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Vivir sin sexo

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NovaLife

Todos conocemos las múltiples ventajas de practicar sexo, con uno mismo o con otra persona, pero, ¿qué sucede si no lo practicas? Hablamos con la sexóloga Raquel Graña al respecto:

“Es decisión de cada uno tener o no tener una vida sexual activa, en principio, no tiene por qué tener ninguna consecuencia negativa, siempre y cuando la persona se sienta bien con su elección. Por ejemplo, las personas asexuales generalmente no sienten deseo sexual por lo que no mantienen relaciones eróticas ni tienen problemas de ningún tipo. Son felices con su decisión”, explica.

Pero ojo, debemos recalcar, como cuando hablábamos de las ventajas de tener una vida sexual activa más arriba, que practicarlo tiene numerosas ventajas y así lo ponen de manifiesto muchos estudios: “Hay estudios realizados en Estados Unidos que afirman que el sistema inmunológico se ve afectado por esta falta de sexo, debilitándolo. Durante las relaciones eróticas se entrena la actividad cardiovascular, lo que favorece la protección de nuestro sistema inmunológico. De todas formas, este estudio se queda un poco escaso, ya que cualquier persona que practica otro tipo de deporte cardiovascular debe generar la misma respuesta de protección. Otras investigaciones hablan de mayor estrés, irritabilidad y mal humor. Aquí debo decir que como en todo, siempre que practiques actividades que te relajen y te estimulen como el deporte, tu cuerpo se sentirá mejor, estarás de mejor humor y tu nivel de estrés será menor”, añade.

Grupo de amigos | iStock

O sea, que la práctica de determinadas actividades físicas guardaría relación con el nivel de satisfacción que vas a tener si dejas el sexo de lado. La experta cita, llegados a este punto, a la comunidad NoFap, una comunidad nacida en Reddit que defiende no tener relaciones sexuales, ni masturbación ni otro tipo de contacto erótico, y también, no visionar pornografía: “Ellos defienden que la abstinencia les ayuda a tener más concentración, a sentir más confianza, más energía y mayor estabilidad emocional. He oído hablar del desgaste energético, sobre todo en la masturbación masculina, pero hay poca investigación al respecto, por lo que no podemos darles ni quitarles la razón”, explica la sexóloga.

Así que, ¿puedes acostumbrarte a vivir sin sexo? Claro. Pero Graña hace una recomendación: “Siempre que se practique alguna actividad física con frecuencia, no tiene por qué haber ningún problema a nivel físico ni psicológico. Otra cosa es que, la persona sí quiera tener relaciones y no pueda porque no encuentre la pareja adecuada u otro tipo de factores. Aquí sí, afectaría, sobre todo a nivel emocional”, finaliza.

Así que ya sabes, siempre que sea por tu elección y no por causas estructurales, no tiene por qué plantearte ningún problema decirle bye bye al sexo.

Según el Instituto Kinsey, una entidad de referencia en la investigación sexológica que depende de la Universidad de Indiana, en Estados Unidos, el 34% de las parejas casadas mantienen relaciones sexuales entre dos y tres veces a la semana. ¿Qué pasa con el 66% restante? Diversos estudios avalan el hecho de que, con el paso de los años, la frecuencia de las relaciones sexuales y la satisfacción disminuyen. Y las malas lenguas insisten en que el matrimonio es la muerte del sexo, pero esa es una conclusión discutible.

Los motivos que llevan a las parejas hasta el punto de olvidar qué es el sexo son muy diversos, aunque lo más común es que la rutina y la dejadez apaguen la llama, explica el sexólogo Fernando Villadangos. El nacimiento de los hijos también es una experiencia que trastoca la intimidad de la pareja porque la crianza es agotadora. Los tratamientos médicos y la depresión, una enfermedad que la Organización Mundial de la Salud calcula que afecta a más de 300 millones de personas en el mundo, también contribuyen a la disminución de la libido.

