0

Trankimazin 0 5 mg

Introducción

No tome Trankimazin

    • si es alérgico a alprazolam, a las benzodiazepinas o a cualquiera de los demás componentes de este medicamento (incluidos en la sección 6)
  • si padece dificultades respiratorias relacionadas o no con el sueño (apnea del sueño)
    • si padece una enfermedad llamada miastenia gravis que se caracteriza por debilidad muscular
  • si padece alteraciones graves del hígado

Advertencias y precauciones

Consulte a su médico o farmacéutico antes de empezar a tomar Trankimazin

– Si tiene algún problema de pulmón, de riñón o de hígado.

– Si se ha sentido o se siente tan deprimido que ha tenido pensamientos o ideas de suicidio.

  • Después del uso continuado de alprazolam puede detectarse cierta pérdida de eficacia (tolerancia).
  • Existe el riesgo de desarrollar adicción/dependencia cuando se utiliza Trankimazin.
  • Si durante el tratamiento nota síntomas de manía (estado de sobreexcitación, sensación de euforia o hiperirritabilidad) o hipomanía (estado de excitación y actividad exagerada).
  • El tratamiento con benzodiazepinas, entre ellas alprazolam, puede causar dependencia,

principalmente tras la toma de forma ininterrumpida del medicamento durante largo tiempo. Para reducir al máximo el riesgo de dependencia deben tenerse en cuenta estas precauciones:

  • La toma de benzodiazepinas se hará sólo bajo prescripción médica (nunca porque hayan dado resultado en otros pacientes) y nunca se aconsejarán a otras personas.
  • No aumentar en absoluto las dosis prescritas por el médico, ni prolongar el tratamiento más tiempo del recomendado.
  • Consultar al médico regularmente para que decida si usted debe continuar con el tratamiento.
  • No combinar varias benzodiazepinas independientemente de su indicación.
  • Al cesar el tratamiento con alprazolam pueden aparecer síntomas parecidos a los que le llevaron a comenzar el tratamiento con Trankimazin (efecto rebote). Para evitar esto se recomienda no interrumpir bruscamente el tratamiento, sino reducir gradualmente la dosis, de acuerdo con las instrucciones del médico (ver sección “Si interrumpe el tratamiento con Trankimazin”).
    • El uso de alprazolam junto con medicamentos del tipo opioides, puede provocar sedación profunda, depresión respiratoria, coma y muerte.
  • Las benzodiazepinas pueden ocasionar una pérdida de memoria y reacciones tales como:

intranquilidad, agitación, irritabilidad, agresividad, delirios, ataques de ira, pesadillas, alucinaciones, psicosis, comportamiento inadecuado y otros efectos adversos sobre la conducta. En caso de que esto ocurriera, deberá suspender el tratamiento y consultar a su médico.

  • Es muy importante que informe a su médico si tiene antecedentes de consumo de drogas y alcohol.

Toma de Trankimazin con otros medicamentos

Informe a su médico o farmacéutico si está tomando, ha tomado recientemente o pudiera tener que tomar cualquier otro medicamento.

Alprazolam puede interaccionar con otros medicamentos. Comunique a su médico o farmacéutico si está tomando alguno de los medicamentos siguientes:

  • Depresores del sistema nervioso central, ya que pueden potenciar el efecto sedante de Trankimazin:
  • Tranquilizantes mayores (antipsicóticos).
  • Inductores del sueño (hipnóticos).
  • Medicamentos usados para tratar la depresión.
  • Medicamentos para el tratamiento de la epilepsia (antiepilépticos).
  • Analgésicos narcóticos y opioides (derivados de la morfina), debido a que pueden aumentar la sensación de euforia, lo que puede llevar a aumentar la dependencia psíquica.
  • Medicamentos usados para el tratamiento de la ansiedad (ansiolíticos/sedantes).
  • Anestésicos.
  • Antihistamínicos (medicamentos para tratar alergias) sedantes.
  • El uso concomitante de Trankimazin y opioides (analgésicos potentes, medicamentos para terapia de sustitución (tratamiento de la adicción a opioides) y algunos medicamentos para la tos) aumenta el riesgo de somnolencia, dificultad para respirar (depresión respiratoria), coma y puede ser potencialmente mortal. Debido a esto, el uso concomitante solo debe considerarse cuando otras opciones de tratamiento no son posibles.
  • Sin embargo, si su médico le prescribe Trankimazin junto con opioides, la dosis y la duración del tratamiento concomitante deben ser limitadas por su médico.
  • Informe a su médico sobre todos los medicamentos opioides que esté tomando y siga de cerca la recomendación de la dosis de su médico. Puede ser útil informar a amigos o familiares para que estén al tanto de los signos y síntomas indicados anteriormente. Póngase en contacto con su médico si experimenta alguno de estos síntomas.

  • Hay unos grupos de medicamentos que por su acción en el organismo (inhibidores del citocromo P450) pueden interaccionar con Trankimazin y en algunos casos aumentar su actividad. Algunos de los medicamentos que interaccionan con Trankimazin son:
  • Medicamentos utilizados para el tratamiento de infecciones por hongos como ketoconazol, itraconazol, posaconazol o voriconazol. No se recomienda tomarlos al mismo tiempo que Trankimazin.
  • Los siguientes antidepresivos: nefazodona, fluvoxamina y fluoxetina.
  • Protectores gástricos como la cimetidina.
  • Dextropropoxifeno (analgésico narcótico).
  • Anticonceptivos orales.
  • Diltiazem (antihipertensivo).
  • Antibióticos macrólidos como eritromicina, troleandomicina, claritromicina y telitromicina.
  • Medicamentos utilizados para el tratamiento del SIDA como ritonavir, etc.
  • Digoxina (medicamento utilizado para suprimir o prevenir las alteraciones del ritmo del corazón).

Toma de Trankimazin con los alimentos, bebidas y alcohol

Durante el tratamiento evite las bebidas alcohólicas. El efecto del alcohol puede potenciar la sedación, y esto puede afectar a su estado de alerta (ver sección “Conducción y uso de máquinas”).

Embarazo, lactancia y fertilidad

Si está embarazada o en periodo de lactancia, cree que podría estar embarazada o tiene intención de quedarse embarazada, consulte a su médico o farmacéutico antes de utilizar este medicamento.

No se recomienda utilizar Trankimazin durante el embarazo ni tampoco durante la lactancia salvo que, a criterio médico, el beneficio supere el riesgo para el niño.

Si por decisión del médico, se administra Trankimazin durante una fase tardía del embarazo o durante el parto, podrán aparecer efectos sobre el recién nacido tales como disminución de la temperatura corporal (hipotermia), disminución del tono muscular (hipotonía) y depresión respiratoria moderada. Los niños nacidos de madres que toman benzodiazepinas de forma crónica durante el último periodo del embarazo pueden desarrollar dependencia física, pudiendo desencadenarse un síndrome de abstinencia en el periodo postnatal.

Uso en niños y adolescentes (menores de 18 años)

Alprazolam no está recomendado en niños y adolescentes menores de 18 años. Las benzodiazepinas no deben administrarse a los niños a no ser que sea estrictamente necesario y sea prescrito por el médico. No se ha establecido la eficacia y seguridad de alprazolam en menores de 18 años.

