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Vive sin ansiedad foro

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¡Hola! Escribo este post con la intención de aclararte algunos falsos mitos muy extendidos sobre la la ansiedad y mostrarte personas que pese a ella han conseguido llegar a los más alto.

Creo que te puede ser de ayuda y espero que te guste, pero antes déjame que te cuente una historia personal:

Hace doce años un joven estudiante de psicología debido a una serie de circunstancias de su vida, comenzó a responder de manera ansiosa ante determinados estímulos. Tres años más tarde una dura experiencia vital y las consecuencias derivadas de ésta, le llevan a comenzar a anticipar estas respuestas de ansiedad sin necesidad del estímulo que anteriormente la provocaba y posteriormente a generalizarlas dando lugar a un estado casi continuo de ansiedad.

Es posible que te reconozcas un poco en esta historia. ¿Y si ahora te digo que debido a un carácter introvertido y a sus altos niveles de empatía, esta ansiedad apenas se manifestaba hacia el exterior y si en forma de rumiaciones constantes? (lo que viene a ser darle vueltas a la cabeza sin poder parar).

Estamos hablando de una situación como cuando alguien te dice:

“Ya me gustaría ser como tú, que parece que nada te afecta, eres alguien muy tranquilo”.

“Pero si yo soy muy nervioso y cualquier cosa que me digan me afecta”

“Andaaa, si no se te nota nada. ¿Cómo vas a ser nervioso?

Si de algún modo te suena esta historia, te aconsejo que sigas leyendo. Mi deseo con este artículo es ayudarte a comprender algunos conceptos básicos sobre la ansiedad así como mostrarte casos de éxito en personas que la han sufrido y parecía ser un obstáculo insalvable para su profesión. ¡Comenzamos!

¿Qué es la ansiedad?

Es una anticipación de un daño o desgracia futuros, acompañada de un sentimiento desagradable y/o de síntomas somáticos de tensión. Es una señal de alerta que advierte sobre un peligro inminente y permite a la persona que adopte las medidas necesarias para enfrentarse a una amenaza.

Hasta aquí la cosa es muy sencilla, simplemente es “una alarma”que salta en nosotros para ponernos en alerta y protegernos de una situación que puede producirnos algún daño. En definitiva es algo bueno para nuestra integridad (nota para los frikis como yo: el sentido arácnido de Spideman).

Si la ansiedad fuera un superpoder, se parecería mucho a esto

El problema viene cuando la alarma se dispara sin que exista ningún tipo de amenaza para nosotros o se queda activada. Imaginad la alarma de una casa o local que se os dispara, vais a desactivarla pero habéis olvidado la clave. ¿A qué resulta muy molesto? Pues es igual que la ansiedad, la alarma en ese momento ha perdido su función de proteger el sitio y en su lugar te está provocando una molestia importante o incluso dañando tus oídos.

Falsos mitos sobre la ansiedad

Ahora que conocemos el funcionamiento de la ansiedad, vamos a desmontar una serie de falsos mitos que existen sobre ella y que aunque muchos de ellos se extiendan con la intención de ayudar, pueden conseguir exactamente lo contrario. Allá vamos:

Mito 1: Si tienes un ataque de pánico puedes perder el control e incluso llegar a morir.

Afortunadamente esto no es así, es cierto que la situación es tremendamente desagradable y que puedes llegar a pensarlo por el modo en que reacciona tu cuerpo. Si esto fuera así, habría muchos menos pacientes para los psicólogos y psiquiatras porque muchos habrían fallecido antes de llegar a la primera sesión.

Mito 2: Si tienes tendencia a la ansiedad, debes evitar todo tipo de situaciones estresantes.

La evitación puede puntualmente, librarte de una situación comprometida. Sin embargo cuanto más la utilices mayor será la ansiedad que te provoque la posibilidad de vivir dicha situación, de modo que al final acaba agravando el problema.

Mito 3: Si tienes ansiedad, lleva siempre una bolsa por si hiperventilas.

Es cierto que esta estrategia ayuda a regular el flujo respiratorio en una situación asó. Pero el llevarla siempre como un “bastón” de seguridad es contraproducente. Tendrás más ansiedad por estar pendiente de que la llevas y será peor si se te olvida ya que se generará más angustia.

Si lo necesitas, hazlo, pero no vayas siempre con ella

Mito 4: Hay gente que “es así” y no se puede hacer nada.

