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Un brote psicotico tiene solucion

Primer episodio psicótico: Por qué es crítico el tratamiento temprano

La primera señal suele ser retraimiento. Un adolescente o adulto joven, con frecuencia alguien que no ha tenido problemas emocionales o de conducta previos, comienza a involucrarse menos en lo que sucede a su alrededor. En vez de la escuela, trabajo, amigos, familia y diversión, él se preocupa por lo que sucede internamente, con fijación cada vez mayor en ideas perturbadoras que están en efervescencia.

El FBI lo está vigilando. Hay un chip implantado en su cerebro. Sus padres están tratando de envenenarle. Él comienza a ver y oír cosas que otros no ven ni oyen, y sospecha incluso de las personas más cercanas. Su lenguaje y su conducta, a su vez, ya no tiene sentido para ellos.

Esto es un brote psicótico —cuando alguien pierde contacto con la realidad, presenta delirios (creencias falsas) o alucinaciones (ver o escuchar cosas que no están allí) y lo que se llama habla “desorganizada”. En los Estados Unidos, aproximadamente 100.000 adolescentes y adultos jóvenes presentan cada año un primer episodio de psicosis, siendo el inicio máximo entre las edades de 15 y 25 años.

Un primer brote psicótico es aterrador tanto para la persona que lo presenta como para aquellos que están cerca de él, dice Michael Birnbaum, psiquiatra de niños y adolescentes. Ninguno entiende lo que está sucediendo. “La conducta puede cambiar drásticamente de forma muy escalofriante. La gente deja de comunicarse de la misma forma. La forma en que usan las palabras y oraciones para expresar lo que están pensando se vuelve totalmente desorganizada”.

Una persona que presenta un episodio psicótico suele terminar en el hospital cuando su conducta se intensifica hasta un punto de crisis. “A veces la policía recoge a las personas”, dice el Dr. Birnbaum, quien es experto en el primer episodio de psicosis. “A veces los padres o maestros están tan asustados que llaman al 911”.

Tratamiento inmediato

La causa más frecuente de la psicosis es un trastorno psiquiátrico: esquizofrenia o, con menos frecuencia, trastorno bipolar o depresión severa. La psicosis puede repetirse de forma episódica con estas enfermedades, debilitando de forma severa el sentido de identidad en desarrollo de una persona joven, junto con la escuela, trabajo y relaciones. Pero hay una importante noticia buena en el tratamiento de la psicosis: la evidencia muestra que el tratamiento después del episodio inicial puede reducir considerablemente el número e intensidad de recaídas futuras.

El tratamiento adecuado en el lapso de los primeros dos o tres años después del primer episodio ha demostrado disminuir las recaídas de psicosis en más del 50 por ciento y prevenir gran parte de la incapacidad que se asocia con un enfermedad psicótica.

“Cuanto más temprano intervengamos, mejor será el resultado”, dice el Dr. Birnbaum. “Este es el mensaje final. Obtenga ayuda lo más pronto posible”.

¿Qué es el tratamiento temprano?

El Dr. Birnbaum es director de un programa de tratamiento temprano para adolescentes y adultos jóvenes que han presentado síntomas psicóticos por primera vez. El programa tiene dos ubicaciones, en Zucker Hillside Hospital en Queens, Nueva York, y en Lenox Hill Hospital en Manhattan. El tratamiento especializado que se ofrece en centros como los del Dr. Birnbaum ha demostrado ser tan exitoso que el gobierno federal destinó $25 millones para ayudar al desarrollo de estos programas en todo el país —y luego duplicó la cantidad a $50 millones.

Generalmente, los pacientes ingresan en estos programas de tratamiento temprano luego de tener al alta del hospital. En el hospital, se les ha dado medicamentos para reducir los síntomas, pero puede que no estén libres de síntomas, ya que se necesitan de 6 a 8 semanas para que los medicamentos anti-psicóticos hagan todo su efecto. Así que aun cuando se consideran seguros para ir a casa, explica el Dr. Birnbaum, tanto los pacientes como sus familias tienen mucho con lo que lidiar. Entrar en un programa ambulatorio lo más pronto posible los ayuda a hacer justamente eso.

El tratamiento que ha demostrado ser exitoso, llamado Coordinated Specialty Care (Atención especializada coordinada), implica una combinación de servicios coordinados por un grupo de profesionales que trabajan con el paciente y la familia. Ellos incluyen:

Dosis bajas de medicamentos antipsicóticos

Terapia cognitivo conductual para psicosis (TCCp)

Educación y apoyo a la familia

Rehabilitación educacional y vocacional

A diferencia del antiguo tratamiento habitual para la esquizofrenia, el cual implicaba dosis más altas de medicamentos y ausencia de seguimiento después de la hospitalización, la meta del tratamiento temprano no es únicamente reducir los síntomas psicóticos sino también ayudar a las personas jóvenes a aprender a manejarlos y a construir una red de apoyo para impedir recaídas.

Un abordaje en equipo

En Zucker Hillside, después de una evaluación inicial exhaustiva, los pacientes se reúnen con el terapeuta una vez a la semana para una sesión de TCCp, la cual tiene la intención de ayudarles a manejar los síntomas continuos y desarrollar estrategias de afrontamiento saludables. Por ejemplo, un paciente podría trabajar en la identificación de creencias delirantes, calcular estrategias para “evaluar el sentido de realidad de ellas” y presentar formas de pensar alternativas y de más utilidad.

Cada paciente es asignado a un psiquiatra en plantilla, quien vigila sus medicamentos para asegurar que estén obteniendo el mayor beneficio, con la menor dosis y con la menor cantidad de efectos secundarios problemáticos.

El equipo también trabaja con familias, quienes son esenciales para la recuperación. Los jóvenes que han presentado psicosis tienen mejores resultados cuando las familias les dan apoyo para cumplir las citas, tomar los medicamentos y comer, dormir y cuidar de sí mismos. Estas son habilidades importantes, ya que el estrés puede desencadenar una recaída. Los padres también aprenden cómo responder cuando un hijo o hija habla acerca de extraterrestres y del FBI — “cómo expresar amor sin apoyar los delirios”, como dice el Dr. Birnbaum —y las habilidades para afrontar una crisis y tendencias suicidas.

Finalmente, los miembros del personal trabajan junto con los pacientes para hacer que vuelvan a estar al día en la escuela y el trabajo. “No queremos que las personas asuman el rol de una persona enferma”, observa el Dr. Birnbaum. “Queremos que retornen a la escuela a pesar de tener estos obstáculos. Regresen al trabajo a pesar de tener un impedimento temporal. La idea es que esto es un bache en el camino que podemos superar. La mejor forma de comenzar a sentirse mejor es comenzar a hacer las cosas otra vez”.

En Zucker Hillside, también hay una variedad de grupos para construir habilidades de recuperación y anima al ejercicio e interacción social. Y hay noches de juegos competitivos para ayudar a fortalecer las funciones cognitivas, tales como la memoria y velocidad de procesamiento, las cuales pueden debilitarse como secuela de un episodio psicótico. “Algunas personas sienten que el cerebro no les trabaja de la misma forma que solía hacerlo”, dice el Dr. Birnbaum

Algunas actividades están diseñadas para hacer que permanecer en tratamiento sea atractivo para los pacientes jóvenes, de manera que se queden lo suficiente para beneficiarse de la intervención temprana.