Uso en pacientes de edad avanzada (mayores de 65 años)

Trankimazin puede afectar más a este grupo de pacientes que a los pacientes jóvenes. Si usted pertenece a él, su médico puede reducir la dosis y comprobar su respuesta al tratamiento. Por favor, siga cuidadosamente sus instrucciones (ver la sección “Cómo tomar Trankimazin”).

Las benzodiazepinas y productos relacionados deben usarse con precaución en pacientes de edad avanzada, debido al riesgo de sedación y/o debilidad musculoesquelética que puede provocar caídas, a menudo con consecuencias graves en esta población.

Grupos especiales de pacientes

Si su hígado o riñones no funcionan bien diríjase a su médico, quien podría aconsejarle que utilice una dosis menor de Trankimazin.

Si padece trastornos respiratorios, póngalo en conocimiento de su médico.

Conducción y uso de máquinas

Trankimazin puede alterar su capacidad para conducir o manejar maquinaria, ya que puede producir somnolencia, disminuir su atención o disminuir su capacidad de reacción. La aparición de estos efectos es más probable al inicio del tratamiento o cuando se aumenta la dosis. No conduzca ni utilice máquinas si experimenta alguno de estos efectos.

Estos efectos pueden potenciarse si simultáneamente se consume alcohol.

Trankimazin contiene lactosa

Si su médico le ha indicado que padece una intolerancia a ciertos azúcares, consulte con él antes de tomar este medicamento.

Este medicamento puede producir reacciones alérgicas porque contiene el colorante amarillo anaranjado S (E-110).

Puede provocar asma, especialmente en pacientes alérgicos al ácido acetilsalicílico.

Si necesita información adicional sobre este punto consulte a su médico o farmacéutico.

El Trankimazin es el Xanax español

«Empecé a tomarlos por prescripción médica. Tenía unas crisis de pánico y ansiedad terribles. Soy DJ y me daban cuando estaba pinchando, alguna vez tuve incluso que dejar la cabina. Entonces mi psiquiatra me recetó Alprazolam de 0,5 miligramos. Lo dejé sin darme cuenta, sin hacer ningún esfuerzo, cuando empezaba a encontrarme mejor. Pero en épocas de estrés o nervios lo he consumido, casi siempre porque me los conseguía sin receta mi madre», cuenta Jaime*.

A Antonio* no se los recetó ningún médico. «El primer Trankimazin que tomé fue hace 6 o 7 años. Unos amigos que llevaban tiempo consumiendo ansiolíticos vinieron a casa y me lo ofrecieron, así que la primera vez fue de manera totalmente lúdica. Pero, tras una relación con algunos problemas y excesos, empecé a tomarlos con mucha frecuencia. A veces tomaba 2 y 3 al día. Además mi problema es que empecé con los de 2 miligramos, la dosis más grande. Ni siquiera se venden en farmacias, son de uso hospitalario, así que se los pillaba a adictos a la heroína. Se los dan para paliar los efectos del síndrome de abstinencia, así que era tan sencillo como darles 20 euros y recibir a cambio un bote con 50 benzodiacepinas».

Elena* empezó a tomarlas por prescripción pero, cuando el psiquiatra dejó de recetárselas, también recurría a adictos a otras sustancias para conseguirlas. «Empecé a tomarlas porque, durante mi primera juventud consumía muchas drogas frecuentemente. Speed, pastillas, MDMA, cocaína… cuando me mudé a Madrid para estudiar las dejé porque quería centrarme en mis estudios y me empezaron a dar unos ataques de ansiedad muy gordos. La primera vez que me ocurrió fui al hospital pensando que me estaba dando un paro cardíaco y me dijeron que lo que me pasaba era que tenía ansiedad y me pusieron en tratamiento. Pero cuando acabó el tratamiento y por lo tanto las recetas, no dejé de tomar Trankimazin. Estuve desde los 20 años hasta pasados los 30 haciéndolo», cuenta.

Como Jaime, Antonio y Elena, el 18 por ciento de la población española reconoce haber tomado ansiolíticos sin prescripción médica a lo largo de su vida según el último estudio publicado al respecto por BCM Psyquiatry. El problema subyacente es la adicción que generan en muchos casos estas sustancias. Y, mientras miramos desde lejos y a veces romantizamos cómo una parte de la industria del trap americana le canta al Xanax, con el rapero Lil Peep a la cabeza, que falleció el noviembre del pasado año a causa de una sobredosis, en España somos líderes europeos en el consumo de psicofármacos. Y obviamos a veces que el Xanax de las canciones es sinónimo de nuestro Trankimazin, aunque su nombre no suene tan bien.

«Si aguantas la primera media hora sin dormirte te sientes muy relajado, puedes meterte en tus pensamientos y sentir que los estás analizando de una manera mucho más objetiva de la que lo haces normalmente»

«Las benzodiacepinas han sido muy prescritas, son un poco las aspirinas psicológicas de las últimas décadas del siglo XX y aún siguen estando bastante extendidas. Son tranquilizantes menores y se clasifican por su vida media. Las hay de vida ultracorta, de vida corta… El Trankimazin, cuyo nombre genérico es alprazolam, tuvo su momento de gloria hace décadas, que era cuando más se usó, en algunas ocasiones prescritos por médicos de cabecera, para situaciones psicoactivo-reactivas o crisis de pánico. El gran problema vino cuando se vio que generaban tolerancia y dependencia, y que si eran retiradas de manera brusca, se lo hacían pasar al paciente francamente mal», comenta el médico psiquiatra Alfonso Chinchilla Moreno.

El Trankimazin es nuestro Xanax. Y no son pocos los jóvenes que acaban dependiendo de esta benzodiacepina que debe usarse siempre bajo supervisión médica aunque en muchas ocasiones no sea así. «Mucha de la gente que toma alprazolam u otras benzodiacepinas va ingiriendo cantidades crecientes hasta convertirse en auténticos toxicómanos de estas sustancias. Aunque están mal vistas en todas partes del mundo, son fármacos en general seguros cuando se prescriben bien y durante un tiempo prudente, no de forma continuada. El problema es que a veces o se prescriben y se usan de una forma imprudente. Se ve también en personas mayores con otro tipo de benzodiacepinas. Hay casos de gente que ha usado Orfidal como hipnótico durante años y al final han tenido que ingresar para desintoxicarse de esta dependencia», comenta el doctor.

«Dentro de las benzodiacepinas tampoco hay nada comparable. La diferencia es que, cuando me tomaba un Alprazolam, si me iba a la cama me dormía muy bien, muy rápido, pero si no, podía seguir haciendo mi vida con total normalidad»

Pero cuando empiezas a consumirla sin receta, como apunta el psiquiatra, no sueles reparar en los riesgos, como le ocurrió a Antonio. «La sensación cuando te la tomas es que te ayuda a ciertas cosas», cuenta. «Si aguantas la primera media hora sin dormirte te sientes muy relajado, puedes meterte en tus pensamientos y sentir que los estás analizando de una manera mucho más objetiva de la que lo haces normalmente. Es como si te abriera, como si te hiciera tomarte las cosas con mucha más calma. Como si te quitara un peso de encima y de repente todo fuera más ligero», explica.

Elena está de acuerdo. «Yo lo que sentía era una paz absoluta, la desaparición de todos mis problemas. Como sufría ansiedad y mi sensación a veces era que me iba a dar un ataque al corazón o me iba a morir, la mente me iba a doscientos por hora, y el Trankimazin era lo único que me relajaba. Lo intenté con valeriana y pastillas naturales y también tomaba Myolastán, que fue retirado del mercado hace poco. Pero nada me funcionaba igual que el alprazolam», dice.