Otro problema es la creencia en el mito del amor romántico y la idea de que el deseo aparece por arte de magia. «Es falso que la pasión sexual se mantenga por sí sola. La novedad se pierde y la pareja debería dedicar un poco de ilusión y creatividad a mantener la chispa», asegura Villadangos. «En las relaciones de largo recorrido es habitual que haya etapas en las que el sexo pasa a un segundo, tercer o cuarto plano», asegura la psicóloga Susana Ivorra, autora del libro ¡Felicidad!

Estos momentos no tiene porqué ser un punto final. Recuperar el placer íntimo es posible. Hay que entender que hay circunstancias vitales estresantes que conducen a disminuir la frecuencia de las relaciones sexuales, y hay que aceptarlas, que no es lo mismo que resignarse a su influencia. El compromiso es una herramienta muy eficaz si uno no está coforme con el decaimiento y quiere que la vida íntima coja temperatura, subraya Ivorra.

Tanto el sexólogo Fernando Villadangos como la psicóloga Susana Ivorra recomiendan ser realistas y afrontar de cara la situación con la pareja. La conversación es fundamental: «Hay que hablar de lo que echamos en falta y proponer dedicar un espacio y un tiempo al reencuentro erótico y sexual», asegura el sexólogo, quien también aconseja provocar un punto de inflexión para volver a encontrarnos. Suena a tópico -y lo es-, pero una escapada de fin de semana puede obrar milagros.

El sexo tiene un precio: tiempo y esfuerzo

Montar en bicicleta nunca se olvida, pero el sexo no es como pilotar el biciclo. Cuando la práctica se pierde, pueden surgir enojosas resistencias al acto sexual. Lo habitual es que cuando disminuye la frecuencia de las relaciones sexuales también lo hacen la intimidad y el afecto físico. Según Ivorra, la pareja desconecta poco a poco, olvidando gestos como los besos y las caricias. Aparece el miedo, el miedo a que el otro malinterprete las intenciones y que la desagradable tesitura de rechazarle se convierta en realidad, explica Ivorra.

Es un círculo vicioso en el que volver a intimar con la pareja puede resultar incómodo o hacer que afloren inseguridades. En estos casos, la psicóloga recomienda la «espontaneidad programada», es decir, no pasar directamente al grano y empezar por «pequeños gestos para calentar motores», como mensajes de texto subidos de tono o un beso apasionado de despedida. «Si no piensas en sexo en ningún momento del día, difícilmente te surgirán las ganas cuando acabe el día y estés agotado», explica Ivorra.

Eso sí, esta receta funciona para las parejas que quieren volver a compartir la intimidad de la vida sexual, pero hay otras que se acostumbran a la sequía e incluso dejan de echar de menos la actividad sexual. Es respetable. El sexólogo Fernando Villadangos recuerda que todo es cuestión de gustos. «Si una pareja funciona bien emocionalmente, se sienten felices y ninguno de los dos siente la necesidad de mantener relaciones sexuales, no existe un problema», admite.

Si nos hemos acabado acostumbrando a la situación, «puede que lleguemos a un punto donde sintamos que podemos vivir sin sexo», y solo nosotros podremos valorar si nos estamos o no perdiendo algo importante. Y hay personas asexuales que ni siquiera se acuerdan del sexo. ¿Sería justo estigmatizarlas?

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Falta de satisfacción sexual o con la relación de pareja que se lleva, monotonía, déficits hormonales, uso de fármacos, enfermedades, consumo de estupefacientes, angustia, depresión, dispareunia o dolor durante las relaciones sexuales, menopausia o climaterio, cultura, educación, religión, sentimientos de culpabilidad, antecedentes de abuso sexual, falta de estimulación apropiada, falta de lubricación, lactancia, falta de educación y baja autoestima, entre otras razones.

Freundlich señala que «no debemos olvidar que el deseo no nace espontáneamente, sino hay que trabajarlo cognitivamente, además el inicio de la actividad sexual puede surgir sin deseo y con acercamiento, intimidad, compromiso y cariño, es factible irlo generando».