Cómo darle poder al paciente

Después de un episodio, algunos pacientes regresan rápidamente a la normalidad, con medicamentos, mientras que otros continúan teniendo síntomas psicóticos, pero a nivel menos agudo. Los delirios y alucinaciones podrían no desaparecer totalmente, pero son menos intensos, y el paciente puede darles menos peso y aprender a manejarlos, dice el Dr. Birnbaum. “Ellos están en la parte de atrás de sus mentes en vez de estar al frente”.

Los pacientes también varían en su receptividad a la terapia y a tomar medicamentos. Una parte importante del programa es darles el poder a las personas que están siendo tratadas para que participen junto con los profesionales en la toma de decisiones conjuntas acerca de su tratamiento.

“Los jóvenes que no quieren tomar medicamentos, no tienen que hacerlo”, dice el Dr. Birnbaum. “Lo fomentamos firmemente. Sé que los medicamentos son de gran ayuda. Pero es una decisión individual cuánto medicamento quieren tomar y por cuánto tiempo”.

Los pacientes que han estado tomando medicamentos puede que decidan que quieren probar una dosis menor, o dejar de tomarlos, para ver si los síntomas regresarán. El equipo aborda esto como un experimento, una oportunidad para aprender. Algunas veces los síntomas no regresan y el paciente se mantiene con una dosis más baja; otras veces sí lo hacen y el paciente pedirá regresar a la dosis más alta.

“Prefiero tener estas discusiones abiertas y honestas que hacer que ellos digan, ‘Sí doctor, estoy tomando el medicamento’, para luego ir a casa y no tomar nada —mentirme acerca de ello. O simplemente desaparecer y no regresar”.

Un mensaje de esperanza

Parte de la meta del tratamiento temprano es eliminar el estigma que se le confiere a la esquizofrenia, y demostrar a los pacientes, y a sus familias, que es una enfermedad más manejable de lo que puede que ellos piensen. Los pacientes se “gradúan” del Programa de tratamiento temprano en Zucker Hillside cuando tienen una buena comprensión de la enfermedad que presentan y saben qué necesitan hacer para permanecer mejor.

La iniciativa nacional de expandir estos programas pretende cambiar no solo el modelo de tratamiento sino enviar un mensaje de esperanza y optimismo.

Lo que el Dr. Birnbaum llama “la vieja historia” de la esquizofrenia era una historia sombría. Pero gracias a los programas de intervención temprana, hay una nueva historia de que la recuperación es posible. Estos programas están diseñados, como dice él, “para detener la enfermedad mental en su curso antes de que tenga la oportunidad de asumir el control de la vida de alguien”.

Para encontrar un centro de tratamiento temprano cerca de usted, consulte la lista de programas alrededor del país recopilada por Strong 365, un grupo que se propone combatir el estigma que rodea la psicosis y anima a más jóvenes a buscar tratamiento temprano.

Brote psicótico: una huida de la realidad

Leonor (nombre ficticio) tiene 44 años y a lo largo de su vida ha sufrido cinco brotes psicóticos. El equipo de Haztúa habla con ella de una enfermedad que muy a menudo se confunde con la esquizofrenia.

Contenidos

¿Qué diagnóstico hicieron los médicos?

Todavía ninguno, cosa bastante extraña. Todos estaban de acuerdo que se trataba de un brote psicótico, pero algunos en Italia, mi país de origen, hablaron de trastorno bipolar, aquí en Madrid de trastorno límite de la personalidad. Nadie de esquizofrenia, que es lo que comúnmente se conoce como locura.

¿Cómo empezaron tus brotes?

Por un estrés muy fuerte: un examen, una emoción, tareas que no quería hacer o problemas a los que no quería enfrentarme. Siempre le seguía una falta de sueño. Después era como si el día fuera la noche y la noche el día. En los primeros brotes caminaba por horas y no comía casi nada. En los últimos dos brotes, aquí en Madrid –y todavía me da vergüenza decirlo– gritaba en casa, por la calle y en el metro: actué efectivamente como una loca. Un delirio.

¿Por qué hablas de vergüenza?

Porque después, cuando regresas a la normalidad, te das cuenta de lo anormal que fue tu comportamiento. Del hecho de que perdiste el control sobre ti misma, de que tu sufrimiento, porque de eso se trata, fue de dominio público. Los brotes te hacen sentir sucia. Porque eres la víctima de ti misma y todas las víctimas sufren de esta vergüenza.

¿Recuerdas tus pensamientos durante las crisis?

Un rasgo de mi personalidad, y me cuesta decirlo, es que no siempre consigo enfrentarme a los problemas, las dificultades, los desafíos de la vida. Prefiero elegir la huida así que me inventaba una realidad que no existía: que era amada por alguien famoso, que era una espía y trabajaba contra el terrorismo, que era inmortal. Hay que destacar que cuando padecía un brote –estoy hablando de mi experiencia personal– en ese momento no había sufrimiento porque vives en el mundo que has creado a tu medida. Estás feliz. Este estado se interrumpe durante la hospitalización, necesaria, y cuando médicos y entorno familiar, más que los amigos, te empujan a regresar a la realidad que tú rechazas.

Dijiste “más que los amigos”. ¿Qué significa?

Este es otro punto muy importante. Estamos hablando de salud mental. Y lo que pasa en la cabeza de la mayoría de la gente es que asocian las dos palabras “salud mental” a su contrario, o sea “locura”. Tener problemas de salud mental es como decir estar loco. Hay miedo y vergüenza a hablar de manera abierta de brotes psicóticos o de su máxima expresión, la esquizofrenia. Me acuerdo del caso del piloto de avión alemán que se suicidó mientras estaba trabajando, matando a decenas de pasajeros. Resultó que sufría de depresión, pero nadie lo sabía. Hay poquísimas personas preparadas a comprender problemas que afectan la mente.

¿Cómo actúas tú?

Se lo dije a mi (ex)pareja cuando estaba en Italia. Él asistió al tercer brote. Cuando empecé la cura fue distante, cada día más. Ahora estoy en España y la última vez que hablé con él por teléfono, para saludarle, me dijo que era una loca, no que estaba loca: fue también el fin de la amistad. Lo mismo sucedió con otro hombre que al principio me pareció bastante inteligente y sensible. Pasó lo mismo: para él estaba loca. Así que ahora prefiero callarme. Mejor el silencio: evita sufrimiento extra. Oculto también las medicinas que tomo.

Háblame de ellas

Son necesarias. Mis brotes tienen dos orígenes: uno psicológico –sobre el cual estoy trabajando con Mónica Pereira, de Haztúa– y uno químico. Mi problema es el desequilibrio de los niveles de dopamina, un neurotransmisor que no conocía y del cual me habló Mónica. Fue un alivio: porqué cuando te dicen que tu problema “mental” es algo químico, es como si te quitaran un peso, la vergüenza de la que hablé antes.

¿Te relacionas con otras personas que han tenido tus mismos problemas?

No. En eso soy una solitaria. Pero puede ser que esta entrevista sea el principio de un camino de intercambio. Cada brote tiene su historia, cada paciente es diferente. La psicosis tiene muchas caras y por eso las historias no se pueden recoger como las de los diabéticos o las de los enfermos de cáncer. Sé que hay asociaciones que reúnen pacientes de estos tipos y que una actitud “moderna” sería hablar sobre el asunto. Pero me parece que cuando se trata de esta enfermedad, la psicosis, se hace en círculos cerrados. De hecho, si has sufrido de esto aumentan los límites sociales: por ejemplo, no puedes participar en concursos públicos.

¿Tienes consejos para quien ha tenido brotes?

Trabajar sobre sí mismos para convertirse en personas más fuertes y para tolerar la soledad. Estar muy atentos a las personas con quienes se decide hablar de eso. Tomar medicinas, seguir una terapia psicológica. No caer víctima de los tópicos – “estoy loco” – y confiar en sí mismos. Hay que estar siempre en alerta: vivimos en una sociedad muy estresante que da mucho menos de lo que pide. Y hacer de manera que tu realidad sea lo más parecida posible a la que quieres.

NOTA DE LA REDACCIÓN DEL BLOG: Queremos transmitir nuestro agradecimiento más afectuoso y sincero a la persona que nos ha hecho llegar esta “entrevista” basada en las sesiones realizadas con Mónica Pereira: Gracias por contarnos en primera persona tus vivencias. Con tu relato contribuyes a visibilizar el sufrimiento de quienes padecen un trastorno, y aún así son capaces de vivir cada día trabajando para mejorar su salud mental.

Lo único que no es real de este caso es el nombre. El resto de la historia es una regalo que una paciente me hizo al finalizar su terapia y con el fin de ayudar a otras personas que puedan estar viviendo una situación similar.

En la Terapia de Aceptación y Compromiso se enseña a las personas a llevar sus “cicatrices” eligiendo ellas mismas la dirección de su vida. Interesan las estrategias eficaces mucho más que los diagnósticos.

Hace tiempo que me pidieron que escribiera mi historia. Un modo de apoyar a mucha gente que eso vive con un esquizofrénico. ¡Cielos! Me emociono cuando escribo esta palabra: ESQUIZOFRENIA. Para mi es reflejo de dolor, impotencia y angustia.
Mi historia empieza hace 15 años, en febrero de 1998. Yo acababa de terminar una carrera universitaria: medicina. No fue un comienzo brusco. Todo lo contrario. Fue progresivo.Comencé con ideas raras de persecución. Oía voces tanto internas como externas. Es decir, dentro de mi cabeza y en la calle, porque todo lo que oía lo hacia mio. Continuamente lloraba porque yo todo esto lo vivía con gran sufrimiento. Para mi todo era real. ¡Me estaba pasando!. Sí, recuerdo esta etapa con gran sufrimiento y angustia. Me aísle de mi familia, amistades… No salía de casa porque oía un montón de cosas sobre mi que me hacían sufrir.
En abril de ese año tuve mi primera consulta con el psiquiatra. En seguida vio lo que me pasaba: un brote psicótico. Y me puso tratamiento. Respondí muy bien. Para finales de verano yo ya hacia una vida más o menos normal. Yo tenia conocimiento de medicina y sabia lo que era mi enfermedad. Pero no me ayudo a sentirme mejor. Un 30% hacían vida normal, un 30% no y otro 30% tenían mal pronostico. ¿Dónde estaba yo? Cuando aquello no lo sabia. ¡Qué miedo he tenido todos estos años! Pero no voy a adelantar acontecimientos.
Sigo con mi historia.. Estuve 2 años con tratamiento y haciendo vida normal. Bueno, casi normal. La medicación tiene efectos secundarios: subes de peso por lo que tuve que cambiar toda mi ropa, me costaba estudiar porque no me concentraba como antes… Pero yo seguía insistiendo en hacer una vida similar a la que tenia, por lo que me esforzaba en poder tener la vida de antes. De las esquizofrénicas yo iba a ser la mejor. Eso requería mucho esfuerzo, en serio.
En abril de 2000 decidieron quitarme la medicación. Mi diagnóstico fue espisodio psicótico breve de buen pronóstico por componente afectivo. Yo no tenia ni idea de que era eso. En esa época de mi vida hice un proceso de negación: no quería saberlo. Ni por curiosidad. ¡Ya estaba curada! Pero en septiembre de ese año recaí. Y esta vez fue peor. Otra vez comencé a llorar a todas horas, volvieron los pensamientos, las ideas de referencia hacia mi… todo de nuevo. Y hubo algo más. Ya no solo había signos positivos de la enfermedad, los tuve también negativos: mi pensamiento se empobreció, no era capaz de comer (mi madre masticaba enfrente mio para que yo la imitara y comiera), y, sobre todo, mi idea delirante primaria, esa creencia errónea de persecución que tenia, pobremente estructurada (salió del aire) e irreductible invadió mi personalidad y me la cambió. De una chica alegre, entusiasta, con ganas de vivir y de ser la mejor médico, pasé a ser una chica que se dejaba llevar. No hacia las cosas por iniciativa propia. No tenia interés real por nada. Si, la expresión es: me dejaba llevar.
Esta vez el tratamiento fue con 2 medicamentos, con sus correspondientes efectos secundarios. Volví a subir de peso, me convertí en una autómata, deje de estudiar, no me concentraba ni para verla televisión, perdí las mestruaciones… Bueno, todos los efectos leves de los antipsicóticos atípicos. Pero mejore poco a poco. Esta vez no fue tan rápida la recuperación. Hasta bien entrado 2002 no recuerdo volver a tener ganas de hacer algo constructivo con mi vida. Simplemente me dejaba llevar. Este cambio coincidió con el cambio de medicación. Me fueron bajando la dosis de uno y me lo cambiaron por el que me curó el primer episodio. Y bueno, volví a ser un poco yo. Todavía me seguía dejando llevar por la vida, pero ya veía el futuro con más optimismo.
Había que hacer algo con mi vida. Tenia la errónea creencia que no podía aprobar el MIR (el exámen necesario para poder hacer una especialidad en España) pero igual podía trabajar como médico de otra forma. O en otra cosa. En junio de 2002 me apunté a un curso de Restauración de Mueble Antiguo financiado por la Comunidad Económica Europea y por mediación del INEM. Y al acabar el curso nos contrato el Gobierno de Cantabria para ocuparnos de los muebles de sus caserones. Se llamaba Proyecto Inserta. Recuerdo esa época como la más feliz de mi vida. Mi primer trabajo remunerado, creativo, relajante, que me hizo conocer a una gente extraordinaria y que me realizó como persona. Evolucioné. Cambié. Y decidí volver a estudiar medicina. Me puse en contacto con unos compañeros que estaban preparando el MIR y estudiamos juntos. Juntos aprobamos, juntos fuimos a Madrid a por la especialidad y juntos trabajamos durante algunos años. Un grupo estupendo, por cierto. Desde aquí les quiero dar las gracias. Porque esos 2 años que estudie con ellos fueron fantásticos. Os deseo desde aquí lo mejor, estéis donde estéis.
Y un poco todo: mi trabajo como restauradora, aprobar el MIR, hacer la especialidad, ver que era capaz de trabajar como médico, hacer nuevas estupendas amistades… hizo que me olvidara de que tenia un enfermedad invalidante. Sí, seguía dejándome llevar, pero eso lo he visto ahora. En ese momento seguía con mi proceso de negación y no querer saber nada de mi enfermedad.
Avanzamos en el tiempo y llegamos a 2008. Un gran acontecimiento en mi vida: me enamoré. Sé que es raro enamorarse por primera vez a los 37 años, pero yo lo hice. Muy difícil poder contar todo lo que me aporto ese chico. Lo resumo en alegría de vivir, entusiasmo de nuevo por la vida y todo lo que me rodea, ganas de mejorarme…Y se me notó en todos los aspectos, trabajo sobre todo. Hasta mi psiquiatra lo notó. De echo medijo: “Ya estas curada. Vamos a dejar poco a poco la medicación”. Y en 2009 empezamos a bajar la dosis. Para los que no creen en el poder del amor… ¡Qué experiencia! Y en junio de 2010 volvieron los síntomas. De nuevo los pensamientos de persecución, las ideas de auto-referencia… Por supuesto que afectó mi trabajo, mi economía (vivía de alquiler y sola en ese momento), mi familia, mis amistades… y lo que es peor… mi autoestima. Fui consciente entonces: ya no podía negarlo más. Tenia una enfermedad y tenia que vivir con ella. De las esquizofrénicas… la mejor. Esa idea estuvo conmigo los 15 días que estuve ingresada en la planta de psiquiatría de mi hospital de referencia. Se acabo dejarme llevar. Se acabo no ver la realidad ¡Esta vez tenia mucho que perder!
Cuando me dieron el alta en el hospital me quede atónita. El diagnostico no era de esquizofrenia. Había tenido un brote maniaco con dudosos síntomas psicóticos no congruentes. Parece ser que hace 14 años fui diagnosticada de trastorno psicótico no especificado por sufrir un cuadro paranoide y auto-referencial, sin síntomas de primer grado de esquizofrenia y con importante componente afectivo. El dejar la medicación junto a factores laborales y personales me llevaron a un cuadro maniaco (estado anímico expansivo, irritabilidad, aumento de planes de futuro, aumento de gastos, reducción horas de sueño por falta de necesidad subjetiva de dormir…)
Entonces… ¡no era esquizofrénica! ¿Qué es lo que yo era? ¡Ahora necesitaba saberlo! Cuando hablé con mi psiquiatra me explicó que el cuadro que tuve hace 14 años era evidente y el tratamiento adecuado. Que estaba curada, pero que cuando dejo la medicación… Ya lo decía un psiquiatra que conocí en Burgos: “no se puede suprimir el eje de dopamina en una mujer fértil…”. Para los profanos, no puedo dejar de tomar la medicación sin que tenga episodios de manía.
Así que ahora, tomo mi pastilluca todas las noches, hago dieta, me cuido, trabajo, salgo… Siempre tendré mi toque de suspicacia, mis ideas de persecución, mis risas inmotivadas (típicos de la esquizofrenia)… Lo considero la cicatriz de mi enfermedad pasada. Incluso la medicación que tengo que tomar de momento de por vida, es la CICATRIZ. Se acabo la angustia, el miedo, la negación, la represión… Tengo una profesión que me encanta, una familia a la que adoro y unos amigos fantásticos. Y por fin… ¡VIVO!

María

Acerca de los diagnósticos…

Los diagnósticos psicológicos y psiquiátricos generan más dificultades a las personas que beneficios, en tanto que se llevan como etiquetas definitorias de la personalidad. Cuando alguien dice “soy esquizofrénico” porque previamente le han dicho “eres esquizofrénico” ¿Puede ser otra cosa a partir de ese momento? ¿Puede dejar de serlo en algún momento? Es difícil, porque a partir de ese momento la persona se vive a sí misma de acuerdo a esa etiqueta y los que la rodean, familiares, pareja, amistades, profesionales… verán y tratarán a un/una “esquizofrénico/a.

El modelo médico y el de la psiquiatría buscan causas que expliquen el malestar que presenta el enfermo. A nivel orgánico seguir este método puede resultar útil, en la medida que diagnosticar una infección supone encontrar un virus o bacteria que la está causando y para la cual se prescriba un tratamiento en el momento de encontrarla. A nivel psicológico no funcionamos de la misma forma. La psiquiatría en tanto que su forma principal de tratamiento es de tipo farmacológico y deriva del modelo médico sigue el mismo procedimiento, pero sus resultados no suelen ser tan eficaces como en las enfermedades orgánicas (siendo esta una diferenciación arbitraria y que podría requerir algunas matizaciones).

Psicológicamente las personas no funcionamos igual. Saber la causa de un problema casi nunca nos lleva a su solución. Esta se consigue cuando analizamos el comportamiento que la persona está realizando ante unas variables previas y unos resultados concretos. Las variables previas las encontramos en la historia personal (lo cual no significa que tengamos que bucear en la infancia o en el pasado de la persona, sino que sabemos que lo que nos ocurre es fruto de la historia vivida “para bien y para mal”) y nos interesa conocer la función que cumplen en cada persona particular. Interesa conocer si la conducta que realiza le ofrece un resultado agradable o más bien aversivo. Si lo que hace le sirve para evitar, eliminar o controlar las emociones y pensamientos, las situaciones o las personas que le disgustan, es decir, el malestar que tenga de forma particular. Es importante averiguar si obtiene un alivio inmediato en forma de desahogo, distracción, menor intensidad del malestar, etc., que a la larga resulta un malestar mayor y una incapacidad para hacer las cosas que le importan en su vida. En el caso de María podríamos decir que los pensamientos “las voces en su cabeza” y las sensaciones desagradables que las acompañaban, le llevaron a aislarse, a parar su vida porque en la medida que se quedaba en casa, dejaba de estudiar, de relacionarse, conseguía quizá oírlas un poco menos o distraerse de ellas.

Cuando estamos en una situación como la de María nos interesa saber qué hacer y qué no hacer, es decir nos interesa saber “cómo hacer” y no tanto saber “qué tenemos” o mucho menos qué nombres y apellidos le han puesto los profesionales a lo que nos pasa.

María tenía muy buenos motivos para abandonar sus propósitos, para dejar de estudiar e incluso para quedarse en el sofá viendo la televisión. Esto es lo que hacen muchas personas cuando reciben un diagnóstico, sea de esquizofrenia, depresión o ansiedad. En general, las personas del entorno y quien recibe el diagnóstico consideran que primero tienen que “curarse” y después continuarán con su vida. El problema es que la vida sólo puede vivirse “en movimiento”, “haciéndola” y en el momento que nos paramos, la vida se para, se empobrece, se hace más limitada y nos encontramos peor que al principio. Afortunadamente María no paró, decidió seguir adelante a pesar de las molestias y las dificultades, como si se tratara de llevar consigo una mochila cargada con cierto peso. Siempre es más fácil y agradable caminar sin mochila o con poco peso en la espalda, pero en ocasiones no podemos elegir la mochila que llevamos, solo podemos elegir llevarla.

El proceso que ha seguido María es de aceptación. Ha aprendido a reconocer e identificar los pensamientos y emociones que no puede controlar, pero que puede llevar consigo mientras ella camina por su vida, eligiendo lo que sí depende de ella, como relacionarse, estudiar, trabajar en lo que le gusta, y muchas otras cosas que dan sentido a su vida. No importa cuáles sean los “apellidos”· que tiene su diagnóstico, ni que ahora tenga un diagnóstico diferente del de antes. En esta situación la medicación no cura, porque no hay ningún virus que tratar, ningún tumor que extirpar, ningún hueso que recomponer. Todas las personas “oímos una o varias voces en nuestra cabeza” es lo que llamamos “mente” y también tenemos la capacidad de “sentir”, tenemos emociones y sentimientos; sin embargo, no somos las voces, ni los sentimientos, somos algo más. Somos un YO, un ser con capacidad para elegir, para ver y darnos cuenta. Nos damos cuenta de los pensamientos que tenemos en cada momento, aunque a veces estamos tan acostumbrados a escuchar a nuestra mente que no hacemos diferencia. Al igual que percibimos y experimentamos los sentimientos, emociones y sensaciones de forma súbita y no nos damos cuenta de que nosotros no somos esas emociones, como el cielo no es las nubes que a veces lo cubren. Los pensamientos y las emociones pasan, van y vienen, se pueden quedar un tiempo largo, pero siempre pasan. Uno mismo es permanente, el YO siempre está. Por eso María sigue caminando por la vida “con su cicatriz”. Llevándola ella. Dirigiendo sus pasos.