«Su efecto no se parece al de ninguna otra sustancia», comenta Jaime. «Incluso te diría que dentro de las benzodiacepinas tampoco hay nada comparable. La diferencia es que, cuando me tomaba un alprazolam, si me iba a la cama me dormía muy bien, muy rápido, pero si no, podía seguir haciendo mi vida con total normalidad, sin sentirme un zombie ni nada de eso».

MIRA:

A Antonio le ocurría igual. «Aunque llegué a consumir tres Trankimazines de 2 miligramos al día, podía conducir con normalidad, podía hablar con normalidad y podía hacer mi vida de manera totalmente normal. O eso pensaba. Porque cuando pasó un tiempo me di cuenta de que no podía funcionar así eternamente, de que para mí ya no era una herramienta sino que si no me lo tomaba la película se me empezaba a distorsionar un poquito».

Fue entonces cuando Antonio lo dejó de golpe. Era la segunda vez que lo hacía. «La primera vez que lo dejé me fui a Zamora desde Madrid, donde vivo, a descansar unos días. Yo nunca me imaginaba que eso enganchaba, pero de repente el primer día que no lo tomé me empecé a poner nervioso y me entró ansiedad a todos los niveles: cabeza, estómago, corazón… estuve sin poder dormir durante cuatro días seguidos. Cuando conseguí hacerlo y me desperté me fui directo al médico y le conté lo que me había pasado. Me respondió que me podía haber dado un ataque cardiorespiratorio, porque tenía que haberlo dejado de manera muy progresiva y más tomando las cantidades que tomaba yo. La segunda vez que lo dejé también lo hice de golpe pero fue más tranquilo porque sabía como iba la cosa», cuenta.

«Hay muchas formas de afrontar la ansiedad, y que al final los psicofármacos son la vía rápida, la fácil, lo instantáneo»

A Jaime, sin embargo, no le costó dejar de consumir benzodiacepinas. «De repente un día me di cuenta de que llevaba dos meses sin pedirle la receta a mi psiquiatra y de que, de hecho, la caja que tenía en casa estaba prácticamente entera. Las he vuelto a tomar muchas veces después, nunca con fines lúdicos sino por estrés, por ansiedad o porque he llegado de fiesta demasiado acelerado por consumir otras sustancias y los Trankimazines me ayudaban a dormir y a descansar. Creo que al fin y al cabo, ninguna droga es tan terrible, el problema terrible es el que tenemos nosotros y que nos hace apoyarnos en la droga o entregarnos totalmente a ella y solo encontrarnos bien cuando estamos en un estado alterado de la conciencia. Creo que en ese sentido, realmente nunca me ha constado desengancharme de las benzodiacepinas porque no son la droga en la que me apoyo cuando necesito huir, quizá me apoyo en otras», cuenta.

Para Elena fue distinto. Asegura que la ansiedad que le provocó dejar las benzodiacepinas fue aún peor que la que las llevó a consumirlas. «Si tuviera que advertir a alguien que va a empezar a tomarlas le diría que le van a producir más ansiedad de la que tiene el día que las quiera dejar. Los ataques de ansiedad son peores con el ‘síndrome de abstinencia’ del Trankimazin, es algo horrible. Le diría que hay muchas formas de afrontar la ansiedad, y que al final los psicofármacos son la vía rápida, la fácil, lo instantáneo. Pero no dejan de ser un parche y en muchas ocasiones, si su consumo se prolonga en el tiempo, lo que crean es una adicción duradera», comenta Elena, que tras más de diez años consumiendo alprazolam, ha conseguido, por fin, dejar de ponerse nerviosa si sale a la calle sin un blister de alprazolam.

*Jaime, Antonio y Elena no son nombres reales, los hemos cambiado para garantizar su anonimato.

Suscríbete a nuestra newsletter para recibir nuestro contenido más destacado.

Alprazolam: usos y efectos secundarios que debes conocer

El alprazolam es el principio activo más recetado para tratar los estados de ansiedad, los ataques de pánico o el estrés intenso. Puede que su nombre comercial, Trankimazin, nos suene mucho más; no obstante, estamos ante un psicofármaco de alta efectividad pero cuyo uso y administración debe pautarse cuidadosamente para evitar tolerancia y dependencias.

Todos hemos oído hablar del Trankimazin. Sin embargo, en ocasiones se nos escapan esos pequeños aspectos que conviene tener presentes. En primer lugar, cabe decir que estamos ante un tipo de benzodiacepina de acción intermedia. Esto significa que su efecto es relativamente rápido, algo muy útil cuando sufrimos por ejemplo un ataque de ansiedad o de pánico en un momento dado.

El alprazolam, comercializado con el nombre de Trankimazin o Xanax entre otros, es un fármaco derivado de las benzodiazepinas que se utiliza para el tratamiento de los estados de ansiedad.

En segundo lugar, otro detalle que hace interesante, a la vez que útil, al alprazolam son sus cualidades antidepresivas y relajantes. Ahora bien, este fármaco es un ansiolítico, es decir no se puede recetar de forma exclusiva para tratar trastornos depresivos, pero sí crisis de angustia, neurosis y ese tipo de ansiedad que presenta rasgos de depresión.

Estamos sin duda ante una opción farmacológica útil y efectiva pero con los inevitables efectos secundarios que es necesario conocer.

¿Qué es exactamente el alprazolam?

Alprazolam es el principio activo de estos fármacos comercializados bajo el nombre de Trankimazim o Xanax. Por lo general, cada comprimido lleva 0,5 mg de este elemento. El resto de los componentes que conforma cada pastilla es lactosa monohidrato, celulosa microcristalina, almidón de maíz, sulfosuccinato dioctil sódico (85%) con benzoato sódico (15%), dióxido de sílice coloidal, estearato de magnesio, etc.

Asimismo, cabe señalar que el alprazolam fue sintetizado por primera vez por Upjohn Laboratories (ahora parte de Pfizer) en los años 60 y como alternativa a los barbitúricos, tremendamente adictivos y con serios efectos secundarios. Sin embargo, no fue hasta 1981 cuando empezó a venderse como el primer fármaco aprobado para tratar los ataques de pánico.

El éxito fue inmediato, tanto es así que a día de hoy, tal y como nos explica un estudio llevado a cabo en la Universidad de Virigina y publicado en el Journal of Adicction Medicine, el alprazolam es la benzodiazepina más recetada en todo el mundo (y también de las más adictivas).

¿En qué casos suele recetarse alprazolam?

Natalia toma alprazolam desde hace seis años. No lo hace de forma continuada, sino en contadas ocasiones, cuando la ansiedad la bloquea de tal modo que no puede reaccionar ni pensar, cuando sufre un ataque de pánico o siente que el estrés le impide trabajar o incluso responsabilizarse de sus hijos.

Todo empezó con la muerte de su padre, un hecho inesperado y traumático que aún no ha podido superar. Su médico de cabecera, en vista de su estado, le receta Trankimazim con una condición: solo puede consumirlo en estados críticos, nunca de forma continuada. Este es un ejemplo cualquiera de los muchos casos en que el alprazolam es útil y cumple su función. Veamos no obstante, todos sus usos:

  • Tratamiento para los trastornos de ansiedad.
  • Ataques de pánico.
  • Estrés psicosocial o trastornos adaptativos.
  • Trastorno ansioso-depresivo.
  • Fobia social.