En tanto, la directora del Centro Miintimidad indica que antes de iniciar un tratamiento «debemos realizar una evaluación integral acuciosa, ya que el proceso está enfocado a aprender y generar herramientas para hacerse las ganas, para mejorar las fantasías o pensamientos eróticos, a conocer su propio cuerpo y conectarse con el placer, perfeccionar el ámbito de la la comunicación, ser proactiva, derribar mitos y tabúes y aplicar medicamentos, en caso de ser necesario».

La experta hace un llamado a que «no esperemos que alguien venga a despertar nuestro deseo sexual, nosotras seamos las protagonistas. Tenemos que darnos la oportunidad de cambiar el NO, por el ¿POR QUÉ NO?».

7 señales de que eres asexual o de que estás con alguien que lo es sin saberlo

¿Podrías ser asexual y no saberlo? Si reconoces estas señales, es muy probable que la respuesta sea un sí.

Zaida Libertini

¿En qué piensas cuando escuchas la palabra asexual? ¿Te imaginas una bacteria o un organismo de laboratorio? Si es así, no estas solo. La mayoría de las personas no relacionamos el termino asexual con una orientación sexual humana, ya que es muy poco conocida.

Se estima que solamente un 1% de la población se identifica con esta orientación. En este articulo aprenderás qué significa exactamente ser asexual y cómo identificar si tú o tu pareja lo es.

Ser asexual, según la página de ayuda, What is Asexuality, es simplemente no experimentar deseo ni atracción sexual alguna. La a-sexualidad no se identifica con ningún género específico, ni abarca algún segmento de la población en general. Cualquier persona, de cualquier procedencia, puede ser asexual.

Una orientación sexual

En los seres humanos, el término asexual representa una orientación sexual donde el deseo sexual no existe, en directo contraste de la heterosexualidad. Ser asexual también es diferente a la decisión de permanecer en celibato o practicar abstinencia, ya que por lo general en esas situaciones, la persona que los practica elige omitir sus deseos sexuales. En un asexual, los deseos sexuales simplemente no existen.

Por el poco conocimiento que existe sobre esta orientación, muchas personas que se identifican con ella se sienten extrañas o avergonzadas de admitirlo. Muchas veces deciden participar en relaciones sexuales o acciones amorosas por presión social o por el deseo de mantener una relación donde la otra persona no es asexual.

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Una persona asexual si puede mantener relaciones sexuales, salir en citas, casarse etcétera, pero ninguna de estas acciones llega a sentirse natural o satisfactoria para ellas. En su libro,La Orientación Invisible, de Julie Sondra Decker, nos brinda una introducción a su vida como asexual, y nos recuenta sus experiencias tratando de encajar en el molde de la sociedad antes de admitir públicamente su orientación asexual en el año 2014.

Si no estás segura si eres asexual o si alguien que conoces lo es, analiza estas señales:

No sientes atracción sexual

Algunas personas pasan por momentos en su vida donde la atracción sexual disminuye, ya sea por problemas hormonales, estrés, etcétera. Pero ese no es el caso en un asexual. Un asexual no es una persona pasando por una baja en su líbido, si no, alguien que nunca ha sentido atracción sexual alguna en su vida, hacia ninguna persona y de ningún genero.

Sientes presión por disfrutar del sexo

Las personas asexuales escuchan al resto del mundo hablar de las maravillas de sus experiencias sexuales, por lo que se sienten presionados a experimentar lo mismo, pero nunca lo logran.

No necesitas el contacto sexual en tu vida

Para las personas heterosexuales, el sexo es una parte fundamental en sus vidas, lo ven como una necesidad natural. Una persona asexual puede perfectamente disfrutar de su vida plenamente, sin la necesidad de tener intimidad con otra persona.

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No sientes atracción por las personas

Si eres asexual, puedes ver a otra persona y admirar sus cualidades, pero no puedes verlas como atractivas o sentir deseos de acercamiento físico con ellas.