Quiénes pueden padecer un brote psicótico

«También puede darse para el lado de la depresión y nunca hacer una descompensación, una persona depresiva que pasa desapercibida y de repente hace una fase depresiva profunda con intento de suicidio», continúa Huggelmann, e indica que «lo más común es que en el trastorno bipolar se alternen las fases maníacas con las depresivas».

Señal de alarma. La descompensación psicótica es el corolario de una escalada en la fase maníaca del bipolar que da indicios para tener en cuenta. «Las fases de descomensación no son en el día, o de un día para el otro. Empieza con cambios de conducta unos días, o un tiempo antes: el individuo empieza a estar más verborrágico, habla mucho, hace más de lo que habitualmente hace, tiene insomnio y cefaleas», enumera Huggelmann y agrega que «es típico del bipolar en fase maníaca decir ‘el tiempo no me alcanza’, así como en la fase depresiva se lo escucha decir ‘el tiempo nunca pasa'».

«Hay cosas que se le adjudican al trastorno, como la agresividad o el narcisismo, pero puede no tenerlos una persona que padece de bipolaridad», cuenta Huggelmann y explica que «aparte de un trastorno bipolar puede existir una caracteropatía, como un trastorno narcisista de la personalidad». Por último, agrega que las descompensaciones psicóticas también «pueden darse en el trastorno límite de la personalidad» y que, entre los factores desencadenantes, puede haber «una relación conflictiva puede descompensar», se trate de una relación de pareja o de algún vínculo familiar.

«También existen crisis de distrés agudo», afirma Marietan y explica que se trata de «una situación muy estresante que se prolonga en el tiempo, o que es muy intensa, y que agota las reservas de contención de conducta».

Tratamiento. «Como tiene una desorganización psíquica importante, desfasado de la realidad, el individuo es peligrosos para sí y para terceros», explica Marietán, quien indica que «el psiquiatra está obligado a internarlo y sedarlo con psicofármacos por uno o dos días, mientras se interroga a los familiares para que den la versión de lo que ocurrió. Dos o tres días después se hace un interrogatorio suave en el paciente para ver cómo vivió el brote y así se puede tener bastante acentuado un diagnóstico presuntivo».

Para Huggelmann, «el paciente tiene que estar medicado con antiimpulsivos, antirrecurrenciales y antipsicóticos, y ya sea en fase maníaca o depresiva, lo adecuado es que esté internado». Según la psiquiatra, «lo que se busca es estabilizarlo en la meseta, para que no se vaya ni para la manía ni para la depresión, un punto medio donde pueda realizar sus actividades y no esté ni depresivo ni pasado de revoluciones, o sea, en la fase maníaca», finalizó.

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En esta Nota

Brote Psicótico: Qué es, causas, detección y cómo actuar ante una psicosis

Los brotes o episodios psicóticos puede aparecer en los siguientes trastornos:

  • Trastorno psicótico breve
  • Trastorno esquizofreniforme, Esquizofrenia, trastorno esquizoafectivo
  • Trastorno delirante
  • Trastorno psicótico debido a una afección médica
  • Trastorno psicótico inducido por sustancias o medicamentos
  • Trastorno bipolar

1- Esquizofrenia, trastorno esquizofreniforme, trastorno esquizoafectivo

Todos estos trastornos son similares a la esquizofrenia y suelen ser trastornos duraderos, que afectan gravemente a la vida diaria de quienes los padecen. La manifestación de estos trastornos es muy diversa, por eso se consideran trastornos del espectro de la esquizofrenia. Sin embargo, tienen características comunes. En los brotes psicóticos se pueden dar delirios, alucinaciones, otras consecuencias son la pérdida de motivación, interés y habilidades sociales, ausencia de expresión emocional, trastornos motores (hiperactividad, agresividad o inmovilidad).

El trastorno esquizoafectivo comparte características de la esquizofrenia y del trastorno bipolar. Descubre aquí cómo ayudar a una persona con esquizofrenia.

Sus causas: Se cree que en estos trastornos la causa se relaciona con ciertas anormalidades en la estructura química del cerebro y relacionado con la genética. Sin embargo, el curso y la severidad de estos trastornos depende mucho de factores psicosociales, como estrés y falta de apoyo familiar.

2- Trastorno delirante

En este trastorno son las ideas delirantes la característica principal y en muchos casos, la única. Suele basarse en una única idea delirante, resistente a cualquier argumento lógico. Por ello es muy difícil convencerles de que necesitan tratamiento psicológico.

Sus causas: Las causas exactas de este trastorno no están consensuadas, pero es posible que tenga un componente hereditario. También tiene que ver con anormalidades neurológicas y cambios en la química cerebral. Algunos estudios apuntan a anormalidades en el sistema límbico del cerebro, un área relacionada con la regulación y expresión emocional.

Es más probable que se relacione en personas aisladas, con dificultades con el lenguaje o con diferencias culturales.

3- Trastorno psicótico breve

El trauma y el estrés pueden causar episodios psicóticos de corta duración (de menos de un mes). Eventos que supongan un cambio de vida como la muerte de un miembro de la familia o un desastre natural, pueden favorecer la aparición de estos trastornos en pacientes que no tienen un historial de trastornos mentales.

4- Trastorno psicótico debido a una condición médica

A veces el brote psicótico o psicosis puede detonarse por una causa orgánica, como condiciones neurológicas (epilepsia o trastornos cerebrovasculares), problemas metabólicos o endocrincos, fallo renal, desequilibrio electrolítico o trastornos autoinmunes.

5- Trastorno psicótico inducido por sustancias

Se sabe que la psicosis puede ser un efecto secundario del uso y abuso de ciertas drogas, como los alucinógenos, anfetaminas, cocaína, marihuana e incluso alcohol.

Algunos medicamentos, como los esteroides, fármacos para la quimioterapia, para el parkinson, pueden inducir síntomas psicóticos. También sustancias tóxicas como el monoxido de carbono.

6- Trastorno psicótico compartido

El trastorno psicótico conocido es un trastorno delirante bastante poco común. Implica a dos o más personas con fuertes lazos emocionales.

En occidente suele implicar a dos hermanos o marido y mujer. Mientras que en Japón suele implicar a un progenitor y su hijo o hija. También es posible que implique a toda la familia nuclear.

7- Trastorno bipolar

Las personas con trastorno bipolar se suelen mover entre dos fases cíclicas, la fase maníaca (que se caracteriza por una gran euforia) y la fase depresiva (caracterizada por sentimientos negativos de inutilidad, desesperanza, tristeza…).

Los síntomas psicóticos pueden aparecer en ambas fases del trastorno. Las mujeres con trastorno bipolar también pueden presentar la llamada psicosis postparto, una condición mental poco conocida y poco tratada pero que puede poner en peligro el vínculo madre e hijo.