Mecanismo de acción del alprazolam

El alprazolam se absorbe fácilmente en el tracto gastrointestinal. Tiene un inicio de acción rápido y una biodisponibilidad del 80% al 90%. El medicamento se metaboliza en el hígado y se elimina a través de la orina. Asimismo, es común que los médicos receten a sus pacientes dosis que van de los 0,25 mg a 0,5 mg unas tres veces al día.

Por otro lado, es importante recordar que el mecanismo de acción de las benzodiacepinas es casi siempre el mismo: actúan sobre los receptores GABA. Ahora bien,el alprazolam tiene como particularidad su estructura, muy similar a la de los antidepresivos tricíclicos. Todo ello genera un efecto y unas propiedades sedantes, hipnóticas y anticonvulsivas, además de un potencial más que notable para reducir la ansiedad. Estamos ante una benzodiazepina de alta potencia y de eliminación rápida.

¿Qué efectos secundarios tiene?

El alprazolam, como todo fármaco, y especialmente como todo psicofármaco, tiene unos efectos secundarios asociados. El tratamiento con este ansiolítico debe ser lo más corto posible, siendo lo ideal y lo recomendable no superar nunca las 12 semanas (incluyendo en este tiempo, eso sí, el tiempo de retirada del propio medicamento).

Será siempre nuestro médico de cabecera o nuestro psiquiatra quien irá valorando la situación, considerando si debemos incluir en nuestro tratamiento otros fármacos, reducir la dosis o iniciar ya la fase progresiva de retirada del alprazolam (recordemos que una retirada brusca es muy contraproducente).

Veamos a continuación los efectos secundarios asociados a este psicofármaco.

Efectos secundarios más comunes

  • Somnolencia.
  • Dolor de cabeza.
  • Estreñimiento.
  • Diarrea.
  • Boca seca.

Efectos más adversos

  • Alteración de la coordinación.
  • Aumento o disminución del apetito.
  • Fatiga.
  • Deterioro de la memoria.
  • Ansiedad y aumento del ritmo cardíaco.
  • Insomnio.
  • Aturdimiento, dificultad para focalizar la atención.
  • Náuseas, vómitos o diarrea.
  • Cambios notables en el deseo sexual.
  • Irregularidades menstruales.
  • Retención urinaria.

El efecto del consumo crónico de alprazolam

Un dato que debemos considerar es que el alprazolam es en muchos casos un fármaco que muchos pacientes acaban tomando con excesiva regularidad. Así, el efecto del consumo crónico de este tipo de benzodiacepina tiene serias consecuencias. De hecho, la Universidad de Dhaka, en Bangladesh realizó un exhaustivo estudio para averiguar las alteraciones secundarios en estos casos, y cuyos resultados aparecieron publicados en la revista Behavioural Neurology. Son los siguientes.

  • Bajo rendimiento cognitivo: problemas de atención y de memoria.
  • Problemas psicomotores: movimientos más lentos.
  • Serios problemas para conducir o manejar determinados tipos de maquinarias.

Por otro lado, en caso de que el paciente acabe desarrollando dependencia física y psíquica, se experimentarán los siguientes efectos:

  • Cefaleas.
  • Dolores musculares.
  • Ansiedad acusada, confusión e irritabilidad.
  • Hormigueo y calambres en las extremidades.
  • Sensibilidad a la luz y a los sonidos.
  • Alucinaciones o convulsiones en los casos más graves.

¿Qué contraindicaciones tiene el alprazolam?

El alprazolam no está recomendado para toda la población, hay casos excepcionales que el profesional de la salud tiene que tener en cuenta:

  • Los pacientes con glaucoma de ángulo estrecho no podrán seguir el tratamiento con este fármaco.
  • Personas con enfermedades en las vías respiratorias, con insuficiencia respiratoria o renal tampoco podrán tener el alprazolam como fármaco para la ansiedad.
  • Asimismo, tampoco debería utilizare durante el embarazo y la lactancia.
  • Por otro lado es conveniente recordar que las personas de edad avanzada muestran una elevada sensibilidad a las benzodiacepinas. Es común que experimenten más caídas y fracturas, por tanto es un aspecto que los profesionales deben tener en cuenta.

Para concluir, señalar una vez más que aunque el alprazolam es efectivo para el tratamiento puntual de los estados de ansiedad, los psicofármacos no son la solución definitiva. Complementarlos con la terapia psicológica es sin duda el mejor modo de resolver la raíz del problema.

El Trankimazin es uno de los medicamentos de tipo ansiolítico que se consume con mayor frecuencia. Se trata de una benzodiacepina de acción inmediata que se utiliza para el tratamiento de los estados agudos de ansiedad, entre otros padecimientos.

Veremos en este artículo qué es y cómo actúa el trankimazin, así como sus principales efectos secundarios y contraindicaciones.

  • Artículo relacionado: «Tipos de psicofármacos: usos y efectos secundarios»

¿Qué es y para qué sirve el Trankimazin?

Trankimazin es el nombre comercial de un psicofármaco llamado “alprazolam”. Este mismo fármaco es en algunos lugares conocido como Xanax. Se trata de un medicamento de tipo ansiolítico, es decir, se utiliza para el tratamiento de los síntomas de ansiedad y de crisis de angustia.

Estas últimas incluyen distintas reacciones fisiológicas que se presentan de manera constante y cuyo control escapa de la voluntad de la persona. Específicamente se prescribe para el tratamiento de cuadros clínicos como el trastorno de ansiedad generalizada y en algunas fobias como la fobia social.

De la misma forma, el Trankimazin se utiliza para el tratamiento de adaptativo y en el caso de trastornos depresivos que presentan comorbilidad con trastornos de ansiedad. En el mismo sentido, se prescribe para el tratamiento de estados de ansiedad que acompañan tratamientos médicos, como puede ser el caso de las quimioterapias.

Pero no sólo tiene efectos como ansiolítico. Al ser un fármaco con propiedades hipnóticas, el Trankimazin funciona como relajante muscular y anticonvulsivante. Lo anterior se deriva de sus propiedades farmacológicas que lo ubican en la categoría de las benzodiacepinas. Veremos ahora cómo se definen este tipo de fármacos.

Las benzodiacepinas

En general, los ansiolíticos tienen una acción depresora en el sistema nervioso central. A nivel específico pueden tener efectos distintos según el tipo de ansiolítico del que se trata. Por ejemplo, las benzodiacepinas, prescritas para las crisis de ansiedad a corto plazo, son los ansiolíticos de más reciente comercialización, que sustituyeron a los barbitúricos.

Anteriormente, los barbitúricos eran considerados como el principal medicamento para tratar los síntomas de ansiedad, no obstante, han sido paulatinamente sustituidos ante la gran cantidad de efectos adversos que provocan.

Entre los medicamentos que han sustituído a los barbitúricos se encuentra precisamente el Trankimazin, una benzodiacepina cuya acción es inmediata; es decir, actúa con rapidez en el sistema nervioso central, y por lo mismo, sus efectos son de corta duración (pueden durar entre 12 y 24 horas).

Esto último ha representado una ventaja frente a otros ansiolíticos, debido a que, al actuar con velocidad en el organismo, se reduce la necesidad de tomar grandes cantidades del medicamento. Así mismo, al tener una corta duración se reducen las probabilidades de generar farmacodependencia.