Tus relaciones son satisfactorias por su conexión emocional

Una persona asexual puede sentir amor por otra persona, pero la conexión es más a nivel emocional y no por atracción a su físico.

Te perciben como una persona fría

Si un asexual intenta estar en una relación con alguien que no lo es o no comprende su orientación, es por lo general catalogada de fría o frígida.

Sientes que algo esta mal en ti

Por el gran desentendimiento que existe sobre esta orientación sexual, y porque la mayoría de las personas no la comparten, los asexuales suelen creer y sentir que algo esta mal en ellos y se sienten culpables por no encajar con el resto de la sociedad.

La comunidad asexual es constantemente malentendida y denunciada, por lo que es nuestro deber ser respetuosos de la orientación y decisiones de los demás. Ahora que sabes que es una persona asexual, ¿Reconoces las señales en ti? ¿O conoces a alguien que lo sea?

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Test validado de identificación asexual

AIS – Escala de identificación asexual

La siguiente entrada recoge el resumen de un artículo redactado por investigadores de la Universidad de British Columbia que contiene un cuestionario para valorar la no atracción sexual de una persona y clasificarla como asexual o no. El cuestionario fue elaborado como herramienta para estudios sobre asexualidad y poder llegar a más asexuales que los autoidentificados, logrando muestras más representativas y con menos sesgos en el reclutamiento de participantes en investigaciones.

El cuestionario, aunque validado y con capacidad de diferenciación entre alosexuales (personas que experimentan atracción sexual hacia otros: pansexuales, bisexuales, homosexuales y heterosexuales) y asexuales (que no la experimentan), no es infalible y en algunos casos puede no llegar a discriminar correctamente. El cuestionario se elaboró como herramienta para los investigadores en sus estudios con sus virtudes y sus defectos.

No es una bola de cristal que le va a decir a una persona si es asexual o no con total precisión. Lo que verdaderamente importa es la propia identificación de uno mismo y estar a gusto con esa identificación. Este cuestionario en ningún caso habría de sustituir una debida introspección personal y reflexión sobre uno mismo.

Resumen del artículo

En torno al uno porciento de la población es asexual y esta condición habría de ser tratada como otra orientación sexual más. Recientes investigaciones han encontrado que los asexuales difieren de media de otros grupos sexuales en características como la altura, la edad de la menarquía, niveles de depresión o ansiedad (distress), entre otros.

Una de las principales limitaciones de la investigación sobre asexuales es que sólo se incluyen a los que previamente se han autoidentificado como tal y que generalmente se mueven en las comunidades de asexuales en Internet. Todo ello conlleva unos sesgos muestrales implícitos.

Al considerar únicamente los asexuales autoindetificados, porque hasta el momento no hay otra forma de valorar si una persona experimenta atracción sexual o no sino es a partir de su propia declaración, se deja de lado a los asexuales que siéndolo no han identificado su condición por desconocimiento.

No se sabe sobre estos asexuales no autoidentificados. Se ha llegado a proponer que quizá los no identificados estén más aislados, confusos y angustiados que los asexuales que pertenecen a una comunidad. Podría ser que asexuales autoidentificados y no identificados fueran dos grupos diferenciados.

Ante esto se hace necesaria la obtención de muestras representativas que eliminen sesgos en el reclutamiento de participantes asexuales en los estudios. Por ello es preciso elaborar una herramienta en forma de cuestionario que permita identificar la falta de atracción sexual sin que necesariamente el sujeto tenga conocimiento de ello.

La elaboración del cuestionario se hizo en tres fases. No se tuvo en cuenta el sexo/género ya que muchos participantes no se identificaban dentro del binario hombre-mujer y por otro había otros géneros diferentes (andrógino, género neutro, intergénero…).

En la primera fase Lori Brotto y Morag Yule propusieron ocho preguntas abiertas en una muestra de 139 autoidentificados como asexuales encontrados en AVEN y 70 como alosexuales. Las respuestas obtenidas sirvieron para la elaboración inicial de un cuestionario de 111 preguntas (AIS-111) abordando 15 temas distintos.