¿Cómo detectar un psicosis en adolescentes?

Se estima que un 3 % de las personas experimentan psicosis al menos una vez en su vida. Si el episodio aparece durante la adolescencia, puede resultar difícil para padres, cuidadores y profesores detectarlo. La adolescencia es una época de altibajos emocionales. Generalmente se espera que los adolescentes tengan cierta conducta errática, extraña y sin sentido aparente. Sin embargo, ciertos signos nos pueden indicar que existe algún brote psicótico o problema de salud mental:

  • Repentinos e inexplicables problemas académicos
  • Sospechas hacia otros sin razones lógicas
  • Un declive de la higiene personal
  • Falta de sentimientos de expresión emocional
  • Intensas y repentinas explosiones emocionales sin razón aparente
  • Escuchar voces que no están ahí o pensar que ruidos son realmente voces
  • Obsesión repentina con nuevas ideas

Alguno de estos signos aislado no es nada de lo que preocuparse. Sin embargo, si aparecen varios es un posible indicador de problemas de salud mental y hay que contactar a un profesional cuanto antes.

¿Psicólogo o psiquiatra? ¿A cuál acudimos? Compruébalo aquí.

¿Se puede prevenir un brote psicótico?

Un grupo de investigación de la Universidad de Adelaide, en Australia han creado una nueva forma de predecir el riesgo de un episodio psicótico con un 70% de exactitud. Este nuevo modelo combina el historial médico, la última evaluación clínica de cabecera, y biomarcadores de ácidos grasos para determinar el riesgo de un paciente de experimentar un brote psicótico.

Según los investigadores, los ácidos grasos (como los omega-3 y los ácidos nervónicos) son esenciales para el normal funcionamiento del cerebro. Además niveles bajos de estas sustancias se han asociado a un mayor riesgo de desarrollar psicosis en grupos de alto riesgo.

Según otro estudio, la prevención se puede realizar mediante la evaluación de tres marcadores o “biotipos”. Uno relacionado con la atención visual, otro el ruido cerebral (actividad cerebral aleatoria, sin función)

The International Journal of Psychoanalysis (en español)

El funcionamiento psicótico en la adolescencia. La solución perversa para sobrevivir. Un brote psicótico durante la adolescencia marca el surgimiento de un aspecto manifiesto de un proceso más complejo, que tiene su origen en la prehistoria familiar del paciente y en su infancia. Este período de la vida se caracteriza por una explosión sensorial, y los adolescentes reaccionarán de manera diferente según los recursos que tengan a su disposición. Intentarán crear soluciones defensivas para enfrentar la descompensación por sí mismos. En particular, pueden utilizar conductas polimorfamente perversas, debido a sus características específicas, para crear una defensa poderosa con el fin de frenar una regresión aun más severa y, a la vez, obtener el tiempo necesario para tramitar de manera segura una fase evolutiva difícil y peligrosa. Estas soluciones pueden ser transitorias o transformarse en adaptaciones defensivas persistentes. Dichas modalidades defensivas son muy complejas y articuladas, y pueden fosilizarse con el correr del tiempo, como, por ejemplo, en el caso del uso de defensas perversas contra un brote. Un/a analista que se encuentra frente a situaciones de este tipo comprobará que es difícil realizar un diagnóstico diferencial entre una condición en la cual el funcionamiento perverso se utiliza como defensa contra la descompensación, y una estructura verdaderamente perversa que empieza a emerger después de la pubertad.

MANUAL PRÁCTICO DE ACTUACIÓN ANTE UN BROTE PSICÓTICO

Cuando una persona tiene alguna característica especial o padece alguna dolencia, nos preocupamos e interesamos por su estado; sin embargo, en el caso de los afectados por patologías psíquicas, se les rehúye y margina. En la actualidad, la enfermedad mental es una de las principales causas de discapacidad en el mundo, hasta llegar a convertirse en muchas zonas en el problema sanitario y social de mayor importancia.

Pero… ¿realmente tenemos conocimiento claro y no mediático de cuáles son y en qué consisten los trastornos psíquicos más generalizados? (Esquizofrenia, Trastorno Bipolar, Depresión grave, etc…) ¿Sabemos qué es una Patología Dual?, ¿Que sienten y en qué situación se encuentran las personas con estas patologías y sus familias?

Para intentar cooperar y ayudar a este colectivo desde nuestra asociación hemos elaborado un:

MANUAL PRÁCTICO DE ACTUACIÓN ANTE UN BROTE PSICÓTICO

¿Qué es un brote psicótico?

Podríamos definir un brote psicótico como una ruptura de la realidad de forma temporal. generalmente el primer brote aparece entre los 16 y los 23 años, y puede repetirse en mayor o menor grado durante la vida. Generalmente se diagnostica cuando los síntomas sean más graves de lo normal, sucedan con más frecuencia y sean de mayor intensidad.

Durante un brote psicótico la realidad percibida por la persona afectada se ve alterada, de modo que no puede funcionar normalmente en su entorno. No es infrecuente que durante un brote psicótico, el médico, la familia o el propio paciente (o todos juntos) decidan que el mejor cuidado para la persona se lleve a cabo internado en un régimen hospitalario y que la persona sea tratada médicamente dentro del hospital hasta que se le pase el brote.

El brote puede durar días, semanas o meses, pero con el tratamiento médico apropiado lo normal es que la persona se estabilice y vuelva a la vida diaria. Si los síntomas y los brotes persisten, entonces la vida de la persona se puede ver afectada de modo permanente.

Sin embargo, un brote psicótico no es sinónimo esquizofrenia o esquizofrenia dual.. Existen brotes aislados que no vuelven a aparecer y también existen brotes que se asocian a otras enfermedades. Lo que todos los brotes tienen en común es que, debido a desequilibrios en sustancias neuroquímicas en el cerebro, la persona que los padece pierde el sentido de la realidad tal y como la conocemos. En la práctica clínica es común esperar a que una persona tenga más de un brote antes de considerar el diagnóstico de una enfermedad psíquica o dual.

¿Qué hacer durante una crisis psicótica?

Probablemente, su ser querido que tiene diagnosticada una patología psíquica o dual va a pasar por una crisis grave. Cuando esto suceda, tenemos que estar preparados.

Hay una serie de medidas que pueden tomarse para ayudar a disminuir o evitar una tragedia. Lo ideal es tratar de minimizar cualquier aumento de los síntomas psicóticos, y de inmediato brindar protección y apoyo a la persona afectada.

Primero debemos saber que:

  • En muy raras ocasiones, la persona afectada pierde repentinamente el control total de su mente, sus emociones y/o comportamiento.
  • Por lo general, la familia o los amigos cercanos a la persona afectada pueden observar con anticipación síntomas indicadores de una posible crisis: falta de sueño, dedicación ritual a ciertas actividades, desconfianza, explosiones inesperadas de mal humor, etc. Durante estas fases primarias a veces se puede prevenir una crisis total. Mientras más psicótico se torna el afectado hay menos esperanzas de tener éxito en los esfuerzos que realicemos nosotros solos sin ayuda especializada.
  • Con frecuencia, la crisis es el resultado de que el afectado haya dejado de tomar sus medicamentos o esté consumiendo alguna clase de estupefacientes o ingiriendo alcohol. Si este es el caso, debe incentivarse para que vaya al médico lo antes posible.