  • Artículo relacionado: «Benzodiacepinas (psicofármaco): usos, efectos y riesgos»

Mecanismo de acción

Al tratarse de una benzodiacepina, el Trankimazin actúa a través de los receptores del ácido gamma-aminobutírico (GABA). Este último es uno de los principales neurotransmisores con acción inhibidora.

Cuando el Trankimazin se une con los receptores GABA, dicha acción inhibidora se potencia, generando efectos sedativos o ansiolíticos en el sistema nervioso central. Por ello, este fármaco es considerado un agonista de los receptores benzodiacepínicos.

Dicho de otro modo, el Trankimazin reduce la activación neuronal de algunas zonas del cerebro donde están presentes los receptores GABA; especialmente en el sistema límbico, que es la región asociada a los estados de ansiedad.

  • Quizás te interese: «Tipos de neurotransmisores: funciones y clasificación»

Contraindicaciones

El Trankimazin está contraindicado en el caso de personas que tengan las siguiente sintomatología:

  • Glaucoma de ángulo estrecho.
  • Alteraciones de vías respiratorias.
  • Miastenia (enfermedad neuromuscular autoinmune que genera debilidad en músculos esqueléticos voluntarios).
  • Insuficiencia renal o hepática.

Así mismo se recomienda suspender su uso durante embarazo y lactancia, debido a la probabilidad de que este fármaco se transmite en la placenta y en la leche materna. Se recomienda también evitar el uso de maquinaria pesada y tomar precauciones al conducir, por sus efectos sedantes.

Efectos secundarios

A pesar de que las benzodiacepinas han reducido la posibilidad de padecer efectos adversos así como de desarrollar farmacodependencia (respecto a los barbitúricos), estos medicamentos aún incluyen la posibilidad de experimentar manifestaciones secundarias.

En este sentido, el principal efecto adverso provocado por el trankimazin es la somnolencia, fatiga y la sedación acompañada de dolores intensos de cabeza y mareos. Por lo mismo, puede provocar una disminución del estado de alerta, y una alteración de la atención o la concentración. En la misma línea, el trankimazin puede generar dificultades para retener información a corto plazo, es decir, puede provocar algunos problemas de memoria.

A nivel fisiológico, los efectos secundarios incluyen vómitos, náuseas, visión borrosa, hipotensión, temblores, incontinencia urinaria y alteración de la líbido. Otros efectos más graves aunque menos frecuentes son los cambios de humor repentinos, alucinaciones, ideación suicida, agresividad o irritabilidad y presión intraocular. En el mismo sentido y tal como puede ocurrir con otros psicofármacos, existe la posibilidad de desarrollar efectos paradójicos (contrarios a los que se esperaría) como agitación, hiperactividad, inquietud o estados elevados de ansiedad.

Por otro lado, es recomendable reducir su toma de manera paulatina, para evitar un síndrome de abstinencia o un regreso súbito de las manifestaciones de ansiedad previas. Así mismo, una toma excesiva de este medicamento puede tener como consecuencia sobredosis con insuficiencias cardiorrespiratorias.

Referencias bibliográficas:

Cuando estés utilizando cualquier tipo de medicamento, es importante y en el caso de Alprazolam aún más conocer su dosis Máxima y cuanto dura en tu cuerpo. No solo para saber a partir de que punto puedes empezar a tener problemas sino con el fín de conocer el margen de seguridad (diferencia entre dosis máxima y dosis normal) que dicho medicamento te ofrece.

Aquí en Alprazolam Online te damos todas las respuestas

CONTENIDOS DE ESTE ARTÍCULO

¿Qué es Alprazolam y para qué sirve?

Alprazolam es un medicamento perteneciente al grupo de las Benzodiacepinas. Un grupo de tranquilizantes a los que comúnmente se les denomina ansiolíticos por su capacidad de paliar los efectos y síntomas de las crisis de Angustia, Ansiedad y Pánico.

Conoce todo sobre la composición de Alprazolam en 1 mg, con especial atención a la presencia de Docusato y Colorante Alimentario. Así como el riesgo que supone los niveles de Benzoato de Sodio

Conoce la Historia del Origen de Alprazolam ( Xanax Pfizer) y sus presentaciones de Alprazolam 025mg, 0 50 o 2 mg. Así como la Historia de las Benzodiacepinas y su origen como compuestos isoméricos ( como el Triazol)

Sabes qué es y para qué sirve el Alprazolam (Xanax) 1 mg, así como que su consumo puede subir el precio de tu seguro médico. ¿Sabes que es relajante muscular un solo mg de Alprazolam? y que no existen presentaciones de Alprazolam 25 mg

También tiene aunque no es su principal uso la capacidad de generar somnolencia, lo que hace que muchos pacientes tomen Alprazolam para paliar los efectos del Insomnio o incapacidad para conciliar el sueño.

¿Sabías que Vértigo es casi sinónimo de provocar mareo? o mover algo fuera de tu control. Aunque la sensación de Vértigo que se trata con Alprazolam no tiene que ver con la sensación de mareos al levantarse uno de los síntomas sinónimos de tensión no normal

Alprazolam es un Tratamiento para el Tinnitus o Acúfenos como la Ciclobenzaprina y la Lidocaína. Una patología con muchas causas: Uso de Neomicina y Polimixina o Abusos con la Aspirina. En Alprazolam Online te ponemos al día sobre esta enfermedad.

En Alprazolam Online, a parte de contarte qué es Alprazolam, te explicamos que puede ser útil en algún tipo de resaca que requiera tratamientos para la resaca con ansiedad asociada. Aunque siempre con supervisión médica

Sabés que es muy útil Alprazolam 0 50 mg, 1 mg, como tratamiento para la ansiedad. Ya sea en sus formas comerciales Trankimazin retard 0 5 mg, 1 mg y 2 mg, Trankimazin 2 mg incluso el Trankimazin 0 25 para dormir. Ya que previenen los ataques de nervios y ansiedad.

El tratamiento del Insomnio o dificultad para dormir conoce muchas versiones como las más tradicionales a base de infusiones (Pasiflora). Sin embargo y siempre bajo control médico el usar Alprazolam para dormir, es una buena opción.

¿Que es la Dosis Máxima Tolerada de un fármaco?

A nivel médico, entendemos por dosis máxima tolerada, aquella dosis de un medicamento que produce el efecto médico deseado, pero sin llegar a producir efectos secundarios que puedan considerarse como inaceptables para nuestra salud.

Por lo tanto se admite que toda dosis en mayor medida tiene algún que otro efecto secundario. Pero es a partir de sobrepasar la dosis máxima cuando empiezan a darse efectos secundarios adversos graves.

Alprazolam Dosis Máxima y Dosificación habitual

Te presentamos Alprazolam y su dosis mortal, dosis para viajar en avión, alprazolam (Trankimazin) en perros y su dosis para el miedo y ansiedad de los perros. O la más conocida Dosis de Alprazolam para dormir profundamente.

Es muy importante que conozcas como es una Sobredosis de Alprazolam en sus distintas presentaciones: Pastillas del Medicamento Tafil 5 mg, Trankimazin genérico, Alpram etc.. Por eso en Alprazolam Online, te contamos las consecuencias de una Sobredosis de Alprazolam

La Dosificación de Alprazolam va a estar marcada básicamente por dos aspectos

  • La constitución y edad del paciente
  • El tipo de proceso por el cual precisa el uso de Alprazolam. Ya que no es la misma dosis la empleada para tratar los problemas de ansiedad que las dosis utilizadas para el control de los síntomas de crisis de pánico.