En una segunda fase se distribuyó el AIS-111 entre 165 personas autoidentificadas como asexuales y 752 como alosexuales para ir viendo qué preguntas eran más relevantes y discriminatorias. Como resultado se eliminaron la mayoría de las preguntas que se podían responder habiendo tenido o no comportamiento sexual incluyendo la masturbación.

Por otro lado también se descartaron las preguntas en torno a la ansiedad relacionada con el sexo, ya que los asexuales se caracterizan por la ausencia de ansiedad (distress) en el aspecto sexual. Asimismo, las preguntas sobre religión fueron eliminadas al no proporcionar valor explicativo en los análisis. Finalmente en las parejas de preguntas que eran parecidas entre sí, se descartó una de ellas con la intención de abreviar el cuestionario.

Como resultado final el cuestionario quedó reducido a 13 temas y 37 preguntas y fue denominado AIS-37.

En una tercera fase se repitió el proceso de testar el AIS-37 en una muestra de 316 autoidentificados como asexuales y a 926 como alosexuales. En esta fase se eliminó el tema de atracción romántica e intimidad ya que no contribuía en los análisis. Asimismo de los dos factores explicativos de los análisis se descartó uno que englobaba los temas de masturbación, fantasías sexuales, erótica y excitación sexual autoidentificada. Además estos aspectos no son exclusivos de asexuales y no tendrían tanto poder de discriminación.

De los temas con dos preguntas se eligió aquella que permitía diferenciar con más claridad asexuales y alosexuales. Asimismo entre preguntas del mismo tema o semejantes se descartaron aquellas que se podían responder habiendo tenido o no comportamiento sexual incluyendo la masturbación.

Como resultado quedó un cuestionario final definitivo de 12 preguntas, el AIS-12 o ya simplemente AIS (Asexual Identification Scale).

Para validar el AIS-12 se usaron los datos de la fase dos con el AIS-111. Teniendo en cuenta las 12 preguntas elegidas en el AIS-12 y estableciendo un corte de 40 puntos sobre 60 para considerar la asexualidad, se obtuvo una discriminación del 93% de los asexuales y del 95% de los alosexuales.

Por otro lado el AIS-12 se contrastó con otras escalas de medida sobre sexualidad para ver si había alguna correlación y si aportaba alguna precisión más. Así se contrastó con el Sexual Desire Inventory (SDI) y las Dyadic y Solitary scores. El SDI mide el aspecto cognitivo del deseo sexual. Se encontró una correlación negativa entre el SDI y el AIS-12.

También se comparó con la escala Klein adaptada para incluir la asexualidad como orientación sexual. Se encontró una correlación débil con la escala Klein. Asimismo, se contrastó con el Childhood Trauma Questionaire (CTQ) para excluir que el AIS-12 fuera indicador de experiencias sexuales negativas. No se vio que hubiera correlación. Además tampoco se encontró correlación con la Short-Form Inventory of Interpersonal Problems Circumplex scales.

Los autores exponen que el cuestionario se ha desarrollado con la única intención de diferenciar alosexuales de asexuales y no para proporcionar información sobre el fenómeno de la asexualidad en sí mismo.

Por otro lado, no se pretende cuestionar la identidad individual, sino permitir el reclutamiento de muestras representativas de individuos que no presentan atracción sexual a pesar de cómo se identifiquen.

Entre las limitaciones del cuestionario reconocen que no es infalible. Que algunos participantes en la elaboración del cuestionario podría partir de una autoidentificación errónea (asexuales no identificados considerados como alosexuales). También que es posible que la sensibilidad del test esté condicionada al nivel de asexualidad del sujeto y que en el futuro haría un mayor desarrollo de esta escala de evaluación para que siga siendo sensible en un espectro asexual mayor. Otra limitación es la diversidad intrínseca del colectivo asexual incluyendo una zona gris.

Asexual Identificacion Scale (AIS)

(Yule, M. A., Brotto, L. A. & Gorzalka, B. B., 2014)

Estas cuestiones hacen referencia a la experiencia de tu vida en conjunto más que durante un corto período de tiempo como las pasadas semanas o meses. Por favor, responde las preguntas lo más sincera y claramente que puedas recordando lo anterior. Recuerda también que por sexo en este caso se entiende actividad sexual que puede incluir coito/penetración, caricias y/o preliminares.

¿Cuál es tu orientación sexual? ———————

1. Experimento atracción sexual hacia otras personas

1 = Completamente verdadero 2 = De alguna manera verdadero 3 = Ni verdadero ni falso 4 = De alguna manera falso 5 = Completamente falso

2. No tengo interés en la actividad sexual

1 = Completamente falso 2 = De alguna manera falso 3 = Ni verdadero ni falso 4 = De alguna manera verdadero 5 = Completamente verdadero

3. No siento que encaje en las categorías convencionales de orientación sexual como heterosexual, homosexual (gay/lesbiana) o bisexual

1 = Completamente falso 2 = De alguna manera falso 3 = Ni verdadero ni falso 4 = De alguna manera verdadero 5 = Completamente verdadero

4. La idea de actividad sexual me repulsa

1 = Completamente falso 2 = De alguna manera falso 3 = Ni verdadero ni falso 4 = De alguna manera verdadero 5 = Completamente verdadero

5. Me descubro experimentando atracción sexual hacia otra persona

1 = Siempre 2 = Con frecuencia 3 = Algunas veces 4 = Raramente 5 = Nunca

6. Me desconcierta el tiempo y el interés que otras personas ponen en las relaciones sexuales

1 = Completamente falso 2 = De alguna manera falso 3 = Ni verdadero ni falso 4 = De alguna manera verdadero 5 = Completamente verdadero

7. El término «no-sexual» sería una descripción precisa para describir mi sexualidad

1 = Completamente falso 2 = De alguna manera falso 3 = Ni verdadero ni falso 4 = De alguna manera verdadero 5 = Completamente verdadero

8. Estaría satisfecho/a si no volviera a tener sexo otra vez

1 = Completamente falso 2 = De alguna manera falso 3 = Ni verdadero ni falso 4 = De alguna manera verdadero 5 = Completamente verdadero

9. Me sentiría aliviado/a si me dijeran que nunca más tendría que tomar parte en ninguna clase de actividad sexual

1 = Completamente falso 2 = De alguna manera falso 3 = Ni verdadero ni falso 4 = De alguna manera verdadero 5 = Completamente verdadero

10. Hago todo lo posible por evitar situaciones donde se pueda esperar sexo de mí

1 = Completamente falso 2 = De alguna manera falso 3 = Ni verdadero ni falso 4 = De alguna manera verdadero 5 = Completamente verdadero

11. Mi relación ideal no implicaría actividad sexual

1 = Completamente falso 2 = De alguna manera falso 3 = Ni verdadero ni falso 4 = De alguna manera verdadero 5 = Completamente verdadero

12. El sexo no tiene lugar en mi vida

1 = Completamente falso 2 = De alguna manera falso 3 = Ni verdadero ni falso 4 = De alguna manera verdadero 5 = Completamente verdadero

Pregunta extra que no cuenta:

-¿Cuál de los siguientes términos te describe mejor?

Heterosexual Bisexual Homosexual (Lesbiana / Gay) Asexual

Puntuación

Las puntuaciones totales son calculadas sumando las respuestas de las 12 preguntas. Puntuaciones altas indican una mayor tendencia a presentar rasgos que pueden indicar asexualidad. Un umbral de 40 puntos sobre 60 se propone de tal manera que aquellos participantes que obtienen una puntuación de 40 puntos o más en el AIS tienen mayor probabilidad de no experimentar atracción sexual. La última pregunta (¿Cuál de los siguientes términos te describe mejor?) no computa.

40 o más = Asexual

39 o menos = Alosexual

  • Escuesta anónima sobre tu resultado donde podras ver el resultado de los demás tras completarla
  • Resultados de la encuesta anterior

Ver también

  • Resultados de encuestas y estudios a asexuales
  • Investigaciones relacionadas con la asexualidad
  • Historia de la asexualidad

Una persona asexual puede ser hombre y/o mujer; y son aquellas personas que no experimentan atracción sexual.

Según estudios, cerca del 1% de la población lo es, es decir unas 70 millones de personas en todo el mundo.

Si alguna vez has sospechado que eres asexual, aquí te enumeramos algunas características que definen a este tipo de personas:

  • El sexo casi no les gusta o no les dan ganas de tener sexo.
  • Ser asexual no está peleado con el amor, una persona asexual puede tener pareja, casarse, tener hijos, pero el sexo no está relacionado a ello, no es importante. Por lo tanto el sexo les llama o podría llamar la atención solo con la persona que aman.
  • Pueden vivir sin tener sexo, la ausencia de este no les produce absolutamente nada.
  • No les llama la atención ni necesitan masturbarse.
  • Les es suficiente el solo hecho de tener amigos o amigas en su vida, sin tener que recurrir a una pareja sexual.

La asexualidad hace referencia a la falta de atracción sexual no de actividad. Es ahí cuando entra lo que se llama “celibato” o “abstinencia”. La diferencia entre ambos es que los asexuales no optan por serlo, lo son.

Fuente: eslamoda.com

Cuáles son las consecuencias de vivir sin sexo

Ghedin también alertó que «cuando el conflicto interno radica entre las ganas y la dificultad para encontrar un compañero/a sexual, la tensión no sublimada en otras actividades puede generar angustia, frustración y pensamientos recurrentes referidos a vivir sin sexo».
¿Se puede equilibrar la falta de sexo?
Algunos expertos recomiendan equilibrar la carencia sexual con una alimentación saludable, sin grasas, ni azúcares, ni café, y con ejercicio, para liberar la carga retenida.
«Hay personas que con la masturbación logran disminuir la tensión, pero para otras no es suficiente y necesitan el contacto cuerpo a cuerpo. En las mujeres es más frecuente la necesidad de un acercamiento más intenso, aun sabiendo que será ocasional», sostuvo Ghedin.
Respecto a las relaciones cibernéticas, Ghedin cree que es fundamental «escaparle a las redes sociales, los encuentros cara a cara siempre serán insuperables. Cambiar la soledad de la casa por un café, una salida al cine o la visita a una exposición de arte. No hay que quedarse con las malas experiencias de otros. Como en cualquier ámbito de la vida, cada ser humano debe crear sus propias vivencias», concluyó el sexólogo.

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El sexo está presente en cada uno de los aspectos de nuestra vida; sin embargo, el interés o deseo sexual puede desaparecer o reducirse por experiencias traumáticas, vergüenza, rencores, mala comunicación e incapacidad para demostrar afectos, entre otras causas.

De acuerdo con el diario elmundo.es, entre el 1% y el 5% de la población no practica el sexo. No están enfermos, ni detrás de su opción sexual hay motivos morales o religiosos. Simplemente, se definen como asexuales y sostienen que no sienten ninguna atracción sexual por otros individuos.

Según un estudio publicado en Review of General Psychology, la asexualidad se define como una falta de atracción sexual. «Los asexuales no son necesariamente célibes o personas no románticas”.

Algunos trastornos, como el deseo sexual hipoactivo (HSDD, sus siglas en inglés), pueden parecer lo mismo que la asexualidad, pero no lo son. Muchas personas con síntomas crónicos del trastorno (carencia total de deseo) se ajustan a la definición de la asexualidad.

De acuerdo con un estudio publicado en ‘The Journal of Sex Research, donde se entrevistó a más de 18 mil personas, se constató que el 1% de los encuestados nunca había sentido atracción sexual por otra persona.

Sin embargo, algunas personas asexuales tienen impulsos sexuales y obtienen placer de ellos, pero simplemente no desean incluir a otras personas en sus actividades privadas.

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