Aunque es cierto que hay personas con mayor predisposición a sufrir ansiedad, existen diferentes técnicas y hábitos que pueden ayudarte a superarla o hacerla más llevadera. ¡No te desanimes, es posible!

Mito 5: No es para tanto y eso se va sólo.

Cuando la ansiedad cumple los criterios suficientes para considerarse trastorno, hay que vigilarla ya que además se puede acompañar de otros problemas como depresión y adicciones. En estos casos el tratamiento es importante.

Mito 6: No puedes hacer nada para ayudar a una persona que está pasando por un episodio de ansiedad.

Prueba a preguntarle lo que necesita. Te dirá el modo en que puedes ayudarle y respeta su decisión. ¡Ah!, y olvídate del típico “no pasa nada, que no es para tanto”. Piensa que para esa persona sí que pasa, sí es para tanto y puede sentir que menosprecias su problema.

Si puedes, ¡pregunta!

Mito 7: Cuando tengo ansiedad va a pasar algo malo.

No tiene por qué ser así.Es posible que hayas tenido ansiedad tras una mala experiencia y ello te haya llevado a crear una asociación. Pero piensa que también puede aparecer ante otras situaciones: pocas horas de sueño, eres fumador y llevas tiempo sin fumar o estás esperando la nota de un examen muy importante (aunque la calificación luego resulte muy buena).

Mito 8: El trastorno de ansiedad no existe, sólo personas exageradas.

Evidentemente, la persona que defienda esta afirmación desconoce el tema. Los síntomas existen, las percepciones de quien lo sufre también y las conductas que realizan debido a ella son una manifestación externa.

Famosos que sufren ansiedad

Hay mucha gente que sufre ansiedad, vamos a ver a continuación una serie de famosos que la conocen de primera mano pese a que su imagen “glamourosa” pueda indicar lo contrario.

1. Emma Stone

Ya con siete añitos sufría ataques de pánico. Además de recibir terapia para superar sus miedos, le recomendaron apuntarse al grupo de teatro de su colegio para complementarla. Lo que vino después seguramente os suene más…

Y el Oscar a la mejor actriz con ansiedad es para…

2. Sofía Vergara

En su pasado como modelo, ya sufría de ansiedad. Hoy día en los rodajes de la serie Modern Family, tiene que parar a veces por el mismo motivo y cuando más se manifiesta este problema es antes de sus frecuentes revisiones médicas, ya que padeció un cáncer de tiroides y siente pánico ante la posibilidad de una recaída.

Por la expresión, ¿quién dirías que lo pasa mal durante los rodajes?

3. Michael Jackson

¿Imaginas a alguien capaz de desenvolverse en un escenario de la manera que él lo hacía ante miles de personas sufriendo ansiedad casi de forma constante? Pues si, al Rey del Pop le pasaba.

No era un hombre tan seguro como aparentaba en el escenario

4. Kim Basinger

Fue una niña muy retraída y de joven le aterraba tener que leer en clase. Ha tenido miedo toda su vida a estar en lugares públicos, lo que le provocaba ataques de pánico. Así lo cuenta: “me quedé en mi casa y literalmente, lloraba todos los días”.

Lo reconozco, yo también me pondría nervioso si el Joker me sacara a bailar.

5. Johnny Depp

Las entrevistas le producen un nivel muy alto de ansiedad. Su terapeuta le acompaña a ellas y más allá de lo que su profesión y personajes nos muestran, es una persona muy introvertida.

Todos los días no se puede ser Jack Sparrow

6. Scarlett Johansson

En ocasiones sufre ataques de pánico antes de enfrentarse a los rodajes, como por ejemplo en Los Vengadores. ¡Quién iba a decir que la fría y calculadora Viuda Negra podía sentir ansiedad!

Esto es lo que realmente pensaba durante el rodaje de Los Vengadores

7. Jim Carrey

Es la prueba de que los profesionales de hacer reír, también lo pasan mal. Este actor ha sufrido varios episodios de ansiedad y depresión a lo largo de su vida.

¡Quién lo iba a decir!

8. Jessica Alba

Sufre Trastorno Obsesivo Compulsivo desde niña. El tema de las camas la pone muy nerviosa (no penséis mal, que os veo venir). Resulta que cuando está de viaje pensar que alguien pueda estar durmiendo en su cama le produce pánico, y cuando se hospeda en un hotel, saber que otras personas han dormido allí no la deja descansar cómodamente.

Jessica Alba, durmiendo plácidamente en uno de sus viajes.

9. Hugh Laurie

El actor que dio vida a Gregory House, el médico con tanta inteligencia como mala leche tuvo que ser tratado de ansiedad y depresión durante el rodaje de la serie. La presión del rodaje y la distancia con su familia fueron los desencadenantes.

Gregory House tenía frases para todo, otra cosa es que nos gustara que nos las dijeran…

Por cierto, si te gustan las frases sobre la vida como la de House, te recomiendo que le eches un vistazo este post con el que inauguré el blog.

10. Jennifer Lawrence

Cuenta que la ansiedad es parte del precio que ha tenido que pagar por la fama. Lo pasó muy mal en la promoción de la primera entrega de Los Juegos del hambre. Ahora teme decir cualquier cosa de modo público por miedo a que se malinterprete y aunque tiene una gran facilidad para meter la pata en actos multitudinarios (uno de los principales temores en un caso como el suyo), ha desarrollado una herramienta genial para estos casos: ¡el sentido del humor!

Puedes estamparte contra el suelo o quedarte con el culo al aire en público, ¡pero hazlo con una sonrisa!

Como ves, la imagen que proyectan estos artistas es en la mayoría de ocasiones muy diferente a lo que acabo de contarte. Piensa que esto se consigue a través de trabajo, entrenamiento y no tener miedo a pedir la ayuda necesaria.

En un post próximo te daré una serie de consejos y herramientas sencillas de seguir para trabajar los estados ansiosos, pero de momento quiero que te quedes con una idea: todos podemos sufrir ansiedad en algún momento de nuestras vidas y eso no nos hace peores ni más débiles. Es un obstáculo a superar derivado de nuestra condición humana.

¡Ah! y un último secreto. En el intervalo de tiempo entre el inicio de la escritura de este post y su finalización, tuve un “reencuentro” no deseado con la ansiedad. Le he agradecido que esté ahí preocupándose por mantenerme a salvo, pero le he dicho que ahora ya no la necesito y que puede dejarme volar a mi aire de nuevo.

¿Te suena extraño? Te aconsejo que lo pruebes:

Respira hondo, verbaliza tu sincero agradecimiento y despídete de ella cariñosamente. Trabaja esta técnica con frecuencia y trata de interiorizar los sentimientos que se producen. Los resultados serán mucho mejores de lo que piensas ahora mismo mientras terminas de leer este post.

¡Un abrazo muy fuerte, nos leemos pronto!

Descubre Experiencias en el Foro Vive sin Ansiedad

El programa Vive sin Ansiedad es uno de los más exitosos y populares. A través de él, las personas que padecen el trastorno tienen una esperanza y descubren que sí puede curarse. La ansiedad es común en todas las personas, porque aparece como un reflejo de respuesta ante una amenaza, pero cuando la medida normal se transforma en una patología, ese instinto de miedo, aparece frente a situaciones cotidianas, provocando que las personas tengan miedo a situaciones que no son amenazantes y comiencen a restringir sus vidas.

Desde muchos lugares se pueden ver las opiniones de las personas, cómo sufren el trastorno y demás. En el caso del foro Vive sin Ansiedad, está dedicado a todas aquellas personas que sufren o han sufrido de ansiedad, con el objetivo de que puedan compartir sus experiencias.

Cuando ingresas a él, descubres no solo las historias, sino también los casos de éxito, los consejos de quienes han podido superarlo, preguntas que hacen los usuarios, etc. Además hay secciones preparadas para el conocimiento, donde se habla del trastorno en sí, sus causas y síntomas.

El programa Vive sin Ansiedad, además de ser un libro electrónico que contiene todas las técnicas y herramientas naturales para curar definitivamente la ansiedad, funciona como apoyo psicológico para transitar el proceso de cura. Como es conocida, la ansiedad es un trastorno que aparece en la mente de quien lo padece y sentirse acompañado, comprendido y apoyado es fundamental para lograr superar la situación en la que se encuentra hundida la persona.

Así es vivir con un trastorno de ansiedad grave

Con este terapeuta, al que llamaré «S», me he dado cuenta de que la razón principal que me hace funcionar correctamente fue aceptar que no había «cura» para mejorar, solo técnicas e intervenciones psicológicas (en mi caso, medicación) para hacer la vida más llevadera. Frustración y ansiedad están muy unidas, y el constante «¿POR QUÉ COÑO ME PASA ESTO A MÍ?» o el no hablar con nadie lo empeora todo. Es demasiada presión.

¿Cómo pasé de no contarle nada a nadie acerca de mis problemas a escribir sobre ello aquí, con tanto detalle? Es una pregunta muy digna de formular y para la que hay una respuesta bien simple: por todo el mundo hay gente que consulta internet a diario en busca de los reflejos de su propio dolor, de pruebas de otras personas que han superado un problema mental… Cuando estaba mal, eso era lo único que quería, una idea que sacar en claro en medio de aquel bosque siniestro.

Puede parecer muy básico que expresar abiertamente nuestras propias experiencias con las enfermedades mentales anime a otros a hablar de ello, pero es completamente cierto. Stossel escribe en su libro sobre una cena con un grupo de escritores y artistas y cuenta cómo, después de haber hablado acerca de su progreso, cada una de las otras nueve personas respondió «contándome una historia sobre su propia experiencia con la ansiedad y la medicación. Así fuimos, uno a uno por toda la mesa, compartiendo nuestras historias de sufrimiento neurótico».

He pasado por esa situación más veces de las que podría llegar a contar aquí. Hay gente —personas de éxito y con grandes capacidades— deseando hablar sobre su salud mental. A nadie le resulta extraño hablar sobre una arritmia; ¿por qué debería ser un trastorno en el cerebro más tabú que uno en el corazón? La gente quiere que se la escuche, solo es preciso que alguien empuje la primera ficha de dominó. Y esa idea de que estamos «revelando» demasiado o haciendo que la gente se sienta incómoda, o de correr el riesgo de que nos tomen por locos por hablar de nuestra salud mental es errónea. Es cuestión de salud y punto. El hombre que te ha servido el café esta mañana pudo haber superado un cáncer hace años o una depresión grave; puede haber intentado suicidarse y que lo hayan internado en un centro psiquiátrico, pero no tienes ni idea porque se ha recuperado y lleva su vida de la mejor manera posible.

Es lo que tiene ser seres humanos: no nos quedamos siempre igual. Cambiamos, nos adaptamos y podemos estar mejor, como ocurre con cualquier otra dolencia. Así de evolucionados somos.

@eleanormorgan

Así te mata la ansiedad

  • Según la OMS, alrededor de 260 millones de personas en el mundo sufrieron trastornos asociados a esta emoción en 2017.
  • El Consejo General de Psicología de España estima que nueve de cada 10 españoles la padecieron durante ese mismo año.

Vivimos en una cultura que auspicia el bienestar. Sabemos lo que hay que comer, cuántos minutos conviene practicar deporte y pasamos horas buscando la calma para vivir mejor, pero tenemos un talón de Aquiles: la ansiedad. Según la OMS, alrededor de 260 millones de personas en el mundo sufrieron trastornos asociados a esta emoción durante 2017. El Consejo General de Psicología de España estima que nueve de cada 10 españoles padecieron estrés y ansiedad ese mismo año.

Sin embargo, la ansiedad es un mecanismo natural de protección, un sistema psicológico de alerta que anticipa posibles amenazas con el fin de evitarnos futuros problemas. Es un estado de inquietud, que supone miedo y estrés a la vez, cuando el peligro no está presente. Es sólo una idea que surge en la mente y suscita el estrés necesario para resolver lo que preocupa antes de que sea demasiado tarde. A veces, tenemos una ansiedad general que no va asociada a ninguna situación concreta. Es la ansiedad inespecífica. Otras veces sabemos muy bien su origen: es la específica.

En ambos casos produce: aturdimiento, nerviosismo, taquicardia, sudoración, temblores, ahogo, opresión en el pecho, náusea, molestia abdominal, mareos, hormigueos (parestesias), escalofríos o sofocos, miedo a perder el control, a volverse loco o morir, lo que produce conductas de aislamiento. Son sensaciones lo suficientemente desagradables como para que tengamos, a menudo, más miedo a la ansiedad en sí que al problema que intentamos resolver: es el miedo al miedo. Si es una emoción normal, ¿por qué produce tanto sufrimiento y se ha convertido en una epidemia? Mucha de nuestra educación está basada en asustarnos. Según Noam Chomsky, vivimos en la «cultura del miedo», término para definir el proceso por el cual se divulga este sentimiento a través de los medios de comunicación, los discursos políticos, etc. y que influencia el comportamiento de las personas. Además, hemos desarrollado una fobia a la incertidumbre. Tenemos una manía por el control que, parafraseando a Giorgio Nardone, acaba por conducirnos al abismo del descontrol.

REACCIÓN CORPORAL

La respuesta del estrés activa primero la adrenalina y la noradrenalina. La primera, aumenta el ritmo cardíaco y respiratorio, oxigena la sangre y aumenta la tensión arterial. La segunda incrementa la capacidad de análisis y la coordinación motriz. Después, se activa la secreción de cortisol que favorece la creación de la glucosa circulante asegurando el alimento al cerebro (las neuronas comen glucosa). Favorece la movilización de los depósitos de grasa para que los músculos se movilicen hacia la huida o la lucha. La persistencia de esta hormona puede ser muy perjudicial. Según el psiquiatra Sergio Oliveros, los sistemas que pueden dañarse por la respuesta ansiosa y el estrés son: 1. Inmunitario (alergias); 2. Genético (modificaciones en los cromosomas); 3. Neurológico (cefaleas, pérdida de memoria, mareos); 4. Digestivo (dolor abdominal, gastritis, diarrea y estreñimiento); 5. Cardiovascular (taquicardia, hipertensión, palpitaciones); 6. Respiratorio (aumento de la frecuencia respiratoria, tos, rinitis); 7. Cutáneo (sudoración, hormigueo, eccemas, alopecia); 8. Genitourinario (micción frecuente, eyaculación precoz, impotencia y frigidez). ¿Podemos morir? No, de manera directa, pero supone un desgaste físico que favorece estas enfermedades.

PENSAMIENTOS CULPABLES

¿Cuál es el origen de ese malestar que hace que la ansiedad sea tan poco funcional? Esta pregunta tiene una sola respuesta: sus pensamientos, según la psicología cognitiva. Estos producen distorsiones a la hora de orientarse en el mundo. Son las gafas que cada uno se pone para mirar la realidad. ¿Cuál es la tuya? 1. Pesimismo: tendencia a focalizarse en el problema sin ser capaz de ver las soluciones; 2. Generalización: los pensamientos son tipo siempre/nunca, todo/nada; 3. Pensamiento negativo: el foco está en los aspectos negativos y se olvidan o descalifican los positivos; 4: Catastrofismo: ver los aspectos negativos de una manera excesiva y exagerada. 5. Leer el pensamiento: creen saber lo que los otros están pensando y sus motivos negativos ocultos. 6. Adivinar el futuro: tendencia a anticipar que las cosas van a salir mal. 7. Comparación: medirse con los demás para acabar siempre perdiendo y sintiéndose inferior; 8. Exageración: si alguien se equivoca una vez pasa a ser un torpe o si le sale mal una cosa le llama fracasado en todas las áreas; 9. Culpabilidad: sentir que las circunstancias desagradables que suceden siempre están en relación con uno mismo; 10. Perfeccionismo: establecer exigencias a los demás, a uno mismo o a cómo deberían ser las cosas.

VULNERABILIDAD

¿Qué nos hace vulnerables a sufrir problemas de ansiedad? Obviamente la educación emocional juega un importante papel para el manejo de este tipo de pensamientos. También, existe una predisposición hereditaria a sufrirla. Si en tu familia hay antecedentes de trastornos de ansiedad, tendrás un 45% más de probabilidades de padecerlos. Influyen, a su vez, los rasgos de personalidad. Según el psicólogo Hans Eysenck, los factores que hacen que se tienda a hacer interpretaciones amenazantes son: el neuroticismo (tendencia a experimentar situaciones como desagradables); la elevada sensibilidad; la introversión o la tendencia a la sobreexcitación.

Según un estudio realizado en la Universidad de Cambridge, la incidencia de los trastornos de ansiedad se dispara entre las personas que no han cumplido los 35 años, muchos de ellos son todavía estudiantes, actividad que aumenta la ansiedad. Las mujeres tienen el doble de posibilidades de padecer estos trastornos asociados a factores familiares. Para los hombres, están ligados a aspectos económicos y laborales. Los niños y los adolescentes los sufren vinculados a su desarrollo evolutivo. En los bebés de ocho o nueve meses por la necesidad de contacto.

A los uno o dos años es habitual la ansiedad de separación, sobre todo, de la madre. Entre los tres y los seis años es la adaptación a la escuela y, a partir de los siete, cumplir las expectativas de los adultos. En la adolescencia las preocupaciones giran en torno a la propia imagen, la aceptación del grupo y el futuro. Los niños muestran la ansiedad con trastornos somáticos («me duele la tripa») y fobias (miedo a las avispas, por ejemplo) y los adolescentes con trastornos obsesivos.

La ansiedad en la tercera edad se manifiesta con el deterioro de las facultades intelectuales (función ejecutiva, velocidad de procesamiento, memoria y atención). Se necesita ayuda especializada cuando se producen: 1. Alteraciones de la vida familiar, laboral y social de la persona; 2. Hay riesgo para la integridad física y psicológica propia o ajena; 3. Cuando los síntomas persisten al menos durante un mes; 4. Aparece la inquietud ante la posibilidad de tener más crisis.

Según la SEAE, entre el 81% y el 90% de los tratamientos realizados con el método cognitivo-conductual se veían libres de síntomas en uno y dos años. La mejor herramienta es la respiración ya que uno de los síntomas es la hiperventilación y la relajación progresiva.

El rebatimiento -oponerse a algo con argumentos- se utiliza para cuestionar las distorsiones: ¿realmente es siempre o en algunas ocasiones las cosas son de otra manera?

También funciona la modificación de creencias limitantes por pensamientos funcionales y la exposición interoceptiva (exponerse a las sensaciones corporales temidas). Por ejemplo, si temes la taquicardia, sube y baja escaleras para luego calmarte con las técnicas de relajación o respiración.

Con la desensibilización sistemática se va afrontando gradualmente la situación temida, primero en compañía y manejando la distancia hasta afrontarlo directamente. «El miedo es mi compañero más fiel, jamás me ha engañado para irse con otro», afirma Woody Allen. Sin embargo, podemos no dejarnos manipular por los pensamientos limitantes y aprender a manejarlos para que no bloquee nuestra vida.

Cuando la mente te amarga la vida

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Isabel Serrano-Rosa es directora y psicóloga de EnPositivosí.

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7 cosas que hacen las personas que han superado una depresión

Las personas que han superado una depresión saben que a veces el cuerpo no puede con el alma. Son además muy conscientes de que las recaídas son comunes. Esa sombra fría sigue acechando de forma sigilosa. Ahora bien, haber salido de ese túnel les habilita también en nuevos recursos que no dudan en aplicar a diario. Un buen enfoque, la resiliencia y la actitud son sus mejores salvavidas.

Hay quien considera a la depresión como la gripe de los trastornos mentales. La incidencia en la población no deja de aumentar, es como una «cepa» cada vez más resistente que causa estragos y que a menudo se vive en silencio y en aislamiento.Los datos nos dicen que menos de un 40% de personas dan el paso para pedir ayuda profesional, siendo los hombres el grupo poblacional más resistente a la hora de demandar apoyo experto.

«Tus emociones no deben ser paralizadoras. No deberían defenderse. No deberían impedirte ser todo lo que puedes ser».

-Wayne W. Dyer-

Sin embargo, más allá de los datos y de el hecho de que la OMS considere ya la depresión como una epidemia, existe un factor casi igual de importante. Hablamos de las recaídas. Los estudios nos dicen que la recaída, tras una remisión completa, es del 50%. Es decir, el riesgo es evidente. Así, es prioritario que tanto profesionales como los propios pacientes establezcan un plan de prevención.

Este plan en realidad no es más que dar forma a un estilo de vida mental físico y emocional más saludable. Es aplicar a nuestra cotidianidad una serie de estrategias, enfoques y herramientas con las que minimizar el efecto de los factores estresantes, reconocer disparadores y generar un adecuado enfoque psicológico.

¿Qué suelen hacer las personas que han superado una depresión?

Las personas que han superado una depresión no están hechas de un material especial. No son súper mujeres o súper hombres. Son amigos, familiares, compañeros de trabajo, adolescentes e incluso niños que se han dejado ayudar, que han aprendido del proceso y encaran la vida de otro modo.

Ese aprendizaje obtenido no debe caer en el vacío. Asimismo, algo que comprenden es que la depresión es una enfermedad crónica. Como tal, requiere de inteligencia, compromiso y habilidad en la gestión, tanto de emociones como de pensamientos. Implica aprender a convivir con esa sombra, pero no dejar que ella nos defina en ningún momento. Veamos a continuación qué estrategias aplican las personas que han superado una depresión.