Es importante al empezar a medicarse con Alprazolam, ser conscientes de que las dosis iniciales de este medicamento deben ser especialmente bajas. De hecho se recomienda que en adultos de constitución fuerte dicha dosis inicial sea de 0,25 mg tres veces al día como máximo para el tratamiento de los problemas de ansiedad generalizada. Pudiendo llegar solo para esta patología a una dosis máxima de 4 mg día.

En personas mayores no son recomendables dosis máximas como la anterior. Recomendando una dosis máxima de 1,5 mg día

¿Como se alcanza la Dosis Máxima de Alprazolam?

Tan importante como conocer la dosis máxima de Alprazolam, es conocer que no podemos tomar dicha dosis sin más desde el primer día. Lo más recomendable es ir incrementando desde la dosis inicial pautada por su médico hasta la dosis máxima. con incrementos de como máximo 0,5 mg, de incremento cada tres días.

Dosis máxima en pacientes con síndrome de pánico

En el caso de que vd deba ser tratado de una crisis o síndrome de pánico aquí las dosis máximas pueden llegar a ser de hasta 6 mg al día, siempre pautadas por un médico. Dicha dosis se administra en una toma única de preferencia a primera hora de la mañana.

¿Cuanto dura en el cuerpo Alprazolam?

La vida media del Alprazolam en sangre suele ser (puede variar en función de factores individuales), de algo más de 11 horas, es decir que aproximadamente en algo menos de 24 horas el fármaco ya se habra eliminado completamente de nuestro organismo.

¡¡Gracias por informarte con nosotros!!

Summary Article Name Alprazolam cuanto dura en el cuerpo y Dosis Máxima Description Saber de ✅ Alprazolam cuanto dura en el cuerpo ✅ así como las pautas de dosificación. Te ayudará a prevenir efectos secundarios. Author ALPRAZOLAM.ONLINE Publisher Name ALPRAZOLAM.ONLINE Publisher Logo

La España del Trankimazin: la ansiedad es la última epidemia

La búsqueda de alternativas a los fármacos o de complementos, así como el aumento de estos trastornos, ha propiciado también el auge de otros métodos para combatir la ansiedad. Ejercicios como el yoga, técnicas como la meditación o las prácticas que tienen que ver con ese concepto del mindfulness de cuidar la mente como ya se sabe desde hace años que hay que cuidar el cuerpo, han atraído también la atención sobre la ansiedad.

«Cuando yo empecé, en el año 2004, sólo venían personas familiarizadas con la meditación o el mundo oriental. Ahora hay ya perfiles de todo tipo: enfermeros, abogados, profesores…», cuenta Andrés Martín, responsable del Instituto EsMindfulness. En sus centros, como revela, ha ido aumentado la asistencia hasta un 50% al año. También gracias a internet y las nuevas tecnologías han surgido herramientas que ayudan. Desde páginas para meditar hasta tratamientos online o aplicaciones que permiten relajarse y centrar la atención.

Ahora, tras leer este párrafo, quizá corra a buscarlas en Google. O tal vez espere a terminar el artículo para difundirlo en las redes sociales. Quizá ni siquiera haya llegado a esta línea y antes ya lo haya colgado en Facebook, criticándolo. Tal vez ya lo sepa, pero eso, precisamente eso, llevado al extremo, también es una de las causas de que la ansiedad sea la gran enfermedad de esta era.

No sólo se trata de vivir en un mundo real de continuos cambios y sumido en la incertidumbre: la elección de Trump, el Brexit, el terrorismo yihadista, las secuelas de la crisis económica…. También de habitar ese otro mundo digital, de las nuevas tecnologías, que nos ofrece tanto posibles soluciones a este problema como gasolina para alimentar su fuego. Una nueva realidad cuyas consecuencias aún no se pueden medir bien científicamente pero que ya se intuyen.

Cristina -la llamaremos así porque prefiere conservar su anonimato-, de 40 años, sufrió un trastorno de ansiedad. Empezó a notarlo cuando iba al gimnasio y al terminar las clases de spinning su corazón, en vez de bajar de pulsaciones, se disparaba. Tras diversas pruebas cardiovasculares el médico le dijo que se trataba de un caso de ansiedad y empezó a acudió a un psicólogo. «No sabía por qué estaba así. Pensé que era por el trabajo, por los recortes que había habido… Entonces, cuando empecé a soltarlo todo, me percaté de que a algo que no le estaba dando importancia era fundamental», cuenta.

Cristina se refiere a la relación que desde hacía cinco años mantenía con un hombre casado. Él le decía que dejaría a su esposa, ella le creía, la situación no cambiaba nunca y así fue pasando el tiempo… Cuando finalmente salió de aquel círculo vicioso, cuando aprendió a decir que no y a identificar las situaciones perjudiciales, descubrió el daño que le hacían las redes sociales. «Lo tenía a él de amigo en Facebook. Y él a su mujer. Y ambos colgaban su vida allí».

En aquella vida, claro, no estaba Cristina. Y su estado de ánimo variaba según qué viese en sus muros. «Todo el día miraba su puto Facebook y su puto blog y me demostraba que yo no existía, que yo no formaba parte de su vida», recuerda ella. «Y sobre todo me sentía profundamente decepcionada conmigo mismo, porque yo siempre juraba que no me metería en una relación así».

Su terapeuta le recomendó que rompiera también aquel círculo y lo hizo. No sólo lo eliminó y lo bloqueo a él de Facebook, Messenger y Whatsapp. También, durante una temporada, se borró de todas las redes. Fue, como cuenta hoy, un proceso de desintoxicación, con mono incluido las primeras semanas.

A esta dependencia, sin llevarla a ese extremo de una relación sentimental fallida, con lo que ésta conlleva, los anglosajones la han bautizado como FOMO (las siglas en inglés de «miedo a perderse algo»). Ese continuo recurrir al plasma y a las aplicaciones para asegurarnos de que no está pasando nada sin que seamos partícipes. Pero también esa conexión constante, esa imposible desconexión, es la que al final evita que tengamos el tiempo de relajación que en muchas ocasiones permite ver la realidad de otra forma y sobre todo pensar las cosas de otra manera. Si no nos detenemos, en definitiva, no seremos capaces de ver que en el tren del sushi están pasando esos platillos de atún y seguiremos cogiendo la tortilla.

Pero la ansiedad va más allá. Está en cómo nos relacionamos, en las discusiones y las polémicas continuas. Y en las expectativas virtuales que tenemos y que no se cumplen, en las frustraciones, como las de Cristina. Y en esa conexión permanente. Y en el desosiego que produce levantarse de madrugada para ir al servicio, consultar impulsivamente el móvil y ver que no nos han dado el like que queríamos o leer alguna noticia mala, porque casi todas las alertas lo son, justo antes de volverse uno a la cama a dormir de nuevo. Y en las propias redes sociales. Un estudio reciente de la Royal Society of Public Health y la Universidad de Cambridge (Reino Unido) revela que los jóvenes que las utilizan son más propensos a tener problemas de salud mental, sobre todo síntomas de ansiedad. De las redes analizadas, Instagram resulta la peor parada, porque puede afectar negativamente a la autoestima por la comparación, a las horas de sueño y a ese miedo a perderse algo.