Durante una crisis:

  • Recuerde que la persona afectada probablemente se siente aterrada por haber perdido el control mental y emocional.
  • Durante los estados de crisis, el afectado escucha voces, siente que diferentes objetos le están hablando, es decir, tiene alucinaciones y puede tratar de “actuar” de acuerdo a las alucinaciones que está sufriendo.
  • Mantengamos la calma, sin amenazar ni gritar al paciente, usando frases sencillas con tono pausado y claro.
  • Durante situaciones de crisis tratemos de que siempre estén por lo menos dos personas con el afectado. Si es necesario, una de estas personas debe llamar al profesional de salud mental designado, mientras que la otra permanece con el paciente.
  • No riñamos con el resto de la familia sobre las “mejores estrategias” para resolver la situación o sobre quién es culpable de lo que está sucediendo. Este no es el momento apropiado.
  • Si el afectado está sentado, no nos pongamos de pie frente a él, sentémonos también cerca de él pero evitando el contacto visual directo y sin tocarle, y procurando conceder lo que nos solicite, siempre que no sea peligroso o irrazonable.
  • Debemos situarnos entre el afectado y la salida pero sin bloquear el acceso a la puerta.
  • Lo más probable es que haya que hospitalizar al afectado. Tratemos de convencerlo de que lo haga en forma voluntaria, evitando un tono condescendiente o autoritario. Expliquémosle que en el hospital le aliviarán los síntomas, y que no se le mantendrá internado si el tratamiento puede continuarse en la casa o fuera del hospital, o en algún otro ambiente protegido.
  • Si hay que llamar a la policía, se les debe explicar bien que el paciente necesita una evaluación psiquiátrica y que se les ha llamado para que ayuden. Hagamos saber a la policía si el afectado anteriormente ha estado hospitalizado y si tiene o no acceso a armas o utensilios punzantes.

SITUACIONES EN LAS QUE DEBE INTERVENIR LA POLICÍA

  • En cualquier situación en las que puede ser de gran utilidad su ayuda.
  • Cuando el afectado por una patología psiquiátrica esté bajo los efectos de drogas o alcohol, mostrando un comportamiento inadecuado.
  • Cuando encontramos a alguien deambulando con síntomas de desorientación: en los casos en los que se le encuentre agitado o nervioso por la calle, puede ser simplemente porque se haya desorientado y no sabe volver al domicilio o lugar donde se encuentra su familia o cuidador. En estos casos preguntarle que necesita es la mejor forma de decirle que se le va a ayudar, y se le va a acompañar, que no se le va a dejar solo, etc. siempre hablarle calmados, sin elevar la voz, despacio, ir observando que oye lo que le decimos y que sería bueno que un policía les acompañara.
  • Si se observa que está con la mirada perdida o diciendo incoherencias o cosas carentes de lógica, se puede sospechar que está teniendo alucinaciones, siendo necesario que reciba asistencia facultativa y policial.
  • En otras ocasiones simplemente observamos que la persona no muestra un comportamiento lógico, por ejemplo, se queda sentado durante horas en un lugar sin hacer nada, mantiene una postura extraña, deambula, habla solo, etc
  • Cuando veamos que alguien está implicado en alguna agresión o delito de sangre (no olvidar que sus capacidades intelectivas y volitivas están disminuidas).
  • En estos casos, siempre que se actúe con prudencia y se notifique sin exageraciones, es aconsejable ponerlo en conocimiento de la policía simplemente como medida informativa, manteniéndose siempre como observador a la espera de que personal cualificado llegue

PROTOCOLO DE ACTUACIÓN PARA UN INTERNAMIENTO

En el caso que se diera una situación incontrolable debemos ponernos inmediatamente en contacto con el 112 o el 062 para que apliquen y actúen según lo establecido en el protocolo para estas situaciones o bien llamando al servicio de urgencias del centro de salud mental que le corresponda. Si perteneciera el afectado a alguna asociación pueden ponerse en contacto con ellos para facilitar la actuación.

ATENCIÓN DE URGENCIAS, TRASLADOS E INGRESOS DE PACIENTES PSIQUIÁTRICOS

Resolución del Servicio Andaluz de Salud:

SC 261/2002, de 26 de Diciembre

Primero

Todo ingreso psiquiátrico requerirá una previa valoración clínica que lo indique como medida terapéutica adecuada, excepto aquellos que se produzcan por orden judicial dictada en causa penal.

Segundo

El ingreso, desde el punto de vista sanitario, podrá ser:

a) PROGRAMADO. Si su indicación procede de los dispositivos comunitarios de salud mental.

b) NO PROGRAMADO. Si su indicación es resultado de una situación de urgencia.

Tercero

Cualquiera que sea el dispositivo sanitario que indique el ingreso psiquiátrico, a los efectos legales oportunos, se distinguirán las siguientes modalidades:

  1. Ingreso VOLUNTARIO ORDINARIO (programado).
  2. Ingreso VOLUNTARIO URGENTE (no programado).

c) Ingreso INVOLUNTARIO ORDINARIO (programado).

d) Ingreso INVOLUNTARIO URGENTE (no programado).

Cuarto

En los supuestos de ingreso voluntario, sea ordinario o urgente, todos los dispositivos sanitarios establecerán las cautelas oportunas que tiendan a garantizar que la voluntariedad del enfermo mental se respeta, tanto desde la primera asistencia como durante su tratamiento hasta el alta hospitalaria.

Asimismo, en los casos de ingreso involuntario (ordinario o urgente), se actuará, conforme a lo establecido en esta Resolución, con la mayor diligencia posible en los trámites sanitarios y legales recogidos en el apartado octavo y siguientes.

Quinto

El ingreso psiquiátrico se realizará en la Unidad de Salud Mental del Hospital General del Área de referencia.

TELÉFONOS DE INTERÉS

  • Salud Responde 902505060
  • Emergencias Sanitarias 112 / 061
  • Guardia Civil 062
  • Asociación ACEPSA 952781870 / (URGENCIAS) 637516157
  • Centro de Salud Mental Las Albarizas 951973334
  • Hospital Comarcal Costa del Sol 951976669
  • Hospital Clínico de Málaga 951032000

PARA MAS INFORMACIÓN

ASOCIACIÓN ACEPSA “LOS OLIVARES DE MARBELLA”

CARRETERA DE ISTAN KM. 3 . 29602 MARBELLA

“Una persona que padece psicosis puede recuperarse completamente, y puede haber una vida plena incluso sin una remisión total y constante”

«Comprender la psicosis y la esquizofrenia» es una obra editada por el Colegio de Psicólogos Británico y elaborada por investigadores y clínicos de prestigio mundial en el campo de la psicosis, además de personas que habían sido diagnosticadas de psicosis. A pesar de que fue publicada a finales del 2014, ya se ha convertido en un referente en el campo de la psicosis, un trastorno caracterizado por alucinaciones y delirios.

La obra está teniendo un gran impacto entre los distintos profesionales de la Salud Mental. Y un grupo de profesionales se ha encargado en España de traducirla al castellano, con el objetivo de acercar esta guía a un público mayor. Uno de estos “traductores” es Mikel Valverde, psicólogo clínico de la Unidad de Internamiento Psiquiátrico en el Complejo Hospitalario de Navarra , quien la ha presentado el pasado 27 de enero a las 19,30 en CIVICAN, en un acto organizado por el Colegio de Psicología de Navarra. Antes charlamos un momento con él.

¿Qué aporta esta guía al campo de la psicología?
Sobre todo una serie de ideas y sugerencias que pueden resonar novedosas en este campo, aunque se han ido fraguando en las dos últimas décadas. Destaca que ha sido elaborado por un grupo de investigadores de primera línea en la investigación de la psicosis (Bentall, Morrison, Boyle, etc), clínicos, y también personas que han padecido psicosis (más del 25% de los participantes) del Reino Unido. Además proporciona una visión científicamente actual, trayendo una alternativa al modelo médico actual de las psicosis, a la vez que suministra una concepción comprensible de la psicosis: las dificultades de tipo psicótico son también dificultades de la vida y tan comprensibles como otras.

¿Se trata de forma correcta a las personas que padecen psicosis?
La recuperación resulta posible para muchas de las personas y puede haber una vida plena incluso sin una recuperación total o continuada. La publicación muestra lo que resulta de ayuda, tanto lo mostrado por la investigación clínica como la recogida de las opiniones de los pacientes. Estas formas de ayuda superan la forma habitual en la que se presta la asistencia, y sugieren otros métodos mas eficaces, y no necesariamente más caros que los actuales.

¿Qué tipo de atención clínica propone la guía?
La intervención clínica propuesta cambia desde el paternalismo asistencial habitual a la ayuda colaborativa. Se propone un trabajo colaborativo con la persona en dificultades, que se sustente en las necesidades de esta, y en que se le reconozca la capacidad de elegir. Considera que a cada persona le resultan útiles actuaciones muy diferentes, dependiendo de diversos factores que incluyen las preferencias y los valores de las personas, y que estas deben respetarse.

¿Cuál es el perfil de la persona que padece brotes psicóticos?
No todas las personas que tienen experiencias psicóticas (oír o ver cosas que otros no pueden, tener creencias que otros consideran extrañas o parecer estar desconectado de la realidad) experimentan dificultades por ellas. Las que experimentan fuertes dificultades no tienen un origen común en su malestar. Aunque se puede decir que la investigación indica que padecer experiencias biográficas muy dolorosas, en momentos en que la persona se está haciéndose (infancia y adolescencia), como exclusión, humillación, aislamiento, privación, pobreza, desestructuración familiar, pérdidas de personas relevantes en momentos críticos, abuso y maltrato, etc. suelen estar en el origen de las dificultades muchas veces.

¿Qué debe hacer una persona que note estos síntomas?
La persona que padece esas dificultades suele necesitar apoyo, un lugar en el que se sienta seguro, y una ayuda muy respetuosa de alguien que pueda ganarse su confianza, sean profesionales o allegados o ambos. Necesita esto más que ser ingresado y medicado en contra de su voluntad. Hoy en día hay servicios en el mundo que proporcionan justo ese tipo de asistencia, que además tienen muy buenos resultados para muchos y un buen nivel de recuperación.

¿Qué hace bien/mal el psicólogo o psiquiatra que atiende a estas personas?
El sistema actual predominante se basa en la idea de que el paciente no tiene conciencia de su enfermedad, ni del origen de su dolencia, ni de lo que «en realidad» le pasa, y se proporciona un tratamiento farmacológico para todos, muchas veces en contra de su voluntad, y esto puede crear una brecha entre el mundo profesional y las personas tratadas, y a veces este tipo de asistencia puede resulta literalmente traumática, tal como se pone de manifiesto en los estudios que consideran la experiencia de los pacientes.

¿Propone la guía otra forma de tratamiento?
Claro. Otra asistencia es posible –que de hecho se ensaya en algunos lugares del mundo- es una de las ideas que nos trasmite la guía. Se necesita reaprender de una tradición asistencial respetuosa, que viene de antiguo, que consiguió y consigue buenos resultados y proporciona una ayuda que valoran los pacientes. La perspectiva de medicar a todos y a largo plazo conlleva muy malos resultados a medio y largo plazo para muchos pacientes, que acaban incapacitados buena parte de las veces, y esto es atestiguado por los estudios a largo plazo.

Una de las características de la guía es que no es exclusiva para el profesional, sino que el gran público puede entenderla…
La guía e informe es una traducción de la obra realizada desde la División Clínica del Colegio de Psicólogos Británico. Fue creada pensando en los profesionales, pero también en los pacientes y allegados, gestores de servicios asistenciales, periodistas, mundo judicial, etc. Quiere dar a conocer en un lenguaje directo y sencillo todo lo relacionado con los problemas psicóticos, lo que resulta de ayuda, y alienta una mejora en la organización y prestación de servicios. Las personas que hemos intervenido en la traducción al castellano hemos añadido también un apartado de recursos en español, un comentario sobre el tratamiento involuntario en España, y comentarios de profesionales y pacientes a la lectura de esta obra. Es una obra en descarga gratuita, y accesible en las páginas web de algunos colegios profesionales, y en las de algunas asociaciones de salud mental, en páginas de pacientes.

Especialistas en Psicosis

  • Tuve un brote psicótico y me recetaron Risperidona, me cuesta concentrarme para estudiar ¿Esta falta de concentración es producto de la risperidona?
  • Buenas noches mi hijo de tan solo 13 años hace tres semanas le diagnosticaron trastorno psicotico agudo polimorfo, sin síntomas de esquizofrenia. Que puedo hacer para ayudarlo me siento impotente al verlo como llora y siempre me suplica que no lo deje solo y muchas cosas mas
  • Hola, hace 7 meses sufrí una psicosis por consumir alcohol con pastillas; además consumía mucha marihuana y alcohol. Estoy actualmente tomando risperidona 3mg al día y mejorado muchisimo y mi pronóstico es favorable, pero lo que aún no logro es estudiar con normalidad, ya que siento un calor en el cerebro…
  • Tengo una familiar en casa, señorita de 17 años de edad. La llevamos al psiquiatra, la cual diagnóstico psicosis y ansiedad, dejándole tratamiento. Se nos dificulta darle sus medicamentos, a veces es algo duro, desconfía de nosotros. La doctora no nos habló más que del tratamiento que le recetó y que…
  • Mi pareja de 26 años tuvo un brote psicótico agudo, estuvo internado dos semanas, hace tres meses y hasta ahora toma risperidona y clonazepan, volvió a consumir marihuana luego que salió, aunque no se sabe si fue esa su causa ya que cuando el tuvo el brote hace un mes no fumaba. Puede recaer por la marihuana…
  • ¿Hablar con objetos y no darse cuenta después de varios minutos es algo normal?
  • Buenos días. Mi consulta es la siguiente: mi tía padece de trastorno bipolar y mi madre de trastorno borderline. Están las dos debidamente tratadas. Tengo 25 años y algunos fines de semana consumo marihuana de manera recreativa pero moderada. Quería saber cual es mi «riesgo» con respecto a esta droga.…
  • Hola! Estoy casado hace 4 anos con mi esposa. Ella antes de casarse conmigo habia estado internada en el psiquiatricos como un mes por que le habia dado una psicosis. Ella salio del psiquiatrico y le habian dado muchas medicinas que la tiraba al inodoro y nunca la tomo yo me entere mucho mas tarde. Cuando…
  • Llevo mucho tiempo hablando sola con alguien y contesto es eso psicosis?
  • Como puedo curar mi anhedonia? Sufro de psicosis atípica desde el 2008 y me vino la anhedonia total a partir del 2011. Es muy triste porque no pruebo gusto por nada, quisiera poder curarme y poder sentir !

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