1. Lidian contra la apatía con nuevos intereses

Tristeza, pérdida de interés y apatía. Estas dimensiones configuran la triada oscura de gran parte de las depresiones. Dejarnos atrapar por ella nos llevará de nuevo a la deriva. Quedaremos de nuevo atrapados en la red del abatimiento para darle las llaves una vez más a la depresión. De este modo, aquellas personas que ya han transitado una vez por esta senda y han conseguido salir ya cuentan con algunas estrategias y herramientas que probablemente serán útiles para ellas de nuevo. Así, cuando aparece la apatía, el cansancio que apaga la mente y el cuerpo, hay que reaccionar.

  • Buscan intereses nuevos: se apuntan a cursos, incorporan nuevas actividades a su rutina.
  • Hacen cambios en sus hábitos cotidianos para hallar nuevos incentivos.
  • Comparten su tiempo con personas positivas, con buenos amigos.

2. Saben reconocer los disparadores: no al pensamiento rumiante

El pensamiento rumiante (repetitivo y negativo) es el ovillo que asienta el pilar de una depresión. Son esos momentos en los que empezamos a obsesionarnos con los errores, anticipando hechos, atrayendo fatalidades y nubes oscuras a días luminosos. No es lo adecuado.

Las personas que han superado una depresión saben que en estos casos la terapia cognitiva es de gran ayuda. Hay que cambiar el enfoque, romper el ciclo de la negatividad y establecer salidas para los círculos negativos de pensamientos y conductas.

3. Se levantan con un propósito

Levantarnos sin una meta es dar un día por perdido. Abrir los ojos a esa nueva mañana sin una motivación es iniciar esa jornada con el corazón apagado. Con la mente sin ganas…

Si queremos evitar recaídas hay que hacerlo: establecer propósitos, objetivos concretos.En ocasiones, pueden ser cosas tan simples como tener la tarde para mí, comprar un libro, reservar un viaje, quedar con alguien…

4. Han aprendido a decir «no»

Poner filtros en nuestros entornos más cercanos es clave de salud. Quien deja que todo pase y que todo le llegue queda colapsado. Es más, una de las causas más comunes de la depresión es precisamente el creer que podemos con todo. Pensar que quedar bien con todos es sinónimo de bondad es sin duda otro error que merma por completo nuestro equilibrio interno.

Las personas que han superado una depresión entienden que en su día a día deben establecer límites.Decir «no» cuando así lo sienten y «sí» cuando lo desean, es un ejercicio de bienestar absoluto.

5. Ejercicio moderado cada día

El cuerpo que se mueve con la vida deja a un lado sus tristezas. Quien camina, baila, nada, salta o ejercita sus músculos se regala buenas dosis de endorfinas, mejora su circulación y oxigena el cerebro. Todo ello se traduce en un nivel más alto de serotonina, esa hormona que nos protege de las tristezas…

6. Sí a una buena alimentación

Una buena alimentación no es el antídoto contra los trastornos depresivos. Sin embargo, puede actuar como un buen protector por varios motivos: ponemos interés en algo, nos preocupamos por comprar buenos alimentos, cocinar nuevas recetas…

Asimismo, incorporar a nuestra vida esas dietas balanceadas donde obtengamos un buen nivel de triptófano, magnesio y así como antioxidantes y ricas vitaminas, nos ayudará también a producir más serotonina.

7. El Mindfulness para evitar remisiones en la depresión

Un modo probado de prevenir remisiones en la depresión es practicar la atención plena. Es más, existen numerosos estudios que avalan los beneficios del Mindfulness como estrategia psicológica para reducir el impacto del estrés y la ansiedad en nuestro día a día.

  • Esta técnica de meditación nos ayuda a ser más conscientes de nuestras emociones.
  • Rompemos el círculo del pensamiento rumiante.
  • Se reducen las molestias físicas asociadas al estrés.
  • Nos permite reflexionar sobre las experiencias inmediatas para tomar mejor decisiones y priorizar.
  • Con el mindfulness exploramos otras opciones, despertamos nuestra creatividad, nuestra intuición para descubrirnos como personas.

Para concluir, incidir en un punto: cada persona debe hallar su estrategia, su música interna.Es necesario que encontremos nuestro propio motor y esas herramientas que más nos funcionen para dejar a un lado la apatía, el abatimiento y ese malestar del alma que convive en ese demonio llamado depresión.

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