importarles o no? ¿Influye el tamaño en el placer que experimentan ella o su pareja en la relación sexual? Exploremos un poco el asunto para despejar las dudas.

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    Graciela ha disfrutado siempre las relaciones con su esposo, pero desde el nacimiento de su cuarto hijo – todos nacidos por parto natural, por cierto – siente menos placer y le parece que su vagina se ha distendido. Por pudor, no ha comentado con nadie lo que le pasa, ni siquiera a su ginecólogo.

    A Marisa le pasa lo contrario: siente molestias y hasta dolor durante la penetración y se pregunta si su vagina es demasiado pequeña. Muchas mujeres como Graciela y Marisa se preocupan por el tamaño de su vagina y si éste afecta su capacidad de recibir y dar placer en el encuentro sexual, pero no se sienten cómodas hablando de este tema ya sea por vergüenza, por inhibiciones o por un tabú de índole cultural. Además de ser un tema poco comentado, la relación entre tamaño y función/satisfacción sexual no ha sido extensamente estudiada tampoco, pero sí hay datos concretos que podemos analizar. Veamos.

    ¿Existe un tamaño de vagina “promedio”?

    Las medidas usadas con mayor frecuencia son las que provienen de un estudio realizado en 1960 por Masters and Johnson en el que se midieron las vaginas de 100 mujeres que nunca habían estado embarazadas. Según el estudio el tamaño de la vagina, sin estímulo, oscila entre 2.75 a 3 ¼ pulgadas (6.5 a 8 cm). Cuando se estimula sexualmente, el tamaño de la vagina aumenta y puede oscilar entre 4.25 a 4.75 pulgadas (10 a 11.5 cm).

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    Además del largo, hablemos del ancho…

    La vagina es un órgano elástico capaz de adaptarse a distintas condiciones: es lo suficientemente estrecha como para sostener un tampón sin que éste se corra o se salga y a la vez capaz de estirarse y expandirse lo mismo para dar entrada al pene como para permitir que pase el bebé en el momento del nacimiento.

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    Cuando se estira demasiado

    Es precisamente después de cada nacimiento que la vagina comienza a distenderse, cambia de tamaño y es cuando las mujeres empiezan a sentir los cambios y las molestias. Mientras más embarazos se tengan, más aumentan las probabilidades del ensanchamiento de la vagina, especialmente después de partos difíciles y prolongados. Vale la pena aclarar que la frecuencia de la relación sexual no cambia el tamaño de la vagina, como algunas personas creen. Eso no es cierto. No importa cuántas veces se practique el sexo, o cuantas parejas haya tenido la mujer, el tamaño de su vagina no va a cambiar. Los embarazos y alumbramientos sí cambian el tono muscular de la vagina y este factor sí puede influir en la satisfacción sexual de ambos miembros de la pareja.

    ¿Qué consecuencias puede traer una vagina distendida?

    Hay varias y son:

    • las relaciones sexuales son menos satisfactorias para la mujer o para su pareja
    • el aire puede entrar o salir de la vagina, provocando un sonido incómodo y bochornoso
    • algo mucho peor: los músculos y ligamentos alrededor de la vagina se distienden y pueden ocasionar un prolapso (o descendimiento) de órganos como el útero o la vejiga.

    En el caso de un prolapso vaginal, es necesario visitar al médico general o al ginecólogo para discutir el tratamiento, que la mayoría de las veces involucra la cirugía. Si éste es tu caso, no te abandones y acude enseguida. Cuando el caso se trata de una distención muscular o de los ligamentos, se puede aliviar muchísimo practicando ejercicios para fortalecer los músculos del suelo pélvico. Estos son los llamados “ejercicios de Kegel”, que se recomiendan a todas las mujeres que han dado a luz después del parto. Ahora te explicamos cómo hacerlos:

  1. Comienza por familiarizarte con los músculos que tienes que contraer: imagínate por un momento que tienes muchas ganas de orinar y que necesitas aguantar hasta que llegues al baño. Para evitar la salida del orine, contraes los músculos alrededor de la uretra. Esos son exactamente los músculos que tienes que contraer.
  2. Contrae y mantén la contracción durante 10 segundos.
  3. Relaja los músculos durante otros 10 segundos.
  4. Contrae los músculos de nuevo durante 10 segundos.
  5. Continúa los intervalos de contracción y relajamiento durante 5 minutos más o menos.
  6. Repite los ejercicios cuatro veces al día (o siempre que puedas). Puedes hacerlo lo mismo de pie que sentada o acostada.

¿Y si la vagina es demasiado pequeña o estrecha?

Estadísticamente es muy poco probable que la vagina sea demasiado corta. Entre los síntomas que las mujeres asocian con una vagina pequeña están las molestias o dolores en el momento de la penetración, pero la mayoría de las veces esto se debe a una insuficiente o indebida estimulación antes de la penetración o a distintos grados de vaginismo, una condición que no tiene nada que ver con el tamaño de la vagina. Se debe a la contracción involuntaria de los músculos vaginales lo que provoca dolor durante las relaciones sexuales. Tiene causas físicas y psicológicas, y debe consultarse al ginecólogo para resolverlo.

¿Afecta el tamaño de la vagina la calidad de las relaciones sexuales? Descartando el caso de un prolapso, definitivamente no. Tanto el tamaño de la vagina como el del pene, en realidad poco tienen que ver con la satisfacción que experimenta la pareja durante el encuentro sexual y ésta depende en gran parte de las actitudes, expectativas y habilidades ante el sexo, así como del estado general de la relación de pareja fuera del dormitorio.

Como ves, la calidad, como en tantas otras áreas de la vida, poco tiene que ver con cantidad o tamaño. Las dimensiones de la vagina no son la excepción. Si experimentas trastornos después de un embarazo, o las relaciones sexuales te provocan molestia o dolor, consulta con tu ginecólogo. Si no, disfruta de la relación con tu pareja sin preocuparte por cosas tan relativamente poco importantes como el tamaño.

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