Matt Keracher, uno de los responsables del trabajo, cuenta que aunque éste está centrado en jóvenes británicos, los resultados pueden extrapolarse también a la población de entre 25 y 40 años y a la de otros países europeos. «Todas las evidencias sugieren que las personas que sufren ansiedad y depresión tienen más tendencia a ser mayores usuarios de redes sociales, y que la gente que más usa esas redes es más propicia a padecer ansiedad. Sin embargo, aún es difícil establecer una causa-efecto directa porque es un fenómeno bastante nuevo», explica Keracher.

El investigador aprovecha además para lanzar una pregunta al aire y hacer un llamamiento. De la misma manera que las grandes empresas tecnológicas obtienen beneficios de nuestros datos como usuarios, por qué no, se pregunta, se utilizan «de forma discreta y con sensibilidad» para poder establecer qué usuarios están en riesgo de salud mental para poder prevenir y actuar.

Mientras eso llega, si todo esto le ha generado cierta sensación de inevitabilidad, o si se ha puesto de repente a pensar en la insignificancia del ser humano en el universo, o en aquel amor perdido, o en que mañana toca oficina, y nota que está despertando la ansiedad, le recomendamos un tratamiento muy sencillo y eficaz. Métase en YouTube, busque a Woody Allen y vea cómo se ríe él de la suya. Porque la risa, no nos olvidemos, es una archienemiga de la ansiedad. Y quién sabe, tal vez lo único que nos pasa últimamente es que no nos reímos suficiente.

Las farmacias notifican casi 5.000 faltas de Trankimazin Retard (Pfizer)

El ansiolítico Trankimazin Retard, de Pfizer, es a día de hoy el medicamento más desabastecido de España. Así lo confirma el Centro de Información sobre el Suministro de Medicamentos (Cismed) del Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos (Cgcof).
Si bien es cierto que en cuanto a presentaciones de fármacos, la que más problemas de suministro registra es Tromalyt, de Mylan, en su presentación de 150 mg 28 cápsulas de liberación prolongada, con 2.791 faltas comunicadas desde las farmacias. Sin embargo, en cuanto a medicamentos, Trankimazin Retard es el fármaco del que más problemas de suministro han comunicado las farmacias.
En concreto, su presentación de 0,5 mg 30 comprimidos de liberación prolongada falta en 2.635 farmacias, mientras que su presentación de 1 mg 30 comprimidos de liberación prolongada lo hace en 2.211. Esto hace un total de 4.846 notificaciones de problemas de suministro con Trankimazin Retard.

Problemas de abastecimiento desde abril

Pfizer preveía que el problema estaría resuelto en junio, pero por el momento el registro de faltas sigue aumentando

El problema de abastecimiento de este fármaco viene de lejos. Para ser exactos, el Cismed comenzó a informar de problemas de suministro el 15 de abril de este año, cuando 1.302 farmacias notificaron la falta de su presentación de 0,5 mg.
Tal como explican desde el laboratorio fabricante, Pfizer, a este diario, «debido a retrasos en la fabricación del producto, no hemos podido entregar algunos pedidos». La compañía afirmaba a principios de junio que «el problema está resuelto» y que «se regularizará el suministro de todas las presentaciones durante este mes de junio».
No obstante, a lo largo de junio, la comunicación de faltas para este fármaco ha seguido con la tendencia ascendente que mantiene desde abril. Tal es así, que la primera semana de junio se registraron 4.761 faltas y la segunda esta cifra sumó otras 85 faltas más.

TAGS

Pfizer Desabastecimientos Aunque pueda contener afirmaciones, datos o apuntes procedentes de instituciones o profesionales sanitarios, la información contenida en Redacción Médica está editada y elaborada por periodistas. Recomendamos al lector que cualquier duda relacionada con la salud sea consultada con un profesional del ámbito sanitario.

“La escasez de medicamentos no supone todavía un riesgo para la ciudadanía”

Jaime Giner Martínez, presidente del Colegio Oficial de Farmacéuticos de Valencia (Micof)

Aclara también que los farmacéuticos no somos responsables de estas faltas de suministro y estamos solucionando el problema informando a los pacientes y buscando alternativas

Gemma JIMENO Archivado en: Jaime Giner, Micof, escasez de medicamentos23/03/2019

Nuestro protagonista informa en esta entrevista que la Comunitat Valenciana también está sufriendo escasez de medicamentos como aquellos indicados para patologías cardiovasculares, algún antibiótico y medicamentos empleados para la ansiedad entre otros. ¿Qué proponen desde el Micof para solucionar esta situación? que el médico prescriba el principio activo y que sea el farmacéutico el encargado de dispensar el medicamento que, cumpliendo con lo prescrito, esté disponible en ese momento ante una situación de desabastecimiento.

Igualmente, fuentes del Ministerio de Sanidad informaron ayer que actualmente, de las 31.495 presentaciones de medicamentos autorizadas en España, 488 registran problemas de suministro. Es decir, los problemas de suministro afectan a entorno 1,5% de las presentaciones, los distintos formatos de envases con el mismo principio activo y dosis.

– ¿En qué situación se encuentra la Comunitat Valenciana sobre la escasez de medicamentos?

– La Comunitat Valenciana, al igual que el resto de las comunidades autónomas españolas, está sufriendo el desabastecimiento y la escasez de medicamentos.

– ¿Cuáles son los medicamentos que escasean y para qué enfermedades sirven?

Tanto en el ámbito nacional como provincial, los problemas de suministro afectan fundamentalmente a medicamentos indicados en patologías cardiovasculares (Apocard 100 mg, 60 comprimidos, Adiro EFG 300 mg 30 comprimidos gastrorresistentes, Cafinitrina 20 comprimidos sublinguales recubiertos), incluyendo antihipertensivos (Vals 80 mg 28 comprimidos recubiertos y Seguril 40 mg 30 comprimidos).

También se encuentran entre los primeros en la lista de desabastecimiento algún antibiótico (Dalacín 30 mg 24 cápsulas, Augmentine 875/125 mg 20 comprimidos) y anticonceptivo (Loette diario 100/20 mcg 3×28 comprimidos recubiertos y Loette diario 100/20 mcg comprimidos recubiertos) y medicamentos empleados en casos de ansiedad (Trankimazin retard 1 mg 30 comprimidos liberación prolongada y Trankimazin retard 0.5 mg 30 comprimidos liberación prolongada).

En el caso del listado nacional, además, se incluyen medicamentos empleados en náuseas o vómitos (Primperan 1 mg/ml solución oral 200 ml) y en síntomas menores como congestión nasal (Sinus inhalaciones y antipiréticos pediátricos (Dalsy 2mg/ml suspensión oral 150 ml).

– En su opinión, ¿qué es lo que está provocando esta escasez de medicamentos?

– Las causas del desabastecimiento son diversas ya que no existe una única causa. Se trata de un problema multifactorial debido, entre otros, a la concentración de la producción de principio activo en una sola planta para rentabilizar el producto ante la bajada de los precios de los medicamentos; problemas ocasionales en la producción de medicamentos; escasez de la materia prima durante un periodo de tiempo; políticas de precios de medicamentos como sucede con las subastas en Andalucía; o al incremento puntual de la demanda que supera a la oferta existente.

– ¿Considera que existe riesgo para la ciudadanía?

– El desabastecimiento y la falta de medicamentos que está afectando desde hace años a España, y en menor grado al resto de Europa, podría convertirse en un problema de salud pública. No obstante, no existe riesgo para la ciudadanía siempre y cuando los medicamentos con desabastecimiento puedan sustituirse, como de hecho ocurre, por otros de otra marca y del mismo principio activo y mismas dosis.

Sin embargo, la sustitución de medicamentos puede repercutir negativamente en algún paciente que, al no encontrar su medicamento habitual, abandone la medicación pautada porque la caja es diferente o desarrolle cierto grado de desconfianza en la eficiencia del medicamento.

De hecho, la gente mayor suele ser muy reacia a los cambios en su tratamiento farmacológico, ya que se suelen guiar por el nombre comercial del medicamento o el color de la caja.

Aunque los desabastecimientos, no suponen todavía un problema de salud pública, sí que genera malestar entre los pacientes que tienen que dirigirse a diferentes farmacias para buscar el medicamento que necesitan de forma urgente y también afectan al profesional farmacéutico que es quien recibe las quejas por dichas faltas.

– En opinión de la ministra de Sanidad, María Luisa Carcedo, este problema solo afecta al 1% de las farmacias. ¿Es correcto?

– No. La cifra es muy superior. Esto se debe a que no todas las farmacias informan de la falta de medicamentos al Centro de Información sobre el Suministro de Medicamentos (Cismed) y al no informar la cifra no queda registrada.

El Cismed es un sistema de información que permite detectar en tiempo real, situaciones generalizadas de suministro irregular o inadecuado, a partir de la información relativa a los medicamentos que no hubieran sido suministrados a la Farmacia Comunitaria. Además, a los farmacéuticos este sistema nos permite anticiparnos y gestionar stock para ajustarlo a los medicamentos alternativos que pueden necesitar los pacientes y justificar ante la Administración los cambios en la medicación que fueran necesarios para garantizar la continuidad de tratamientos.

– La ministra de Sanidad, María Luisa Carcedo trasladó este viernes a técnicos de las administraciones sanitarias, profesionales sanitarios, pacientes, distribuidores e industria un primer borrador del Plan de Garantías de abastecimiento de medicamentos para que hagan aportaciones de mejora. Entre las medidas que propone se encuentran: prevenir el desabastecimiento con una “identificación temprana y rápida de qué y dónde falta, para adoptar medidas”. Para ello, la industria farmacéutica debería comprometerse a ser ágil a la hora de importar medicamentos que escaseen y evitar la exportación de los mismos cuando en España no haya suficientes unidades. El plan también incluirá una información rápida y completa a la ciudadanía sobre este problema. ¿Qué opina sobre estas medidas? ¿Cree que debería incluirse alguna más?

– Estas medidas si a nivel real se pudieran cumplir ayudarían a mejorar la situación, aunque seguirían siendo insuficientes. Una de las medidas que debería ser considerada es la de optar porque el profesional médico prescriba por principio activo y que sea el farmacéutico el encargado de dispensar el medicamento que, cumpliendo con lo prescrito por el médico, esté disponible en ese momento ante una situación de desabastecimiento.

También se mejoraría la atención al paciente permitiendo que los médicos prescriptores y los farmacéuticos dispensadores utilicen los diversos sistemas informáticos desarrollados de comunicación que permitirían solucionar algunos problemas online en tiempo real, evitando “peregrinaciones” de los pacientes buscando medicamentos o regresando al centro de salud para que el médico adecue su tratamiento ante una imposibilidad de solución por la farmacia.

Asimismo, me gustaría incidir en que, aunque los farmacéuticos, no somos responsables de estas faltas de suministro, estamos solucionando el problema con información a los pacientes y alternativas, como puede ser la sustitución cuando es posible, o la formulación magistral.

Principios activos

ALPRAZOLAM

  • alprazolam (español)
  • alprazolam (inglés)
  • alprazolam (francés)
  • 阿普唑仑 (chino)
  • ألبرازولام (árabe)

Psicotropo (Lista IV)Afecta a la conducciónCon recetaSustituibleGestación

Excipientes: lactosa.

Envases: blister.

Vias de administración: vía oral.

Teratogenia: D – Medicamento desaconsejado en cualquier etapa del embarazo. Valorar la relación beneficio riesgo.

  • Duplicidades
  • Geriatría
  • Duplicidades de alprazolam (N05BA12) con:

  • clordiazepóxido (ATC: N05BA02)

    Efecto: Prescripción de dos o más medicamentos con el mismo principio activo o la misma actividad farmacológica.
    Orientación: Suspender el principio(s) activo(s) con la misma actividad farmacológica.

  • lorazepam (ATC: N05BA06)

    Efecto: Prescripción de dos o más medicamentos con el mismo principio activo o la misma actividad farmacológica.
    Orientación: Suspender el principio(s) activo(s) con la misma actividad farmacológica.

  • bromazepam (ATC: N05BA08)

    Efecto: Prescripción de dos o más medicamentos con el mismo principio activo o la misma actividad farmacológica.
    Orientación: Suspender el principio(s) activo(s) con la misma actividad farmacológica.

  • alprazolam (ATC: N05BA12)

    Efecto: Prescripción de dos o más medicamentos con el mismo principio activo o la misma actividad farmacológica.
    Orientación: Suspender el principio(s) activo(s) con la misma actividad farmacológica.

  • halazepam (ATC: N05BA13)

    Efecto: Prescripción de dos o más medicamentos con el mismo principio activo o la misma actividad farmacológica.
    Orientación: Suspender el principio(s) activo(s) con la misma actividad farmacológica.

  • pinazepam (ATC: N05BA14)

    Efecto: Prescripción de dos o más medicamentos con el mismo principio activo o la misma actividad farmacológica.
    Orientación: Suspender el principio(s) activo(s) con la misma actividad farmacológica.

  • flunitrazepam (ATC: N05CD03)

    Efecto: Prescripción de dos o más medicamentos con el mismo principio activo o la misma actividad farmacológica.
    Orientación: Suspender el principio(s) activo(s) con la misma actividad farmacológica.

  • lormetazepam (ATC: N05CD06)

    Efecto: Prescripción de dos o más medicamentos con el mismo principio activo o la misma actividad farmacológica.
    Orientación: Suspender el principio(s) activo(s) con la misma actividad farmacológica.

  • loprazolam (ATC: N05CD11)

    Efecto: Prescripción de dos o más medicamentos con el mismo principio activo o la misma actividad farmacológica.
    Orientación: Suspender el principio(s) activo(s) con la misma actividad farmacológica.

  • Riesgos para geriatría

  • Alerta: Pacientes tratados con fármacos que aumentan el riesgo de caídas (G_Riesgo caídas y fracturas y/o paciente con historia de fractura)
    Riesgo: Aumento del riesgo de caídas, disminución de la capacidad sensorial, sedación diurna prolongada y ataxia, entre otros.
    Orientación: Se recomienda utilizar medidas no farmacológicas de higiene del sueño, si no fuesen suficientes, utilizar una benzodiacepina de vida media corta, durante el menor tiempo posible y a la mínima dosis eficaz.
    Alerta: Utilización superior a cuatro semanas.
    Riesgo: Aumento del riesgo de caídas, disminución de la capacidad sensorial, sedación diurna prolongada y ataxia, entre otros.
    Orientación: Se recomienda utilizar medidas no farmacológicas de higiene del sueño, si no fuesen suficientes, utilizar una benzodiacepina de vida media corta, durante el menor tiempo posible y a la mínima dosis eficaz.

admin

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *