0

Yogur bebe 9 meses

Tabla de contenidos

Iogolino vs banana&teat

Producto disponible en Amazon.es

  • Precio: Producto no disponible
  • Precio: Producto no disponible

‹ Esta semana tenemos que agradecer a Madresfera que siempre está organizando actividades para bloggers que Nestlé nos haya escogido para probar y aprobar sus nuevas variedades de alimentación para bebés Iogolino. No todos los días tiene uno la oportunidad de hacer feedback directo con una gran empresa y contribuir a intentar que algo tan importante como la alimentación de los peques y su relación con la comida se tome en serio y con responsabilidad. Así que vamos a ser sinceros y, en la medida de nuestras capacidades, constructivos con nuestra crítica.

Con Iogolino suave y cremoso nos esperábamos algo similar a los potitos: frutas, quizá algo de azúcar e hidratos de carbono. La sorpresa ha sido leer los ingredientes y encontrar leche fermentada (de vaca, se sobreentiende) en un tarrito recomendado para bebés de 6 meses en adelante.

Hasta el momento, no nos habíamos planteado la opción de los lácteos en un bebé lactante ¿para qué si hasta suena redundante? Pero al investigar nos encontramos con que la leche de vaca no es recomendada por la AEP hasta el año de edad, y sobre los riesgos leemos desde anemia según algunas fuentes, a problemas digestivos y renales según otras. Todo hay que decirlo, yo estuve tomando leche de vaca sin adaptar desde que el pediatra le mandó a mi madre el destete con dos meses por culpa de unos percentiles absurdos que se ve que yo no cumplía y no he tenido ningún problema de salud.

El caso es que de no seguir con la lactancia (aunque sería lo más recomendable) la leche tiene que ser específica para esa edad. ¿Y qué es una leche específica? Pues por más que intentamos entenderlo no nos queda claro y eso que llevamos una semana leyendo los ingredientes de las leches de fórmula comerciales y de los yogures para bebés (en el súper piensan que se nos ha ido la olla). Entre estos últimos, unos ponen claramente que llevan leche de continuación pero entre paréntesis que lo único que han hecho ha sido añadirle a esa leche almidón de maíz y aceites vegetales. Otros, como Iogolino, indican que la leche que llevan es simplemente leche fermentada o leche a secas y que otro ingrediente del producto es el almidón de maíz o de patata, que para el caso es lo mismo, pero al menos no lo hacen pasar por leche modificada. Lo que seguro no entendemos es por qué esa manía de las marcas comerciales por introducir los yogures en la alimentación de los lactantes si la leche es el único alimento al que no se tienen que «acostumbrar» porque la costumbre les viene de serie.

Así que, como la alimentación fundamental de nuestro hijo sigue siendo la leche materna, al final, hemos hecho igual que con todos los demás alimentos complementarios que ha probado hasta ahora, le hemos dejado decidir a él si lo quería y, aunque no pone tanta pasión como por un filete, parece que el de bolsita le ha gustado bastante (por desgracia para él no es algo que le vayamos a dar a menudo). Aunque teniendo en cuenta que sus únicas palabras identificables hasta ahora son mamá, papá, teta, aba (agua), nenene (no me cambies de ropa) y babababúm (aún desconocemos el significado) su opinión no iba a quedar demasiado clara. Por suerte mamá tiene mucho saque desde que empezó la lactancia y ningún problema en hacer de catadora oficial:

Variedad de sabores: Sin duda le damos un 5. Hay natural, de plátano, melocotón y pera para los más pequeños y frambuesa, fresa y fresa con manzana a partir de 8 meses. Supongo que esta distinción de edad es por evitar alergias a la fresa, tiene gracia porque a nosotros lo que nos desaconsejó la pediatra fueron las frutas con pelo como el melocotón -así que le dimos nectarina y ciruela- pero luego nos tocó otra que nos dijo que también las de hueso (vaya hombre ya no podíamos volver al pasado y evitar las ciruelas y nectarinas). Sea como sea en ambas categorías entra el melocotón. Pero teniendo en cuenta las miles de teorías que hay con esto de las alergias no nos preocupa demasiado.

Sabor: Le damos un 1 al melocotón que es demasiado suave y poco natural. Pero suponemos que están pensados para bebés con problemas para aceptar nuevos sabores. Teniendo en cuenta que Momotaro no le hace ascos a nada y degusta un trozo de pimiento asado como si fuera un caramelo, esto no nos supondría una ventaja. Los de plátano y manzana fresa se merecen un 4.

Textura: Le damos un 1. Tienen una textura granulosa bastante desagradable, al menos para un adulto. Al principio pensé que era porque llevaba fruta de verdad. Nadie espera triturar una pera y que le quede la consistencia suave de un yogur. Pero la textura es la misma en uno de plátano que en uno de melocotón cuando la textura de estas dos frutas al triturarlas es totalmente diferente. Intrigante…

Facilidad de transportar y llevar fuera de casa: Poder llevarlo de excursión es una gran ventaja (le damos un 5) con respecto a otros yogures, porque no necesita frío. Como Momotaro no come productos envasados a diario podemos meter uno en su bolso y olvidarnos, y el día que hace falta sigue ahí en perfecto estado. Sin embargo, de la misma marca, nos gustan más las bolsitas Naturnés que, aunque preferimos siempre dar fruta fresca y evitar los azúcares añadidos, nos parecen una buena alternativa al potito para las excursiones con papá o los paseos con los abuelos y no llevan ningún tipo de leche. Con mamá solemos llevar algo sano de picar pero para comer tenemos la sabrosa y nutritiva teta, siempre al gusto del consumidor.

Respecto a la facilidad para comerlo fuera de casa depende del envase. Para un bebé como Momotaro que desde antes de los 6 meses se empeña en agarrar los alimentos sólidos pero también los líquidos, los de tarrito son mucho menos prácticos. Porque cada vez que hay que darle de comer con cuchara o te la quita o mete las manos dentro para arrastrar el contenido a la boca y se pone hecho un asco. Los de bolsita, que según las instrucciones no son para tomar directamente en niños tan pequeños, son mucho más limpios. Él engancha la boquilla y se lo come sin problemas… siempre que no nos vea a los papás comer cualquier otra cosa, en ese caso siempre prefiere dejarlo a medias y comer de lo nuestro (como hacemos cuando nos sentamos a la mesa).

Vamos, que para un niño acostumbrado al blw (si no sabéis lo que es aquí Marujista lo explica muy bien) es mejor el envase de bolsita y, en caso de comer frutas que haya que pelar y trocear, puede ser muy útil para fuera de casa, sobre todo si te pilla desprevenido y tienes que echar mano a lo que haya en la bolsa. Pero si como le pasa al nuestro, tu bebé acepta la fruta sin problemas y mantenéis la lactancia, nos parece mucho más cómodo, limpio, sano, rico y fácil de comer un simple y vulgar banana&teat.

Síguenos para acceder a contenido exclusivo

¡Hola!

Son muchas las diferencias entre las opiniones de los pediatras a la hora de indicar cuándo introducir un cierto alimento.

Uno de los alimentos “más complicados” es el huevo, pero de ese hablaremos más adelante. Hoy os quiero hablar del yogur.

Ya sabéis que el yogur es un derivado de la leche, por tanto es un lácteo. Según algunos pediatras los yogures no se deben introducir hasta pasado el año…

Pero ¿y los yogures adaptados?

Podemos encontrar varias marcas en los supermercados (Mi primer danone, iogolino, yogurines). Estos yogures están hechos para los bebés a partir de los 6 meses porque se hacen con leche de fórmula. Por tanto, ¿son buenos?

Aquí ya vienen otra vez las diferencias de opiniones, algunos pediatras los recomiendan y otros no. Los que no los recomiendan suelen recomendar los yogures naturales que venden en los supermercados (los normales, los que no llevan azúcar), éstos se hacen con leche de vaca, pero son varios los que opinan que es mejor darles este tipo de yogur que uno adaptado, os dejo este artículo de un pediatra sobre el tema.

Normalmente se le puede dar yogur al bebé a partir de los 9-10 meses y siempre hay que estar atentos por si hay alguna alergia (sobre todo si se da yogur natural).

Si el bebé sigue con lactancia materna es mejor hacer tomas de leche materna y omitir el yogur, pero no siempre es posible, como nos pasó a nosotras.

E dejó de mamar por la mañana, ella misma rechazaba el pecho, probamos a darle biberón de leche artificial, pero no le hace mucha gracia, así que fui a la pediatra y me comentó que como ya tenía más de 9 meses (fue hace un mes) que le podíamos dar yogur. Me recomendó los yogures naturales (los no adaptados), pero me dijo que si no los quería podía probar los adaptados.

¿Por qué me recomendó dar yogur? Porque como he dicho a E no le mola la leche de fórmula y además durante el día no mama, solo lo hace por la noche. Supuestamente un bebé antes del año debe tomar unos 500 ml de leche, por tanto E tiene que tomar de algún modo más lácteos y por eso lo del yogur.

Por supuesto probamos a darle yogur natural, pero no le hizo mucha gracia. Así que ahora mismo le damos yogur adaptado, suele ser uno por la mañana. Hay veces que le damos yogur y otras le hacemos biberón (del cual toma más bien poco) y dos galletas.

Más adelante volveremos a probar con el yogur natural, ya que solo viendo la etiqueta te das cuenta de que lleva menos aditivos que el yogur adaptado.

Los yogures para bebés con leche de continuación

Cuando tenemos hijos e hijas es cuando reparamos en la existencia de productos especiales para bebés que no siempre cumplen las expectativas y los análisis, como en este caso, de los yogures para bebés.

Y es que el tema de la alimentación complementaria nos trae a más de un padre y a una madre de cabeza, porque además de ir consultando la fotocopia que te ha dado el pediatra, vas mirando por Internet y en los supermercados para intentar darle lo mejor a tu retoño.

La Organización de Consumidores (OCU) recomienda no dar a los bebés los yogures especiales como Mi primer Danone o Nestlé bebé ya que tras un análisis descubren que no es cierto que contenga el porcentaje que publicitan de leche de continuación además de contener demasiado azúcar y goma guar, un producto bastante propenso a dar alergia y que deriva de las legumbres.

A los bebés no se les debe ofrecer leche de vaca hasta el año, aunque sí podemos empezar a darle yogures o queso fresco a partir de los 9 meses.

En principio los yogures especiales para bebés indican que pueden ofrecerse a partir de los seis porque se supone que están hechos con leche de continuación pero no es así.

Mi Primer Danone contiene únicamente el 80% de leche de continuación mientras que el 20% restante está formado por almidón de maiz, maltodextrina, azúcar y espesantes como la goma guar y la goma xantana.

El yogur Nestlé Bebé se supone que está elaborado con leche de continuación pero en su publicidad le cambian el nombre a “leche para bebé”. El cotenido del yogur Nestlé Bebé sigue siendo alto en azúcares y en contenido energético.

Si encuentras interesante esta información, compártela con otros padres a través de tu Red Social Favorita Facebook, Twitter, Google +… Gracias

La alimentación del bebé lactante está basada únicamente en la leche. La leche materna o la de fórmula es el aporte nutricional único durante los primeros 4 meses de vida y es el más importante durante el primer año de vida. A partir de los 6 meses debemos ir incorporando en la dieta del bebé otros alimentos complementarios que aportarán otros nutrientes y mayor aporte calórico y que supondrán el inicio de una nueva manera de alimentarse: la cuchara.

Un yogur para tu bebé

El yogur es una alternativa láctea muy interesante durante los primeros años de vida en el que el bebé precisa, al menos, de 500 cc. de leche diarios. Muchos niños, empiezan a despreciar la leche o remolonear a la hora de tomar la leche del biberón, y quizás una buena alternativa sea el empleo de los alimentos que se ofrecen con la cuchara como el yogur.

A partir de los diez meses, el yogur se puede convertir en uno de los alimentos más adecuados para la alimentación del bebé. Su textura agradable, su alto valor biológico, el gran aporte de calcio y de vitaminas de grupo B, A y D, y una menor cantidad de lactosa que la de la leche, que gracias a la fermentación se trasforma en ácido láctico, hacen que sea un alimento de alta tolerancia y muy indicado para los niños.

Aunque no se recomienda el yogur antes de los diez meses, al igual que la leche de vaca no es recomendable antes de año, actualmente existen yogures en el mercado elaborados a partir de leche de continuación, que pueden ofrecerse al bebé a la par que otros alimentos complementarios desde los 6 meses. Es muy socorrido para las meriendas o como complemento de los purés.

El yogur es un excelente alimento para los niños. Su valor biológico (las bacterias vivas que contiene) es uno de sus mayores aportes, contribuyen a recuperar la flora intestinal después de alguna diarrea, o durante el tratamiento con antibióticos de alguna infección. Es un alimento muy socorrido durante la convalecencia, de fácil digestión y que ayuda a reponer las defensas del niño. La leche y los productos lácteos están a la cabeza de los alimentos con calcio, que como sabemos son una importante componente para la formación de los huesos y para el crecimiento de los niños.

Patro Gabaldón. Redactora

¿Cuándo podrá comer yogur mi bebé?

La mayoría de los bebés pueden empezar a comer yogur cuando empiezan a comer alimentos sólidos, alrededor de los 4 o 6 meses. El yogur es una excelente opción para las primeras papillas del bebé porque contiene nutrientes como calcio, proteínas y vitaminas. La mejor opción es el yogur natural, sin azúcar y pasteurizado (regular o griego), hecho con leche entera y con cultivos activos.

¿Por qué es mejor el yogur natural sin azúcar, hecho con leche entera?

Prácticamente todos los yogures de frutas, incluso los que están hechos para bebés, contienen azúcar agregado, el cual puede producir deterioro dental y obesidad. El yogur natural es la mejor opción para evitar el exceso de azúcar.
¿Y cómo puedes saber si un yogur contiene azúcar? No basta con verificar el contenido nutricional del producto, puesto que todos los yogures contienen lactosa, que es un tipo de azúcar natural.
Tendrás que leer la lista de ingredientes y buscar la palabra azúcar o cualquiera de los siguientes términos: cristales de caña, jarabe (o miel) de maíz, dextrosa, fructosa, jugo de caña evaporado, jugo de fruta concentrado, miel, glucosa, lactosa, maltosa, jarabe de malta, melaza o sacarosa.
Recuerda también que los bebés necesitan las calorías y las grasas de la leche entera. No le des a tu bebé productos lácteos descremados o semidescremados antes de los 2 años, a no ser que tu médico te lo recomiende.

¿Qué puedo agregarle al yogur natural para que sepa mejor?

Puedes darle más sabor (y nutrientes) al yogur natural de tu bebé si le agregas tú misma frutas o vegetales. Si tu bebé apenas empieza a comer alimentos sólidos, prueba primero mezclarle purés de frutas o de verduras cocinadas. Si tu bebé está un poco mayor, puedes agregar fruta blanda o vegetales cocidos picados a su yogur. Otras buenas opciones son el aguacate machacado, el puré de manzana, la avena y el germen de trigo.
Nota: Nunca le des miel a un bebé menor de 12 meses porque podría contener una bacteria que causa el botulismo en los niños de esa edad.

¿Qué son los cultivos activos y qué beneficios podrían tener para mi bebé?

Algunos tipos de yogures contienen cultivos activos, también conocidos como probióticos. Estos microorganismos vivos (bacterias) se usan para convertir la leche en yogur, o se agregan después al yogur. Los probióticos fomentan el desarrollo de bacterias benéficas en el intestino, las cuales se cree que ayudan a la digestión.
Lee nuestro artículo sobre los probióticos para niños y aprende más acerca de sus posibles beneficios.
¿Y cómo sabrás si el yogur que eliges contiene estas bacterias benéficas? La etiqueta del producto debería informar si el yogur tiene o no cultivos activos, lo cual significa que los organismos no han sido destruidos por el calor durante el proceso de elaboración. Sin embargo, si en la etiqueta dice que el yogur está «hecho con cultivos activos», eso no significa que el yogur aún los contiene, simplemente que esos cultivos se usaron en su elaboración (como todo yogur).
Es difícil saber si un yogur contiene una cantidad considerable de bacterias benéficas. Si vives en Estados Unidos, puedes buscar el sello de la Asociación Nacional del Yogur, otorgado a los yogures que contienen por lo menos 100 millones de cultivos activos por gramo. Pero la participación en este programa es voluntaria, o sea que un producto que no traiga este sello no tiene necesariamente pocos cultivos activos.

¿Qué pasa si mi niño es alérgico a la leche o tiene intolerancia a la lactosa?

Si a tu bebé le han diagnosticado una alergia o intolerancia a la lactosa, o si muestra signos de una alergia de cualquier tipo, como un eczema, espera a tener el visto bueno del pediatra.
Como con todos los demás alimentos, cada vez que introduzcas un nuevo ingrediente en la alimentación de tu bebé, debes esperar dos o tres días para ver si hay una intolerancia o reacción alérgica. De esa forma, si tu niño tiene una reacción, será más fácil distinguir qué alimento la causó.
Los síntomas típicos de una reacción alérgica incluyen los siguientes:

  • Manchas o puntos rojizos en la piel.
  • Hinchazón alrededor de los labios o los ojos.
  • Vómitos en las primeras dos horas después de comer el nuevo alimento.

Si tu bebé presenta cualquiera de estos síntomas, no le des más esa comida hasta que hayas hablado con su médico.
Es muy raro que los bebés tengan intolerancia a la lactosa. Pero incluso si tu niño la desarrolla, es posible que pueda comer yogur. Eso se debe a que gran parte de la lactosa que contiene el yogur se descompone en el proceso de elaboración, haciendo que el organismo tolere mejor el yogur que otros productos lácteos.

¿Por qué puedo darle yogur a mi bebé si no debo darle leche de vaca?

Quizás te preguntes por qué el yogur se le puede dar a un niño si la leche no se recomienda hasta los 12 meses de edad.
En realidad, a tu bebé no le hará daño tomar cantidades pequeñas de leche de vaca (la misma cantidad que una porción de yogur). Pero la leche de vaca no debe reemplazar a la leche materna o de fórmula, la cual seguirá siendo el principal componente de la dieta de tu niño hasta su primer cumpleaños.
El motivo es que los bebés no pueden digerir la leche de vaca tan bien y tan completamente como la leche materna o la fórmula. Además, la leche de vaca no contiene la proporción ideal de grasas y nutrientes que tu bebé necesita, y que recibe a través de la leche materna o de fórmula.
Otros temas útiles:

  • ¿A qué alimentos podría ser alérgico mi bebé?
  • ¿Cuándo estará listo para comer miel?
  • Leche de vaca: cuándo y cómo introducirla en la dieta de tu niño

Revisado en enero 2017

Referencias

Cruchet S et al. 2015. The use of probiotics in pediatric gastroenterology: A review of the literature and recommendations by Latin-American experts. Pediatric Drugs 17(3):199-216. link.springer.com/article/10.1007/s40272-015-0124-6
De Filippo Carlotta et al. 2010. Impact of diet in shaping gut microbiota revealed by a comparative study in children from Europe and rural Africa. Proceedings of the National Academy of Sciences of the United States of America 107(33):14691-14696. www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC2930426/
Goldenberg JZ et al. 2015. Probiotics for the prevention of pediatric antibiotic-associated diarrhea. Cochrane Database of Systematic Reviews 12:CD004827. onlinelibrary.wiley.com/doi/10.1002/14651858.CD004827.pub4/full
NIDDKD. 2014. Lactose Intolerance. National Institute of Diabetes and Digestive and Kidney Diseases. www.niddk.nih.gov/health-information/digestive-diseases/lactose-intolerance

Nuevo «Mi primer Danone» sin azúcares añadidos: por qué no lo recomendamos

Son muchos los años que llevo trabajando como enfermero de pediatría en un Centro de Salud y en los años que llevo nunca he recomendado dar yogur a los 6 meses, y mucho menos un yogur más caro, con más proteínas que la leche que toman los bebés y con azúcar añadido a pesar de llamarse «Mi primer Danone, sabor natural».

Las primeras versiones: poco recomendables

Os hablo de esos yogures que aparecieron hará unos diez años, que muchos profesionales de la salud, y la misma OCU, criticamos por considerarlos poco adecuados, y por considerar que estaban avalados por una publicidad demasiado engañosa.

Unos años después, allá por 2011, modificaron la formulación de los yogures disminuyendo la cantidad de proteínas y haciendo que fueran un poco más adaptados para los bebés. Sin embargo, mantenían el precio, el azúcar añadido y unos cuantos ingredientes que hacían que fueran productos demasiado modificados para lo que se suele buscar para un bebé que empieza a comer. Los profesionales volvimos a decir lo mismo: siguen siendo poco recomendables.

Nueva fórmula sin azúcares añadidos

Desde hace unas semanas, Danone está promocionando y anunciando una nueva versión de «Mi primer Danone» sin azúcares añadidos (ya era hora no, ya era año), y se nos presenta a los profesionales como una fórmula mejorada, aún más adaptada para los bebés y más saludable en consecuencia. Además, han reducido la cantidad a 100 gramos por yogur para que los bebés no coman más de lo que en realidad deberían comer.

El caso es que tienen razón, viendo lo que lleva. Ahora «Mi primer Danone» es más saludable de lo que era la primera versión, y también de lo que era la segunda, pero muchos profesionales seguimos pensando que a la tercera tampoco va la vencida.

Por qué no podemos recomendar el nuevo «Mi primer Danone»

Como seguro que muchos os estaréis preguntando por ello, os respondo a continuación con las diferentes razones que nos hacen decantarnos por evitar estos tipos de yogures no solo a los seis meses, sino a cualquier edad:

Llevan el sello de la AEP

En una esquina del cartón aparece el sello de la AEP, conforme Danone colabora con la Asociación Española de Pediatría. Esta estrategia que llevan a cabo muchos fabricantes tiene como intención hacer creer a los posibles consumidores que la formulación está avalada por la AEP, que la han creado ellos, o que la han revisado para darla por buena y decir que es un producto saludable.

Sin embargo no es así. La traducción es: Danone da dinero a la AEP para que a cambio le dejen poner el sello en el envase.

Somos muchos los que pensamos que la Asociación Española de Pediatría debería mantenerse al margen de estas tretas publicitarias, porque se está usando su sello con la intención de engañar a los consumidores, y siendo conscientes de ello, lo siguen haciendo.

Es más, los que sabemos esto estamos empezando a asociar el sello con la falta de calidad del alimento en cuestión. Vamos, que cada vez que vemos el sello de la AEP en un producto nos ponemos a la defensiva, conscientes de que probablemente sea poco adecuado para nuestros hijos.

Anunciar que son «Sin azúcar añadido» demuestra que nos intentaron engañar

No solo con el sello nos engañan ahora, sino también cuando llamaron a su primer yogur «Mi primer Danone: sabor natural». Mucha gente compraba el yogur para sus hijos pensando que le estaba dando un yogur natural adaptado a sus bebés, y se llevaron una gran decepción al descubrir que lo que en realidad estaban comprando era un yogur natural azucarado, adaptado a sus bebés.

Danone nunca lo llamó así, obviamente, pero ahora que lo anuncia «sin azúcar añadido» nos demuestra que sí, que los yogures para bebé que han vendido desde hace una década llevaban el azúcar que nunca se debió añadir.

Los bebés de 6 meses no necesitan comer yogur

Creo que todos tenemos claro que el alimento más importante en los primeros doce meses de vida de un niño es la leche materna, y si el bebé no es amamantado, la leche de fórmula. A partir de los seis meses, cuando el bebé está preparado, se inicia la alimentación complementaria, cuyo objetivo es empezar a diversificar la dieta del bebé para que conozca nuevos sabores, texturas, olores y empiece a probar nuevos alimentos, con la finalidad de que a partir del año la leche sea un alimento más.

Entonces, si el objetivo es que los lácteos vayan dejando de ser el alimento principal, poco a poco, ¿por qué sustituir la leche por yogur? ¿Por qué ofrecer un lácteo a cambio de otro lácteo? Quizás haya quien piense que siendo así, no importa, porque lo único que haces es sustituir una toma de leche por una de yogur. La realidad es que sí importa, porque se está sustituyendo a la leche materna por un lácteo con el doble de concentración proteica y con unos nutrientes que no llegan a hacerle sombra. Es más, entre dar un biberón de fórmula y un yogur, sigue siendo mejor el biberón, por las mismas razones.

Además, no tiene sentido que se limite la cantidad de carne, huevo y pescado a los seis meses por la cantidad de proteínas que aportan (es una recomendación oficial, la de evitar excedernos con las proteínas en los bebés), si por otro lado vamos a ofrecer yogur, que tiene menos hierro que estos alimentos anteriores.

Tienen muchos más ingredientes que un yogur normal

Las últimas guías de alimentación complementarias publicadas en España, con la última evidencia, las publicó en 2016 la Generalitat de Catalunya. En ellas se habla de que a partir de los 9-10 meses los bebés pueden empezar a comer pequeñas cantidades de yogur.

No dicen que sea necesario ni recomendable, sino simplemente que pueden empezar a comer un poco de yogur natural normal.

Un yogur natural normal de Danone contiene lo siguiente:

Leche fresca pasteurizada, leche en polvo desnatada (0,6%) y fermentos lácticos. Si esto es lo que contiene un yogur que un bebé de 9-10 meses puede empezar a comer en pequeñas cantidades, uno espera encontrar, en un yogur para bebés, algo tan simple como leche adaptada y fermentos lácticos. Sin embargo, encontramos esto: Leche de continuación (95%) , maltodextrinas, sales minerales de hierro, yodo, cobre, manganeso, selenio y zinc y vitaminas (A, C, D, E, K, B1, B5 y B9)], almidón modificado de maíz, aromas naturales, estabilizante (goma guar), correctores de acidez (ácido cítrico y citrato de sodio), Lactobacillus casei y otros fermentos lácticos. No lleva azúcar, por supuesto, pero sí contiene un montón de modificaciones que nos hace ver, en seguida, que estamos hablando de un producto muy procesado. Vemos que las grasas de la leche se han sustituido por grasas vegetales, que lleva almidón de maíz, que son hidratos refinados del maíz, maltodextrinas, que suelen utilizarse para aportar mucha energía en poco tiempo (muy utilizadas en productos para deportistas) y un montón de cosas más que, como digo, no sabemos muy bien por qué debe recibirlas un bebé de 6 meses que, lo que necesita, es empezar a comer comida normal, y no ultraprocesados.

Son más caros que los yogures normales y que la leche

Esto ya es cuestión del bolsillo de cada cual. Si costaran lo mismo o poco más, y fueran mejores que la leche, o que los yogures naturales normales, aun te planteas comprarlos. Pero en este caso, y por el precio, soy de los que piensan que no compensa en absoluto.

Un consejo para Danone: dejad de crear yogures para bebé

Son muchos los profesionales, e incluso los padres y madres, que ante la no recomendación de estos yogures preguntan: «Y si es mejor que no coman estos, ¿cuáles pueden comer?».

La respuesta es muy simple: ninguno. Como ya he explicado, los bebés no están obligados a comer yogur porque no necesitan comer yogur, y más teniendo un sinfín de alimentos menos procesados por probar: pera, naranja, brócoli, pollo, patata, zanahoria, judías, puerro, plátano, merluza, tomate, calabacín, arroz, cordero, lentejas, sandía, alubias, garbanzos, ciruelas, rape, pavo… (podría estar un buen rato así).

Es más, los expertos que publicaron la mencionada guía de alimentación complementaria hicieron público el año pasado un documento con preguntas y respuestas frecuentes, donde pudimos leer una dirigida a hablar sobre los yogures de bebé:

Son totalmente innecesarios, ya que los bebés de menos de un año no necesitan consumir yogur. Además, a partir de los ocho o nueve meses pueden empezar a comer pequeñas cantidades (unas cuantas cucharadas) de yogur natural (sin azúcar). Hay que recordar, también, que los yogures adaptados con leche de continuación diseñados para los bebés de a partir de seis meses llevan azúcares añadidos.

Ahora ya no llevan esos azúcares añadidos, pero lo principal sigue ahí: no necesitan consumir yogur. Por eso el consejo creo que debería ir para Danone: dejad de crear yogures para bebé, porque los bebés de seis meses no los necesitan, y cuando tienen nueve ya pueden consumir el más sano de los que habéis creado: el yogur natural normal.

Entradas | Cursos/Seminarios

Armando Bastida

Web : http://www.armandobastida.com

¿Te gustaría tener acceso GRATIS a más de 100 Cursos y Seminarios, un Grupo de Apoyo, y la asistencia de 11 Profesionales expertos en crianza para atender a tus dudas? Entonces apúntante a la Tribu «CSC»!

Más Información sobre la Tribu aquí

Compartir

  • 15.0Kme gusta
  • Facebook14.8K
  • Twitter226
  • Pinterest1
  • Messenger
  • Meneame

Ésta es una de las preguntas más habituales en la consulta cuando hablamos de alimentación complementaria. En muchas guarderías se ofrece de manera habitual un yogur de postre. Y muchos padres están deseosos de ofrecer a sus bebés «Mi primer yogur». Estos «primeros yogures» se anuncian como aptos a partir de seis meses. ¿De verdad lo son?. Y, aunque sean aptos, ¿son necesarios?

¿Existen yogures aptos a partir de seis meses?

El yogur es un alimento que se obtiene de la fermentación de la leche. En el caso de los «primeros yogures» emplean fórmula de continuación (que se puede tomar a partir de los seis meses), por lo que efectivamente, son aptos para los bebés a partir de esta edad.

¿Qué diferencias hay entre «Mi primer yogur» y el resto de yogures?

La primera ya la hemos comentado, están elaborados a partir de fórmula de continuación, y no a partir de leche de vaca. Pero además, llevan muchos otros ingredientes.

Mientras que la mayoría de los yogures naturales naturales que encontramos en el supermercado están compuestos sólo por leche fresca pasteurizada, leche en polvo desnatada y fermentos lácticos, los «primeros yogures» contienen, además de leche de continuación, otra gran cantidad de ingredientes (almidón de maíz, aceites vegetales, maltodextrinas, sales minerales vitaminas, aromas, estabilizante, correctores de acidez, Lactobacillus casei…); en definitiva, son productos ultraprocesados.

Aunque recientemente han reformulado «Mi primer yogur», disminuyendo su cantidad de azúcar, la mayoría de yogures y postres lácteos dirigidos a niños tienen una alta concentración de azúcares.

¿Cuándo puede tomar un yogur normal?

De acuerdo con las recomendaciones de la ESPGHAN (Sociedad Europea de Gastroenterología y Nutrición Pediátrica) la leche de vaca no debe introducirse antes del año de vida como bebida principal, pues es una fuente pobre de hierro y aporta demasiadas proteínas, grasas y calorías si se toma en grandes cantidades.

Sin embargo, yogur y otros derivados lácteos (bechamel, queso, mantequilla…) pueden darse en pequeñas cantidades a partir de los 9-10 meses de vida.

La leche de vaca no debe ofrecerse antes del primer año de vida, pero pueden darse pequeñas cantidades de yogur y otros derivados lácteos a partir de los 9-10 meses de vida.

La razón de iniciar la alimentación complementaria en torno a los seis meses es que el bebé comienza a necesitar entonces algunos nutrientes que la leche sólo no puede aportarle. Por lo tanto, el yogur, alimento derivado de la fermentación de la leche, tampoco podrá suplir esta necesidad.

Como hemos dicho, el bebé precisa otros nutrientes además de la leche, necesita «complementar» su alimentación. Si introduzco el yogur, estoy desplazando, quitando “espacio”, a otro tipo de alimentos que de verdad necesite el bebé.

Y por último, recordad que, aunque a partir de los 9-10 meses los bebés puedan tomar pequeñas cantidades de yogur no significa que sea necesario que lo hagan. Un bebé que sigue tomando leche materna a demanda y realiza varias tomas al día no suele precisar otro aporte de lácteos; y uno que toma fórmula necesita entre 280-500ml de leche al día, algo que alcanzar fácilmente con sus 2-3 biberones diarios.

¿Yogur natural o de sabores?

Natural. Aquí no hay ninguna duda. Los yogures de sabores contienen una gran cantidad de azúcares añadidos (además de otros muchos ingredientes). Basta con comparar las etiquetas de un yogur natural y uno de cualquier sabor de la misma marca.

Información nutricional de un yogur natural Información nutricional de un yogur de sabor

Un yogur natural contiene, como hemos dicho previamente, Leche fresca pasteurizada, leche en polvo desnatada (0,6%) y fermentos lácticos. Si miramos la información nutricional, tiene aproximadamente 4g de azúcares por cada 100g (naturalmente presentes, no lleva azúcares añadimos)

En cambio, los ingredientes de un yogur de sabor, pongamos de fresa, son mucho más numerosos: leche desnatada rehidratada, azúcar, nata, gelatina, fermentos lácticos, aroma y colorante; y si miramos su composición natural vemos que contiene 12,5g de azúcares por cada 100g, es decir, que por yogur, contiene 15,6g (gran parte de esos añadidos)

Los yogures de sabores contienen gran cantidad de azúcares añadidos (en torno a un 10%).

¿Y si no le gusta el yogur natural?

A todos los niños (y adultos) no les gustan los mismos alimentos, y es frecuente que un alimento no les guste la primera vez que lo prueben. Debemos seguir ofreciéndolo (nunca obligar), pues a veces es necesario probar un alimento 10-15 veces hasta que nos gusta.

A veces ofrecemos al niño el yogur azucarado para que lo coma. Sucede lo mismo que con los yogures de sabores, contienen una gran cantidad de añadido. Podemos mezclar el yogur con fruta para que le aporte algo de dulzor.

Composición nutricional yogur azucarado

En cualquier caso, recordad que el yogur no es un alimento imprescindible y que hay muchas otras fuentes de calcio.

En Bebés y más | ¿Qué eliges para tus hijos? Genial cartel sobre el azúcar oculto en los alimentos infantiles, Once productos de alimentación infantil que llevan el sello de la AEP

¿Qué tipo de yogur es mejor para mi bebé?

El mejor yogur para tu bebé es el yogur natural entero.
La recomendación de los expertos es no empezar con las papillas, o «comidas sólidas», antes de los 6 meses. El yogur se considera una comida, no una bebida, y se lo puedes dar a tu bebé de los 6 meses en adelante.
Antes se recomendaba ofrecerle cereal al bebé como una de las primeras comidas, pero ahora la recomendación de los expertos en nutrición y en pediatría es que se puede empezar con alimentos de cualquier grupo. Así que si quieres empezar con yogur, puedes hacerlo.

Lo que sí hay que recordar es que nunca debes darle a tu bebé la versión descremada o baja en grasas (low fat). El yogur descremado no se debe usar hasta después de los 2 años porque los bebés y los niños pequeños necesitan las grasas que hay en los productos lácteos. Los ácidos grasos de la leche y de los lácteos son importantes para el desarrollo del cerebro y del sistema nervioso del bebé, por eso no hay que limitarlos.
No hace falta comprar yogures hechos especialmente para bebés, pero sí debes optar por el yogur natural, sin frutas, fabricado con leche entera. Esto es importante porque todos los yogures comerciales con frutas también contienen azúcar o endulzantes, los cuales se deben evitar en la alimentación de los bebés y niños para prevenir el sobrepeso y la obesidad.
La fruta, bien machacada o hecha puré, la debe agregar la mamá, pero sin ningún tipo de endulzante. El yogur se endulza naturalmente con la fruta fresca. Es muy importante que tampoco le agregues miel al yogur o a ningún otro alimento de tu bebé hasta después de su primer cumpleaños.
En cuanto a si debe o no ser orgánico, es una cuestión de gusto personal. El yogur orgánico se ha obtenido de vacas que se han criado en un ambiente orgánico, pero mientras no contenga aditivos, no hay una diferencia nutritiva importante entre el yogur orgánico y el no orgánico. El yogur natural entero es una buena fuente de proteína y calcio, y muchas variedades tienen vitamina D agregada.
Como con todos los demás alimentos, cada vez que introduzcas un nuevo ingrediente en la alimentación de tu bebé debes esperar dos o tres días para ver si hay una intolerancia o reacción alérgica. La reacción puede ser desde un poco de enrojecimiento alrededor de los labios hasta un llanto inconsolable o una diarrea.
Si notas cualquier reacción en tu bebé, deja de darle yogur y comunícaselo al pediatra. Revisado en febrero 2016

Yogures para bebés: mejor no

La leche materna es sin duda, el alimento ideal para el recién nacido: ofrece a los niños todos los nutrientes que necesitan para un crecimiento y desarrollo saludable. Las recomendaciones abogan por extender la lactancia materna exclusiva hasta los seis meses de edad, sin embargo, esto no siempre es posible. Las leches o preparados para lactantes son entonces la solución.

Entre los preparados de leche hay dos tipos, los preparados para lactantes (que sólo toman leche) y los preparados de continuación, que se introducen alrededor del sexto mes, y que aunque supongan el principal alimento del bebé, se compaginan con otros (fruta, verdura, carne, pescado, etc.). Desde ese momento, la ingesta de leche se reduce, pero aún así lo recomendable es que los bebés tomen al menos 500 ml de leche al día.

¿Cuándo se le puede dar leche de vaca a un bebé?

La introducción de leche de vaca no es recomendada antes del año de edad:

  • Puede aumentar la carga renal del bebé, lo que podría llegar a ser un problema en caso de deshidratación.
  • La leche de vaca es pobre en hierro y puede inhibir la absorción de hierro procedente de otros alimentos.
  • Es pobre en ácido linoléico.

Sin embargo, sí pueden tomar otros lácteos. A partir de los 9 meses se pueden incluir algunos lácteos (yogures, el queso fresco, el requesón, etc), pese a ser derivados de la leche de vaca. La Sociedad Europea de Pediatría, Gastroenterología, Hepatología y Nutrición (ESPGHAN) indica que se puede dar pequeñas cantidades de leche de vaca antes del año, siempre que no sea la fuente principal de leche del bebé.

¿Y antes de los 9 meses? En el mercado hay alternativas, los yogures y lácteos para bebés. Pero ¿son indicados estos productos para un bebé de 6 meses?, ¿están realmente elaborados con leche adaptada a sus necesidades. Lo analizamos para dar una respuesta.

Cuándo se le puede dar yogur a un bebé

Dos de las marcas líderes del mercado ofrecen productos especiales, yogures para bebés. Danone cuenta con Mi primer Danone, y Nestle ofrece Bebé. Se proponen como una alimento a partir de los 6 meses, pero para eso deberían estar elaborados con una leche especial de continuación. ¿Es así? Para salir de dudas los analizamos, en sus versiones equivalentes al yogur natural, sin aromas y sin frutas.

Mi Primer Danone

Según su etiqueta, Mi Primer Danone es un producto elaborado con leche de continuación en un 80%, el otro 20% restante lo forma almidón de maiz, maltodextrina, azúcar y espesantes (goma guar y goma xantana). El almidón y la maltodextrina (forma de almidón parcialmente digerido) están presente en los cereales y junto a los espesantes, tienen como función espesar el producto (para parecerse a un yogur tradicional) y aportar un extra de hidratos de carbono.

Hemos llevado Mi primer Danone al laboratorio, y según los resultados del análisis, no podemos considerar a mi primer Danone como un yogur elaborado 100% con leche de continuación (ellos indican un 80%), si bien es cierto que induce al error al leer en la etiqueta “Mi primer Danone con leche de continuación 2”.

  • Su perfil nutricional no es el más adecuado: aunque su contenido en proteínas, calcio y fermentos son correctos, aporta demasiadas calorías, sobre todo por su contenido en sacarosa, y sin embargo es pobre en lactosa y en grasas.
  • Por otra parte, la presencia de azúcar no es adecuada, ya que la adición de azúcar en la alimentación de un bebe incrementa notablemente su ingesta calórica, además de no aportar nada a su dieta.
  • En su composición se incluye goma guar, un producto que tiene un cierto poder alergénico ya que deriva de las legumbres.

Nestlé Bebé

La etiqueta de este producto de Nestlé indica está elaborado con leche para bebe (no leche de continuación) definición que no se contempla en la normativa vigente. En realidad se trata de una leche de vaca a la que se le han adicionado azúcar, aceites vegetales y almidón de arroz.

  • Lo hemos analizado, y según los datos del laboratorio, no podemos considerar a mi Nestle bebé como un yogur elaborado 100% con leche de continuación.
  • Desde un punto de vista nutricional, se trata de un producto con un contenido energético más elevado que el de Mi primer Danone, ya que contiene más proteínas, más grasas y más hidratos de carbono. Nestlé bebé aporta demasiadas kilocalorías (de nuevo por el exceso de sacarosa) y también muchas proteínas.
  • El contenido en grasa es pobre, aunque el aporte de calcio y de fermentos son los adecuados.
  • La presencia de azúcar no es adecuada, ya que la adición de azúcar en la alimentación de un bebe incrementa notablemente su ingesta calórica y no es necesario en su dieta.

Estos yogures no son una buena alternativa

  • Ninguno de estos dos productos cumple con los requerimientos de un preparado de continuación.
  • Ambos coinciden en un excesivo contenido en sacarosa, en azúcar, lo que es un problema: sólo aporta calorías a la dieta de un bebé. Los pediatras desaconsejan que el niño pequeño se habitué al sabor dulce de los alimentos, ya que según vayan creciendo preferirán estos alimentos.

Los consumidores pagan por estos productos un precio elevado, alrededor de 2,5 euros el paquete (500g para Mi Primer Danone y 400g para Nestlé Bebe), pensando en dar lo mejor a sus bebés, y lo cierto es que no es así: estos yogures especiales no son adecuados para un bebé de 6 meses.

Podrían serlo para niños más mayorcitos… si bien en ese caso otras alternativas, que además son más adecuadas: es el caso del como yogur natural (sin azúcar y sin desnatar), queso fresco (mejor sin sal) o requesón. Pero para ello hay que esperar a que el pequeño cumpla los 9 meses: nuestro consejo es que lo hagas.

Encontrarás más información en Dudas sobre alimentación infantil

La industria alimentaria busca a sus consumidores potenciales a edades cada vez más tempranas y se sirve de las buenas intenciones de los padres para ampliar su nicho de mercado. Prueba de ello son los famosos “primeros”: mi primera galleta, mi primer yogur, mi primer cacao… Todos, según los expertos, productos completamente innecesarios que se muestran ante los padres no solo como adecuados, sino prácticamente como imprescindibles para que nuestros hijos consigan una dieta “completa” y saludable bajo la creencia de que “si los venden y los anuncian será porque son buenos”.

La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) ha puesto recientemente el punto de mira en Mi primer Cola Cao y, tras analizar su composición, ha llegado a la conclusión de que el mensaje que la compañía transmite sobre el mismo es engañoso e induce a pensar que el conglomerado de vitaminas y minerales añadidos convierten a este producto en un alimento idóneo y saludable para los niños de tres a cinco años.

La preocupación por este tipo de productos no es nueva. Ya en octubre de 2016 el dietista nutricionista Julio Basulto denunciaba a través de las redes sociales y de su blog lo peligroso de la inclusión de un sello de una sociedad médica, en concreto de la Sociedad Española de Pediatría Extrahospitalaria y Atención Primaria (SEPEAP ), en un producto como ‘Mi primer Cola Cao’. Según Basulto, este tipo de acciones, que solo responden a intereses económicos, llevan a identificar el producto en cuestión con la salud; lo cual puede inducir a los consumidores a su compra sin que realmente exista semejante relación.

Y es que es obvio que a la industria alimentaria le gustan los sellos por el refuerzo que suponen para sus estrategias de marketing. Lo vimos en 2015 con las galletas Dinosaurus que, amparadas en el poderoso aval de la Asociación Española de Pediatría (AEP), se proclamaban como el mejor desayuno para los niños. Les bastaba un tranquilizador “Desayunarán seguro” custodiado por el logo de la AEP a un lado y por una espiga de trigo a otro para camuflar una gran cantidad de azúcar y de grasas poco o nada recomendables. Gracias al trabajo divulgativo de muchos profesionales de la salud infantil y de dietistas y nutricionistas como Basulto o la nutricionista Lucía Martínez, autora del blog Dime qué comes, el famoso logo desapareció de las cajas. No la esencia del mensaje, claro.

Coincidiendo con aquella reivindicación, Lucía Martínez también alertaba acerca de las llamadas “primeras galletas” de Hero, dirigidas, según su envoltorio, a niños a partir de cuatro meses. Con ellas Hero borraba de un plumazo las recomendaciones oficiales de la OMS: lactancia materna en exclusiva hasta los seis meses, o en caso de no ser posible, leche artificial. Y esto no ocurre solo con las galletas. Cuatro años antes la OCU ya advertía también de lo poco recomendable de los “primeros yogures”. Se insistía en que, a partir de los seis meses, la leche materna o en su defecto la artificial debían continuar siendo el principal alimento del bebé. El yogur puede esperar perfectamente al año y, llegado el momento, mejor ofrecer un yogur natural sin edulcorar.

Promesas con trampa

No es fácil identificar, entre los alimentos dirigidos al público infantil, los alimentos insanos. Este tipo de productos procesados se amparan, bajo el paraguas de mi primer cacao, mi primer yogur o mi primera galleta, en una formulación específica y adaptada a las vitaminas y minerales que un bebé o un niño necesita. Micronutrientes que se consiguen a través de la propia alimentación sin necesidad de incluir galletas, yogures o cacaos de ningún tipo.

Para Azahara Rupérez, investigadora en obesidad infantil y autora del blog NutriNenes, al final, este tipo de productos “solo sirven para complicar la alimentación de los bebés y niños pequeños” y advierte que, por ejemplo, en el caso del Cola Cao, resulta irónico cómo se promueve el consumo de un producto azucarado (36% de azúcar) para conseguir vitaminas y minerales, “ya que el consumo de estos productos con tanto sabor dificulta la aceptación futura de los alimentos saludables y desplaza el consumo de frutas y verduras, en general menos dulces, que son las que realmente contienen cantidades elevadísimas de micronutrientes”.

Según la investigadora, además, este producto contiene cantidades muy pequeñas de algunos de los compuestos en los que se escuda para su promoción. “En general, el vaso de leche con 15 gramos de Cola Cao tiene un 15% de las necesidades diarias de muchos de los compuestos que, por supuesto, necesitan ser completadas con el resto de la alimentación. Entre los minerales, hay dos con un mayor aporte, que son el calcio y el fósforo, solamente porque su contenido también es elevado en la leche que acompaña al Cola Cao. En cuanto a la vitamina D, está enriqueciendo la mezcla también en una cantidad mínima, que sería muy superior con solo utilizar leche enriquecida”, explica.

En cuanto al azúcar, basándose en las últimas evidencias aceptadas por la OMS, la cantidad máxima recomendable al día para un bebé, y hasta los dos años, es de cero gramos. Es decir, nada. Para niños más mayores, de 12 a 15 gramos (lo que vendría a ser un máximo de 3 cucharadas). Y para adultos, 25 (5 cucharadas). El problema es que los productos enfocados para bebés y niños llevan azúcar o edulcorantes en grandes cantidades y, aunque aseguren que han reducido el azúcar en algunos, la acumulación diaria, si sumamos todos los productos consumidos, supera con creces dicha recomendación.

En el caso de Mi primer Cola Cao, desde Idilia Foods, la multinacional que lo fabrica y lo comercializa, aseguran que es “una respuesta a la demanda de algunos consumidores para disponer de un producto enfocado a ala franja de edad de 3 a 5 años”. Un producto para el que, según la empresa alimentaria, han sido conscientes de la demanda de los consumidores de “reducir la ingesta de azúcares sin renunciar al sabor”. En ese sentido, la fabricante asegura que un vaso de leche con Mi Primer Cola Cao “aporta 15 gramos de azúcares totales, de los cuales 10 provienen de la leche (la lactosa) y 5 de Mi Primer Cola Cao”. La propia etiqueta del producto recomienda dos vasos diarios, mañana y noche, con lo que hablaríamos de 10 gramos de azúcar, casi el máximo que marca la OMS. Y solo a base de este producto. Si le añadimos un simple yogur de sabores el niño sobrepasaría con creces las recomendaciones sanitarias.

Las buenas intenciones de los padres

Pese a que los alimentos especialmente formulados para bebés y niños no son necesarios ni recomendables, es difícil no sentirse arrastrado por las buenas declaraciones alimenticias sobre algunos de ellos que nos ofrece la industria alimentaria. En este sentido, Azahara opina que “la alimentación de los pequeños se ha convertido en tal negocio que los padres muchas veces perciben la necesidad de darles estos alimentos a sus hijos como algo “obligatorio”. Y lo acaban sufriendo, ya que se les hará más complicada la introducción de los alimentos reales a sus hijos, así como la incorporación del niño a las comidas familiares”.

También entra en juego el factor del miedo. Y los mitos, claro. Desde Cola Cao, por ejemplo, vemos como se apoyan en la opinión de “los” pediatras para manifestar que su producto “facilita el consumo de la leche de vaca, esencial para el crecimiento, por su suave sabor achocolatado”. ¿Ponerle cacao para que “se tomen” la leche? ¿Realmente este alimento es esencial? Para Carlos Casabona, pediatra especializado en nutrición infantil y autor del libro Tú eliges lo que comes, es muy fácil desmontar su argumento: “los bebés y niños pequeños que toman lactancia materna (se aconseja un mínimo de dos años), fórmulas adaptadas (en el primer año de vida si no se ha dado pecho) o leche de vaca o de cabra (a partir del año) no conocen el sabor exageradamente dulce de productos que tienen mucho azúcar, por lo que no hay necesidad de acostumbrarles a él. Además, ahora sabemos que la leche, pasada la etapa de lactante, no es imprescindible y en el caso de tomarla, porque la leche de vaca o de cabra es un buen alimento, para nada es necesario echarle»polvos azucarados». Por tanto, si a un niño le gusta le leche y la tolera bien, ¿para qué acostumbrarlo a disfrazar su sabor? Y si no le gusta, como no es imprescindible, ¿para qué camuflar su gusto con el objetivo de que sí o sí, tenga que tomarla como si fuera una medicina? Además, no deja de ser una estrategia para hacer de puente para llegar a consumir el Cola Cao tradicional, el que tiene el 70% de azúcar, cuando ya no sea un niño pequeño, es decir, fidelizar al pequeño consumidor para siempre”.

Al final el problema es que la industria alimentaria vende sus productos como lo que no son aprovechando la confianza o desinformación de su destinatario. Para Francisco José Ojuelos Gómez, abogado especializado en derecho alimentario, no es admisible que se dé a entender que este tipo de productos infantiles son saludables y no insanos: “Este tipo de productos no están entre las recomendaciones de opciones saludables de ninguna entidad sanitaria de prestigio del mundo. Se cuelan quizá en «pirámides alimenticias” obsoletas, sin rigor a la luz de la evidencia actual bajo el parámetro de ser “tolerables” o “compatibles” con una dieta sana a la que no aportan nada. Tienen un doble carácter: por un lado son superfluos con relación a lo que aportan, porque puede ser obtenido de alimentos indiscutiblemente saludables; por otro son insanos en cuanto tienen una notable presencia de componentes ya señalados por la legislación como incompatibles con un perfil saludable, como el azúcar (art. 4.1.a del Reglamento CE 1924/2006, de 20 de diciembre). El valor nutricional del azúcar es nulo y además tiene el efecto de desplazar el consumo de alimentos sanos, que se hacen menos apetecibles y que son, justo, esos que recomiendan las entidades sanitarias serias. La publicidad de estos productos en su conjunto ofrece un mensaje presuntamente engañoso”.

Desde el punto de vista del abogado, la Ley 3/1991, de 10 de enero, de Competencia Desleal, art. 5.1.b, cumple aquí el papel de poner en duda la legalidad del mensaje que sugiere el carácter saludable de estos productos: “Si le parece engañoso, entonces le parece ilegal y si el consumidor medio se confunde, incluso aunque la información sea cierta, tenemos un problema de incompatibilidad con la ley”, explica antes de añadir que, si las administraciones y la sociedad en general no nos tomamos en serio la alimentación “lo vamos a pagar en salud y en dinero para sostener el sistema sanitario por los costes generados por las muy serias enfermedades asociadas a la mala alimentación y el estilo de vida”.

La estrategia es perfecta. Tanto que muchas familias llegan a cuestionarse qué darles si no incluyen este tipo de productos. “La industria alimentaria no quiere tu salud ni la del niño, quiere ganar dinero; los que queremos la salud de tu hijo somos los pediatras y los dietistas-nutricionistas. Cuando un producto tenga muchas alegaciones de salud y lo vendan como un alimento hipersano y repleto de minerales y vitaminas, huye del pasillo del súper donde está ubicado y dirígete al rincón de frutas, verduras y otros productos frescos sin procesar o mínimamente procesados”, concluye Casabona.

Puedes seguir De mamas & de papas en Facebook, Twitter o suscribirte aquí a la Newsletter.

Hace varios años ya que podemos encontrar en los estantes de los supermercados yogures destinados al consumo de los bebés a partir de los seis meses.

Cientos (y miles) de madres los han comprado para sus hijos convencidas de que era un alimento adecuado e idóneo para ellos. Incluso muchos pediatras los han aconsejado como postre o merienda.

Lo cierto es que “Mi primer yogur” es un alimento innecesario para los bebés e inadecuado si tenemos en cuenta sus ingredientes y su composición.

Existen varias marcas y fabricantes, pero para hablar de estos yogures me centraré en “Mi primer Danone”, que es el más representativo.

La OCU ya habló de ellos hace 3 años

Hace tres años la OCU (Organización de Consumidores y Usuarios) publicaba un escrito en su revista de salud tras haber analizado el yogur, que se vendía como “hecho con leche adaptada” en que concluía que “’Mi primer Danone’ no es sino una leche fermentada enriquecida con varias sustancias que, en principio, ya están presentes en la dieta del niño de 6 meses”.

En la misma publicación comentaban que 22 pediatras de Atención Primaria denunciaban la engañosa publicidad que Danone hacía de este producto. Según estos pediatras los consumidores interpretaban que al decir leche adaptada la marca estaba diciendo “fórmula adaptada para lactantes”, lo que les inducía a comprarlo pensando que era mejor que un yogur normal.

Afirmaron que en realidad el producto estaba elaborado con la misma leche que se emplea para fabricar cualquier yogur, pero enriquecida con otras sustancias.

Para evitar engaños solicitaron el cambio de la denominación “con leche adaptada” por “con leche enriquecida”, más correcta y ajustada a la realidad.

Esto fue hace tres años y Danone, marca pionera donde las haya y que trabaja a diario para renovar sus productos, modificó el yogur utilizando leche de continuación.

Mi primer Danone en la actualidad

Echando un vistazo a los ingredientes de “Mi Primer Danone – sabor natural“ en la página web del producto vemos lo siguiente:

“Leche de continuacion 96% (leche desnatada, nata, leche desnatada total o parcialmente deshidratada, maltodextrinas, aceites vegetales, sales minerales de hierro y de zinc y vitaminas (A, C, D y E)), azúcar (4%), Lactobacillus casei y otros fermentos lácticos.”

Y mirando la ficha técnica vemos que tiene 3,6 g de proteínas por cada 100 gr.

No se aprecia el beneficio de llevar leche de continuación

Viendo los ingredientes y mirando la ficha técnica llegamos a una conclusión: o no se aprecia el beneficio de llevar leche de continuación o directamente no la lleva.

Personalmente tengo la impresión que el especificar “leche de continuación” no es más que una estrategia de marketing a nivel de etiquetado, porque el uso de esta leche no supone un beneficio real en la reducción de proteínas. Me explico:

La leche de vaca no es adecuada para un bebé porque tiene un exceso de proteínas, más del triple que la leche materna. Un bebé no puede metabolizar una cantidad semejante de proteínas y es por eso que adaptan las fórmulas disminuyendo la concentración de proteínas de la leche de vaca para que pueda ser ingerida por los lactantes.

La leche materna contiene unos 0,9 g de proteínas por cada 100 ml por los 3,3 g que contiene la leche de vaca. Por eso deben disminuir la concentración.

La leche artificial de inicio (tipo 1) contiene, por ejemplo, 1,2 g (Nativa-1) o 1,4 g (Sanutri Natur 1) por cada 100 ml.

La leche artificial de continuación (tipo 2) contiene por ejemplo los 1,5 g de la Nativa-2 o los 2,2 g de la Sanutri Natur 2 por cada 100 ml.

Por esta regla de tres “Mi primer Danone”, hecho con leche de continuación, tendría que tener una cantidad de proteínas similar a las leches de continuación (entre 1,5 g y 2,2 g según los ejemplos que os he comentado).

¿Cuántas proteínas puede tener como máximo la leche de continuación?

Yo he puesto dos ejemplos (Nativa y Sanutri) de dos fabricantes de leche que pueden comprarse en cualquier establecimiento, sin embargo hay más marcas que podrían tener una cantidad superior de proteínas y esto haría que Mi primer Danone no fuera tan descabellado.

Lo cierto es que la mayoría de las marcas, como ya comenté hace un par de días, están reduciendo la cantidad de proteínas de las leches de continuación (y de las de inicio), para tratar de evitar que ingieran demasiadas.

En España es vigente el Real Decreto 867/2008 que establece que los preparados de continuación deben tener un máximo de 3,5 g de proteínas por cada 100 kcal. Si tenemos en cuenta que las leches deben tener entre 60 y 70 kcal por cada 100 ml, obtenemos por regla de tres un máximo de 2,45 g de proteínas por cada 100 ml.

Sorprende entonces que “Mi primer Danone” tenga 3,6 g por cada 100 ml, una cantidad del todo excesiva (un yogur natural normal tiene, como la leche de vaca, 3,3 g de proteínas por cada 100 ml).

Demasiadas proteínas

Un lactante de entre 6 y 12 meses necesita, según la OMS, unos 20 g de proteínas al día. “Mi primer Danone” de sabor natural contiene en total 4,5 g de proteínas (el yogur es de 125 ml, no de 100 ml), 20 g de pollo aportan unos 4 g de proteínas y 500 ml de leche de continuación contienen unos 11 g de proteínas. Con esto ya llegamos prácticamente a la recomendación diaria (sumamos unos 19,5 g de proteínas) y aún faltan las provenientes de las verduras, los cereales y la fruta.

Aún cuando la madre ofreciera al bebé 375 ml de leche en vez de 500 (contando el yogur como lácteo de 125 ml) la cantidad sería excesiva.

Si hablamos de madres que dan el pecho, la cantidad de proteínas seguiría siendo excesiva, pero no tanto (al tener la leche materna menos proteínas que la artificial), sin embargo estaríamos sustituyendo la leche materna por un lácteo de peor calidad y proveniente de la leche de vaca, corriendo un riesgo innecesario de producir alergia o intolerancia.

Se estima que estamos dando cada día a los bebés de entre seis y doce meses una media de 30 g de proteínas, mucho más de lo que necesitan (si queréis saber qué consecuencias puede tener un exceso de proteínas en la dieta os recomiendo leer la entrada: Los bebés y los niños toman demasiadas proteínas).

Demasiado azúcar

Pero aquí no acaba todo. Además de llevar demasiadas proteínas, “Mi primer Danone” sabor natural contiene 5 g de azúcar (el de sabores contiene 8,75 g), que viene a ser lo equivalente a una cucharada de postre.

Un bebé de seis meses no debería tomar azúcar por el riesgo de caries, porque el azúcar ofrece calorías vacías, que no aportan ningún nutriente y porque propicia que se acostumbren al sabor dulce y rechacen luego otros sabores.

Otros yogures

Hay otros yogures, como Nestlé Bebé, con ingredientes prácticamente idénticos (y por lo tanto igualmente poco recomendable o como el ABC de Central Lechera Asturiana, cuyos ingredientes son:

Como veis, este tiene aún más proteínas que el de Danone…

Conclusión

Todos los yogures infantiles tipo “Mi primer Danone” son, hoy por hoy, alimentos poco recomendables para bebés de 6 meses. Se podrían ofrecer a los niños a partir de los doce meses, cuando son capaces de metabolizar la cantidad de proteínas que contienen y cuando el riesgo de alergia a las proteínas de la leche de vaca es inferior.

Sin embargo, a los doce meses pueden empezar a tomar yogures naturales, que son más baratos, tienen menos proteínas y no tienen azúcar, por lo que son más recomendables.

Los niños amamantados (de entre 6 y 12 meses) no necesitan tomar yogures porque toman leche materna, de mejor calidad, con mejores nutrientes y con menos proteínas.

Los niños no amamantados (de entre 6 y 12 meses) no los necesitan porque con la leche de continuación (tipo 2) ya toman demasiadas proteínas y como alimento es más recomendable la leche artificial que un yogur de este tipo, que lleva azúcar y nata.

Fotos | Clubpadres.com, Ojo Digital (Jackiejuan), Flickr (bdunnette)
En Bebés y más | Alimentación complementaria: la leche y sus derivados, Prohíben un anuncio de Actimel en Reino Unido por considerarlo engañoso, Mi primer Danone versus ABC de Central Lechera Asturiana

La introducción de la leche de vaca no se recomienda hasta los 2 años ya que la administración muy temprana se asocia con anemia ferropénica y déficit de hierro sin anemia, especialmente en bebés cuyo alimento principal sea la leche. Por eso se aconseja dar leche de continuación hasta esa edad.

Sin embargo, los yogures siguen un proceso de elaboración diferente a la leche pasteurizada; los cultivos de bacterias que contiene el yogur rompen las cadenas de lactosa y la hacen más fácil de digerir. El proceso también modifica las proteínas de la leche haciéndola más digerible.

Por eso, desde los 9 meses puedes darle a tu bebé yogur natural, siempre sin azúcar. Los yogures de sabores es mejor que los introduzcas en su dieta un poco más tarde, a partir de los 12 meses. Aunque sí puedes partir una fruta en trocitos pequeños y mezclársela con el yogur.

Además, nunca le des yogur ni leche desnatada ya que los niños necesitan las calorías que proporcionan los productos elaborados con leche entera.

No te puedes perder …

¿A qué edad puede comer pescado un bebé?

El pescado es un alimento rico en proteínas de alto valor biológico, vitaminas y minerales. Un alimento muy sano y completo que se introduce en la dieta de los bebés a partir de los 9 meses.

Sin embargo, aunque no hay ningún problema en que le des a tu hijo un yogur natural normal, algunos pediatras consideran que es mejor, hasta los 2 años, darle yogures preparados con leche de fórmula adaptada, especiales para niños de 6 a 24 meses. Estos yogures contienen menos proteínas y grasas que los yogures naturales de leche de vaca, con lo que son más fáciles de digerir para el bebé.

Te puede interesar:
TodoPapás ha desarrollado una calculadora de altas capacidades con el fin de facilitar al máximo la identificación de este tipo de niños y así puedan realizarse los ajustes precisos en su entorno para que puedan alcanzar su potencial.

Fecha de actualización: 13-06-2013

Redacción: Irene García

TodoPapás es una web de divulgación e información. Como tal, todos los artículos son redactados y revisados concienzudamente pero es posible que puedan contener algún error o que no recojan todos los enfoques sobre una materia. Por ello, la web no sustituye una opinión o prescripción médica. Ante cualquier duda sobre tu salud o la de tu familia es recomendable acudir a una consulta médica para que pueda evaluar la situación en particular y, eventualmente, prescribir el tratamiento que sea preciso. Señalar a todos los efectos legales que la información recogida en la web podría ser incompleta, errónea o incorrecta, y en ningún caso supone ninguna relación contractual ni de ninguna índole.

admin

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *