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Vasectomia seguridad social requisitos

Vasectomía: ¿Sí o no? 7 razones para dar el paso

Si habéis tomado la decisión de no tener más hijos y optar por un método de anticoncepción definitivo, el siguiente paso es cuál elegir: ¿vasectomía o ligadura de trompas? Ambas intervenciones tienen una eficacia prácticamente del 100%, y no afectan al deseo, la excitación o la erección, ya que las hormonas sexuales se siguen produciendo con normalidad. Su objetivo es bloquear los conductos que facilitan que las células sexuales –óvulos o espermatozoides– lleguen al útero para evitar la fecundación. Pero aunque los dos métodos pueden ser reversibles, es fundamental tener clara la decisión, ya que la reversibilidad requiere una intervención más complicada, y, además, no siempre se consigue al 100%.

Por este motivo, lo primero que hay que hacer es informarse bien. Los médicos están acostumbrados a responder a muchas preguntas. Lo que importa es que no os queden dudas. Además, es probable que tengáis que afrontar las típicas preguntas y comentarios de familiares y amigos: “¿ya te lo has pensado bien…?”, “¿y si luego te separas…?” que, desde luego, no ayudan.

En general, las ventajas son muchas. Además, lo que está en juego no es tanto la relación de pareja como la voluntad de no tener más descendencia. Por eso los propios médicos son los primeros que aconsejan no optar por métodos de anticoncepción definitivos en parejas demasiado jóvenes o que tienen una relación inestable. En cualquier caso, lo que importa es que la decisión se tome de mutuo acuerdo y que ambos estéis convencidos. No obstante, comparativamente, la vasectomía presenta algunas ventajas:

  1. Es una operación más sencilla y rápida, que no requiere hospitalización y que se realiza con anestesia local. Dura entre 15 y 20 minutos y puedes volver a casa el mismo día.
  2. Menos complicaciones post-operatorias: lo habitual es que produzca dolor durante una semana, pero con medicamentos de acción analgésica y antiinflamatoria se puede controlar muy bien.
  3. No requiere pedir la baja laboral ni hacer reposo absoluto. Solo hay que evitar hacer esfuerzos físicos importantes durante un par de días o tres. A la semana se puede volver a hacer deporte.
  4. No causa impotencia y no altera el placer sexual. Son falsos mitos que es importante aclarar. De hecho, incluso puede mejorar el rendimiento sexual, al no tener que preocuparse de embarazos indeseados ni de que se rompa el preservativo.
  5. Permite reemprender las relaciones sexuales en una semana. Aunque tras la operación hay que utilizar un método anticonceptivo, ya que es posible que en la eyaculación aún queden espermatozoides que hayan pasado más allá del punto de la obstrucción antes de realizar la cirugía. Para dejar de usarlo es necesario realizar un seminograma aproximadamente a las 30 eyaculaciones (unos 2-3 meses) y confirmar la ausencia de espermatozoides en el semen.
  6. El coste es asequible: a diferencia de otras intervenciones el coste no es elevado y ronda los 600 euros. La Seguridad Social también la cubre, pero las listas de espera son largas.
  7. Es más fácil de revertir que la ligadura de trompas. En principio, cuando uno se decide ha de estar convencido, pero si por motivos personales se desea volver a unir los conductos deferentes, se puede practicar una nueva cirugía, aunque no siempre se logra recuperar la fertilidad.

Además, su práctica ha crecido en los últimos años: si en los 80 y 90 en España la balanza se inclinaba por la ligadura de trompas, desde el 2000 la situación ha dado un giro muy significativo a favor de la vasectomía, sobre todo por la mayor implicación de los hombres en los temas de salud reproductiva. Y, de acuerdo con la última encuesta realizada por la Sociedad Española de Contracepción (SEC), sigue siendo uno de los métodos anticonceptivos más utilizados, por detrás del preservativo y de la píldora.

Resolvemos todas las dudas que te surgen cuando decides que no quieres tener hijos

George Clooney se sometió a la vasectomía en 1997 y en 2017 logró revertirla.

© Cortesía de Relojes Omega

Es una decisión importante, de eso no hay duda. Habéis charlado tu pareja y tú y os habéis planteado que el método anticonceptivo por el que os gustaría apostar es la vasectomía. Crees que es una intervención sencilla y sin muchas complicaciones (y estás en lo cierto), pero hay algo que te genera inseguridad. Que si las bromas de tus amigos. Que si las miradas extrañadas de tus familiares. Que si la papeleta de ir al médico a preguntar. Como sabemos que la vasectomía aún es un tabú, tanto por la presión social como por los factores médicos, queremos que lo tengas todo claro, así que hemos charlado con dos expertos. El Dr. Ferran García, director de Andrología del Institut Marquès, y Elena Requena, sexóloga y asesora de parejas, responden todo lo que siempre quisiste saber sobre la vasectomía y no te atreviste a preguntar.

1. En qué consiste

Ferran García: Consiste en la sección quirúrgica de los conductos deferentes. Son dos tubos, uno por cada testículo, de 35 a 45 centímetros de longitud, que conectan el epidídimo con el conducto eyaculador de la próstata. El conducto deferente transporta los espermatozoides desde el epidídimo hasta el conducto eyaculador en el momento de la eyaculación.

2. A quién se le recomienda

Ferran García: No está indicada para todo tipo de pacientes desde el punto de vista médico, y no debe recomendarse a varones jóvenes sin hijos, a los que se deben ofrecer otras alternativas anticonceptivas disponibles. La vasectomía debe considerarse un método de esterilización definitiva.

3. ¿Es 100 por 100 fiable?

Ferran García: De todos los métodos anticonceptivos disponibles es el más eficaz; estadísticamente falla en 1 de cada 2.000 casos. Si la comparamos con su equivalente en la mujer, la ligadura de trompas, el índice de fracaso es del 1%.

4. Precio y condicionantes

Ferran García: La aceptación para realizar la vasectomía por la Seguridad Social varía según la comunidad autónoma. En algunas de ellas, el requisito es tener más de 35 años y al menos dos hijos. El coste aproximado en centros privados depende de la clínica y de la técnica. Puede oscilar entre los 500 y 800 euros en la vasectomía clásica y los 1.000 en la sin bisturí.

5. Por qué aún nos cuesta

Elena Requena: Aún existe cierto tabú acerca de la vasectomía, y muchos hombres siguen sintiendo la intervención como algo que les resta masculinidad o virilidad, ya que después ella no son capaces de fertilizar a una mujer. De hecho, no es una cosa que suelan compartir con su entorno cercano, sus amigos o familiares, y suele llevarse de alguna forma en secreto. Aún a día de hoy se presupone el control de la fertilidad a la mujer.

6. Cuáles son nuestros miedos

Elena Requena: La vasectomía suele preocupar, por un lado, en cuanto a recuperación, cicatrices y posibles secuelas. Por otro, siempre surgen dudas en cuanto a si esta intervención puede repercutir en su deseo erótico, en sus erecciones, o en la forma de relacionarse con su pareja. La realidad es que es un proceso relativamente sencillo, y que no plantea a nivel médico muchas complicaciones. Tampoco resta masculinidad, y puede ser un método muy apropiado de control de fertilidad en la pareja.

7. Intervención y cuidados

Ferran García: La vasectomía debe realizarse en un quirófano, con las adecuadas medidas de asepsia y de reanimación por si ello fuera necesario. Es ambulatoria y se realiza bajo anestesia local. Dura unos 10 o 15 minutos. Se realiza mediante una única incisión de aproximadamente un centímentro en la zona media de la raíz del escroto, o mediante una incisión en cada lado. Las heridas de la piel se suturan con dos o tres puntos de hilo reabsorbible, que luego no hay que extraer.

Después se debe colocar un suspensorio, frío local y tomar analgésicos si hay dolor. También hay que evitar esfuerzos y seguir guardando anticoncepción hasta que se comprueba mediante un análisis de semen que ya no aparecen espermatozoides. El primer control se hace tras 20 eyaculaciones.

8. Efectos secundarios

Ferran García: La vasectomía no tiene ninguna repercusión sobre la función sexual. El deseo sexual y la erección no varían en absoluto ya que la hormona masculina, la testosterona, se sigue produciendo igualmente en el testículo. También se siguen produciendo espermatozoides de forma normal. El volumen de líquido que se eyacula es prácticamente el mismo, aunque el semen es menos espeso, ya que no contiene espermatozoides, y es más transparente.

9. Qué es la vasectomía sin bisturí

Ferran García: En la vasectomía sin bisturí, primero se hace una fijación extracutánea del conducto deferente. La piel no se corta con bisturí si no que se hace una disección de la piel de unos tres milímetros con una pinza de punta afilada. El resto del proceso es igual. Aunque no se utilice bisturí para cortar la piel, hay que sobrepasarla para llegar al deferente.

10. En qué casos es reversible

Ferran García: Las posibilidades de éxito dependen de varios factores, como los años desde que se realizó la vasectomía ; con menos de tres, las probabilidades de que vuelvan a aparecer espermatozoides son del 95%. Con más de 15, del 70%. Además depende del tipo de vasectomía (con ligadura y grapas se reducen las posibilidades) y de la experiencia del cirujano.

También existe la técnica quirúrgica de la vasovasostomía, que consiste en localizar y extirpar la zona del conducto que se halla obstruida. El fluido espermático se analiza para determinar la presencia o ausencia de expermatozoides, y luego se procede a la unión de los dos extremos del deferente. La duración aproximada es de dos horas.

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«Ten ‘cuidao’, porque la pistola ya tiene balas», le dijo su abuelo. Martín tenía catorce años y se llenó de rubor y de pavor. ¿Era cierto aquello? ¿Era su polla un arma de destrucción? Un par de años más tarde, en fiestas de su pueblo, morreó con Cecilia. Al final del verano, cuando el magreo fue a más en el cobertizo del parque y él se corrió medio dentro-medio fuera, ella entró en pánico.

«Yo en aquel momento no comprendía muy bien por qué tanto espanto. Es decir, sabía que el embarazo existía, pero no sentía ese terror que veía en ella. Era algo lejano. Obviamente, era un jeta, un adolescente inconsciente. Ahora no lo veo así», explica.

Sin embargo, algo de esta preocupación femenina y esa despreocupación masculina planea aún sobre las relaciones adultas y la sociedad en general. Si miramos con ojo generalizador, las mujeres son las que pasan mayor angustia por posibles embarazos, las que insisten en el uso de condones, las que sufren los efectos secundarios de los anticonceptivos hormonales, las que, en caso de quedarse embarazadas sin querer deben plantearse abortar, y una larga lista de etcéteras relacionadas con la anticoncepción y la salud.

Mujeres hormonadas

Mientras tanto, no nos resulta extraño que el hombre se comporte como alguien a quien el asunto del embarazo no le toca, una especie de niño grande ajeno a los misterios de la reproducción. Son muchas las mujeres que viven hormonadas casi toda su vida, mientras sus parejas masculinas se van de rositas, absolutamente desentendidos de cuándo hay que comprar una caja nueva de píldoras, cuándo hay que retirar el aro vaginal y si es mejor un DIU hormonal o uno de cobre.

Recuerdo a la madre de una amiga, ya con dos hijos adolescentes y sin intención de procrear más, quejándoseme en el rellano de la escalera: «Esteban no quiere ni oír hablar de la vasectomía, pero es que yo ya llevo veinte años tomando la píldora». Dos años después, la madre de mi amiga se quedó embarazada. Ya con casi cincuenta años, no entraba en sus planes volver a criar un bebé. Sus hijos la acompañaron a abortar.

Después de esto, su marido ni siquiera contempló que esta vez quizás sí que era hora de hacerse la vasectomía. Porque la vasectomía, lejana desconocida, nunca ha tenido un despunte de popularidad, nunca ha habido en nuestro país una campaña informativa potente al respecto.

¿Para qué, si las mujeres estaban dispuestas a tragar píldoras e introducirse DIUS? ¿Qué necesidad hay, si es una operación en la que te cortan unos conductos cerca de la polla (y la polla, ya sabemos, NO SE ACERCA A UN BISTURÍ)? ¿Qué caballero en su sano juicio querría dejar de echar espermatozoides por su miembro sagrado, mermar su masculinidad de esa manera? Anda, no me toques los huevos.

Y, sin embargo, hay hombres prácticos, cabales, tan comprometidos con la anticoncepción como sus parejas, que ya no quieren tener más hijos o que directamente no quieren tener ninguno, que se practican la vasectomía y que, a partir de entonces, pueden tener relaciones sexuales sin condón con sus parejas sin ningún temor al embarazo.

¿No es este el sueño dorado de todo muchacho, librarse de enfundarse el pene en látex y poder meterla al natural? Entonces, ¿por qué hay esa laguna negra de desinformación alrededor de la vasectomía? Sin llegar a ser, obviamente, una opción apta para todos los casos, ya que es difícilmente reversible, sí que se adapta a los casos de muchas parejas que ya no quieren tener más hijos o que no quieren tenerlos en absoluto, en las que la mujer lleva años tomando la píldora a cascoporrillo.

Daniel, de 41 años, tiene dos hijos

Al poco de nacer el segundo, decididos a cortar el chorro de humanos lanzados al mundo, su chica y Daniel acudieron a la revisión con la ginecóloga de ella. «Yo le comenté mi intención de hacerme la vasectomía y ella poco menos que me lo prohibió. Dijo “la vida da muchas vueltas” y la conversación acabó ahí», recuerda. Años después, cuando volvió con la misma idea a su médica de cabecera, se la vendió también como una mala idea. «Me dijo que qué pasaría si el día de mañana cambiaba de pareja”, cuenta.

Finalmente, consiguió que los médicos accedieran. Daniel no niega que ese miedo de raíz, atávico, a «perder la masculinidad» lo atenazó poco antes de la operación. «No niego ese pensamiento, pero tampoco se le puede dar mucha importancia a un impulso tan primario como ficticio. En cualquier caso, también encuentro como motivo de orgullo “machoide” el haber decidido conscientemente que el final de mi fertilidad lo he elegido yo», confiesa.

Pablo, de 41 años y con una hija

Pablo decidió junto a su pareja que una vasectomía parecía algo sensato. Y también, cómo no, se encontró con el muro de los médicos. «Mi médica de familia me lo desaconsejó. A mi novia le pareció que su actitud era machista. Nos dijo: «¿Lo has pensado bien? Mira que eres muy joven. Muchos se arrepienten. ¿Y si te lías con una mujer más joven que quiera hijos…?» Esto con mi pareja delante. Ella me dijo que estaba segura de que si hubiera ido a ligarse las trompas no le habrían dicho nada», dice con firmeza.

Juan Gabriel tiene 50 años

Algunos de los entrevistados aseguran no contar demasiado lo de la vasectomía. Juan Gabriel, que tiene 50 años y la vasectomía hecha hace 12, tuvo un episodio desagradable al respecto en el trabajo. «Trabajo en un bufete en el que somos casi todo tíos. En una reunión, a raíz de una broma que se hizo, yo comenté que estaba vasectomizado, y de pronto noté cierta rareza en el ambiente».

«Meses después, en la fiesta de Navidad de la empresa, empezaron a hacerme bromas bastante fuera de lugar, aludiendo a los castratti, y esas cosas. Me pareció una mierda», recuerda. Desde entonces, la vasectomía es un tema entre su pareja y él.

Pablo, en cambio, lo lleva a gala. «Creo que hay que romper tabús y publicitarla. De hecho, estoy encantado. Tuve alguna molestia leve los primeros meses en algún momento, no directamente ligado a la actividad sexual. Pero ahora no noto ninguna diferencia», confiesa. Esta actitud abierta ha hecho que muchos hombres le preguntaran al respecto. «Lo único un poco dramático que he podido vivir al respecto es que a mi madre se le cayó una lagrimilla al saber que no le daría más nietos biológicos», recuerda.

Pagar por ser vasectomizado

Pablo, al igual que muchos otros entrevistados, fue derivado a la privada para la operación. «Yo fui a protestar, porque había solicitado en el Infanta Sofía, que es público. Me dijeron que había una lista enorme, pero si elegía una clínica privada, me la hacían ya. Puse una reclamación y me negué a la privada, con lo que al final tardaron dos años», explica.

Tiene claro que la reticencia de los hombres, e incluso del propio sistema, a las vasectomías, «tiene que ver con el sistema patriarcal, venerar la polla y lo poco que nos gusta que nos toquen las cositas», y asiente con seguridad cuando le pregunto si cree que un hombre vasectomizado, en algunas cabezas, corresponde a un hombre castrado.

Manuel, de 42 años, con dos hijos

Manuel decidió hacerse la vasectomía, tomando así las riendas en el asunto. Para él, de alguna forma, ya era hora de tomar la responsabilidad. «Mi convicción es que Merchi ya había cargado con bastantes molestias asociadas a la maternidad (los embarazos, los partos, la lactancia) y que pedirle hormonarse o intervenirse era un exceso. Sentía que era mi turno y buscamos la información al respecto», recuerda.

En su caso, la intervención se realizó en el SERGAS (el servicio de salud gallego), aunque al final le atendieron en un centro privado. «Para este tipo de intervenciones ambulatorias de cirugía menor las listas de espera son muy largas (todos sabemos cómo está la sanidad pública en este país) así que el truco es que te apuntan y cuando pasan 6 meses tienes derecho a reclamar, que te atiendan por alguna clínica privada que tenga concierto con la Xunta y que luego ellos les facturen a la Seguridad Social», explica.

Manuel cree que, a la hora de que un hombre se decida a hacerse esta operación, convergen el factor de la «pérdida de la hombría», la falta de información y el recelo generalizado hacia cualquier cirugía aunque sea menor, como esta. Pero la lacra, sobre todo, parece apoyarse en ese mito, la hombría.

«Me ha sorprendido mucho ver las reacciones de tíos que considero abiertos de mente y bastante feministas cuando les planteas que quizá podrían hacerse ese cortecito en los testículos para ahorrarse sorpresas de mediana edad», me cuenta. Aunque hay esperanza: Manuel dice que muchos hombres, al saber que está vasectomizado, se han interesado y han querido profundizar en el tema. «Aunque, para ser sinceros, lo que más abunda son los chistes sobre castratti, sopranos y machirulismo…», confiesa.

Satisfecho con su decisión y con la atención recibida, Manuel resalta su agradecimiento a los centros de orientación y planificación familiar, antesala a esta intervención en el sistema público de salud. «Hacen una labor encomiable», asegura. No todo van a ser tropiezos en el mundo sanitario.

Jaime, con pareja, pero ambos no quieren tener hijos

Y después están los otros casos: los de los hombres que no tienen hijos y que están seguros de no querer tenerlos. Es el caso de Jaime. Tanto él como su pareja están seguros de no querer tener hijos biológicos. «Puestos en esta situación, nos parece más razonable una microcirugía que un tratamiento hormonal vitalicio, o andar forrándonos los genitales», razona.

Además de no gustarle especialmente los niños, y considerar que ya bastante lleno está el planeta de niños sin familia como para ponerse a parir, Jaime tiene la enfermedad de Crohn, una patología familiar que puede heredarse o no, pero prefiere no correr ese riesgo. «No quiero traer una criatura al mundo a que le hagan colonoscopias», afirma.

Aunque hace varios años que Jaime está convencido de querer practicarse una vasectomía, al igual que otros de los entrevistados, se ha encontrado con un muro, en su caso más ancho si cabe: La vasectomía está cubierta por la Seguridad Social, pero algunos urólogos, como si fuesen porteros de discoteca se reservan el «derecho de admisión».

Jaime lleva un tiempo en plena batalla con el jefe de urología de su hospital (Infanta Leonor, en Madrid). Cuando le comunicó su deseo de hacerse la vasectomía, el doctor le respondió que él no practicaba esa operación a hombres que no tuviesen al menos dos hijos. «Te puedo mostrar la respuesta a la reclamación del hospital diciendo que su «protocolo sanitario» es que los pacientes tienen que tener dos hijos y ser mayores de 35 años», concluye.

Así pues, parece que, como en tantos otros terrenos, aún faltan unos cuantos pasos por dar en lo que a anticoncepción masculina se refiere. La población masculina heterosexual debe, como primer paso, responsabilizarse de que la mitad de la responsabilidad con respecto a la anticoncepción es suya.

La Sanidad debe alejar los esquemas patriarcales de sus protocolos. Y todos debemos apartar esa pesada cortina que protege a los hombres de sus responsabilidades anticonceptivas y recordar que no es siempre el cuerpo de la mujer el que debe ser intervenido, cortado, medicado y manipulado.

Operación de Vasectomía por la Seguridad Social (Experiencia propia)

Cuando en una pareja surge la disyuntiva de qué método anticonceptivo utilizar, en un alto porcentaje de casos la opción elegida es el preservativo, ya que se puede adquirir fácilmente en cualquier farmacia, no conlleva ningún tipo de intervención y no necesita periodo de adaptación ni revisiones periódicas, pero como cualquier otro método, tiene sus inconvenientes: pérdida de sensibilidad durante la penetración (a pesar de que cada vez se comercializan modelos más finos y sensitivos), riesgo de rotura, y baja eficacia comparado con el resto de métodos anticonceptivos. Para los hombres, hoy en día, ésta y la vasectomía son las únicas opciones anticonceptivas disponibles, y cuando por diversos motivos decidimos que no queremos tener descendencia (o no tener más hijos, si es que ya tenemos alguno), la opción más eficaz y segura, es la vasectomía.

Para informarte de todos los pormenores, plazos y etapas de operarse de vasectomía a través de la seguridad social, te traemos la experiencia en primera persona de un lector, que un buen día decidió que no quería que toda la responsabilidad de tomar precauciones anticonceptivas estuviera en manos de la mujer (DIU, píldora anticonceptiva, Parche transdérmico, Anillo vaginal…) ya que la idea de usar preservativo no le convencía por diferentes motivos.

Por qué en Febrero de 2018 decidí operarme de vasectomía a través de la seguridad Social:

Hola, me llamo Sergio, tengo 40 años y un buen día decidí que, dado que tanto mi pareja como yo estábamos de acuerdo en no tener más hijos (tenemos un niño precioso de 5 años), iba a operarme de vasectomía, y en éste artículo te cuento los motivos que me llevaron a tomar ésta decisión.
Nunca me ha gustado el preservativo como método anticonceptivo, sobre todo por la pérdida de sensibilidad tanto para el hombre como para la mujer, y la poca eficacia frente al resto de opciones. Quizás para un adolescente de 18 o 20 años, por comodidad sea la mejor opción, pero a cierta edad, cuando ya se tienen ciertas cosas claras y hay opciones que aportan más confianza y seguridad, seguir usando métodos incómodos o poco seguros no tiene mucho sentido.
Así que lo primero que hice fue buscar información en internet acerca del proceso, precio de la vasectomía (aún no tenía claro si hacerlo por la seguridad social o a través de una clínica privada), métodos, riesgos, postoperatorio etc… y cuál fue mi sorpresa al comprobar que existen diferentes métodos para realizarse la vasectomía: aparte de la vasectomía tradicional en quirófano existe la vasectomía sin bisturí y la vasectomía sin bisturí ni agujas. Estas dos últimas opciones me parecieron bastante interesantes ya que soy muy hipocondriaco y las agujas me provocan pavor, de manera que consulté el precio de la vasectomía sin bisturí ni agujas y rondaba los ochocientos euros.
Después de darle mucha vueltas decidí decantarme por la opción tradicional y operarme de la vasectomía a través de la seguridad social, era la opción más económica y ¿la más rápida? Sigue leyendo y saldrás de dudas.

Lo primero que hice (a principios de Febrero de 2018) fue pedir cita en mi médico de familia para comunicarle mi intención de operarme de vasectomía, me preguntó mi edad, si tenía hijos y me preguntó si estaba totalmente seguro de tomar esa decisión ya que la vasectomía es difícilmente reversible. Le confirmé que estaba seguro de querer operarme y me dijo que en unos días recibiría una cita para ir a consulta en el departamento de urología de mi hospital.
Transcurridos tres días, recibí una llamada del hospital acompañada de una notificación en forma de SMS en mi móvil confirmándome que una semana después tenía cita con el departamento de urología, debía acudir a dicha cita con el informe que me dio el médico de familia.
Pasada una semana allí estaba yo, como os he dicho anteriormente, soy muy hipocondriaco pero estaba tranquilo en cierto modo ya que sabía que era una mera cita de papeleo y no iba a haber agujas, ni sangre, ni nada de eso. Me llamó el doctor y me hizo pasar al despacho, la verdad es que la consulta duró unos pocos minutos, únicamente me dijo a grosso modo en qué consistiróa la intervención, me preguntó de nuevo si estaba seguro de querer hacérmela, argumentando que la vasectomía es prácticamente irreversible y me hizo firmar un consentimiento, ya que es imprescindible para cualquier tipo de intervención quirúrgica. En este consentimiento te informan de que asumes los posibles riesgos, que aunque el margen de efectividad de la vasectomía es superior al 99%, existe un pequeño porcentaje de posibilidades de que la vasectomía pueda fallar, etc.

Le entregué el consentimiento firmado al doctor y antes de irme me hizo una pequeña recomendación “mira, en este hospital los médicos son buenísimos, pero las maquinillas dejan mucho que desear, ven rasurado de casa…” así que tomé esta “confidencia” casi como una advertencia para tenerla en cuenta el día antes de la intervención.

Con el resguardo que me dio el doctor, acudí al servicio de citaciones quirúrgicas del mismo hospital y allí me dieron un número y una dirección de una página web donde podría consultar la lista de espera quirúrgica y poder hacerme una idea de la fecha aproximada de la intervención. De manera que al llegar a casa, entré en esa web, puse mis datos personales (NIF y fecha de nacimiento) seguidos del código que figuraba en la hoja y cuál fue mi sorpresa al ver la información: “Días transcurridos desde la cita quirúrgica: 0, la media de tiempos de espera para su especialidad e intervención es de 130 días”, en resumen: me estaban dando a entender que tendría que esperar unos cuatro meses para que me operasen de vasectomía… En ese momento volví a dudar si sería mejor opción buscar otras alternativas en clínicas privadas, pero fue pasando el tiempo…
La última quincena de julio (casi seis meses después) me llamaron del hospital para decirme que había un hueco libre a primeros de agosto y que si quería confirmar cita para ese día, ya que de no ser así, no habría cirujanos disponibles hasta septiembre. Como no quería seguir esperando más tiempo, confirmé mi asistencia para el día que me propusieron.
¡Y llegó el día!, la verdad es que la noche anterior apenas pegué ojo por los nervios, la imagen de una aguja penetrando en mi escroto me provocaba nerviosismo y ansiedad, pero había esperado demasiado tiempo como para ahora echarme atrás, así que me desperté, pronto, muy pronto, me rasuré y desayuné muy ligero (me lo recomendaron cuando me confirmaron el día de la intervención). Fui al hospital en mi coche y llegué bastante antes de la hora a la que estaba citado.

Fue a partir de ese momento, al estar sentado en la sala de espera, cuando los nervios empezaron a jugarme una mala pasada… no me encontraba a gusto sentado y mi cabeza no paraba de dar vueltas pensando cuanto tardarían, como saldría, si me marearía…. Ya había pasado más de media desde la hora de mi cita cuando, aprovechando que salía una doctora del quirófano, la pregunté si me podrían dar algún calmante ya que estaba nervioso. Se me quedó mirando con cara de sorpresa y me dijo que no, que ya no me podrían dar nada porque me iban a intervenir enseguida… pasó casi otra hora más y ahí ya es cuando empecé a pensar seriamente en irme, no por el retraso en sí, sino porque mis nervios ya se habían apoderado de mí y me faltaba poco para marearme.

Llegó el momento: Una doctora salió a la sala de espera y me citó para entrar, primero tuve que volver a firmar el consentimiento, ya que por alguna razón que desconozco no lo tenían allí, y después me informaron de en qué consistía la operación de vasectomía, me dijeron que la duración aproximada eran unos 20 o 25 minutos, que no sentiría dolor y que saldría de allí andando por mi propio pie sin ningún problema. A continuación me dieron un camisón y una funda estéril para cubrirme la cabeza y pasé a un pequeño vestuario para cambiarme.
A los pocos minutos ya estaba listo, por lo que me hicieron pasar al quirófano, la verdad es que incomprensiblemente parte de mi nerviosismo había desaparecido, tal vez porque el subconsciente sabía que ya “no había escapatoria posible”, al menos sin montar un espectáculo… Cuando me quise dar cuenta ya estaba tumbado en el quirófano, había una cortinilla a la altura de mi cintura que llegaba prácticamente hasta el techo, para impedir que viera nada durante la intervención.
Me preguntaron qué tal estaba, como me llamaba etc, el tipo de preguntas triviales para romper un poco la tensión y los nervios, la verdad es que la cortinilla me impedía ver prácticamente nada, por las voces deduje que en el quirófano habrían tres o cuatro personas, todas muy amables y atentas conmigo.

Ya a punto de empezar, me avisaron de que sentiría un pequeño pinchazo al inyectarme la anestesia, pero que después de eso no debería volver a notar dolor, aunque sí ciertas molestias. Después del primer pinchazo (dolió bastante) me mareé un poco y se lo dije a las doctoras, por lo que me trajeron un paño húmedo para que me lo dejara puesto en la frente, la verdad es que me ayudó bastante y el mareo no fue a más. Es cierto que tuve unas molestias bastante incómodas aunque indoloras, sobre todo a los quince minutos aproximadamente, ya que, aunque no notaba dolor, sabía perfectamente que me estaban cosiendo la parte derecha del escroto después de hacer la incisión en la primera parte de la intervención.
Tocaba otro pinchazo en la parte izquierda, es esta ocasión las molestias eran algo más dolorosas por lo que me subieron la dosis de anestesia. El proceso fue similar, y pasados unos minutos, volví a notar como me cosían, ya quedaba menos… A los pocos minutos me dijeron que ya casi estaba y que me había portado muy bien. Antes de incorporarme me informaron de que me iban a dar una documentación, consistente en el informe de la operación, justificante de la misma, y una serie de recomendaciones sobre el postoperatorio de la vasectomía para tener una perfecta recuperación, y lo más importante: me dijeron que tenía que pedir cita en el hospital para realizarme un espermograma, ya que esa prueba, que consiste en eyacular en un bote estéril para analizar el semen y averiguar si pasados unos meses hay o no espermatozoides, serviría para saber si la operación de vasectomía ha sido efectiva.

El postoperatorio de la vasectomía

Me recomendaron no hacer esfuerzos ni practicar deporte durante las siguientes 48 horas, no ducharme y llevar slips de talla ajustada, ya que debido a la intervención, el tejido escrotal tiende a estar más descolgado de lo normal y tomar paracetamol o ibuprofeno en caso de dolor agudo. También me indicaron que sería recomendable no lavar la herida en las siguientes 24 horas pero que en días sucesivos debería lavarme con agua y jabón, si notaba que los puntos me tiraban podía pedir cita en mi centro de salud para que me los quitaran pasadas dos semanas y si notaba que había sangrado abundante, inflamación o fiebre alta, acudiera al servicio de urgencias del hospital.
Una vez incorporado, me despedí del equipo quirúrgico, y fui a vestirme. Salí del quirófano y no notaba ninguna molestia importante al andar, fui al departamento de citaciones y me dieron cita para realizarme el espermograma en febrero del 2019 y recoger los resultados en marzo del 2019, es decir, más de un año después de haber solicitado la operación…. En ese transcurso de tiempo debería seguir tomando precauciones anticonceptivas durante las relaciones sexuales, en la citación de la prueba para el espermograma se detalla que para que la prueba sea sea fiable, deben de cumplirse una serie de requisitos:

  • Entregar la muestra de semen en un bote esterilizado habiendo eyaculado una hora antes como máximo
  • Haber guardado abstinencia sexual durante un mínimo de 7 días
  • Haber eyaculado un mínimo de 25 o 30 veces desde la operación de vasectomía

La verdad es que me pareció un tiempo excesivo, ya que buscando información en internet, leí que el espermograma debería realizarse a los tres meses de hacerse la vasectomía, pero supongo que por acumulación de pacientes o por falta de personal, me dieron cita seis meses después.
Buscando un poco en internet encontré algunas webs que estaban asociadas a clínicas privadas y realizaban espermogramas a un precio muy razonable, por lo que decidí probar y no esperar seis meses, pero algo que si averigué es que es más importante el tiempo transcurrido desde la vasectomía que el número de eyaculaciones realizadas, es decir: es más fiable haber eyaculado 25 veces en tres meses que haberlo hecho 35 veces en un mes.

En el resultado de ésta prueba pude comprobar que no había espermatozoides en la muestra de semen, por lo que la operación de vasectomía había resultado completamente exitosa.

SD Sperm Test – Prueba de fertilidad masculina

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A continuación, voy a recoger una serie de preguntas o dudas que os podéis estar haciendo si estáis valorando operaros de vasectomía, sea por el método que sea, ya que a mí también me surgieron estas dudas:

¿La vasectomía es reversible?

  • Muy dificilmente, es uno de los motivos por los que tanto suelen insistir los doctores a la hora de preguntarte si estás totalmente seguro de querer operarte de vasectomía. Aún así, si tras una operación de vasectomía, nos arrepentimos, existe la posibilidad de realizarse una vasovasostomía, que consiste en volver a unir los conductos que llevan los espermatozoides al semen desde los testículos, pero se trata de una interveción mucho más compleja que la vasectomía que puede durar aproximadamente dos o tres horas.

¿Cual es el precio de una vasectomía en clínica privada?

  • Dependiendo de la clínica, ya que en algunos casos se realizan una serie de pruebas que van includas en el precio (seminograma pre y post vasectomía), pero el precio de la vasectomía, en el caso de que decidamos hacerla en una clínica, ronda los 800€.

¿Cuanto dura la operación de vasectomía?

  • Desde que entras al quirófano hasta que se da por finalizada y te puedes ir a casa, pasan alrededor de 30 minutos, no es muy habitual que surjan complicaciones que puedan alargar el tiempo de la intervencion.

¿La vasectomía sin bisturí en la mejor opción?

  • En mi opinión si, ya que tiene varias ventajas: (aparte de ahorrarte el tiempo de espera de la seguridad social): No deja cicatriz, es menos dolorosa pero igual de efectiva, y el postoperatorio de la vasectomía es mucho más corto.

¿Cuanto dura la recuperación del postoperatorio tras una vasectomía?

  • El postoperatorio de una vasectomía realizada por el método tradicional en quirófano, dura dos o tres dias. Durante las 48 horas posteriores a la operación, se recomienda reposo, no coger peso, no hacer deporte y debido a las posibles inflamaciones es conveniente tomar paracetamol o ibuprofeno. A partir del tercer día, ya podemos hacer “vida normal”, respecto a los puntos, pasada una semana podemos ir al centro de salud para que nos los quiten, o bien esperar a que se reabsorban ellos solos.

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Vasectomía: o tienes mas de 35 años y 2 niños o nada.

Hola, os cuento lo que nos ha pasado hoy.
Resulta que hace un mes tras una consulta en el ambulatorio para una vasectomia nos dan cita para hoy en el hospital, en el ambulatorio nos hicieron algunas preguntas , bueno a mi marido. En fin, hoy llegamos al hospital, el «magnifico» Infanta Leonor en Madrid, y solo ha bastado una pregunta para decirnos que no se la hacen: «¿Que edad tienes?».
Resulta que da = el numero de hijos q tengas, o que no quieras tener hijos o simplemente q quieras hacertela por x motivos, si no tienes mas de 35 años no la hacen, por lo menos en la seguridad social, que nos vayamos a una clinica privada, se deben creer que nos sobra el dinero.
Nos hemos quedado a cuadros porque tenemos 2 niños y ni el ni yo queremos mas, y ademas que la idea de la vasectomia fue de él, que yo nunca dije nada.
En fin, que no me parece logico, vale que pregunten, que se aseguren de que es lo que el paciente realmente quiere, etc etc, pero que desde hace 2 o 3 meses no la hagan a menores de 35 no me parece bien, porque es que es desde hace unos 2 o 3 meses.
Pues eso, si alguna pareja esta pensado en la vasectomia que sepa que o tiene mucha suerte con el medico que le toque o que tenga mas de 35 años y 2 hijos minimos, porque esa es otra, las condiciones para hacersela son ser mayor de 35 años y tener al menos 2 hijos.
Y digo yo ¿Que pasa con los que tienen un hijo/a y no quieren tener más?
Pues eso, que seguiremos con los anticonceptivos de siempre y haber si dentro de unos años, si sigue con la misma idea, no han cambiado de nuevo las normas.

¿Qué hay que tener en cuenta para una vasectomía?

La vasectomía brinda a los hombres una posibilidad de evitar más embarazos, aunque para muchos es considerada un paso demasiado radical. De todas formas, hay algunas opciones para poder tener hijos más tarde.

Los motivos por los cuales un hombre puede querer recurrir a una vasectomía son muy distintos. Algunos tienen dificultades para confiar en las mujeres a la hora de la anticoncepción, aunque en la mayoría de los casos se trata de hombres que consideran injusto que la que deba cuidarse sea siempre la mujer. Alrededor del diez por ciento de los hombres consultan por una vasectomía en países como Alemania. De ellos, solo la mitad se somete luego a la intervención.

Ese fue el caso de Santiago. «Mi mujer se cuidó durante 13 años y tuvimos tres hijos sanos. Y entonces pensé: ‘ahora me toca a mí'». La operación transcurre así: el médico practica una pequeña abertura, busca los conductos deferentes y coloca unos brochecitos con una distancia de unos dos centímetros en cada conducto. Luego, corta por arriba y por abajo ese trocito. Las puntas de cada conducto se cauterizan eléctricamente o se ligan. El médico volverá a colocar los conductos en su lugar y cerrará la herida.

Una intervención rápido

La operación en sí dura apenas cinco a diez minutos y no requiere de anestesia total, que solo se administra si el paciente lo requiere; de lo contrario, es local. Tras la operación, puede llevar algunos meses que ya no se detecte ningún espermatozoide en las eyaculaciones.

Santiago tenía sus dudas antes de la intervención. «Me preguntaba si el sexo se sentiría distinto o si podría llegar a tener problemas de erección», contó. Esos miedos son muy frecuentes en la mayoría de los pacientes, pero la realidad es que casi nada suele cambiar para ellos. A veces, sin embargo, a algunos les queda una sensación difusa de ya no ser un hombre en toda la regla.

Y es que pocas cosas son más psicológicas que la sexualidad. Muchos hombres tienen la expectativa de funcionar siempre en la cama. Y parte de esta fantasía es que los órganos sexuales estén intactos.

Por eso, a la hora de tomar la decisión, los médicos y psicólogos aconsejan ser muy sincero con uno mismo. Es decir: si a los 50 años se tiene en el fuero más íntimo el deseo de estar con una mujer 20 años más joven, una vasectomía no es buena idea.

Pero incluso quienes se someten muy convencidos a una vasectomía se arrepienten a veces.

Sin embargo, la buena noticia es que, la mayoría de las veces, la operación se puede volver atrás, aunque se trata de una intervención mucho más compleja que la vasectomía en sí y se hace con anestesia total.

Es importante saber, de todas formas, que no siempre hay vuelta atrás. Pero en esos casos aún queda una opción: los hombres pueden hacerse extraer pequeños trozos de tejido de los testículos de los cuales se pueden obtener espermatozoides para ser empleados luego en una técnica de reproducción asistida.

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