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Zonas erogenas mujer

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Haz caso a la ciencia: las partes erógenas de la mujer y cómo hacer que disfruten

18/05/2014 05:00

Aunque todos creemos saber cuáles son las partes del cuerpo de nuestra pareja con las que alcanza una mayor excitación, quizás no lo estemos haciendo todo lo bien que podríamos.

Según ha revelado un nuevo estudio publicado esta semana en la revista Journal of Sexual Medicine, no todas las zonas erógenas del cuerpo de la mujer responden por igual según el tipo de contacto aplicado; y saber que zonas son más sensibles, y a qué tipo de estímulos responden mejor, podría ser útil no sólo para que las intervenciones médicas en estas zonas se hagan con más delicadeza (el objetivo principal del estudio) sino también para lograr un mejor desempeño sexual.

Los científicos canadienses responsables del estudio seleccionaron a un grupo de 30 mujeres, de entre 18 y 35 años, y aplicaron distintos tipos de tocamientos en diversas partes de su cuerpo: las zonas del perineo (clítoris, labios menores, vagina y ano), el pezón y la areola (la piel coloreada que rodea a éste), los pechos, el cuello, el antebrazo y el abdomen.

Tras estimular cada zona durante un segundo y medio, acariciando, presionando o aplicando vibración, preguntaron a las mujeres qué habían sentido.

Un atlas del tacto

En lo que respecta a las caricias, el cuello, el antebrazo y el margen vaginal son las áreas más sensitivas, y la areola, la que menos. El clítoris y el pezón son las partes más sensibles a la presión, los pechos y el abdomen las que menos. También el clítoris y los pezones son las partes más sensibles a la vibración.

Para lograr un sexo satisfactorio es recomendable alargar los preliminares, ser cariñoso y retrasar el momento del coito hasta que la mujer esté realmente excitadaSegún los autores del estudio, el hecho de que los genitales sean más sensibles a la presión y la vibración que a las caricias es “interesante”, dado el rol que la presión (como la penetración) y la vibración (presente en los juguetes sexuales) tienen en las actividades sexuales.

No hay que olvidar, no obstante, que como aseguró un reciente estudio publicado en la revista Cortex, el cuerpo humano posee una gran variedad de zonas sexualmente estimulantes, que van desde los hombros hasta el interior de los muslos y la cadera.

Centrarse exclusivamente en los genitales no es una buena idea. Según la sexóloga estadounidense Laurie Watson, autora del libro Wanting Sex Again (Berkley Publishing Group), muchas mujeres dan cabida a las relaciones sexuales sin tener un verdadero deseo, pero si las cosas se hacen bien, este acaba apareciendo. Y esto se logra alargando los preliminares, siendo cariñoso y retrasando el momento del coito hasta que la mujer esté realmente excitada, algo para lo que es muy útil saber qué zonas no genitales producen mayor excitación. Si se hace bien, Watson asegura que “el sexo puede acabar siendo salvaje y apasionado”, pues cuanto mayor es la excitación a la que se llega, más placentero es el orgasmo.

Las zonas erógenas

Las zonas erógenas son aquellas que por su sensibilidad provocan sensaciones de placer al ser estimuladas, dado que en ellas se acumulan muchas terminaciones nerviosas. Y no se limitan a los órganos sexuales, lo que en muchas parejas pueden constituir una verdadera obsesión, hasta el punto de olvidar el resto del cuerpo.

En una relación sexual que pretende ser plenamente satisfactoria es necesario conocer las zonas erógenas de la pareja y saber cómo estimularlas para producir la excitación y el placer. Cada persona responde de una manera diferente a su estimulación y unas le resultan más gratificantes que otras. Hay que explorarlas todas para conocer las sensaciones que su estímulo genera en la pareja y así poder ofrecerle la máxima satisfacción.

Se puede comenzar por la cabeza, masajeando el pelo, lo que produce una sensación muy relajante. O acariciando y besando la nuca, para causar un escalofrío que recorra la espalda. Los lóbulos y la parte trasera de las orejas son también muy sensibles, especialmente en los hombres. Finalmente, los labios incrementan su sensibilidad con la excitación y basta un roce muy leve para que se sienta una sensación muy placentera.

Los pies también pueden proporcionar sensaciones de placer, más allá de provocar cosquillas. Pero en realidad toda la piel puede ser considerada una zona erógena, especialmente la parte interior de muslos y brazos -incluidas la parte posterior de las articulaciones-, el abdomen -entorno al ombligo y legando al pubis-, la espalda, las axilas y los laterales del tórax.

En lo que se refiere a los pechos, éstos son mucho más sensibles en la mujer que en el hombre y, de hecho, son una de sus principales zonas erógenas. Aunque en cada mujer puede cambiar el modo de estimulación más satisfactorio: caricias muy leves, apretar suavemente los pezones erectos, presionar con toda la mano, etc.

Queda finalmente la zona del suelo pélvico, en el que se ubica el ano, el periné, y el clítoris, la vulva y la vagina en la mujer, y los testículos, el escroto y el pene en el hombre. Esta zona es la de mayor carga sexual en cuanto a la excitación se refiere y no se debe olvidar ninguna, pues se puede obtener un orgasmo diferente estimulando sólo una de ellas. También hay que hablar del punto G, en el hombre situado en el ano a la altura de la próstata, y en la mujer en la parte delantera de la entrada de la vagina. Se puede estimular manualmente o, en el caso de la mujer, buscando posturas que faciliten el mayor contacto del pene con él durante la penetración.

Conocer el cuerpo del otro, estudiar las reacciones de cada parte a las caricias y los besos e identificar así las zonas más erógenas es una garantía para una vida sexual plenamente satisfactoria.

Zonas erógenas de la mujer

Hay muchas zonas erógenas para las mujeres, incluso algunas que quizás no conozcas. Una zona erógena es cualquier parte del cuerpo que tiene una mayor sensibilidad y puede provocar una respuesta sexual cuando se estimula.

Es importante ir más allá de las áreas obvias de activación y explorar todo el cuerpo de tu pareja para darle el mayor placer.

1. Las orejas

Aunque se considera que las orejas son muy eróticas, a menudo se las pasa por alto, lo que las convierte en un lugar aún más atractivo cuando se quiere meter las cosas en la cama.

Las orejas son realmente muy sensibles al tacto porque hay una gran cantidad de receptores sensoriales. Y, debido a todas estas terminaciones nerviosas, acariciarlas puede ayudar a tu pareja a llegar al clímax o incluso a intensificar su orgasmo.

  • Toca suavemente sus orejas. Usa tu lengua para trazar la oreja externa, y mordisquea suavemente el lóbulo.
  • Besa suavemente el lóbulo de la oreja, o sostenlo ligeramente en tu boca y masajéalo con tus labios.
  • Si parece estar disfrutando esto, puedes tomarlo como una luz verde para comenzar a mordisquear o chupar el lóbulo.

2. Los labios

Los labios son las zonas erógenas más expuestas y están repletas de terminaciones nerviosas ubicadas muy cerca de la superficie de la piel (tienen 100 veces más que las yemas de los dedos).

Incluso el toque más leve a nuestros labios libera una oleada feliz de hormonas para sentirse bien en nuestros cerebros que afectan nuestras emociones, así como nuestras regiones inferiores.

  • Hay mucho que puedes hacer en los labios. Bésala solo cerca de los labios, no sobre ellos.

No existe el romance que se vuelva demasiado dócil para un beso ardiente y caliente, sin importar cuánto tiempo hayan estado juntos. Esto fortalecerá su relación de pareja.

Te recomendamos leer: 5 consejos para conservar a tu pareja

3. El cuello

Bésala y luego procede a morderla suavemente. La parte posterior del cuello generalmente no es explorada por muchos, pero es realmente delicada. Así que adelante y hazle saber que no te perderás ni un solo centímetro de su cuerpo.

4. Los senos

La mayoría de los hombres se vuelven locos con los pechos, pero el truco está en aumentar la emoción. Así que no te abalances sobre ellos, ni los aprietes demasiado. Sé amable: la forma en que responda a tus movimientos te dirá lo que le gusta y lo que no.

5. Los muslos internos

Usa los dedos para trazar la parte interna de su muslo, y se quedará con ganas de más. Usa tu imaginación y haz el resto. No son solo para envolverte mientras están en la posición de misionero. Sus muslos internos son más sensibles a los mordiscos leves y lametones.

En un caluroso día de verano, utiliza un cubo de hielo para recorrer sus muslos de arriba a abajo y déjala explorar (y disfrutar) esa nueva sensación.

6. La vagina

Ahora este es un obvio, ¿verdad? No. La mayoría de los hombres se vuelven locos aquí y se apresuran. Toma tu tiempo y juega. Sé creativo, pero mantente suave. Es el área más erógena, pero también es un poco frágil. Trátala con delicadeza.

Ver también: Picor vaginal: 4 formas de tratarlo eficazmente

7. El bajo vientre

El área entre el ombligo y la pelvis es una zona erógena menos conocida. La razón por la cual este lugar puede ser tan placentero es porque, en realidad, puedes estimular el punto G de una mujer desde él, justo en el lado opuesto. Esta zona no solo es muy sensible, sino que la estimulación ligera promueve el flujo sanguíneo a otras zonas erógenas.

La parte inferior del estómago está tan cerca de la vagina y el clítoris que la idea de avanzar más al sur también es particularmente emocionante para muchas mujeres.

Usa las manos paraacariciar suavemente la parte inferior del vientre, antes de aplicar un poco más de presión, e incluso arañar ligeramente con las uñas. Podrá medir lo que le gusta e incorporarlo a los juegos previos regulares.

Para mantener nuestras vidas sexuales emocionantes (especialmente con la misma pareja) todos podríamos beneficiarnos de un poco de variedad. Usa tus propios labios, dientes y lengua para lamer, mordisquear y acariciar, experimentando con diferentes cantidades de presión.

Ella te lo agradecerá y ambos lo disfrutarán.

Los puntos más sensibles de la mujer y cómo estimularlos para que explote de placer

Pero no basta conocer cuáles son los puntos más sensibles. Es importante saber cómo estimular adecuadamente cada una de estas zonas.

A continuación presentamos el detalle, basado en lo que señalan los investigadores.

1. Clítoris

Puedes utilizan tus dedos o tu lengua. Una manera sería estimular el clítoris realizando movimientos de presión arriba-abajo, logrando que el capuchón que lo recubre reciba estos movimientos con uno o dos dedos juntos. También se pueden ejercer movimientos circulares en esta misma zona, o bien, colocar un dedo a cada lado del clítoris para realizar de nuevo los movimientos arriba y abajo, ejerciendo una presión más indirecta en este.

2. Vagina

Introduce los dedos en su interior, simulando una penetración pero provocando el roce con los labios y la entrada vaginal, donde podrás estimular las raíces del clítoris también. Otra manera de estimular el interior de la vagina es introduciendo los dedos en forma de gancho y haciendo que, una vez dentro, hagan el gesto típico de llamar a alguien. De este modo estimularás la zona del punto G. También puedes hacer uso de un juguete sexual.

3. Labios vaginales

Puedes acariciarlos suavemente con los dedos, la lengua o la punta del pene. Acércate al clítoris y al exterior de la vagina pero no llegues a tocarlos.

4. Labios (de la boca)

Un beso desencadena un cóctel de hormonas y neurotransmisores capaz incluso de generar orgasmos sin necesidad de contacto genital. Los labios son, de hecho, la zona erógena más expuesta y tienen 100 veces más sensibilidad que nuestros dedos.

5. Cuello

El cuello es una de las zona erógenas preferidas por las mujeres. Es una zona muy sensible que puedes estimular con besos y caricias. Hay chicas que se excitan muchísimo tras recibir pequeños mordiscos en el área. Cuidado con dejar marca.

6. Cabeza

Los masajes en la cabeza son relajantes para la mayoría de personas, pero hay a quienes les resultan además especialmente excitante. Ejerce una presión suave con los dedos sobre el centro de las sienes, a modo de masaje, y haz relajantes círculos en el cráneo.

7. Pechos y pezones

La estimulación correcta de los pechos femeninos es una de las bases para que las mujeres disfruten mucho durante el sexo, llegando incluso a producir el conocido como orgasmo de pezón. Comienza a masajearlos suavemente por los costados, cubriendo con tus manos poco a poco desde la parte inferior del seno hacia los laterales y arriba. Como si los estuviesen sujetando pero si hacer fuerza.

La clave está en acariciar, lamer, masajear o besar las glándulas mamarias antes de aproximarnos al punto central. Cuanto más nos acerquemos pero sin llegar a tocarlos se conseguirá un mayor grado de excitación.

8. Orejas

Tanto estos como la parte inferior de las orejas –en el caso de que no tenga lóbulos, algo más común de lo que crees– son una zona erógena increíblemente sensible. Además de acariciarlos con los dedos puedes mordisquearlos, besarlos y lamerlos suavemente e ir dando cobertura al resto de la zona: detrás de las orejas, por el cuello, su cabeza, bajar por su espalda.

9. Dedos de las manos

Básicamente, lamerlos, masajearlos, pasearlos por las formas del cuerpo masculino, provoca un placer inmenso.

10. Pies

Consiste en acariaciarlos y realizar masajes circulares, con los dedos o con la lengua. Uno de los puntos más sensibles del pie es justo la línea que forma la base de los dedos. El talón y los tobillos son otras de las zonas erógenas más excitantes.

Los tres puntos sexuales de la mujer

La estimulación de este punto desencadena lubricaciones copiosas y más duraderas

  • 13/07/2017
  • 03:20 hrs.

Cuando se trata de medidas, en el área de la sexualidad todos piensan en el pene. ¿Sabías que la vagina mide unos 8 centímetros de profundidad y tiene un diámetro de 2 centímetros cuando no está sexualmente estimulada? Pero durante la excitación, la profundidad supera los 10 centímetros y el diámetro los 6 centímetros.
En esa área se encuentran dos grandes puntos, el A y el G. Algunos dicen que son la llave del placer.

El punto G

Comencemos por el punto más conocido, el punto G, se sabe de su existencia desde hace varios siglos y su nombre se deriva del apellido de un reconocido médico llamado Ernst Gräfenberg.
Diversas investigaciones señalan que algunas mujeres experimentan un orgasmo diferente cuando son estimuladas en la parte superior de la cavidad vaginal.
Esta sensación es diferente del orgasmo usual porque no se acompaña de la contracción generalizada de todos los músculos del cuerpo, sino que el órgano se desencadena mediante el acto de pujar.
Cuando la mujer es estimulada en el área del punto G, no siente ninguna sensación particular. Con el estímulo continúo se presenta el deseo de orinar, aunque se suspenda el acto sexual para que orine. Si continua la estimulación, se desencadena un intenso deseo por pujar y en ese momento irrumpe el orgasmo.
El estudio minucioso de esta sensación tan diferente, como es el orgasmo pujado, arrojó información detallada de lo que sucede en la fisiología femenina, según explica el Dr. Mauro Fernández en el libro Manual de almohada.
Desde el punto de vista anatómico, el punto G no se identifica como una estructura específica. Su presencia se detecta una vez que se realiza la estimulación. El punto G no se puede estimular con la boca ni con la lengua, pero sí es posible introducir los dedos y estimularlo mientras se práctica el sexo oral.

Punto A

En la cavidad vaginal también se encuentra un placentero sitio denominado punto A, por la onomatopeya “ahhhhhh” que se produce al estimularlo. Según menciona el Dr. Fernández, pero su nombre científico es fórnix anterior erógeno.
Este punto fue detectado de manera accidental mientras se realizaba una investigación de la resequedad vaginal. De tal forma que los científicos se sorprendieron al ver que el 95% de las mujeres se excitaba de manera intensa cuando estimulaban este punto, ubicado en la pared anterior de la vagina.
La estimulación de este punto desencadena lubricaciones copiosas y más duraderas, así como orgasmos múltiples. Puede ser estimulado en plena relación coital, digital (vibradores) o por la misma mujer.

Punto de Oro o punto U

La estimulación del punto U en la mujer encierra un alto grado de dificultad. Sólo el tiempo le permite al amante llegar con exactitud a este punto.
Se deben separar los labios mayores, los menores y ubicar el clítoris; un centímetro por debajo se encuentra esta minúscula abertura de aspecto triangular, de uno o dos milímetros, que es el punto por donde sale la orina al exterior.
La localización de este punto no se encontrara ni a la primera, ni a la segunda vez de su búsqueda, ya que no es muy fácil de encontrar. Pero hay que tener claro que no todas la mujeres son iguales por lo que en algunas es más evidente y en otras pasa fácilmente inadvertido.
Una vez encontrado, el deleite brotará cuando la pareja trate de meter la punta de la lengua en este orificio.
La búsqueda de estos puntos depende de ti. ¿Te atreves a experimentar?

    10 zonas erógenas femeninas que te faltan descubrir

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    Es común escuchar hablar de que son pocos los hombres que en realidad saben complacer a una mujer en la cama, debido que los varones, en algunas ocasiones, se enfocan mucho más a su placer que al brindar satisfacción a su pareja.

    Aunado a esto, también existe la versión de que a ellos lo único que les interesa es la penetración, ya que no se esmeran en un «cachondeo» previo, en las caricias, palabras y jugueteos que pueden llevar al éxtasis a su amante.

    Tal vez una de las razones por las que sucede esto sea la falta de conocimiento de las zonas erógenas femeninas. Ellos saben bien de la existencia del clítoris, el punto G, la sensibilidad de los senos y del monte de Venus, pero cabe destacar que no son las únicas partes del cuerpo que al estimularlas puedan excitar a las mujeres.

    Para tener un amplio conocimiento de todos los puntos que pueden provocar a las féminas, la sexóloga Alessandra Rampolla, se dio a la tarea de escribir un libro titulado “Sexo… ¡¿y ahora qué hago?!”, en el que desmenuza y detalla cada uno de los rincones femeninos que pueden ser sumamente placenteros, para que ellos tengan un manual preciso para explorar el cuerpo de su pareja.

    De10.mx hace un listado de los 10 imprescindibles. En esta ocasión haremos un recorrido por todo el cuerpo, e iniciaremos por la cabeza.

    1. Cabello

    En esta zona también nos referimos al cuero cabelludo, el cual puedes masajear para relajar a su pareja, de tal forma que se olvide de sus problemas para entregarse a ese momento de placer. Después puedes pasar al cabello, acariciarlo, jugar con él y tal vez tomarlo con un poco de fuerza, sin lastimar, pues a las mujeres les agrada sentir algo de dominio por parte de su amante.

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    2. Orejas

    Al mismo tiempo que jugueteas con el cabello, puedes, con las yemas de tus dedos, acariciar el contorno de sus orejas, acercar tu boca y nariz, y respirar muy suavemente cerca de ellas, esto provocará una reacción muy placentera, que le pondrá su piel chinita. Es recomendables que utilices la punta de tu lengua y des, en el contorno de las orejas, tiernos y sutiles besos que la provoquen.

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    3. Nuca, cuello y hombros

    Siguiendo el camino, llegamos a la parte que se conforma por estas tres zonas. Puedes iniciar en la nuca, retirando su cabello para que ella pueda sentir tu respiración, después pasa al cuello, el cual es sensible e irresistible a los besos; mientras tu boca está ocupada en su cuello, tus manos pueden realizar un masaje en los hombros, recuerda que entre más suavidad y delicadeza, es mayor la excitación que provocas en tu amante.

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    4. Ojos

    Los ojos también son una parte muy sensible, pueden jugar haciendo que tu pareja los mantenga cerrados mientras tú te deleitas, sin ninguna restricción, con su cuerpo. La incertidumbre de no saber dónde vas a colocar tus manos, tu boca o tu pene, puede ser muy excitante para ella.

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    5. Columna vertebral

    En tu trayecto es muy recomendable que te detengas en la espalda de tu amante, para acariciarla, esta parte de cuerpo, además de ser muy amplia, cuenta con terminales nerviosas que si estimulas pueden provocar sensaciones muy, muy placenteras. Recuerda que no hay limitantes, puedes besar, acariciar, lamer, rozar, etc.

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    6. Axila

    Esta zona podría parecer cero atractiva, son embargo es muy sensible, por lo que la motivación manual puede ser muy efectiva para excitar a tu pareja. ¡Inténtalo! No pierdes nada con probar.

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    7. Antebrazo y manos

    Tus labios y lengua pueden bajar sutilmente por los brazos y justo detenerse en el antebrazo, esa zona entre en codo y la muñeca de tu mano, la cual es muy susceptible a las caricias. Y para finalizar con esta parte, puedes chupar sus dedos, de una forma seductora y cachondona.

    Foto: El Gráfico

    8. Parte interna de los muslos

    Un poco más abajo nos encontramos con los deliciosos muslos, donde normalmente a los hombres les encanta perderse. Ellos tienen que saber que cuando pasan sus dedos por esta zona, suelen provocar escalofríos en ellas y si su boca y lengua juguetean aquí, las harán sumamente felices.

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    9. Perineo

    Se ubica entre los genitales y el ano. El roce de tus dedos o lengua en esta zona suele ser muy excitante; y ya que estas por ahí, no olvides estimular con caricias manuales y orales, el ano, ya que puede ser una experiencia orgásmica.

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    10. Pies

    No a muchas personas se le hace atractivo esta parte del cuerpo, sin embargo, existen aquellos a los que por el contrario, unos pies bien cuidados los vuelven locos en cuanto al sexo se refiere, a esta fascinación se le llama fetichismo.

    No está de más probar nuevas cosas y dar un masaje e incluso chupar los dedos de los pies puede ser muy placentero.

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    ¿Cuál de estas zonas te provoca más placer?

    Qué se considera una zona erógena

    Según la definición que podemos encontrar en la Wikipedia (transcribimos literalmente) una zona erógena es lo siguiente:

    Se llaman zonas erógenas a las partes del cuerpo humano cuyo estímulo tiene como resultado la excitación sexual. Existen diferencias individuales, de modo que distintas zonas del cuerpo pueden resultar erógenas, y ello en diferente grado, en cada persona. Suelen asociarse a las zonas que presentan más densidad de terminaciones nerviosas y, por ello, mayor sensibilidad además de a los órganos genitales.

    Las zonas erógenas más notables del cuerpo de la mujer

    En el cuerpo de la mujer las zonas erógenas se encuentran en muchos lugares aparte de en el clítoris, la vagina y los pechos. Y es que si nos atendemos a la definición anterior cualquier parte del cuerpo que tenga una alta concentración de terminaciones nerviosas puede convertirse en una zona erógena. Además, dependiendo de los gustos de cada mujer esas zonas van a variar sustancialmente. A continuación vamos a describir y dividir las zonas erógenas del cuerpo de la mujer según su número de terminaciones nerviosas (sensibilidad) y según si su estimulación directa puede provocar el orgasmo o no.

    Zonas erógenas primarias

    Las zonas erógenas primarias y las que más terminaciones concentran son el clítoris y los alrededores del mismo, y su estimulación directa cuando existe excitación conduce al orgasmo. Aunque el clítoris es solamente visible en su glande, en realidad toda la estructura nerviosa se encuentra rodeando la vagina por los laterales. La estimulación del clítoris debe realizarse mediante movimientos circulares o laterales, pero sólo cuando la mujer ya se encuentra excitada. En el caso de la vagina la zona más sensible es la conocida como Punto G femenino, en la parte superior de la vagina a unos 4 cm de la vulva. Ambas partes pueden estimularse también mediante juguetes como vibradores o los más novedosos juguetes de ondas que estimulan el clítoris.

    Zonas erógenas secundarias

    Se trata de otras zonas del cuerpo femenino que también contienen gran cantidad de terminaciones nerviosas y que mediante las caricias y el tacto producen sensaciones muy placenteras e inducen a la excitación. En un estudio de 2014 a 30 mujeres de entre 18 y 35 años se analizaron las sensaciones que transmitían las mismas cuando se les acariciaba alguna de las zonas erógenas conocidas como secundarias. Los resultados fueron que las zonas más sensibles en orden descendente son:

  1. Los labios (en la boca)
  2. El cuello
  3. Los pechos
  4. Los pezones
  5. La parte interna de los muslos
  6. Las nalgas

Aunque este estudio es bastante concluyente de lo que se considera una zona erógena, en realidad las zonas erógenas secundarias varían mucho de una mujer a otra y dependen en gran medida de los gustos de esa persona. Por ejemplo otras zonas que pueden resultar muy estimulantes para ciertas mujeres son los pies, la espalda, el abdomen o las manos. Toda excitación depende en gran medida de cuándo y cómo se acaricie. Por ejemplo el masaje tántrico se centra mucho en varias zonas del cuerpo, muchas de ellas zonas erógenas secundarias.

El órgano más sensible de la mujer: el cerebro

Cuando hablamos de sensaciones físicas, todas ellas están controladas por un solo órgano: el cerebro. La mente juega un papel muy importante en la excitación sexual de la mujer. Todo aquello que podamos hacer o decir que estimule mentalmente a nuestra chica (como por ejemplo los masajes eroticos), acompañándolo además con caricias y atención a las zonas que a ella le excitan, conseguirá que las sensaciones se multipliquen. Prestar atención a sus respuestas, lo que dice o a su lenguaje corporal ayudará a conseguir ese nivel de excitación deseado que pondrá las bases para una relación sexual apasionada y muy satisfactoria.

Los juegos preliminares son clave

En el caso de conseguir excitar a tu chica, ir directamente a los órganos sexuales muchas veces no es una buena idea: que haya excitación no significa que la chica quiera pasar a la penetración. En la mayoría de los casos lo ideal es recrearse en los juegos preliminares tanto como sea posible y que sea la chica la que dé el paso a tener una relación sexual como tal. Los besos apasionados, los roces, las caricias, masturbarse mútuamente o uno delante del otro, jugar con las zonas erógenas de tu chica etcétera, conseguirá estimularla física y mentalmente para que ambos podáis disfrutar de una sesión de sexo plenamente satisfactoria.

Zonas erógenas en personas con vulva y cómo estimularlas

Se ha escrito mucho sobre las zonas erógenas, pero a la hora de la verdad ¿sabemos cuáles son y cómo estimularlas? ¿Quieres saber si tus zonas erógenas o las de tu pareja están entre las más comunes y cómo estimularlas? Te aseguramos que hay vida mucho más allá de los genitales.

Para llegar al placer en el sexo, ya sea en pareja o en solitario, es vital que conozcas tu propio cuerpo.

Las zonas erógenas te llevarán más allá del placer.

Una caricia, un pequeño roce, un masaje sensual… Sigue leyendo y te daremos todas las claves necesarias para descubrir tus zonas erógenas y conocer cómo activarlas.

QUÉ SON LAS ZONAS ERÓGENAS

Llamamos zonas erógenas a aquellas partes del cuerpo que son sensibles a la excitación sexual cuando se tocan o acarician, consiguiendo así activar el placer. Puedes descubrirlas solx o en compañía.

Como nos gusta decirte, el cerebro es el órgano sexual más poderoso en cuanto a la excitación se refiere, pero hay zonas del cuerpo capaces de ejercer por sí solas como estimulantes.

Son partes de tu cuerpo que funcionan como una especie de interruptor detonador del deseo, desencadenando reacciones que se transforman en una respuesta placentera.

Las zonas erógenas son aquellas que, debido a su sensibilidad, provocan sensaciones de placer cuando las estimulamos.

Pero a la hora de desarrollar e identificar las zonas erógenas ¿se nace con ellas o se hace? Déjanos decirte que hay una parte que nos viene dada de manera innata mientras que otra se conseguirá de forma adquirida, sensibilizándose alguna de esas zonas conforme vayamos explorando con el tiempo. Así puede ocurrir que zonas a las que antes no prestabas atención, se activen de alguna forma cuando menos te lo esperes.

Obtener placer o no de una caricia en una zona erógena dependerá en gran parte del momento y la concentración de la persona que está recibiendo ese tipo de estimulación. Si la situación o el entorno no son los adecuados, por mucho que estemos estimulando una zona considerada como erógena, es muy probable que el resultado no sea el deseado.

Las zonas erógenas son como una especie de “mapa del tesoro”.

LA IMPORTANCIA DE LAS CARICIAS ERÓTICAS

Cuando nos acarician, nos sentimos deseados, respetados, incluso queridos… Mención aparte merecen las caricias eróticas, que son la evolución natural del afecto entre dos personas por atracción sexual, convirtiéndose en una expresión del deseo. Y ese deseo, como ya deberías saber, suele ser el paso previo al placer.

El deseo que despiertan las caricias eróticas puede ser el paso previo al placer.

Es normal que ese tipo de caricias se den durante los juegos, pero lo ideal sería que se dieran también con la misma entrega durante todo el encuentro sexual. Los juegos previos están muy bien, sí, pero ¿se debe acabar también la parte afectiva y sensual de las relaciones íntimas en ese momento? ¡De eso nada! Prueba a prolongar ese vínculo hasta la culminación del placer y el clímax, y harás que la experiencia sea algo más que un momento físico y sensorial.

La piel es el órgano más extenso en un ser humano, y es capaz de que logremos percibir diferentes sensaciones a través de su tacto, ya sea suavidad, presión, placer, dolor, frío… Todo nuestro cuerpo está previsto de cientos numerosas terminaciones nerviosas capaces de mostrar respuesta a diferentes estímulos sexuales. Pero además, el sentido del tacto tiene un componente emocional más allá del físico, que hace posible que podamos percibir y sentir desde una tierna caricia hasta un contacto más intenso.

Además de los beneficios meramente eróticos y sexuales, ¿sabes por qué es tan importante acariciarnos? Te lo contamos:

  • Las caricias son la forma más primaria del contacto humano.

  • Son una manera de expresar afecto, ternura o empatía.

  • Constituyen una importante fuente de expresión como comunicación no verbal.

  • Son básicas en las relaciones afectivas, no solo a nivel erótico sino con amigos, familiares e incluso con nuestras mascotas.

  • Mejoran y refuerzan el vínculo con la otra parte.

  • Ayudan a mejorar los encuentros íntimos.

  • Son una forma de tomar consciencia de nuestro propio cuerpo y del placer.

Beneficios de acariciarse.

ZONAS ERÓGENAS Y CÓMO ESTIMULARLAS

Las zonas erógenas suelen ser similares en la mayoría de las personas, pero en cuanto a gustos se refiere cada persona puede tener unas preferencias y necesidades distintas. Hemos recopilado las 10 zonas erógenas más habituales, más allá de la zona genital, dividiéndolas a su vez en zonas erógenas primarias y zonas erógenas secundarias.

Zonas erógenas en personas con vulva: mucho más allá de la zona genital.

Ahora sí, ¡vayamos al grano! Te contamos dónde se encuentran esos puntos clave y cómo activarlos:

1. ZONAS ERÓGENAS PRIMARIAS

Las zonas erógenas primarias son las áreas del cuerpo más sensibles a la estimulación erótica. Si las estimulamos pueden concudir a una sensación máxima de placer.

  • CLÍTORIS

    El clítoris podría ser considerado como la zona erógena primaria por excelencia. Con más de 8000 terminaciones nerviosas, prácticamente el doble que las que hay en el pene, es un órgano cuya única finalidad es la de proporcionar placer. ¿No te parece maravilloso…? Es fácil entender que las caricias eróticas, tarde o temprano, tengan que llegar hasta ese punto.

    Puedes emplear los dedos para masajearlo, ejerciendo una pequeña presión o con movimientos circulares para transmitir esa fricción más allá del capuchón que lo recubre. Añade un extra de lubricación para que la experiencia sea aún más estimulante y déjate llevar…

  • VULVA

    La zona de la vulva y los labios es de las zonas más reactivas en la anatomía de las personas con vulva. Sabemos que es una zona que proporciona mucho placer, además de una de las zonas erógenas más expuestas pero ¿has probado alguna vez a explorarla con total tranquilidad…?

    Esta vez, nos gustaría que te centraras en esas zonas no pensando únicamente en la penetración, sino dejándote ir más allá. Juega con tus manos, o deja que tu pareja juegue contigo. Acaricia la zona de los labios, incrementarán su sensibilidad conforme la excitación vaya en aumento. ¿Te gustaría continuar? Te recomendamos entonces que eches un vistazo a nuestro artículo sobre Técnicas de masturbación para personas con vulva que deberías conocer.

Zonas erógenas en personas con vulva.

2. ZONAS ERÓGENAS SECUNDARIAS

Las zonas erógenas secundarias son el resto de zonas erógenas potenciales más allá de la zona genital. Estimuladas adecuadamente pueden ofrecer tanto placer como las zonas erógenas primarias.

  • LABIOS

    En la zona de la boca, los labios tienen mucho potencial para ser estimulados, ya sea durante los besos o más allá. Normalmente centramos la atención en la parte más voluminosa, su parte central, descuidando un poco los alrededores. Déjanos contarte que el nervio bucal que rodea los labios es extremadamente sensible al tacto.

    ¿Has probado a pasar un dedo por esa zona? ¿Y hacer el mismo proceso con tu lengua? Notarás un cosquilleo muy estimulante… ¿Quieres jugar un poco más? Añade geles con efecto vibración y la experiencia será aún más excitante.

  • CUELLO

    Aunque la zona del cuello esté muy lejos de la zona genital, se puede excitar a alguien sin tener que bajar mucho más allá… El cuello es una zona muy sensible que puede ser acaricida con las yemas de los dedos para llevar el placer hasta cotas no alcanzadas aún.

    Prueba a recorrer el cuello con tus labios y juguetea con tu lengua, o con el contraste de frío y calor que puedes conseguir con hielo y tu respiración. Es una sensación única.

  • PECHO/PEZONES

    La zona de los pechos, en especial los pezones, es una zona de la anatomía que a veces pasamos por alto en los juegos y relaciones sexuales, pero seguro que esto cambia cuando leas lo que tenemos que contarte: ¿Sabías que puedes llegar al orgasmo únicamente a través de la estimulación de los pezones? Afirmativo, son una de las zonas erógenas con más potencial, y es porque la zona cerebral que se activa cuando estimulamos el pecho es la misma que responde a los estímulos del clítoris. ¿Por qué no darles entonces el protagonismo que merecen?

    Aplicar un poco de presión, succionar, acariciar con plumas, hielo… si juegas bien las cartas puedes alcanzar cotas de placer nuevas para ti.

  • PARTE INTERNA DE LOS MUSLOS

    Las caricias se irán acercando cada vez más a la zona más sensible de la anatomía, pero antes de alcanzar la zona del clítoris/vagina puedes entretenerte con otras técnicas de masaje en la cara interna de los muslos. Incrementarás las expectativas de placer si únicamente te acercas al exterior de esa zona sin llegar a tocar.

  • ZONA LUMBAR/CONTORNO DE LA CINTURA

    La zona de la espalda es una zona muy amplia para ser estimulada, pero si vamos un poco más allá y concretamos, conforme te vas acercando a la zona lumbar y al contorno de la cintura, las sensaciones se multiplican. Se dice incluso que, de manera refleja, al tocar esta área se consigue que los músculos del suelo pélvico se contraigan en consecuencia, aumentando así la excitación.

    Puedes recorrer con las puntas de los dedos desde la parte de atrás, en un movimiento circular hacia la zona delantera. Incluso si continúas desde la zona del ombligo hasta el pubis, puedes trazar un sinuoso y sensual recorrido en vertical hasta donde quieras llegar.

  • NUCA

    Una de las zonas erógenas más inexploradas es la zona de la nuca. A veces jugueteamos con el cuello, con los lóbulos de las orejas… pero descuidamos una de las partes más importantes: la nuca. Tanto la nuca como el cuero cabelludo son zonas que, bien estimuladas, pueden dar muchísimo placer. Haz ligeros masajes con la punta de los dedos y a medida que avances, ejerce una presión cada vez mayor mientras continúas con el recorrido, de abajo hacia arriba. ¿No has sentido ya un escalofrío solo de pensarlo…?

  • OREJAS

    Los lóbulos de las orejas son una parte del cuerpo especialmente sensible. ¿Has probado alguna vez a ejercer presión o darles unos pequeños mordiscos mientras susurras palabras al oído? Son un buen punto de partida para seguir descendiendo con otras caricias eróticas.

  • NALGAS

    La zona de las nalgas es otra de las zonas más receptiva a los estímulos. Al ejercer más o menos presión sobre ella pueden producirse sensaciones muy placenteras que te pondrán la piel de gallina, por lo que la estimulación en esa zona puede significar también un aumento de la excitación sexual.

  • PIES

    Desde la planta del pie, pasando por el talón y los tobillos hasta llegar a la punta de los dedos. Los pies son una zona erógena a la que podrás dedicarle muchísimo tiempo… y no solo estimulándolos con las manos sino que puedes jugar también con tu lengua, añadir aceite de masaje, probar con geles efecto frío/calor… ¿Quieres un extra de excitación? Prueba a pasar la mano por la línea que forma la base de los dedos…

  • MUÑECAS Y MANOS

    Algunas personas tienen cosquillas en la cara interna de las manos y las muñecas, pero además se dice que la zona del cerebro que procesa las sensaciones procedentes del tacto en las palmas de las manos está muy cerca de la zona que procesa las sensaciones procedentes de los genitales. Esto además se verá multiplicado si eres una persona que siente atracción especialmente por esa zona de la anatomía.

    Prueba a realizar un masaje apenas tocando con las yemas de los dedos por la palma de la mano y el principio del antebrazo, y ve aumentando/disminuyendo la presión para probar diferentes tipos de sensaciones. Puedes ayudarte de una pluma o algún objeto punzante que no haga daño, y dibujar un pequeño camino ascendente que acabe donde tú quieras.

CÓMO EXPLORAR Y ESTIMULAR LAS ZONAS ERÓGENAS

Seguramente te lo estés imaginando pero nos gustaría recordártelo una vez más, y es que para disfrutar de tus zonas erógenas se necesita una única cosa: ¡ganas! Seguramente habrás pensado en el tacto como forma de activar y estimular esas zonas, pero hay muchas más:

  • MASTURBACIÓN

    La masturbación es una forma ideal para explorar tu cuerpo y saber qué sientes, ya sea experimentando por ti mismx o incorporando también juguetes. Ve poco a poco recorriendo diferentes zonas y haz hincapié en aquellas que te provoquen mayores sensaciones. Si necesitas nuevas técnicas para masturbarte, te contamos 7 técnicas de masturbación femenina que debes conocer en nuestra Academia Erótica.

  • MASAJE EN PAREJA

    Si lo que quieres es explorar tus zonas erógenas despertando el deseo en pareja, te recomendamos disfrutar de las caricias aún más, en el sentido más amplio. Y no solo utilizando las manos: los labios, la respiración cerca del otro… Puedes activar las zonas erógenas de diferentes maneras estando en pareja. Si sientes curiosidad pero no sabes por dónde empezar, te contamos paso por paso cómo conseguir el masaje perfecto en pareja en nuestro artículo sobre masajes eróticos.

  • EN EL BAÑO

    Crea el entorno perfecto para disfrutar de una sesión de relajación en pareja o explórate por ti misma mientras te das un baño de espuma, cuando más relajada estés. La sensación del agua sobre la piel conseguirá que todo se multiplique.

La sexualidad va mucho más allá del coito, solo hay que abrirse a nuevas sensaciones.

Disfrutar de una sesión de autoexploración puede ser un ejercicio muy sensual.

COMPLEMENTOS PARA DISFRUTAR MÁS DE TUS ZONAS ERÓGENAS

Existen además infinidad de complementos y accesorios que puedes incluir mientras exploras y estimulas tus zonas erógenas.

  • Aceites y velas de masaje.

    Aceites de masaje con aromas más tradicionales o bien velas eróticas de fragancias más exóticas que se deshacen y se funden con tu piel a medida que se consumen. Una experiencia totalmente indescriptible que multiplicará tu placer…

    Los aceites de masajes y las velas eróticas convertirán la estimulación de zonas erógenas en algo extraordinario.

  • Pinturas corporales y plumas.

    El sentido del tacto es vital cuando se trata de descubrir y estimular tus zonas erógenas. Utiliza plumas para pintar con pintura comestible sobre tu cuerpo o el cuerpo de tu pareja, o sinuosas plumas que marquen el camino.

    Jugar con sabores y olores amplia las sensaciones durante la estimulación de las zonas erógenas.

  • Dildos, vibradores y otros juguetes.

    Si la exploración de las zonas erógenas evoluciona hacia una estimulación genital más específica, pueden entrar en escena juguetes eróticos como dildos, vibradores, estimuladores de clítoris…

    Dildos y vibradores para estimular las zonas erógenas.

Tener conciencia de cuáles son tus zonas erógenas y cómo reaccionan a diferentes estímulos, es un paso muy importante en cuando al auto-conocimiento y la obtención del placer, ya no solo en solitario sino también en una relación sexual de pareja.

Explora tus zonas erógenas, es la mejor manera de tomar consciencia de tu propio cuerpo y de los placeres que te tiene reservado.

Dedícale todo el tiempo del mundo a las caricias de las zonas erógenas.

Podrás dar rienda suelta a tus encuentros íntimos una vez hayas conocido tus zonas erógenas, el mapa del tesoro de tu placer. Por eso explora estas zonas todo lo que quieras, investiga por ti mismx, ábrete a despertar nuevas zonas al placer con otro tipo de caricias…

  • Todas las imágenes de este artículo han sido diseñadas y creadas por Diversual y no podrán usarse sin consentimiento previo.

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Desde MensandBeauty queremos que sepas lo qué te haces en todos los terrenos y ahora toca uno donde la mayoría conoce la teoría aunque a la hora de la práctica se nos olvida todo lo que creemos saber, ya sea porque la cabeza que piensa en ese momento es otra o por timidez, vergüenza o por creer que no le va a gustar lo que le hagamos.

Más allá del conocido como «punto G» y de la zona del bajo vientre en la que todos pensamos al asociar placer y cuerpo, existen otras zonas con las que estimularás su libido ya que las mujeres no son como los hombres y tienen varias zonas erógenas más, queremos que las conozcas y que trates de centrarte en ellas en tu próxima puesta en escena.

Puntos de excitación en la anatomía femenina

Ya en un capítulo de Friends, Mónica y Rachel le enseñaban a Chandler las 8 zonas erógenas de una chica, pero nunca dijeron cuales eran, así que, si te quedaste con las ganas de conocerlas y has pasado noches en vela cavilando sobre que partes de la anatomía femenina tocar para crear la sinfonía orgásmica perfecta, sigue leyendo porque solucionaremos todas tus dudas indicándote cuales son estas zonas de excitación en una mujer y como estimularlas. Conócelas y haz que se vuelva loca con tus «nuevas habilidades».

#1 Los Labios

Y no hablamos de los inferiores. Siempre se empieza por los besos en los labios para ir calentando las calderas, concéntrate en el filtrum. Hace miles de años, los griegos ya consideraban este surco que une la nariz con el labio superior el punto más erógeno del cuerpo ya que es una zona donde se concentran numerosas terminaciones nerviosas, por lo que es más sensible y receptivo a la estimulación. Mordisquea delicadamente este punto para estimular la producción de oxitocina, la misma hormona que se libera durante el orgasmo. Juega con sus labios y no seas demasiado generoso con la cantidad de lengua que introduces en su boca. Trata simplemente de rozarlos con la lengua y jugar al «quién besa a quién».

#2 El Arco de la Mandíbula

Inicia el recorrido alrededor del cuello y prosigue por la mandíbula para disparar el voltaje. Tatarea suavemente una melodía mientras la recubres de besos. De esa manera, estimularás los corpúsculos de Pacini de la piel, que liberan endorfinas. Las endorfinas son las hormonas que produce el organismo durante el orgasmo, aumentando la sensación de bienestar. Esta zona que une la cara al cuello es muy sensible, rózala con los labios y comenzarán a subir las revoluciones.

#3 La Lengua

Todos conocemos como se estimula el cuerpo con los besos «de tornillo». Roza la punta de tu lengua con la suya ya que es ahí donde se encuentran los nervios que liberan serotonina y dopamina. Estos neurotransmisores permiten disfrutar de las relaciones sexuales, a la vez que se les vincula con los procesos de enamoramiento. Atrapa su lengua con tus labios y deja que ella mordisquee la tuya, ya estamos metiéndonos en materia y empieza a notarse.

#4 El Cuello

Masajéale el cabello a la altura de la nuca, siempre en sentido descendente (pasa del pelo al cuello). Al acariciar el punto de unión de dos tipos de tejido diferentes, redoblarás su placer. Pasa la punta de tu lengua por su cuello y bésala suavemente, notarás como se le eriza la piel, eso significa que vas bien. Atraviesa sin dejar de besarla, por debajo de su barbilla para centrarte también en el otro lado del cuello y ve subiendo hasta la siguiente parada.

#5 Las Orejas

Y más concretamente el lóbulo de las orejas. La cantidad de terminaciones nerviosas que tienen las orejas son comparables a la de los órganos sexuales. Si has visto la película Intocable, sabrás que a la gente que no puede sentir otra cosa de cuello para abajo, les estimula enormemente que les toquen las orejas. Bésale el lóbulo y susúrrale algo al oído, muérdele el arco de la oreja, estarás encendiendo todos los motores así que atente a las consecuencias que desencadenes.

#6 La clavícula

Acariciar este hueso es un clásico. El problema es que la mayoría de hombres se concentran en la parte externa y olvidan el punto más placentero, el centro que es precisamente donde la densidad de nervios es mayor. Recorre lentamente el camino hacia este punto neurálgico con los labios para que la pasión siga aumentando.

#7 Los Pechos

Por fin una zona que si conoces y tienes controlada, ¿no?, pero ¿sabes cómo manejar estas zonas de placer? Más allá de quedarnos mirando embobados los pechos de una mujer y estrujarlos como si fueran pelotas anti-estrés, lo ideal es que mirándola a los ojos los acariciemos, apretándolos en su justa medida y moviendo las manos en el sentido de las agujas del reloj o en sentido contrario, pero siempre en círculos, consiguiendo así excitar los pezones por el roce de la palma. También se puede cambiar y usar la boca para besar y mordisquear con suavidad los pezones una vez están excitados, pero no estirarlos como si quisiéramos quedarnos con ellos. Haz esto bien y lo que hay más abajo se encenderá como una mascletá en fallas.

#8 Los Muslos

La cara interna del muslo, sobre todo la parte más cercana a las ingles, está conectada directamente con los puntos neurálgicos del placer. Bésala con fuerza y acaricia con la punta de la lengua el recorrido del muslo a la ingle, pero para ahí, deja lo mejor para el final y hazla desear que vayas más allá, será ese deseo el que desencadene todo lo que vendrá después

Arrancamos, calentamos motores y… ¡Despegamos!

La estimulación adecuada de todas las zonas erógenas que te indicamos, unida al coito en sí, elevará tus relaciones al siguiente nivel. Pero no hay que olvidarse de cuidar los prolegómenos, ir poco a poco, acariciar bien, desnudar lentamente. Recuerda que la mayoría de chicas prefieren que las acaricien suavemente, que las laman sin dejar marcas y que estimulen sus zonas erógenas sin hacerles daño y aunque siempre hay excepciones y habrá chicas que te pidan cosas más agresivas, el órgano femenino más importante de la mujer es la piel. Tenlo siempre presente.

Y por supuesto cuida tu higiene, ellas se lavan, se peinan, se maquillan, se acicalan, pero muchos hombres se ponen al tema sin ni siquiera darse la reglamentaria ducha y el afeitado de rigor. No se trata de hacerse el metrosexual a estas alturas, sino de que ella no sienta que está en la cama con alguien que parece llevar viviendo debajo de un puente tres semanas.

¿Te interesaría saber las zonas más sensibles de una mujer? Te decimos 8 maneras de excitarla Haga clic para Tweet

Estamos seguros que cuantos más lectores practiquen estas formas de activar la libido, más mujeres agradecidas tendremos, así que no seas tímido, practica y… ponla en órbita. ¿Y tú que más zonas erógenas conoces? ¿Crees que te servirán estos consejos? Coméntanos tus opiniones al respecto.

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Cómo Ligar con Mujeres y Seducirlas

¿Cómo puedo seducir a esa chica que me gusta? ¿Cómo atraerla y ligar con ella? Como todo en la vida, el poder de seducir y conseguir ligar conlleva un aprendizaje a base de victorias y derrotas, aciertos y fracasos, besos y guantazos, pero, si al final consigues entender a las mujeres todo habrá merecido la pena.

Ir a la guía

El siguiente artículo conocerás las 7 zonas erógenas más importantes en el cuerpo de la mujer para tener mejores relaciones y hacerla más feliz.

Hay que enfrentarlo. En cuanto al sexo, los hombres están en desventaja.

Por naturaleza las mujeres son seres más complejos, mucho más sofisticados y duros de complacer. Por el contrario, los hombres son… en una sola palabra: básicos.

Es por esto, que queremos compartir contigo qué son las zonas erógenas y cuáles puedes atacar la próxima vez que quieras sorprender a tu pareja.

Antes que nada, es necesario aclarar que todas las mujeres son diferentes. Por lo cual es importante que tengas una buena comunicación con ella y aprendas a leer sus reacciones.

Algunas de estas zonas erógenas serán más efectivas que otras, y es tu trabajo conocer cuáles son las que ella disfruta más.

Las zonas erógenas son partes espécificas del cuerpo que presentan mayor sensibilidad al contacto. Por consiguiente, pueden producir grandes niveles de exitación al ser estimuladas.

Además son las zonas con las que debes jugar durante el preámbulo sexual.

Estas zonas se encuentran tanto en hombres como mujeres y van más allá de los genitales. De hecho se encuentran en todo el cuerpo.

Probablemente hay muchas más zonas erógenas de lo que jamás hayas imaginado.

Se conocen las más obvias: Los genitales, los senos, y quizás juegues con otras partes como el cuello, los pezones o las orejas. Queremos que pruebes otras.

Prueba cada una de las siguientes áreas, obtén los comentarios de tu pareja, usa lo que funciona en ella y descarta lo que no. Cómo mencioné anteriormente todas las mujeres son diferentes.

Las 7 mejores zonas erógenas para generar orgasmos.

1. El estómago.

Ser besada y lamida en esta área puede sentirse muy íntimo.

El estómago es muy sensible y las sensaciones aquí pueden ser muy intensas. Es común sentir consquilleo, por lo cual debes tener cuidado de hacerla reir al punto de olvidar por completo un encuetro íntimo.

Evita esto utilizando una técnica más firme para besar, lamer y acariciar.

2. El ombligo.

Ya que estás en el área del estómago vale la pena invertir tu tiempo con unos besos extras en esta zona.

Al estar cerca al área púbica no solo se genera una reacción física, también es un aviso de que irás más abajo, lo que puede incrementar la exitación.

3. La entrepierna.

Es una de las partes más suaves y delicadas del cuerpo de la mujer. Es claramente un área de fácil acceso a los genitales femeninos, por lo cuál es de gran sensibilidad.

Juega en esta zona antes de ir más alla. Solo con tu respiración podrás generar grandes sensaciones.

4. Debajo de las axilas.

Seguramente muchos harán gestos de disgusto por la palabra «axilas» , pero podrías estar negándole a tu pareja un gran placer.

La parte debajo de las axilas, justo en la parte lateral donde empiezan los senos, es también muy delicada y cubierta por terminaciones nerviosas.

Suaves besos y caricias en esa área podrían abrirte las puertas a una gran noche.

5. La parte de atrás del cuello.

Es común besar los costados del cuello. Sin embargo, no es común besar la parte de atrás.

Acércate a ella por detrás y bésala ahí, le transmitirás una corrientazo instantáneo al cerebro.

Desde allí puedes ir a los lados del cuello, hasta las orejas y la boca, o continuar hacia abajo.

6. El trasero.

Es una parte que se toma a la ligera. Siempre se toca el trasero de la mujer, se aprieta y/o se le dan palmadas; pero nunca se trata como una zona erógena.

Acariciar y besar esta parte podría traerte grandes beneficios.

Incluso, si no lo has hecho, podría llevarte hacia los terrenos de sexo anal.

Si la higiene es algo que no te ha permitido acceder más allá, podrías intentarlo justo después de una ducha juntos.

7. La mente como zona erógena.

La mente de una mujer tiene un gran poder sobre su cuerpo. Y a pesar de eso, es una de las zonas de la que menos se habla.

Por eso dicen que para seducir a una mujer, primero tienes que seducir su mente.

Tienes que descubrir qué la conmueve, qué le gusta escuchar, qué la hace desear. Si conectas tu mente con la de tu pareja, el resto de su cuerpo responderá fácilmente ante los estímulos.

Otros tips para estimular las zonas erógenas.

Como se mencionó anteriormente, el placer generado al estimular estas zonas varia dependiendo de la persona.

Sin embargo, existen ciertos tips que al ser utilizados cuidadosamente podrían aumentar tus posibilidades de acelerar la exitación de tu pareja y hacer más efectivas tus técnicas de seducción.

1. Trabaja despacio.

Apresurarte es uno de los más grandes errores durante el preámbulo sexual.

A diferencia de los hombres, las mujeres son menos visuales, por lo cual necesitan de más contacto, caricias, besos y palabras para entrar en calor.

Al empezar, tócala y bésala despacio en sus zonas erógenas. No vayas directo a la penetración sin pasar por todas aquellas áreas que sabes que la enloquecen.

De hacerlo bien, todo el trabajo previo a la penetración hará que tanto tú como tu pareja tengan una mejor experiencia.

2. No dejes quietas tus manos.

Es común concentrarse en un solo punto y descuidar el resto. Si estás besando su cuello, toca sus senos o su trasero.

Estimular dos partes al mismo tiempo tendrá mayores efectos sobre tu pareja y ella se sentirá en tu manos.

3. No pases demasiado tiempo en un solo lugar.

Incluso si estás obteniendo resultados fantásticos de una de estas zonas erógenas, recuerda no exagerar enfocándote demasiado en un solo punto.

Las mujeres son criaturas complicadas y en la búsqueda de comprender qué es lo que las «enciende», los hombres a menudo se atascan en lo que saben que funciona.

Incluso si algo se siente increíble, se volverá viejo y perderá su atractivo; si lo haces demasiado.

Manténla adivinando y muévete entre las diferentes zonas erógenas que parecen obtener los mejores resultados.

Conclusión.

La comunicación con tu pareja es esensial para conocerla y saber qué es lo que más le gusta.

Usualmente la primera vez no es la mejor. No te sientas mal si no fuiste el mejor la primera vez. A todas las mujeres les gusta algo diferente.

Una zona erógena de la cual no hablamos es el clítoris. Con más de 1,000 terminaciones nerviosas, es la parte más sensible del cuerpo de la mujer.

Sin embargo, aplica este dicho popular: «Lo mejor para lo último».

Una buena estimuación del clítoris requiere de un calentamiento, es decir la estimulación de las otras zonas erógenas. Haz que la sangre fluya hacia sus genitales para obtener mejores resultados.

Esperamos que este artículo haya sido informativo y de gran ayuda. Si tienes alguna sugerencia, o si has tenido alguna experiencia relacionada con el tema, no dudes en hacerlo en los comentarios.

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Un poquito de anatomía

Para poder explorar nuestro cuerpo hay que conocerlo. Recordad que todo nuestro cuerpo está lleno de terminaciones nerviosas que trasmiten las señales de placer y dolor al cerebro.

El aparato reproductor femenino está formado por los órganos internos y los externos (ya os decía en el número anterior que el modelo de sexualidad reproductivo se mantenía en la actualidad, pues bien, este es un buen ejemplo: en anatomía se sigue hablando del aparato reproductor femenino y esta idea se lleva inconscientemente a la sexualidad). Tanto es así, que si hacéis una búsqueda en Google sobre genitales femeninos os lleva directamente al aparato reproductor o a patologías de los genitales o a aquellos genitales que son distintos de la mayoría.

Bien, pues a mí, para hablar de placer, me gusta distinguir entre genitales para el placer y genitales para la reproducción. Los genitales para la reproducción son internos y los del placer son internos y externos.

Los genitales implicados en la reproducción son: ovarios, trompas de Falopio, útero y vagina, todos internos

Sin embargo, al hablar de genitales para el placer, hablamos de: Monte de Venus, labios -mayores y menores-, clítoris, vagina y glándulas de Bartolino que son las encargadas de la lubricación.

La vulva es la parte exterior del aparato femenino y está compuesta, en su extremo superior, por el monte de Venus que es un cúmulo de grasa que se cubre de vello en la pubertad. Su función es de acolchado, aunque puede dar mucho juego en la búsqueda del placer si lo integramos en los juegos previos.

Los labios mayores son unos pliegues recubiertos de vello en su parte exterior y la interior es mucosa y suave. Salen del monte de Venus recorren toda la vagina y se fusionan en el otro extremo. Su función es proteger a la vagina de la infecciones.

Cuando abrimos o separamos los labios mayores observamos que la forma es ojival y dentro encontramos unos pequeños pliegues mucosos muy suaves y que no se unen, son los labios menores.

Los labios pueden cambiar de tamaño y color de una mujer a otra.

Con los labios mayores abiertos observamos en la parte superior el clítoris, cuya función es exclusivamente proporcionar placer. Se encuentra unido a los labios menores y sólo podemos ver una pequeña parte de él, aproximadamente una décima parte, la compuesta por el capuchón y el glande. Este órgano es eréctil y puede cambiar de tamaño y color de una mujer a otra. A veces, el clítoris asoma por fuera de los labios mayores siendo esto también normal.

Las terminaciones nerviosas del clítoris se conectan directamente a la médula espinal por lo que lleva muy rápida la señal de placer al cerebro. Su estimulación desencadena el orgasmo, pero de esto hablaremos en otro número

La estimulación puede ser directa sobre el capuchón/glande o indirecta. Las mujeres generalmente prefieren la estimulación directa, aunque a algunas les produce demasiada excitación por lo que no la pueden aguantar; en estos casos, se recomienda estimular masajeando por encima y alrededor del clítoris. Para masajearlo debe estar lubricado, de forma natural o con lubricantes específicamente vaginales para no romper el equilibrio bacteriano.

Ejercicio: coged un espejo de mano, abrid los labios mayores y observad.

REFERENCIA CURRICULAR

Ofelia López Belay es licenciada en Psicología, con dos especialidades: Clínica e Industrial. Además, es terapeuta sexual y máster en sexualidad por la Fundación Sexpol. Durante su carrera profesional ha impartido cursos y seminarios sobre sexualidad, en particular sobre sexualidad para adolescentes, personas adultas y mayores. Atiende y asesora en consulta a personas con problemas sexuales y/o de pareja, tanto de manera presencial como por vía telefónica e internet. Igualmente, trabaja en la Escuela Municipal de Salud de Móstoles, donde, además de abordar problemas relacionados con la sexualidad, imparte cursos sobre memoria, sueño, salud psicosocial de la mujer, control del estrés, habilidades sociales, drogas, comunicación y deshabituación tabáquica.

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Los órganos reproductores de la mujer

Generalmente, los genitales y órganos reproductores de las mujeres con discapacidad se ven iguales o parecidos a los de las mujeres sin discapacidad, y funcionan de la misma manera. Los genitales son las partes sexuales que se encuentran afuera del cuerpo y los órganos reproductores son las partes sexuales que están adentro.

A veces, es difícil hablar sobre las partes sexuales del cuerpo, sobre todo si somos tímidas o si no sabemos cómo se llaman. En muchos lugares, se considera que esas partes del cuerpo son ‘privadas’ y no se acostumbra hablar de ellas.’ Para embarazarse —o para evitar embarazarse— es importante entender cómo funcionan los genitales y los órganos reproductores.

Los genitales de la mujer

En conjunto, los genitales, que se encuentran entre las piernas de la mujer, se llaman la vulva. El dibujo muestra cómo se ve la vulva y cómo se llama cada una de sus partes. Pero el cuerpo de cada mujer es diferente. Hay diferencias en el tamaño, la forma y el color de las partes, sobre todo de los pliegues de la piel.

A veces, la gente usa la palabra vagina para referirse a toda la zona. Pero la vagina es la parte que empieza como una abertura en la vulva y que conduce por dentro hasta la matriz. A veces se refiere a la vagina como ‘canal del parto’.

Unos pliegues de piel protegen la vagina. A veces se les llaman ‘labios’. Los pliegues internos son suaves, sin vello y sensibles al tacto. Durante las relaciones sexuales, se hinchan y se vuelven más oscuros. El himen es una membrana delgada justo adentro de la abertura vaginal.

Los genitales de la mujer
(la vulva) monte púbico pliegues externos pliegues internos clitoris abertura
vaginal himen abertura
urinaria ano

El himen se puede estirar o se puede desgarrar y sangrar un poco a causa del trabajo pesado, los deportes y otras actividades. Eso también puede suceder la primera vez que la mujer tiene relaciones sexuales. Cada himen es diferente. Algunas mujeres no tienen himen, y no todas las mujeres sangran la primera vez que tienen relaciones sexuales.

El clítoris es pequeño y tiene la forma del botón de una flor. Es la parte de la vulva más sensible al tacto. Cuando se frota el clítoris y el área a su alrededor, generalmente la mujer se excita sexualmente y puede llegar a tener un orgasmo.

La abertura urinaria es un pequeño hoyo entre la abertura vaginal y el clítoris. Es la abertura de la uretra, un tubo corto que conduce la orina desde la vejiga hasta el exterior del cuerpo.

El ano es la abertura del intestino por donde el excremento sale del cuerpo.

Los órganos reproductores de la mujer

huesos de lacadera matriz
(útero) ovario trompa de
Falopio vagina o canal
del parto cuello de
la matriz

Los órganos reproductores de la mujer se encuentran en la pelvis, que es la zona entre las caderas. Usted puede sentir los huesos de la cadera justo abajo de la cintura. No importa si los huesos de cada lado de la cadera no son iguales —eso no afectará a los órganos reproductores.

La mujer tiene dos ovarios, uno de cada lado de la matriz. Cada ovario es como del tamaño de una almendra o una uva. Uno de los ovarios suelta un óvulo en una de las trompas de Falopio de la mujer cada mes. El óvulo se desplaza por la trompa hasta la matriz. La matriz es un músculo pequeño y hueco que se estira y se agranda cuando la mujer está embarazada.

Los genitales y los órganos reproductores del hombre

Las partes sexuales del hombre son más fáciles de ver porque se encuentran principalmente por fuera del cuerpo. Los testículos producen testosterona, la hormona principal que induce los cambios en el cuerpo de un joven cuando empieza a convertirse en hombre durante la pubertad.

Los testículos también producen espermatozoides. Los espermatozoides pasan de los testículos a un tubo en el pene (llamado el conducto deferente), donde se mezclan con un líquido producido por unas glándulas. A esta mezcla de líquido y espermatozoides se le llama semen. pene

¿Qué sucede durante las relaciones sexuales?

pene conducto
deferente testículo

Durante las relaciones sexuales, el semen sale del pene del hombre cuando él eyacula (‘se viene’ o ‘acaba’). Cada gota de semen contiene miles de espermatozoides, que son tan pequeños que no se pueden ver a simple vista. Cuando el hombre eyacula en la vagina de la mujer, o cerca de sus genitales, los espermatozoides pueden pasar por la abertura en el cuello de la matriz y entrar en la matriz.

La piel de la vagina se estira fácilmente durante las relaciones sexuales (y también durante el parto). La vagina produce un líquido (flujo) que ayuda a que se mantenga limpia y previene infecciones. Durante las relaciones sexuales, la vagina produce más líquido que de costumbre para facilitar la entrada del pene, para prevenir que la vagina se desgarre y para ayudar a que los espermatozoides lleguen a la matriz.

9 meses después…

Cómo se embaraza la mujer

Cada mes, más o menos 14 días después del comienzo de la regla, cuando el recubrimiento de la matriz está listo, uno de los ovarios expulsa un óvulo. A eso se le llama ovulación. El óvulo se desplaza por una de las trompas hasta llegar a la matriz. Ahora es cuando la mujer es fértil y se puede embarazar. Si ella tiene relaciones sexuales con un hombre, los espermatozoides de él podrían unirse al óvulo. A eso se le llama fecundación. El óvulo fecundado baja a la matriz y se implanta allí, comenzando el embarazo. Si el óvulo no se une con un espermatozoide, no habrá un embarazo y el cuerpo de la mujer expulsará el recubrimiento de la matriz. Ése es el sangrado de la regla.

Lo que toda mujer debe saber acerca de las relaciones sexuales

  • Puede quedar embarazada la primera vez que tienes relaciones sexuales con un hombre.
  • Puede quedar embarazada cuando tienes relaciones sexuales sin usar un método de planificación familiar (aunque sea una sola vez).
  • Puede quedar embarazada aunque el hombre piense que no dejó salir su semen.
  • Le puede dar una infección de transmisión sexual (ITS) o VIH, si tiene relaciones sexuales con una persona infectada sin usar un condón. (No se puede saber si una persona está infectada con tan sólo mirarla–vea cómo saber si tiene VIH).
  • Durante las relaciones sexuales, es más fácil que una mujer se contagie del VIH u otra ITS de un hombre que al revés. Eso se debe a que el semen del hombre permanece mucho tiempo en la vagina.
  • Es más difícil saber si una mujer tiene una ITS porque los signos de la infección muchas veces están dentro del cuerpo y no se notan.
condón para mujer
(condón femenino)
condón para
hombre

Siempre use un condón para hombre o para mujer para protegerse contra el VIH/SIDA y otras ITS. Aunque los espermatozoides y los microbios que causan las infecciones son muy pequeños, no pueden atravesar el plástico o látex de un condón bien puesto.

Para más información sobre cómo protegerse contra las infecciones, vea el Capítulo 8. Para prevenir los embarazos no deseados, vea el Capítulo 9.

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