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Tupper para fruta cortada

Cómo conservar la fruta cortada sin que se oxide

Conservar la fruta cortada sin que se oxide. Es un clásico. En cuanto empieza el buen tiempo, empezamos a alargar las salidas al parque, aumentamos las excursiones y escapadas al campo y pasamos cada vez más tiempo fuera de casa.

Para estas situaciones, muchas veces nos viene bien llevarnos cosillas para picotear por si nos entra hambre, y ¿qué mejor que algo de fruta? Y ya si es lavada, pelada y cortada, mucho mejor ¿a que sí?


Este truquillo viene también genial para todas esas familias con nenes a los que en el colegio les hacen seguir un cuadrante de desayunos y meriendas saludables en los que cada día de la semana pautan lo que tienen que llevar, porque seguro que en esa lista, hay al menos un “día de la fruta”
En las salidas al campo o al parque, el llevar la fruta lista para comer no nos preocupa demasiado porque estamos ahí para controlar el grado de oxidación, pero cuando se trata de meter en la mochila escolar la fiambrera, el asunto se complica porque pocos niños hay que se coman tan tranquilos una manzana, un plátano o una pera con los trocitos ennegrecidos después de que les dio el aire y se pusieron feos.

Para paliar esto hay varias cosillas muy sencillas que podemos hacer:

– En primer lugar, es muy importante el recipiente. Debemos buscar una fiambrera con cierre hermético.

– Después, podemos rociar con un poco de zumo de limón una vez colocada la fruta en la fiambrera. Esto ayuda a mantenerla blanca porque la acidez del limón neutraliza los agentes que la oscurecen.

Y por último lo que más me gusta a mi (y aquí viene el truco infalible):

– Hay que mojar una servilleta de papel en agua, y con ella envolver la fruta antes de meterla en la fiambrera y cerrarla. De este modo cuando vayan a comerla, sólo será necesario retirar el papel humedecido y los pedazos estarán tan frescos como recién cortados.

Esto es así porque el papel al estar húmedo hace barrera protectora, evitando así que el poco aire que pudiese haber quedado en la fiambrera reseque lo que hayamos puesto dentro y lo oxide (aunque sea mínimamente)
Y ya está. Hasta aquí llegaron los consejos de hoy sobre cómo mantener la fruta fresca aunque esté cortada.

Y aquí te dejo un video que he hecho para que veáis lo sencillo que es, espero que te guste:

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Un abrazo de Pepa Tabero.

En los meses de verano el consumo de frutas es mucho mayor porque aportan líquidos, nutrientes y sobre todo, frescor. Ya vimos cómo afrontar una ola de calor, con remedios caseros para que no se resienta nuestra salud.

Se dispara especialmente el consumo de frutas de verano como la sandía, el melón, las ciruelas, las paraguayas, las nectarinas…y para mayor comodidad nada mejor que llevarlas al trabajo, o a una excursión peladas, enjuagadas cortadas.

Si sobran, hay que conservarlas de la mejor forma posible para que no se oxiden. Aquí facilitamos una serie de trucos y consejos para saber cómo conservar fruta y que esté siempre en perfectas condiciones para su consumo.

Cómo conservar frutas: las frutas enteras y su conservación

La fruta lista para comer es muy cómoda, aunque su principal inconveniente es que dura menos en perfectas condiciones. Las macedonias y ensaladas de frutas es necesario consumirlas cuanto antes, porque duran bastante menos tiempo en buenas condiciones que la fruta entera. En cualquier caso, la fruta en general, es más delicada en lo que respecta a su conservación en perfectas condiciones, por lo que se hace necesario aprender unos trucos para saber cómo conservar frutas para que no se pasen y estén siempre listas para consumirlas.

Por lo general, las frutas enteras de temporada han de conservarse en la nevera, puesto que son frutas que están en su mejor momento de madurez y sabor en temporada. También hay algunas frutas, que suelen estar disponibles en todas las épocas del año y que aún no han madurado bien, que conviene mantener primero a temperatura ambiente hasta que maduren, para después meterlas en la nevera. De esta forma estarán deliciosas y les sacaremos el mayor provecho.

Las frutas de temporada que han de conservarse en la nevera desde el momento de la compra son las siguientes: albaricoques, cerezas, fresones, manzanas, uvas, melocotones y fresas. Ten en cuenta que muchas de estas frutas no tienen mucha durabilidad y deben consumirse lo antes posible para que aporten todos sus nutrientes, vitaminas y sabor. Por ejemplo, las fresas conviene consumirlas hasta tres días después de su compra.

Otras frutas como los aguacates, ciruelas, kiwis o melocotones, por ejemplo, se deben conservar a temperatura ambiente para que vayan madurando, y pasados un par de días, pueden meterse en la nevera.

Para conservar las frutas en las mejores condiciones, aquí van algunos trucos y consejos:

  • Guárdalas siempre en bolsas de plástico o bien conserva las que te han dado en el supermercado, haciéndoles unas perforaciones a la bolsa para que respiren. En las neveras siempre hay cajones para guardar frutas, que son siempre los menos fríos.
  • Separa frutas de verduras porque algunas frutas producen gas etileno que pueden dañar a las verduras.
  • No tardes mucho en consumir las frutas frescas para que no pierdan sus propiedades, y cuando vayas a hacerlo, enjuágalas bien.
  • Saca siempre la fruta de la nevera un rato antes de consumirla porque a temperatura ambiente tendrá un mejor sabor, aroma y textura.

Frutas y verduras para conservar fuera de la nevera

Hay una serie de frutas y verduras que se deben conservar siempre fuera de la nevera puesto que la refrigeración no les sienta bien. Lo mejor es evitar el frío, y guardarlas en un frutero, en un lugar fresco y seco, y que además no reciba luz directa que pueda dañarlas. También puedes meterlas en bolsas perforadas para que respiren. Las frutas que deben conservarse fuera de la nevera para que conserven todas sus propiedades a la hora de consumirlas son los plátanos, las granadas, las limas, limones o naranjas.

El limón, que se consume para aderezar platos, deberá introducirse en la nevera una vez cortado, y sin envolver para que no se acabe secando. Los kiwis son muy duros de madurar, sobre todo los verdes, por lo que deberemos esperar unos días para que estén en perfectas condiciones antes de poder consumirlos, y lo mismo ocurre con la piña.

Cómo conservar frutas peladas y cortadas

No debemos dejarlas en la fuente en la que las hemos servido, o en un recipiente de cristal o loza. Debemos guardarlas en una fiambrera de plástico que tenga el cierre hermético. Antes de cerrar la fiambrera, un buen truco de conservación es exprimirles encima un poco de zumo de limón, porque el jugo de limón las mantiene blancas, y su acidez puede neutralizar durante algún tiempo los efectos de la oxidación de la fruta cortada.

Para que la fruta pelada y cortada tenga un efecto fresco a la hora de consumirla, también podemos envolverla en papel absorbente de cocina antes de meterla en la fiambrera, se conservará mucho mejor y estará fresca a la hora de consumirla. El papel tendrá un efecto protector sobre la fruta, que evitará que ésta se quede muy seca o que se oxide. Por el contrario, si hemos comprado fruta que no es de temporada y por tanto no ha alcanzado su madurez, lo mejor es conservarla a temperatura ambiente fuera de los focos de luz hasta que madure, para después no tardar demasiado tiempo en consumirla, pues cualquier tipo de fruta es siempre delicada de conservar y caduca o se pudre en un corto espacio de tiempo, una vez que está madura.

Con la llegada del buen tiempo, el consumo de frutas y verduras ya peladas, cortadas y envasadas aumenta considerablemente. Esta tendencia, independientemente de la época del año, ha convencido a gran parte de la clientela ya que no precisan un tratamiento previo y son muy rápidas y fáciles de comer. Lamentablemente, un estudio reciente ha determinado que este producto, en apariencia saludable, tiene un mayor riesgo de contaminación por salmonella, un género bacteriano que provoca en el individuo episodios de fiebre, dolor muscular, náuseas, vómitos o escalofríos, entre otros síntomas.

Ten cuidado con lo que comes

A principios del mes de junio, al menos 60 personas enfermaron por salmonella en Estados Unidos, según un informe difundido por los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC). El desencadenante de dicho patógeno fue la ingesta de piezas de sandía y melón ya envasadas y ensaladas de frutas variadas, adquiridas en algunas de las cadenas de supermercados más frecuentadas del país.

De acuerdo a la información publicada por los CDC, esta es una de las principales causas de intoxicación por alimentación en Estados Unidos, llegando a casos de extrema gravedad en pacientes menores de 5 años o que ya superan una avanzada edad. Una situación que en Europa ha aumentado hasta un 3% desde 2014 y no solo con este tipo de ingredientes, también con el consumo de carne de ave, lácteos, huevos y productos derivados. De hecho, en 2016 se notificaron más de 90.000 casos en el continente.

La situación parece incontrolable si tenemos en cuenta los datos compartidos por la revista ‘American Journal of Preventive Medicine’, que asegura que los niños y los adolescentes incrementan el consumo de fruta hasta un 70% cuando está ya pelada y cortada. Un hábito alimenticio que facilita la entrada a una dieta mucho más equilibrada y saludable, pero que en ocasiones puede resultar contraproducente para la población. ¿Cuál es el origen de este problema?

La culpa es del calor

Foto: iStock.

“Las frutas y hortalizas pueden entrar en contacto con gérmenes patógenos en cualquier punto de su camino desde la huerta a la mesa. Las principales causas de esa contaminación durante la producción primaria son el uso de agua de deficiente calidad sanitaria, estiércol animal y desechos orgánicos, el contacto de los cultivos con animales o plagas, la falta de salud e higiene de los trabajadores o la contaminación química”, relatan desde el plan de Seguridad Alimentaria del Principado de Asturias. Sin embargo, la ruptura de la cadena de frío también se presenta como un factor clave en el tratamiento de los alimentos frescos.

Esta situación puede generar, entre otros riesgos, el pardeamiento enzimático, es decir, una reacción de oxidación provocada por el corte al que están sometidas estas frutas, su exposición al aire o la disponibilidad del pH. No importa si la pieza en cuestión es de buena calidad, el problema surge únicamente si se rompe la cadena de frío. Al igual que el factor microbiológico, muy sensible a la aparición de hongos y mohos, y cuya única solución es someter los alimentos a un estricto proceso de higiene y refrigeración desde su recolección. Si estos pasos no se cumplen hasta llegar al punto de venta, la fruta sufrirá una alteración que afectará finalmente al sabor, el aspecto y la composición del producto.

Aprende a escoger la fruta adecuada

Foto: iStock.

  • Como hemos visto, la cadena de frío siempre ha sido y será el factor más importante. La fruta preparada debe mantenerse a una temperatura media de 3 ºC. De esta forma se evita la presencia de microorganismos patógenos como la salmonella y la proliferación de mohos, cuyo crecimiento se acelera considerablemente con el calor; sobre todo si se trata de frutas más suaves como los melocotones o las fresas.
  • El estado del envase también es fundamental para escoger el producto adecuado. Este debe estar en buenas condiciones, es decir, evita aquellos con golpes, magulladuras y abombamientos. Además, lleva un control exhaustivo de la fecha de caducidad, pues esta determina el tiempo límite para su consumo fijado por la propia marca. Si la fruta está envasada de forma hermética, mucho mejor.
  • En algunas ocasiones, la fruta aparece totalmente expuesta en recipientes de plástico para su consumo inmediato. Aunque parezca mucho más fresca, es imposible saber a la perfección si la persona encargada de empaquetarla tiene la certificación de manipulación de alimentos. La salmonelosis puede aparecer también si la fruta no ha mantenido unos niveles de higiene adecuados.

Los niños y adolescentes incrementan el consumo de fruta hasta un 70% cuando ya está pelada y cortada

  • Aunque se recomienda un consumo inminente, si el cliente decide llevar la fruta a casa lo mejor es meterla en el frigorífico lo antes posible. Asimismo, en el momento de la comida, las manos deben estar totalmente limpias, al igual que los utensilios que se utilicen en el proceso.
  • Si por algún motivo no se ingiere toda la fruta del envase, los restos deben ir a la basura sin contemplaciones. Esto se debe a que el alimento pierde las propiedades que le habían sido otorgadas en un entorno concreto. Una vez abierto el recipiente, otros agentes externos entran en contacto con el mismo, poniendo en peligro su seguridad y frescura.
  • A la hora de escoger una pieza de fruta concreta, mejor que esta forme parte de la familia de los cítricos, pues el ácido que les caracteriza les proporciona una protección adicional a las bacterias. Por el contrario, variedades como la sandía, el melón, la manzana o el plátano carecen de dicho escudo.

Todas las mamás conocéis lo saludable que es para vuestros hijos el consumo diario de fruta. Los expertos recomiendan incluir en la dieta de los niñós tres piezas al día por su alto contenido en agua, vitaminas fibra y minerales.

Ya sois muchas las que escogéis esa opción para el desayuno o la merienda del cole. Incluso hay escuelas que han implantado “el día de la fruta”.

En los supermercados encontramos cada vez más productos con fruta fáciles de llevar. Las bolsitas de fruta triturada para beber, son un ejemplo. Tienen un envase muy llamativo para los peques y según sus fabricantes “equivalen a una ración de fruta”. Sin embargo, los nutricionistas alertan sobre el alto contenido en azúcares y grasas de este tipo de alimentos envasados.

Fruta fresca para los desayunos y las meriendas

Una opción es llevar una pieza de fruta limpia y entera. Sin embargo, los niños más pequeños no saben pelarla y les cuesta bastante comérsela si no está cortada en trocitos.

Está claro entonces que la opción más aconsejable es preparar una fiambrera con la fruta limpia, pelada y cortada.

Puede ser variada o una pieza sola (que no sea de un tamaño exagerado):

  • manzana, naranja o mandarina (a gajos)
  • uva, melón o sandía (sin pepitas)
  • pera o melocotón (que no sean muy maduros)
  • plátano (en rodajas)
  • piña, fresas, etc.
  • siempre es aconsejable que sean frutas de temporada.

El problema es cómo podemos preparar la fruta cortada para que no se oxide y a la hora del recreo tenga un aspecto apetecible y, no acabe en la papelera del cole.

La oxidación es un proceso natural que se produce cuando el alimento entra en contacto con el aire dándole un color marrón oscuro, pero ten en cuenta que este proceso no altera sus propiedades nutricionales ni el sabor. ¡Sólo es un falso mito más!

¿Cómo evitar que la fruta cortada se oxide?

Aquí tienes unos cuantos truquitos que te pueden ser muy útiles:

  • Después de trocear la fruta rocíala con unas gotitas de zumo de limón o de naranja. El ácido de los cítricos retrasa la oxidación. Puedes usar un bote vaporizador.
  • Usa preferiblemente fiambreras de aluminio de cierre hermético.
  • Corta las manzanas en trozos y después vuelve a recomponerlas de forma que las partes no entren en contacto con el aire. Coloca una goma elástica para sujetarla.
  • Si utilizas bolsas de plástico de cierre hermético, como las que venden para congelar alimentos, asegúrate de exprimir todo el aire antes de cerrarla.
  • Sumerge los trozos recién cortados en un bol de agua fría salada (media cucharada de sal por cada litro de agua). Al retirarlos, debes enjuagarlos con agua natural.
  • Moja una servilleta de papel en agua y colócala encima de la fruta cortada antes de cerrar la fiambrera.
  • ¡Cuidado con el cuchillo que usas! Te recomiendo los de plástico o de cerámica.
  • Añade un poco de almíbar de piña o de melocotón a la fiambrera.
  • Descubre los alimentos de cuarta gama. Son frutas y verduras que se lavan, trocean y envasan antes de su venta en una atmósfera protectora. Muy práctico pero no tan económico.

¿Qué truco utilizas tú? ¿Nos lo cuentas en los comentarios?

Útimas observaciones

  • Los niños con obesidad o sobrepeso deben moderar el consumo de frutas con alto contenido en azúcares, pero pueden consumir sin problema una mayor cantidad de cítricos.
  • Para que los desayunos y meriendas sean más divertidos y variados, ¿qué te parece añadir un tentempié vegetal? Unas pasas, unas tiras de zanahoria o de queso o, unos tomatitos cherry, por ejemplo.
  • La mejor bebida para acompañar todas las comidas es el agua. No es nada aconsejable abusar de los zumos envasados y/o los lácteos azucarados o con sabores a fresa o a chocolate. Os recomiendo guardarlos sólo para ocasiones especiales.
  • Pensemos en verde. Intenta evitar el uso de papel de aluminio que no es para nada ecológico y no sirve de mucho.

Es curioso lo fácil que puede resultar llevar una manzana cortada y fresca al trabajo sin necesidad de usar sofisticados tuperwares o de incorporar ungüentos antioxidantes, y lo poco usual que es. El que dice al trabajo, dice a la merienda del recreo, en el caso de los niños en el colegio. El método para cortar manzanas y poderlas llevar al trabajo en perfectas condiciones, es un ejemplo más de cómo lo más evidente es, a veces, lo más esquivo a nuestra mirada y a nuestra imaginación. La idea no es mía, la descubrí hace escasos días en theKitchn, pero me pareció tan ingeniosa y práctica, que tenía que probar por mi cuenta.

Estoy seguro de que muchos no se llevan una manzana al trabajo por lo poco decoroso que queda a veces pegarle el muerdo delante de los compañeros, con el peligro de que el líquido se deslice indiscretamente por la comisura de sus labios. Así que espero que el método que vengo a contaros para cortar las manzanas, sea para muchos la excusa perfecta para cambiar la bolsa de patatas, el croissant de chocolate, el pepito de crema, y el resto del integrantes de la alineación titular de gala de la bollería industrial, por una rica manzana, de esas que ayudan a vivir más y mejor.

PASO 1
Érase una vez, una manzana, un cuchillo y una goma
Es como una especia de versión light del juego “piedra, papel o tijera”.

PASO 2
El corte
Dejamos el pezón intacto en el centro con cuatro sencillos cortes.

PASO 3
La manzana y la goma
A Eva no se le ocurrió… Lo de la goma, digo. Si no, a lo mejor la sangre no hubiese llegado al río.

De esta forma, la manzana se mantiene durante horas como si no estuviera cortada. Conviene lavarla antes de hacer los cortes, para que esté lista para comer cuando a eso del medio día ruja la marabunta del estómago de uno. Y para transportarla, con envolverla en un papel, es suficiente. ¿Qué os parece?

Consejos prácticos para que nuestros hijos puedan llevar frutas cortadas al cole

A los padres nos preocupa que nuestros hijos no tomen fruta. Una buena idea es prepararles un táper para llevar con fruta cortada para una excursión o el recreo del colegio, pero las altas temperaturas suelen estropearlas y tenemos que protegerlas de la oxidación.

Estas no deben faltar nunca en la dieta saludable de nuestros hijos. Contienen altas dosis de líquidos ideales para refrescarse y un alto contenido en minerales que nos ayudan a reponer lo que perdemos a través de la transpiración. La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda el consumo de 5 o más raciones de frutas, verduras y hortalizas al día de forma regular. Estos alimentos “aportan vitaminas, minerales y fibra, algo de energía (sobre todo en forma de azúcar) y otros componentes menores indispensables para el organismo. Además, el consumo de estos alimentos protege contra muchas enfermedades por su actividad antioxidante, la estimulación del sistema inmune a mejora en el metabolismo del colesterol, la disminución de la tensión arterial y la actividad antiviral y antimicrobiana”, explican desde el Hospital Sant Joan de Dèu.

Llevar la fruta cortada al cole

Cuando salimos con los niños al parque o de excursión nosotros podemos controlar la oxidación de la fruta. Pero cuando le metemos el táper en la mochila nos arriesgamos a que nuestros hijos se la tomen oxidada y fea. Manzanas, peras o plátanos pueden cambiar de color en pocas horas. Este proceso natural se llama ‘pardeamiento enzimárico’ y se produce debido a la acción de una enzima que concentra la oxidación de distintas moléculas cuando actúa junto al oxígeno. Para que esto no ocurra os vamos a dar 5 sencillos consejos para prevenirlo.

1. Rociar con limón

Una buena idea es buscar un táper o recipiente hermético para colocar la fruta en trozos y una vez colocada la podemos rociar con un poco de zumo de limón u otro cítrico. Esto ayuda a mantenerla blanca porque la acidez que este contiene neutraliza los agentes que la oscurecen.

2. Una servilleta mojada

Para finalizar el proceso anterior se puede mojar una servilleta de papel en agua y envolver la fruta en el táper y cerrarlo. Cuando nuestro hijo vaya a comerla, solo será necesario retirarla y los pedazos estarán tan frescos como recién cortados. El papel al estar húmedo hace de barrera protectora, evitando así que el poco aire que pudiese haber quedado reseque lo que hayamos puesto dentro y lo oxide.

3. Cuidado con los cuchillos

Si la cortamos con un cuchillo que tenga algo de óxido, seguro que se acelerará tremendamente el proceso de oxidación. Tenemos que prestar siempre atención a los utensilios que entran en contacto con la fruta y revisarlos con anterioridad.

4. En una bolsa de plástico

Además de guardarla en un recipiente totalmente hermético, también podemos meterla en una bolsa de plástico cerrada al vacío. Este sistema también evita que el aire entre en contacto con los alimentos, haciendo imposible la oxidación.

5. En un bol con agua

Otro método para evitar la oxidación es meterla en un cuenco lleno de agua fría y echar en él un chorro de cualquier cítrico o de vinagre de manzana preferiblemente. Este método puede ser complicado para nuestros hijos en el colegio, pero útil en casa.

Las frutas deshidratadas como alternativa

Si llevar el táper con trozos de fruta natural resulta complicado, una buena idea es optar por la deshidratada. Es una estupenda alternativa ya que una buena parte de sus nutrientes y minerales se mantienen inalterados o incluso se concentran respecto a la fruta fresca.

Las frutas deshidratadas se pueden encontrar durante todo el año y se deben guardar en un lugar fresco y seco lejos de la luz. Si se quiere evitar que se resequen demasiado conviene introducirlas en un bote de cristal bien cerrado. Nunca se deben meter en bolsas de plástico, porque se puede formar moho.

No debemos olvidar la importancia de la fruta en la salud de nuestros hijos. Contiene fibra que mejora el tránsito intestinal y reduce el nivel de colesterol. Tienen un alto contenido en hidratos de carbono en forma de glucosa, fructosa y sacarosa, que son los responsables de su sabor dulce y de proporcionar buenas dosis de energía. Además, contienen hierro, potasio y estimulan y regeneran el sistema nervioso gracias a su cantidad significativa de vitaminas B1, tiamina, y B3, niacina.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda tomar cinco piezas de fruta al día, ya que su consumo es fundamental en una dieta sana y equilibrada. Ahora bien, mantener la fruta fresca en verano puede ser una misión casi imposible. Las altas temperaturas, la humedad y el calor acumulado en recipientes como el tupper con fruta cortada que llevamos al trabajo, hacen que los alimentos maduren y se oxiden con mayor rapidez. Perjudicando su aroma y textura en tiempo récord.

Con estos tres sencillos trucos dejarás de preguntarte de una vez por todas cómo mantener la fruta fresca para disfrutar de todo su sabor, incluso en verano. Además, ayudarás a disminuir el desperdicio de alimentos al evitar que se estropee la comida y acabe en el cubo de la basura.

Evitar el desperdicio de alimentos

Comprar solo la fruta necesaria y vigilar con la nevera

Según la Confederación Española de Cooperativas de Consumidores y Usuarios (HISPACOOP), cada familia española tira a la basura un total de 13 kg de fruta y verduras al año. De modo que el primer paso para conservar alimentos en verano es no elegir piezas en un avanzado estado de maduración, comprando solo lo necesario para evitar acumular comida en los estantes o en los cajones del frigorífico.

Mantener la fruta a temperatura ambiente es lo más recomendable. No obstante, así como los cítricos son buenos amigos del frío, las frutas tropicales como la papaya, el plátano o la piña no deberían meterse en la nevera porque se estropearán antes. En el caso del aguacate , por ejemplo, se aconseja dejarlo en el interior de una bolsa de papel. Y el plátano , envolver la punta con papel film.

Almacenar la fruta por separado

Separar las piezas de frutas más maduras

Para que la fruta no se estropee en verano lo más indicado es guardar las piezas por separado, dejando espacio entre ellas y sacándolas de los envoltorios. Esto es debido a que algunas frutas, como las manzanas o los plátanos, desprenden un tipo de gas conocido como etileno, que puede influenciar el resto de fruta acelerando su deterioro. Se trata del principal detonante para empezar el ciclo de descomposición de la fruta.

Asimismo, los recipientes más recomendados para conservar la fruta son aquellos formados por fibras naturales, como las cestas de mimbre, que permite la transpiración de la pieza. Ahora bien, otra opción refrescante para aprovechar la fruta madura y evitar así su oxidación es preparar un delicioso batido , ideal para combatir el calor y aprovechar todos los nutrientes de los alimentos.

Lavar la fruta antes de comer

No guardar la fruta húmeda o cortada

Olvídate del hábito de lavar la fruta nada más comprarla. Mejor hacerlo antes de ser consumida, ya que introducir la fruta mojada o húmeda en el frigorífico también acelera su deterioro. Del mismo modo ocurre con la fruta cortada fresca. La solución para evitar que se oxide con mayor rapidez, en este caso, podría ser rociar las piezas con unas gotas de limón : un potente antibacteriano con múltiples beneficios y propiedades para la salud.

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